domingo, 10 de agosto de 2008

Desperdicio educativo

El día de hoy (domingo 10 de agosto, 2008) apareció un reportaje interesante en la primera plana del periódico El Diario que tiene que ver en parte con el valor actual verdadero que pueden tener los estudios universitarios en el mercado laboral, sobre todo los estudios académicos de grado avanzado (maestría, doctorado, post-doctorado). Los párrafos más importantes de la nota cuyo título es "Una proeza, conseguir empleo aquí después de los 40 años" son los siguientes:

---------------------------

Conseguir trabajo después de los 40 años de edad no es cosa fácil, afirma María Trujillo, una profesionista que está desempleada, pero que está “en busca de uno”. Además, el hecho de que estén preparados académicamente con maestrías, doctorados o cursos de especialización funciona en su contra, ya que son considerados como sobrecalificados, lo que dificulta aún más la obtención de un contrato aunque sea de menor jerarquía que el que tuvieron antes.

Con espacios casi inexistentes para reacomodarse bajo las mismas condiciones de su anterior trabajo, los empleados de más de 40 años se enfrentan a una difícil situación. “Estoy esperando a que ‘caiga’ algo, la verdad estoy desesperado porque ya tengo mucho esperando y nada”, indica Mauricio Acevedo, un desempleado de 52 años que llena formularios en las oficinas del SNE. Indica que desde hace ocho años ha tenido que realizar un sinnúmero de trabajos que algunas veces tienen que ver con su profesión de contador, pero otras no requiere para nada de su preparación académica. “He hecho de todo, vendedor de puerta en puerta, de tacos, una vez hasta le cuidé los niños a mis hermanos, pero no he conseguido otro trabajo que tenga que ver con mi carrera”, dice.

Para los empleos en los que se requiere de preparatoria, secundaria o primaria hay más lugares para personas que están arriba de los 40, pero por lo general son posiciones de afanadores, auxiliares, choferes, cobradores, cocineros, panaderos, pulidores y otros. Esta situación exaspera a los desempleados, sobre todo si son profesionistas, los que a veces hasta atacan verbalmente a quien busca ayudarlos.

Acerca de la calidad laboral de los desempleados, la coordinadora regional del Servicio Nacional de Empleo (SNE) Susana Hermosillo Flores dice que muchos tienen niveles de excelencia, pero eso obra en su contra algunas veces. “Muchos traen curriculums excelentes, gente que ha trabajado en la maquiladora por 20 años, pero los tuvieron que liquidar, y ahorita es imposible conseguirle algo, es difícil canalizarlo a un trabajo como el que tenía”, señala. Los profesionistas tienen cursos y están muy preparados, pero se ven obligados a aceptar empleos donde les ofrecen menos, mientras que en otras empresas no los quieren porque están sobrecalificados. “Tiene que truquear su cirruculum vitae, quitarse estudios y meterse a algo menor, demeritan sus conocimientos para poder sostenerse, es muy triste”, opina. Informa que muchas personas con nivel de licenciatura o maestría realizan labores como choferes u obtienen contratos donde el requisito es apenas la preparatoria, otros se van a vender cualquier artículo, desde alimentos hasta casas.

---------------------------

Cuando yo estaba más joven y cursaba mis estudios en la Secundaria Federal Número Uno (conocida como la "secundaria del parque" por estar situada a un lado del Parque Borunda), la noción que se nos martillaba día tras día a mí y a mis compañeros escolares era que para poder "triunfar en la vida" era absolutamente necesario, indispensable por así decirlo, continuar estudiando después de la secundaria hasta obtener un título profesional, y aquél que no lograba obtener un título profesional por la razón que fuese pasaba a formar parte de "los que se quedaron en el camino", los fracasados, los que no pudieron, casi como un estigma y un motivo de vergüenza, colocados en la picota del deshonor. Este mensaje era reforzado por las telenovelas "churros" del canal de televisión 2 (Televisa, el único canal de cobertura nacional que llegaba hasta Ciudad Juárez en ese entonces) en las que tras muchos sacrificios al héroe o a la heroína de la novela tras terminar su carrera profesional se le abrían como por arte de magia las puertas del éxito, de la prosperidad y la felicidad, culminando con la boda de aquél o aquella cuyos padres lo habían despreciado en el pasado por pertenecer a una clase social "inferior" careciendo de un título profesional (una de esas novelas churros fue "El Derecho de Nacer", en donde el héroe de la novela es el niño que con los muchos sacrificios de su madre adoptiva negra se convierte en el exitoso Doctor Limonta, una obra basada escrita por Félix B. Caignet). Por estos motivos, los jóvenes de secundaria como yo estábamos bajo una presión social y familiar intensa para continuar con los dos años de estudio en la preparatoria (los cuales pronto serían aumentados a tres años) y tras esto con los cinco años de estudio en alguna universidad reconocida rematado todo con el servicio social, la tesis de titulación, y el examen profesional, y tras esto la presión continuaba para proseguir con estudios de maestría, doctorado y hasta post-doctorado aunque para ello hubiera de requerirse salir fuera de la ciudad o inclusive fuera del país, además de tener que tomar numerosos seminarios y diplomados para estar actualizado, porque según las creencias en aquél entonces (y de hecho, aún hasta ahora) entre más preparada esté la persona mayores oportunidades tendrá de encontrar un buen empleo convirtiéndose en una persona rica y próspera como el final feliz de los cuentos de hadas.

Sin embargo, la realidad resulta ser muy diferente a como nos la pintaban en nuestra juventud. Como podemos verlo por la nota periodística recién publicada algunos de cuyos párrafos reproduje arriba, y en contra de las fantasías inventadas por las sociedades de padres de familia de los estudiantes, entre más estudios tenga un profesionista más difícil le resultará encontrar un empleo, dificultándosele a grado tal que tal vez le sea imposible encontrarlo, ya que la mayoría de los empleadores que están buscando contratar gente le dirán "Usted sabe demasiado para lo que necesitamos aquí; no necesitamos una persona con tantos conocimientos; usted está sobrecalificado para la vacante que estamos tratando de llenar". La palabra clave es SOBRECALIFICADO. Y esta mentalidad no es privativa de los empleadores mexicanos. La he visto también en empleadores norteamericanos y empleadores de Canadá. El argumento que usualmente esgrimen es que si contratan al solicitante de empleo pese a estar sobrecalificado entonces les podrá dejar dicho empleo para irse cuanto antes a otro empleo más remunerado de acuerdo a sus capacidades y conocimientos. No les importa el hecho de que al contratar un profesionista con muchos conocimientos se estarán ahorrando una cantidad considerable de dinero en tener que entrenarlo, esto no cuenta para nada. Tampoco les importa el hecho de que tal profesionista lleve años buscando empleo y no los abandonará tan fácilmente como suponen precisamente por lo difícil que resulta encontrar un empleo según sus capacidades y conocimientos. La entrevista, en el remoto caso de que se logre obtener una entrevista, puede terminar con un NO al aplicante pero acompañado por muchas felicitaciones por la cantidad de estudios que ha logrado acumular, felicitaciones que no sirven para comprar un taco o para pagar el pasaje del camión. ¿Y a quién le reclama el profesionista desempleado? ¿A los maestros de secundaria y preparatoria que constantemente se referían de manera despectiva a los que desertaban de la escuela secundaria y de la escuela preparatoria como aquellos que "se quedaron en el camino"?

La máxima de que entre más estudios se tengan mayores serán las posibilidades de empleo ciertamente no es cierta para aquellos que se quieran dedicar a la docencia. Un maestro de primaria que no tenga estudios de maestría y mucho menos estudios de doctorado está mucho mejor posicionado que un profesionista que tenga estudios de postgrado, por el simple hecho de que para dar clases de primaria se requiere contratar maestros que sean maestros de tiempo completo; no hay maestros de primaria de medio tiempo o de horas sueltas. En cambio, si de lo que se trata es de dar clases en alguna universidad, a lo más a lo que pueda aspirar el maestro principiante en la mayoría de los casos es a impartir clases por horas sueltas, por materia, para comenzar impartiendo una o dos materias, lo cual no es ni considerado ni siquiera como una plaza de medio tiempo. Si está casado y tiene hijos, entonces su situación será poco menos que horrible porque lo que le pagen por impartir clases en la universidad en horas sueltas no le alcanzará para cubrir todas las necesidades de su familia como alimentarlos, vestirlos, pagar los servicios básicos, pagar gastos médicos (los maestros universitarios que imparten cátedras en horas sueltas, impartiendo una o dos materias, no tienen derecho a servicios médicos como parte de sus prestaciones), en fin, lo que se requiere para mantener a una familia con un mínimo de dignidad, y las plazas de medio tiempo o de tiempo completo para maestros universitarios, cuando las hay, están sumamente competidas. En cambio, el maestro normalista, el que no se sacrificó tanto tiempo estudiando, tiene garantizada su plaza de tiempo completo, con prestaciones tales como su jubilación después de acumular cierta antigüedad, cobertura completa de servicios médicos para él y su familia, vacaciones, en fin, todo lo que se le niega al maestro universitario que imparte horas sueltas, pese a que el segundo invirtió mucho más esfuerzo y dinero que el primero.

Para agravar aún más las cosas, existen oficios en los cuales aquellos que "se quedaron en el camino" y que posiblemente no terminaron ni siquiera sus estudios de primaria terminan con más posibilidades de asegurar para sí mismos su propia subsistencia que aquél que terminó siendo "todo un profesionista", oficios como el de herrero o el de carpintero o el de técnico electrónico. Aunque la imagen clásica (y falsa) que tenemos de un carpintero es la de un hombre que vive en niveles cercanos a la pobreza como "Pepe el Toro" (interpretado por el actor Pedro Infante en la película "Nosotros los pobres"), no hay nada más lejano de la realidad que esto. Un carpintero competente, con muchos años de experiencia acumulada, de esa experiencia que no enseñan en ninguna universidad, que ha progresado hasta dominar la ebanistería, tiene garantizada el día de hoy una buena fuente de ingresos, trabajo no le faltará, y es probable que sea su propio patrón al abrir su propio negocio y ofertar sus servicios al público. Lo mismo se puede decir de un buen electricista o de un buen plomero. Y el técnico en máquinas-herramientas (especializado en el uso del torno y la fresadora) puede esperar ganar más dinero que muchos ingenieros mecánicos, pese a no contar con tantos estudios teóricos. Y en los Estados Unidos, cualquier enfermera aunque no tenga un grado de licenciatura tiene mucho mayores probabilidades de poder encontrar un empleo en un hospital a la hora que quiera que muchos ingenieros en computación, a grado tal que en dicho país la enfermera que no trabaja es porque de plano no quiere trabajar, no porque le falten oportunidades.

En la nota periodística podemos ver el mentís a otro de los muchos mitos usados por padres de familia para presionar a sus hijos a estudiar algo que no les gusta o inclusive para lo cual no tienen aptitudes naturales, se trata del mito según el cual todo aquél que termina una carrera profesional puede trabajar a cualquier edad. Esto es una verdad a medias, dependiendo del campo seleccionado. Si se trata de alguien que va a trabajar como empleado de gobierno ya sea dando clases o en alguna oficina pública, efectivamente puede trabajar a cualquier edad, aunque esto no garantiza que podrá colocarse inclusive en este tipo de trabajos a cualquier edad. También los médicos que trabajan en algún hospital pueden trabajar a cualquier edad, e inclusive la edad en un médico puede ser un activo valioso porque entre más experiencia tenga acumulada un médico mayores serán los beneficios que de tal experiencia podrán derivar sus pacientes. Cualquiera prefiere ser atendido por un médico de 55 años que tenga 30 años de experiencia médica que por un médico recién egresado que no cuenta con mucha experiencia en su especialidad. Sin embargo, si de lo que se trata es de buscar empleo en esta rama en algún hospital, inclusive en esta rama se pueden tener dificultades. Pero cuando se trata de profesiones en las cuales el profesionista no puede trabajar por cuenta propia porque su carrera no se presta para ello, profesiones tales como trabajadora social, ingeniero ambiental, economista o ingeniero hidráulico, para las cuales se va a tener que depender de un empleador, el panorama es desolador, porque casi nadie en el mercado laboral privado contrata a un profesionista que tenga más de 40 años de edad por calificado que esté, y entre mayor edad tenga tanto menores serán las posibilidades de obtener empleo, y por la competencia de los jóvenes que están ingresando constantemente al mercado, los que no tengan un empleo asegurado en estas ramas al llegar a los cuarenta años de edad posiblemente estarán desempleados o sub-empleados por el resto de sus vidas. Para una persona que haya terminado su carrera profesional a los 21 años de edad, el tope máximo de 40 años arriba de los cuales es casi imposible encontrar empleo implica que la vida útil de una carrera profesional es de 19 años o menos.

Otra falsedad con la cual crecimos muchos de mi generación es aquella según la cual quienes tienen un título universitario les resultaba muchísimo más fácil emigrar al extranjero para obtener un empleo bien remunerado pagado en dólares, bajo la falsa percepción (fantasiosa incluso) de que quienes tienen un título universitario reciben trato preferencial sobre todos los demás en las embajadas y consulados norteamericanos. Pero no hay nada más falso que esto. En el sistema migratorio norteamericano, el cual impone de manera estricta un tope máximo (le llaman "cuotas") muy limitado de visas de inmigrante para cada país, quienes reciben un trato preferencial por encima de todos los demás son los hijos de ciudadanos norteamericanos aunque no hayan terminado ni siquiera sus estudios de la escuela primaria, seguidos en otras categorías preferenciales por los esposos de ciudadanos norteamericanos aunque no hayan terminado ni siquiera sus estudios en la escuela primaria, los esposos de residentes norteamericanos, y familiares consanguíneos inmediatos (padres, hermanos) de ciudadanos y residentes norteamericanos. Los que entran en la sexta categoría de preferencias, siempre y cuando haya lugares disponibles después de que se han cubierto las solicitudes que presentan aquellos situados en categorías preferenciales superiores, son los profesionistas que cuentan con un título universitario (ingenieros, médicos, maestros, etc.) para la cual hay pocos lugares disponibles y una lista de espera de varios años. En pocas palabras, es muchísimo más fácil inmigrar legalmente a los Estados Unidos por el simple hecho de casarse con un ciudadano o ciudadana norteamericano, aunque no cuente ni siquiera con estudios de primaria, que para un profesionista con grados académicos de maestría y doctorado y que quiera inmigrar por cuenta propia sin estar siendo solicitado por alguna empresa norteamericana. Entonces la educación superior obtenida a costa de un sacrificio enorme, sobre todo el sacrificio económico (este es un sacrificio por partida doble, ya que además de los costos de las colegiaturas y los útiles escolares así como los gastos de manutención deben ser sumados al tiempo invertido en estar estudiando ya que el tiempo utilizado en estar estudiando es tiempo en el que no se puede estar trabajando ganando dinero), no sirve ni siquiera para esto. En la nota periodística a la que he hecho referencia, ninguno de los profesionistas entrevistados menciona siquiera la posibilidad de irse a los Estados Unidos a buscar empleo, ya que para un profesionista titulado el emigrar por cuenta propia a dicho país sin una oferta previa de empleo es algo prácticamente imposible de lograr. Esto no siempre fue así, y en otros tiempos poco antes y después de la segunda guerra mundial los profesionistas mexicanos eran recibidos con los brazos abiertos por Estados Unidos, pero eso ya se acabó y se acabó para siempre.

Sin embargo, hay algunas excepciones a lo que he mencionado anteriormente. En el poder judicial de México, entre más estudios tenga la persona mayores serán sus posibilidades de ir escalando hacia arriba, de actuario, proyectista, secretario de acuerdos, a juez, magistrado, o inclusive ministro. Pero esto no representa ni siquiera el uno por ciento de los profesionistas que gradúan de la universidad. Otra excepción son los médicos, los cuales tratan diariamente con asuntos de vida o muerte y los cuales es altamente deseable que tengan la mejor preparación posible, sobre todo en estos tiempos modernos en los que los avances de la ciencia médica requieren de una actualización constante.

Si la madre de Alberto Aguilera lo hubiera estado presionando noche y día para que estudiara y terminara la carrera de médico, México jamás habría tenido al cantautor Juan Gabriel, y éste trabajando como médico particular dando consultas en un local modesto jamás habría tenido ni la diezmilésima parte de los multimillonarios ingresos que ha tenido a lo largo de su vida. El compositor ruso Tschaikovsky terminó la carrera de Leyes titulándose como abogado sólo para darle gusto a sus padres, carrera que nunca ejerció en vida (afortunadamente). Y el actor mexicano Pedro Infante prefirió dedicarse a la actuación en vez de estudiar una carrera profesional, lo cual hasta el día de hoy le siguen agradeciendo los millones de admiradores que lo recuerdan dentro y fuera de México.

En cambio, Ricardo Montes Cotera es un desconocido amargado y resentido con la vida porque fue prácticamente obligado por sus padres a estudiar una carrera profesional en vez de dejarlo dedicarse tiempo completo al deporte que era lo que a él le gustaba, completando la carrera de arqueología en la cual jamás encontró trabajo alguno por falta de oportunidades en México para ello. En efecto, sus propios padres, tal vez pensando que le estaban haciendo un bien a su hijo, lo condenaron al desempleo por el resto de su vida. Y México posiblemente perdió a un campeón olímpico ganador de medallas de oro que habría puesto muy en alto el nombre de su país en las competencias deportivas internacionales. Si hemos de buscar algún culpable o culpables para esto, ¿quiénes vendrían siendo estos culpables?

También es famoso el caso de un taxista en la Ciudad de México de nombre Luis Berlanga que es trilingüe (domina tres idiomas a la perfección), estudió becado siete años en Japón y cuenta con dos maestrías y además es candidato al grado de Doctor en Política Internacional, y todo ello no lo ha sacado de taxista, oficio que necesita para poder mantenerse:

http://www.el-universal.com.mx/nacion/153705.html

En los tiempos de hoy, para evitar que un joven pueda terminar frustrado sintiéndose defraudado por la sociedad e inclusive por sus propios padres en caso de que estos casi lo hayan obligado a terminar una carrera profesional con el fin de tener a "un profesionista en casa" (muchos padres de familia con complejo de inferioridad acentuado tratan de que sus hijos sean lo que ellos no pudieron ser), lo más importante es que trate de estudiar algo que le guste y que precisamente porque le gusta no le impondrá tanto sacrificio y pesar graduarse de ello como estudiar algo que no le gusta pero que supuestamente tiene un "gran futuro". El joven debe elegir su carrera guiándose por su vocación y por lo que le gusta hacer aunque la elección de su carrera no sea algo que le guste a sus padres, y si en vez de estudiar una carrera desea estudiar un oficio como técnico en máquinas-herramientas, su decisión debe ser respetada. Varios que conocí estudiaron ingeniería nuclear porque supuestamente la generación de energía nucleoeléctrica iba a ser la "carrera del futuro", y además porque se oía "muy bonito y rimbombante" el nombre de la carrera, algo para presumirle a los demás. Hasta el día de hoy sólo se ha construído una planta nucleoeléctrica en todo México, la planta de Laguna Verde:

http://es.wikipedia.org/wiki/Central_Nuclear_Laguna_Verde

Todas las plazas de trabajo para dicha central se cubrieron prácticamente desde la fecha en la que entró en operaciones. Las decenas o centenas de mexicanos que desde aquellos años se metieron y se han seguido metiendo a estudiar la carrera de ingeniería nuclear pese a lo difícil de los estudios y pese a que no les gustaba dicha carrera, si no entraron a trabajar en la planta nucleoeléctrica de la Laguna Verde lo más seguro es que hoy están dando clases en alguna secundaria o preparatoria, o están desempleados, o quizá están vendiendo tacos en alguna esquina, esperando inclusive a que algún día algún reportero les haga una entrevista con el fin de platicarle lo difícil que es para un profesionista conseguir un trabajo en México cuando está sobrecalificado, cuando ha estudiado "de más" sin que la vida les haya recompensado por ese esfuerzo extra que significó el haber estudiado de más, el haber estudiado muchas cosas que jamás necesitarían en sus vidas.

miércoles, 6 de agosto de 2008

La glorificacion de un asesino

_



El 5 de agosto de 2008 fue ejecutado a las 9:57 de la noche en punto por las autoridades carcelarias uno de los asesinos más feroces y despiadados que haya tenido el estado de Texas. Se trata de un "mexicano" de nombre José Ernesto Medellín que de hecho nunca vivió en México porque sus padres, se lo llevaron a vivir con ellos a los Estados Unidos cuando tenía apenas 6 años de edad. Aunque nació en Nuevo Laredo, Tamaulipas, jamás estudió en México ni siquiera el primer año de la escuela primaria, ignoraba prácticamente todo acerca de México, desconocía el Himno Nacional mexicano, no sabía quiénes eran Miguel Hidalgo y Francisco I. Madero, y hablaba el inglés como un nacido en los Estados Unidos. En síntesis, era un "mexicano" pero solo de nacimiento, más no de corazón. Sin embargo, ello no fue impedimento alguno para que al irse acercando la hora de su ejecución a José Medellín le aflorara casi de la nada su "mexicanidad" y que la gran mayoría de los medios informativos en México lo estuviera glorificando como si fuese una víctima del sistema norteamericano de justicia.

Nadie cuestiona los dos asesinatos brutales cometidos por José Medellín en contra de dos niñas indefensas. Por eso fue encontrado culpable de dichos crímenes en el juicio que se llevó a cabo en su contra. Y José Medellín disfrutó aunque no lo mereciera de una muy costosa defensa pagada por los contribuyentes norteamericanos, como lo ordenan las leyes norteamericanas cuando se trata de acusados que no cuentan con recursos para pagar una costosa defensa legal. El jurado, al evaluar los alegatos de la fiscalía y los abogados defensores, concluyó sin la menor duda que el acusado era culpable de los crímenes que se le adjudicaban, y por la brutalidad de dichos crímenes fue sentenciado a la pena de muerte. El crimen fue tan horrendo, que hasta fue publicado un libro titulado "Pure Murder" (Homicidio Puro), escrito por Mitchell Corey, que trata única y exclusivamente sobre la muerte de las dos adolescentes, y el cual comentó el día de la ejecución que la pandilla que mató a las dos adolescentes actuó "con una mentalidad de turba, como una escena de motín". Por su parte, el director de la Oficina para Víctimas de Crimen de la alcaldía de Houston, Andy Kahan, dijo que el homicidio de las menores fue uno de los más horrendos que ha visto durante sus casi 20 años representando a familiares de las víctimas, agregando acerca de la pandilla de la cual era miembro José Medellín que "fue como un festín de fieras salvajes".

José Medellín hasta el día de su ejecución jamás manifestó arrepentimiento alguno ante los familiares de las víctimas por los crímenes cometidos. Todo lo contrario, estuvo luchando hasta el final para evadir su justa condena, y el último recurso en el que tenía puestas sus esperanzas era la supuesta violación de sus derechos consulares, argumento que el gobierno de México con un costo extraordinario para los contribuyentes mexicanos llevó hasta la Corte Internacional de la Haya, logrando obtener de la misma una orden para que se suspendiese la ejecución y se le diese a José Medellín un nuevo juicio comenzando de cero, con todos los gastos del nuevo juicio pagados (incluyendo la defensa de José Medellín por segunda ocasión) por el contribuyente norteamericano. Si sumamos las enormes cantidades de dinero gastadas en los juicios y las defensas llevadas a cabo a favor de este asesino, posiblemente este sea uno de los asesinos más costosos en la historia del continente americano. Los dineros que se gastaron en darle a José Medellín un juicio tras el cual después de haber sido encontrado culpable y sentenciado a muerte siguieron numerosas apelaciones costosas (pagadas por el contribuyente norteamericano) que hicieron elevar la cuenta de su defensa a una suma multimillonaria son dineros que se podrían haber utilizado para construír escuelas u obras de beneficiencia pública en lugar de despilfarrarlos en beneficio de un delincuente que no estaba dispuesto a pagar de ninguna manera por los crímenes que cometió.

Las víctimas eran adolescentes muy apreciadas en la sociedad en la que vivían. Eran todo lo contrario del asesino que las privó de sus vidas. No consumían drogas, no pertenecían a ninguna pandilla, eran aplicadas en sus estudios, y por estas y muchas otras razones fue que se erigió el siguiente memorial post-mortem a nombre de ellas:





Así se veía en vida Elizabeth Peña:





Varias de las observaciones formuladas arriba están documentadas en una serie de tres artículos elaborados por Sergio Sarmiento, uno de los pocos periodistas en quien las víctimas que ya no pueden hablar encontraron una voz aislada entre tantas voces con las cuales muchos medios en México estuvieron glorificando a José Medellín como si fuese un mártir, como si fuese una persona de enorme valía social cuya pérdida era lamentable para México y para el mundo que lo vió nacer. El primer artículo elaborado al respecto por Sergio Sarmiento apareció publicado en el medio local EL DIARIO el 9 de abril de 2008, y se titula "Las víctimas":

------------------------------

Jennifer Ertman tenía 14 años de edad; Elizabeth Peña, 16. Ambas eran estudiantes de la Waltrip High School de Houston. Una era anglo y la otra mexicano-estadounidense. No era esto un obstáculo para su amistad.

El 24 de junio de 1993 por la noche caminaban de regreso a sus hogares desde el apartamento de una amiga cuando se toparon con un grupo de cinco jóvenes, miembros de una pandilla llamada los Black and Whites. Éstos habían estado bebiendo y llevando a cabo una ceremonia de iniciación de un nuevo miembro. Los acompañaban tres hermanos que no formaban parte de la pandilla.

Los pandilleros detuvieron a las niñas por la fuerza. En un principio Jennifer logró zafarse y corrió, pero su amiga Elizabeth le pidió auxilio a gritos por lo que regresó. Los jóvenes aseguraron así a las dos y empezaron a violarlas. Algunos policías que más tarde investigaron el caso describirían las tumultuarias violaciones, por las heridas que los pandilleros dejaron en los cuerpos de las víctimas, como las más violentas que jamás habían visto.

En ningún momento hubo menos de dos pandilleros sobre cada una de las niñas. Las violaciones fueron orales, anales y vaginales. Uno de los pandilleros se vanagloriaba de haber sacado “sangre virgen”. Las niñas fueron salvaje y repetidamente golpeadas por los pandilleros. A Jennifer le tiraron dos dientes de los golpes.

La violación terminó después de una hora por agotamiento de los pandilleros. Las víctimas estaban convertidas en verdaderas piltrafas. Pero la pesadilla no terminó. Dos de los agresores empezaron a estrangular a Jennifer con un cinturón: cada uno tiraba de un extremo. Como el cinturón se rompió, utilizaron las agujetas de ella para terminar su labor. “La puta no se moría”, declaró posteriormente Joe Medellín, uno de los asesinos. Elizabeth suplicó después que no la mataran, pero también la estrangularon con sus agujetas.

Los pandilleros siguieron pateando y pisoteando a las niñas para asegurarse que estuvieran muertas. A Jennifer le rompieron dos costillas a patadas, pero la necropsia revelaría que ya para entonces no estaba sufriendo.

El hermano de uno de los asesinos proporcionó la primera pista que permitió que la Policía los localizara y los detuviera. Una vez que se les aprehendió, confesaron su crimen. Nunca hubo dudas de la autoría. El hermano de Medellín, que tenía 14 años de edad, que no participó en el doble homicidio, pero sí violó a Jennifer, fue condenado a prisión. Los cinco que participaron en los homicidios, entre ellos Medellín, nacido en México, pero residente en los Estados Unidos desde los seis años, fueron condenados a muerte.

Quince años después sólo uno ha sido ejecutado. Se trata de Sean O’Brien, quien murió por inyección letal, una muerte supuestamente diseñada para no producir dolor, el 11 de julio de 2006. Los otros han litigado en los tribunales durante años para evitar ser ejecutados.

Medellín ha obtenido el apoyo del Gobierno mexicano. La Secretaría de Relaciones Exteriores de nuestro país argumenta que se le debe juzgar nuevamente porque no se le dijo que tenía derecho a obtener apoyo del consulado. Él nunca lo solicitó porque, al parecer, se consideraba estadounidense. Desde un principio, de hecho, confesó su participación en la violación, tortura y homicidio de las niñas.

El Gobierno de México llevó el caso a la Corte Internacional de Justicia de La Haya la cual le dio la razón a nuestro país. El juicio de Medellín debía declararse inválido ya que las autoridades texanas no habían informado al acusado que podía pedir el apoyo del consulado mexicano de conformidad con la Convención de Viena sobre derechos consulares. El propio presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, recomendó a los tribunales estadounidenses que aceptaran el fallo de la Corte Internacional de Justicia. Pero la Suprema Corte de Justicia de la Unión Americana determinó que el juicio de Medellín había sido justo y que la decisión de la Corte Internacional no tenía por qué ser obedecida por los tribunales de Texas. Todavía ayer, la secretaria mexicana de Relaciones Exteriores, Patricia Espinoza, cuestionó públicamente la decisión de la Suprema Corte.

Y es muy claro que se violaron los derechos consulares de Medellín. Pero no deja de ser indignante que mientras la canciller Espinoza defiende a Medellín a nadie se le ocurre recordar los hechos de la noche del 24 de junio de 1993. A Jennifer y a Elizabeth tampoco les leyeron sus derechos… ni consulares ni de ningún otro tipo.

------------------------------

El segundo artículo de Sergio Sarmiento en relación a este tema apareció publicado en EL DIARIO el 21 de julio de 2008 bajo el título "Los derechos de Joe":

------------------------------

No tengo duda de que los derechos consulares de Joe Medellín fueron violados. Estados Unidos y México, los dos, son signatarios de la Convención de Viena de Relaciones Consulares de 1963, la cual determina que los ciudadanos de un país, al ser detenidos por un crimen en otro país, deben ser informados de su derecho a ponerse en contacto con su consulado.

Nadie le dijo a Medellín, quien nació en Nuevo Laredo, Tamaulipas, aunque vivió en los Estados Unidos desde niño, que tenía derecho a pedir el apoyo del Consulado mexicano cuando fue detenido en Houston por homicidio en 1993.

Por eso la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, ha solicitado al Gobierno de los Estados Unidos que ordene la suspensión de la ejecución de Medellín programada para el próximo 5 de agosto en Texas. También por eso el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, que no es precisamente un crítico de la pena de muerte, ha solicitado a los tribunales estadounidenses que acaten la petición de la Corte Internacional de Justicia.

Si Washington acepta que se violen los derechos consulares de ciudadanos de otros países en territorio estadounidense, también los derechos consulares de los estadounidenses podrían ser violados en otros países; en otras palabras, los ciudadanos estadounidenses podrían ser procesados sin que se les dé oportunidad de buscar el apoyo de sus cónsules.

No hay duda de que los derechos consulares de Joe Medellín fueron violados cuando se le arrestó sin informarle que tenía el derecho de acudir al cónsul mexicano. Poco importa que se le hayan respetado todos los derechos que le correspondían como detenido en los Estados Unidos, los cuales muchas veces son inexistentes en México.

A Joe Medellín, efectivamente, se le comunicaron sus derechos como acusado. Se le proporcionó también un abogado defensor en el juicio, a pesar de que técnicamente había sido un extranjero ilegal desde su arribo en los Estados Unidos cuando era niño.

No fueron violados, en cambio, los derechos consulares de Jennifer Ertman, de 14 años de edad, y de Elizabeth Peña, de 16. Es verdad que estas niñas, alumnas de la Waltrip High School de Houston, fueron repetidamente violadas, golpeadas y torturadas por Joe Medellín y otros cómplices la noche del 24 de junio de 1993. Pero eso no le importa a la Secretaría de Relaciones Exteriores de nuestro País. Sólo le competen las violaciones a los derechos consulares.

Las violaciones a unas niñas sin derechos no son de su incumbencia. Además, sólo una de ellas era de ascendencia mexicana.

Esa noche de verano de 1994, seis jóvenes, entre los que se encontraba Medellín, habían estado bebiendo cerveza y participando en un rito de iniciación de un nuevo miembro de su pandilla, los Black and Whites. Las dos niñas que se cruzaron en su camino se convirtieron en ideales víctimas para probar su hombría. Por eso las secuestraron y las golpearon de manera tan salvaje. Por eso las violaron repetidas veces durante más de una hora y se vanagloriaron de arrancarles “sangre virgen”.

Cuando ya no tuvieron el vigor sexual para violarlas más, empezaron a ahorcar a Jennifer con su propio cinturón. Pero, como declararía el propio Medellín, “la pu... no se moría...”. El cinturón con el que trataban de ahogar a Jennifer –del cual jalaba un joven de cada lado– se rompió. Por eso tuvieron que ahorcarla con sus propias agujetas. Después saltaron encima de ella y le rompieron las costillas. Querían asegurarse que realmente esta niña de 14 años estuviera muerta.

La otra niña, Elizabeth, severamente golpeada, les suplicó que la dejaran ir. Les prometió que se dejaría violar en el futuro si la dejaban con vida. Pero ellos la mataron también con sus agujetas. Afortunadamente, nadie violó sus derechos consulares ni los de Jennifer.

La Secretaría de Relaciones Exteriores ha usado dinero de los contribuyentes nacionales para defender a Medellín y a otros mexicanos condenados a muerte en los Estados Unidos. Después de todo, sus derechos consulares, bajo la Convención de Viena de 1963, fueron violados.

La Corte Internacional de Justicia ha avalado la posición mexicana. Al no haberle informado a Medellín que tenía derecho de llamar al cónsul mexicano, se violaron sus derechos. No se le debería por lo tanto ejecutar el 5 de agosto. Podría incluso dejársele en libertad, porque el proceso estaba viciado de origen.

¿Y Elizabeth Peña y Jennifer Ertman? ¿A quién le importan? Seguramente ellas mismas provocaron lo que les hicieron. Además, nadie violó sus derechos consulares.

ANTIMEXICANO

“El Gobierno mexicano pudo haber escogido algún caso mejor para promover su oposición a la aplicación de la pena de muerte a mexicanos en Estados Unidos –me dice un diplomático estadounidense–. Pero el caso de Medellín es quizá el peor de todos”.

Lo que es más lamentable es que la defensa de Medellín, confeso en un caso que conmocionó a Texas y a toda la Unión Americana, enfatiza la idea que el Gobierno mexicano busca la impunidad para los mexicanos que cometen crímenes en Estados Unidos.

Si eres estadounidense, tienes que pagar por tu crimen, me dicen; si eres mexicano, te defiende el Gobierno mexicano. Con esta política, el Gobierno mexicano fortalece el sentimiento antimexicano que ya es tan común en los Estados Unidos.

------------------------------

El último artículo de la serie fue publicado en El Diario el 6 de agosto de 2008 bajo el encabezado "El Cónsul Molesto":

------------------------------

Obviamente molesto me escribe por segunda ocasión Édgar Rebollar, cónsul de protección en el Consulado mexicano de Omaha. Nebraska, en los Estados Unidos. Su molestia procede de mis artículos del 9 de abril, “Las víctimas”, y del 21 de julio, “Derechos de Joe”.

“Una vez más –escribe— le manifiesto mi más profundo desacuerdo con los mismos. En mi opinión, es muy fácil manipular a los lectores de su columna apelando a la sensación de disgusto provocada por los crímenes atroces cometidos por José Ernesto Medellín y su pandilla. La idea con la que el lector podría quedarse, después de haber leído sus artículos, es que el Gobierno mexicano se gasta el dinero de los impuestos de sus conciudadanos en la defensa de criminales. Una vez más se lo repito, señor Sarmiento, el Gobierno mexicano NO defiende criminales ni pide que sean exonerados. Como usted debería saber, en nuestro país NO se aplica la pena de muerte y eso es lo único que nuestro Gobierno solicitó a su contraparte de Estados Unidos”.

La furia del cónsul es quizá comprensible. El primero de mis artículos describía el salvajismo con el que Medellín y sus cómplices violaron, torturaron y mataron a dos adolescentes, de 14 y 16 años de edad, el 24 de junio de 1993 en Houston. Muchos mexicanos, la mayoría, no conocían los detalles del crimen que conmocionó a Texas y por el que se condenó a muerte a Medellín. El segundo artículo registraba la decisión de la Corte Internacional de Justicia de La Haya de pedir una suspensión de las ejecuciones, señalaba que no había duda de que se violaron los derechos consulares de Medellín y añadía con ironía que, afortunadamente, nadie había violado los derechos consulares de Elizabeth Peña y Jennifer Ertman.

“Incluso –continúa el cónsul—, en una parte de ‘Los derechos de Joe’ usted afirma que ‘¿Podría incluso dejársele en libertad, porque el proceso estaba viciado de origen.’ Por favor, señor Sarmiento, usted bien sabe que ése NO es nuestro objetivo. Una vez más le pido que deje de utilizar la lógica a su antojo con el propósito de dejarnos en una posición difícilmente defendible ante la opinión pública”.

Cualquiera que conozca el sistema de justicia de los Estados Unidos sabe que los abogados utilizarán la violación a los derechos consulares de Medellín como argumento jurídico para buscar la declaratoria de invalidez del proceso. Los abogados, de hecho, serían omisos en su responsabilidad si no lo hicieran.

“Por otra parte, me llama mucho la atención que usted insista en llamar Joe a José. Será porque, en su opinión, el señor Medellín dejó de ser mexicano por haber vivido casi toda su vida en los Estados Unidos. Lo que sucede en la realidad, señor Sarmiento, es que los inmigrantes que se encuentran viviendo en los Estados Unidos de forma indocumentada, como es el caso de José Ernesto Medellín o Joe Medellín como usted lo llama, NO dejan de ser mexicanos aunque mueran en los Estados Unidos”.

La razón por la que me refiero a Medellín como Joe es porque así se llamaba él mismo y porque así lo llamaban sus amigos, como consta en las declaraciones del caso. Su hermano, sentenciado a 40 años por violación, es Vinnie y no Venancio. Peter Cantú, el tercer sentenciado a muerte por el caso, también se llama a sí mismo Peter y no Pedro.

“Por último, usted afirma que un diplomático norteamericano le comentó que el Gobierno mexicano bien pudo haber escogido otro caso para defender su oposición a la pena de muerte. Qué lástima que a usted le interese más lo que piensen los diplomáticos norteamericanos que los que representan a su Gobierno. Si usted le preguntara a un diplomático mexicano quizá él podría ilustrarlo un poco más sobre la política de nuestro Gobierno en relación con los mexicanos condenados a la pena capital”.

Extraño me parecería un patriotismo que me impidiera hablar con diplomáticos extranjeros para hacer mi trabajo y ciertamente no estoy dispuesto a practicar un periodismo que se limite a repetir la línea del Gobierno mexicano en cualquier tema.

El cónsul Rebollar concluye: “Quizá esté de más, pero le comunico que lo expresado es a título personal”. Por supuesto. Quién podría dudarlo.

No me sorprende, de hecho, la molestia del cónsul. Conocer la violencia con la que Medellín y sus cómplices violaron, torturaron y mataron a dos niñas hace que tiemble cualquier intento de defensa. Por eso la Junta de Perdones de Texas decidió por unanimidad no presentar una petición de clemencia al gobernador Rick Perry. El crimen que cometieron Medellín y sus cómplices fue uno de los más salvajes en la historia de Texas.

Presento aquí con gusto la opinión del cónsul Rebollar. Lo único que lamento es que en ninguno de sus dos correos haya mencionado siquiera los nombres de Elizabeth Peña y Jennifer Ertman. Quizá para los diplomáticos mexicanos hay condenados a muerte, pero no víctimas de sus crímenes.

------------------------------

Una observacion importante que debe ser hecha es que la costosa defensa que el gobierno mexicano llevó a cabo de José Medellín ante al Tribunal Internacional de la Haya alegando la violación de sus derechos consulares es una defensa que se podría haber llevado a cabo hace quince años, cuando José Medellín fue arrestado y sometido a juicio por sus crímenes. No había razón alguna para que el gobierno mexicano se hubiera esperado tanto tiempo para recurrir a tal instancia. Esto deja la impresión de que José Medellín y el gobierno de México se estuvieron guardando pacientemente este argumento debajo de la manga dejando pasar la mayor cantidad de tiempo posible, con el objetivo de que en caso de que quince años después el argumento de la defensa de los derechos consulares hubiera "pegado", un nuevo juicio en contra de José Medellín hubiera sido mucho más difícil de ganar para la fiscalía por la cantidad de tiempo transcurrido, y en tal caso posiblemente no habría quedado más remedio que dejarlo libre, con lo cual el gobierno de México se habría anotado un supuesto gran triunfo al haber no solo salvado la vida de un mexicano condenado a muerte en los Estados Unidos sino inclusive lograr su liberación. Sin embargo, si tal era la verdadera intención de haber esperado tanto tiempo, las apuestas fallaron y el criminal tuvo a fin de cuentas su encuentro con la justicia. Quizo burlar a la justicia norteamericana, y perdió en su intento. De cualquier modo, todavía un día antes de su ejecución José Medellín argumentaba que era muy cruel matar a una persona por un crimen cometido quince años atrás, por tratarse de personas diferentes (según él), porque de acuerdo con sus argumentos una persona cambia tanto en quince años que ya no es la misma persona que la que era quince años atrás, es otra persona completamente diferente, físicamente, mentalmente y espiritualmente. Un argumento de última hora que a fin de cuentas no le sirvió ya de nada.

Entendiblemente, José Medellín fue en vida uno de los opositores más vocales en contra de la aplicación de la pena de muerte (después de haber sido sentenciado a la pena de muerte, claro está). Ojalá lo hubiera sido cuando mató con sus propias manos a esas dos jóvenes cuya única culpa fue haberse atravesado en su camino.

La glorificación que se hizo de José Medellín, como si realmente hubiera sido alguna vez en su vida una persona tan valiosa para la sociedad como Albert Einstein o el Papa Juan Pablo II, llegó a tal extremo que además de ser entrevistado por conductores de televisión como Adela Micha la administración del presidente George Bush intervino personalmente a favor suyo pidiendo la suspensión de su ejecución recurriendo para ello a la Suprema Corte de Justicia el primero de mayo de 2007, tras lo cual la Suprema Corte emitió su veredicto inapelable el 25 de marzo de 2008 rechazando las argumentaciones de la administración de Bush, allanando el camino para que el estado de Texas pudiera aplicarle a José Medellín su pena de muerte que ya había sido postpuesta docenas de veces con los argumentos más infantiles que se pueda uno imaginar, argumentos que en realidad no eran más que tácticas dilatorias legales (que en México se conocen como "chicanas") para retrasar lo más posible la aplicación de la sentencia. Muchas de estas tácticas dilatorias fueron ocurrencias del mismo José Medellín. Y es que José Medellín, buscando evadir su castigo, y al igual que otros en su misma situación, durante su estancia en prisión se puso a estudiar acuciosamente libros de jurisprudencia relativos a todo lo que tuviera que ver con sentencias de muerte, a grado tal que se convirtió en todo un experto legal con más argumentos de defensa que los que tenían sus abogados defensores.

Si José Medellín realmente hubiera estado en disposición de pagar su deuda ante la sociedad acatando con resignación la condena que le fue impuesta, no habría estado metiendo tantas apelaciones legales a través de sus abogados que retrasaron la aplicación de su condena por 15 largos años. En los Estados Unidos, ningún abogado está facultado para meter apelación alguna a favor de nadie si tal maniobra no ha sido autorizada de antemano por el acusado o el sentenciado. Esto fue justo lo que ocurrió en el caso de Timothy McVeigh, el responsable del bombazo que destruyó un enorme edificio en Oklahoma, considerado el peor terrorista norteamericano en la historia de los Estados Unidos. Timothy McVeigh desconoció ante el Juez que llevaba su caso todas las acciones legales que sus abogados estaban llevando a cabo a favor suyo, y al hacer esto les ató las manos, tras lo cual ya no hubo forma de que detener la aplicación de la pena, lo cual ocurrió el 11 de junio de 2001 en Terre Haute en el estado de Indiana. Si la aplicación del castigo de José Medellín se demoró tanto tiempo es porque José Medellín estuvo metiendo apelación tras apelación tras apelación recurriendo a tantos pretextos y tecnicismos legales que la lista se antoja interminable. Estuvo pidiendo para sí todas las oportunidades que él mismo le negó a sus propias víctimas, lo cual es una hipocresía que se antoja cruel. El "valor" que tuvo para matar a sus dos víctimas indefensas fue el mismo valor que le faltó a este cobarde para enfrentar su propia pena. El último "as en la manga" que le quedaba era precisamente solicitarle al gobierno de México interceder a nombre suyo ante el Tribunal de la Haya para que se obtuviera la anulación de su pena argumentando sus derechos consulares, lo cual dió el resultado que esperaba, pero con lo que no contaba era que ni el gobernador del estado de Texas Rick Perry ni la Junta de Perdones de Texas iban a acatar la autoridad de un tribunal extranjero ante el cual los familiares de las víctimas no tuvieron ninguna representación, no contaba con que las instancias judiciales de Texas no estarían dispuestas a acatar el fallo de la Corte Internacional de la Haya dada la naturaleza brutal de sus crímenes. Y aunque poco antes de ser ejecutado, el feroz asesino José Medellín se dirigió a los familiares de las víctimas diciéndoles "Siento que mis acciones les hayan causado dolor, espero que esta acción (la ejecución) les dé el conforte que ustedes buscan, no cosechen odio", estas palabras suenan huecas porque la ejecución que estaba programada para llevarse a cabo a las seis de la tarde tuvo que ser aplazada cuatro horas extra (interminables para los familiares de las víctimas) porque José Medellín estaba todavía a la espera de que la Suprema Corte de Justicia en el último momento cancelara la ejecución con un recurso legal urgente que sus abogados metieron como intento desesperado de "chicana" legal, recurso que fue desechado por la Suprema Corte de Justicia. Si por José Medellín hubiera sido, él habría estado más que contento con un aplazamiento de su sentencia de muerte por otros 15 años, carcajeándose de los familiares de las víctimas. Al final, fue ejecutado no porque él mismo lo pidiera, sino porque el sistema de justicia norteamericano quedó más que harto con tantas dilaciones y apelaciones desgastantes cuya única finalidad era burlar la acción de la justicia

El día de su ejecución, a José Medellín varios periódicos le dedicaron una plana completa, dándole una importancia que no merecía, como si fuese una estrella de cine o como si fuese un mexicano que acababa de ganar el premio Nóbel o una medalla de oro para México en los juegos olímpicos o un mexicano que acababa de derrotar a David Beckham en la cancha. Estos mismos medios jamás dieron voz ni imagen a las madres de las víctimas, ni publicaron las fotos de las víctimas, ni dieron entrada a declaración alguna de los fiscales o a los miembros del jurado que encontraron a José Medellín culpable de los crímenes atroces de los que fue acusado, como si las víctimas y los familiares de las víctimas y los juzgadores de José Medellín no existiesen. Toda la atención, todos los reflectores, toda la cobertura era para José Medellín y los que estaban a favor de él. Los demás no contaban. Lo importante era unir a todo México en torno a José Medellín convirtiéndolo casi en el equivalente de un superhéroe injustamente encarcelado e injustamente sentenciado. Lo entrevistaron conductores famosos pidiéndole su opinión acerca de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos y la guerra en Irak. Poco faltó para que pidieran su canonización y convocaran a una colecta en todo México para construirle un momumento y de ser posible un altar para adorar su imagen y pedirle milagros.

El 5 de agosto José Medellín fue despachado por la vía rápida ante la presencia de otro Juez, inapelable, ante el cual José Medellín no puede mentir ni negar lo que hizo por ser un Juez que conoce todos y cada uno de sus actos desde que nació, un Juez que sólo él sabe si José Medellín tuvo un arrepentimiento sincero por lo que hizo o si todo lo que hizo fue una simulación con la única finalidad de salvarse del patíbulo.

Como resultado de su ejecución, los demás miembros de la pandilla a la cual pertenecía José Medellín seguramente la van a pensar dos veces antes de hacer lo mismo que lo que hizo el hoy ejecutado, aunque tales crímenes sean "obligatorios" como requisito para poder ingresar dentro de pandillas como esta; porque si son capturados lo más seguro es que van a correr la misma suerte que la que corrió José Medellín, aunque sean glorificados, aunque sean motivo de entrevistas de parte de conductores de noticieros famosos, aunque intervenga en defensa de ellos el gobierno de México gastando millonadas, aunque intervenga por ellos la Corte Internacional de la Haya. Esto los hará pensar dos veces, y muy posiblemente no van a incurrir en el mismo tipo de crímenes como los crímenes que cometió José Medellín porque les puede terminar costando la vida. Y esto, a fin de cuentas, es el verdadero propósito de la pena de muerte, el inhibidor del crimen más potente que se conozca. Y esta es la lección importante que los políticos en México opositores a la pena de muerte se resisten a aprender, incapaces de asimilar la importancia de esta lección, aún tratándose de casos de secuestradores asesinos como Daniel Arizmendi "El Mochaorejas" o como la banda de secuestradores asesinos (la "banda de la flor") que mató al niño Fernado Martí en la Ciudad de México pese a que los familiares les pagaron el dinero convenido por el rescate. Y luego todavía hay muchos que se andan preguntando por qué hay muchos más secuestradores y asesinos en México en donde no se aplica la pena de muerte ni hay prisión perpetua que en los Estados Unidos en donde sí se aplica la pena de muerte y si existe la condena perpetua.

José Medellín no es el único miembro de la pandilla a la que pertenecía en haber sido condenado a la pena de muerte por el crimen de las dos jóvenes. Hay otro, de nombre Peter Cantú, que también está en el camino del patíbulo, y al cual también de repente le está aflorando su "mexicanidad", quizá con la esperanza de que los medios en México, tanto la prensa como la radio y la televisión, además de las instancias oficiales, lo glorifiquen por su único mérito de tener ascendencia mexicana. Desafortunadamente, esta apasionada defensa que se está llevando a cabo en todo México de estos criminales que residen en los Estados Unidos está contribuyendo a atizar el odio que muchos norteamericanos de por sí racistas sienten en contra del mexicano promedio, un odio que se vierte en contra de los millones de mexicanos indocumentados que residen en dicho país, aunque muchos de ellos al igual que el mexicano promedio que vive en México también sean víctimas de la delincuencia.

domingo, 13 de julio de 2008

La génesis de Satanás

Para este mes de julio de 2008 hay únicamente una sola entrada, la cual me tomó algo de tiempo elaborar, y la cual por su extensión decidí colocarla en una bitácora separada. Esta bitácora trata sobre uno de los personajes más interesantes y famosos en la historia de la humanidad. Trata sobre Satanás, un personaje que unos toman como un mito y otros toman como una realidad. Trata sobre lo que sabemos acerca de él, y trata sobre las fuentes que nos dan información acerca de él. En realidad, no es mucho lo que sabemos acerca de Satanás, aunque en el Cristianismo se le mencione con frecuencia. De existir, ciertamente es mucho más lo que él sabe acerca de nosotros que lo que nosotros sabemos acerca de él, acerca del lugar en el que habita actualmente, acerca de su modo de vida, acerca de su apariencia verdadera (si es que la tiene), en fin, casi todo lo que tiene que ver con él, lo cual nos pone a todos como humanos en franca desventaja ante este singular personaje.

El trabajo "Génesis de Satanás" cita las referencias históricas que nos proporcionan los pocos datos que tenemos acerca de él. Este trabajo tiene la intención de compensar en parte una omisión que se lleva a cabo en muchas misas dominicales en las cuales estos materiales no son mencionados. Generalmente, en la liturgia se lee un pasaje tomado del Antiguo Testamento (la Biblia antes de Cristo) y otro pasaje tomado del Nuevo Testamento (los Evangelios), pero la extensión de los pasajes que se leen es tan breve que inclusive una persona que asista puntualmente a todas las misas dominicales por varias décadas, digamos unos sesenta o setenta años, difícilmente podrá esperar que con esos extractos breves se pueda llegar a cubrir todo el material contenido dentro de la Biblia.

Por otro lado, muchos sacerdotes prefieren no dar énfasis a lo que tenga que ver con Satanás, en parte porque en los tiempos actuales este personaje no tiene tan amplia credibilidad como la que tenía antes del advenimiento de la era de la razón y la explosión de nuestros conocimientos científicos, y en parte porque parece ser la intención de estos sacerdotes guiar a los feligreses hacia Cristo por el mensaje de esperanza y redención con el Creador más que "jalarlos" motivados por el miedo y el terror que les pueda inspirar el Diablo; en pocas palabras, se trata de enfatizar el aspecto positivo sobre el aspecto negativo, se trata de atraer a los creyentes más por lo bueno del mensaje que por lo que hay de la otra cara de la moneda. Sin embargo, los Apóstoles fueron bastante claros en la amenaza que significaba Satanás a cualquiera que quiera reencontrarse con el Creador, y aunque no liberan a las ovejas extraviadas de la culpa que les corresponde por inclinarse hacia el Mal, tampoco minimizan el papel de Satanás como el gran tentador para llevar al hombre a su perdición.

El trabajo "Génesis de Satanás" consta de varias secciones. El índice general que dá el título de cada una de dichas secciones está puesto en el domicilio:

http://genesis-de-satanas.blogspot.com/2008/07/indice.html

Como siempre, para poder entrar en cada una de estas secciones empezando por la primera (que de acuerdo con el orden utilizado en las bitácoras es la que está puesta en el lugar más abajo de la lista en lugar de estar puesta en el lugar de más arriba) nos vamos hacia la columna izquierda y allí podemos ir entrando en cada sección.

Espero que el trabajo "Génesis de Satanás" sea del agrado tanto de creyentes como de no-creyentes, y que por lo menos resulte instructivo.

domingo, 29 de junio de 2008

¡No claudiques!

Todos en algunos momentos extenuantes en nuestras vidas hemos enfrentado situaciones en las que la ardua tarea que estamos llevando a cabo sin recompensa inmediata parece no tener fin, o en las que todo parece estarse viniendo abajo, o en las que nuestros problemas económicos o problemas familiares o problemas de salud parece que no terminarán jamás, trátese del estudiante de secundaria que está presentando sus exámenes finales y que ve muy lejano el día en el que pueda completar una carrera profesional teniendo que someterse en el camino intermedio a muchos otros exámenes y presentar muchas otras tareas escolares que no parecen acabar, o el escritor de un libro voluminoso que duda que tendrá vida o salud suficiente para ver terminada su obra literaria, o el científico que acumulando fracaso tras fracaso empieza a dudar que logrará descifrar el misterio de lo que está investigando, o el funcionario o político agobiado por problemas inesperados que le han llevado a una encrucijada, o el empresario cuya fábrica se acaba de incendiar y descorazonado ve en los rescoldos dejados por las llamas la dura tarea de tener que comenzar de nuevo.

En todos estos casos, puede resultar fortalecedor repasar un breve poema que nos ha dejado el escritor británico Rudyard Kipling, un poema conocido en muchas partes ya sea bajo el título "Cuando vayan mal las cosas" o bajo el título "¡No claudiques!":

¡No claudiques!

Cuando vayan mal las cosas
__ como a veces suelen ir,

cuando ofrezca tu camino
__ sólo cuestas que subir,

cuando tengas mucho haber
__ pero mucho que pagar,

y precises sonreír
__ aun teniendo que llorar,

cuando ya el dolor te agobie
__ y no puedas ya sufrir,

descansar acaso debes
__ pero nunca desistir.

Tras las sombras de la duda,
__ ya plateadas ya sombrías,

puede bien surgir el triunfo,
__ no el fracaso que temías,

y no es dable a tu ignorancia
__ figurarse cuán cercano,

puede estar el bien que anhelas
__ y que juzgas tan lejano,

lucha, pues por más que en la
__ brega tengas que sufrir.

¡Cuando todo esté peor,
__ más debemos insistir!

Si en la lid
__el destino te derriba,

si todo en tu camino
__es cuesta arriba,

si tu sonrisa
__es ansia insatisfecha,

si hay faena excesiva
__y vil cosecha,

si a tu caudal
__se contraponen diques,

date una tregua
__pero ¡no claudiques!

lunes, 23 de junio de 2008

Dos números desiguales... ¿son iguales?

Muchas veces cuando llevamos a cabo cualquier tipo de razonamiento, al llevar a cabo dicho razonamiento apegándonos a lo que parecen ser principios verdaderos e indiscutibles, y al aplicar una lógica rigurosa sobre dichos principios, creemos que las conclusiones que obtenemos a partir de dicho razonamiento deben ser siempre ciertas, incuestionables, fuera de toda duda. Esto lo hacemos cotidianamente en muchas situaciones, así sea de manera subconsciente. Pero nuestra confianza en muchas conclusiones que obtenemos suele ser socavada al diferir lo que obtenemos en la práctica con los resultados que teóricamente esperábamos obtener. Estas desilusiones son frecuentes en cualquier ámbito del saber humano. El "padre" del comunismo, Karl Marx, creía haber encontrado un sistema económico casi ideal, y sin embargo al poco tiempo de instalarse los bolcheviques en el poder en Rusia varios de los principios de su doctrina tuvieron que ser modificados porque la realidad de los hechos no concordaba con lo que había predicho Marx, empezando por el hecho de que Marx creía que los países capitalistas por excelencia como Estados Unidos y Gran Bretaña serían los primeros en "evolucionar" hacia el comunismo antes que los demás países, lo cual no ocurrió. Fue así como el marxismo se convirtió en marxismo-leninismo al ser actualizados varios de los postulados del comunismo por el líder revolucionario Lenin. Sin embargo, el paso de los años no produjo el "paraíso de los trabajadores" que había anticipado Marx, sólo logró producir un estado controlado por una burocracia gigantesca en el que no era posible planificar una economía controlada de modo que pudiese superar los niveles de vida obtenidos en países no-comunistas como Canadá, Nueva Zelandia, Gran Bretaña y el mismo Estados Unidos. Por siete décadas varios dogmas básicos del comunismo fueron modificados una y otra vez hasta que llegó el momento en que el experimento no podía ser sostenido por más tiempo sin enviar a la bancarrota a todos los países pertenecientes al bloque soviético, teniéndose que abandonar dicho modelo para adoptar una economía de libre mercado.

No sólo en las ciencias sociales se cometen yerros de juicio en la aplicación de razonamientos que parecen carecer de todo defecto. En muchas otras áreas ocurre lo mismo, áreas tales como la biología en la cual por mucho tiempo se creyó sinceramente en la validez del principio de la "generación espontánea" que fue derruído por el eminente científico francés Luis Pasteur, o la ciencia de la termodinámica en la cual por buen tiempo se creyó en la validez de esa extraña substancia conocida como el "calórico" usada para explicar los fenómenos propios de la termodinámica. Los pasos falsos en la obtención de conclusiones y creencias falsas llegan a tal grado que inclusive en las matemáticas, la reina de las ciencias, se pueden cometer involuntariamente yerros fatales al partir de prédicas verdaderas al aplicar una serie de pasos en alguno de los cuales casi sin darnos cuenta erramos fatalmente obteniendo puros absurdos en todos los pasos posteriores. Esta es la razón por la cual en toda demostración matemática se suele aplicar un rigorismo que para muchos principiantes puede parecer injustificado. El rigor utilizado en prácticamente cualquier demostración matemática que se lleve a cabo tiene un por qué, tiene una razón importante para ello, y es precisamente el evitar obtener conclusiones falsas a partir de razonamientos verdaderos.

A continuación veremos una demostración matemática en la cual partiremos de una premisa verdadera, e iremos aplicando pasos lógicos que, pese al cuidado puesto en nuestros razonamientos, nos llevará a un resultado fatalmente erróneo. Es la demostración de que...

Teorema: Dos números desiguales son iguales.

Empezaremos con una igualdad matemática con la cual afirmamos que, dado un número entero a mayor que la unidad:

a = b + c

Este número a podría ser un número como 7, el número b podría ser un número como 3 y el número c podría ser un número como 4.

Lo que hemos afirmado aquí es que todo número entero a mayor que la unidad puede ser descompuesto en la suma de dos números enteros b y c. Esto es tan claro y tan obvio a la razón, que ciertamente nadie podría ponerlo en tela de duda.

Ahora multiplicaremos ambos miembros de la anterior igualdad por la cantidad a-b. Esto es un paso algebraicamente válido, se trata de un paso que siempre podemos llevar a cabo. Si no pudieramos hacer algo tan elemental como esto, el álgebra en su totalidad no nos serviría de nada. No podemos negar la validez de este paso sin negar la validez y la utilidad de la misma álgebra:

a • (a - b) = (b + c) • (a - b)

Llevando a cabo la multiplicación en cada lado de la igualdad, lo que llamamos el "remover los paréntesis", obtenemos lo siguiente de acuerdo con las reglas universales básicas del álgebra:

a • a - a • b = b • a - b • b + c • a - c • b

a2 - a • b = a • b - b2 + a • c - b • c

En este último paso, hemos aplicado el principio más básico de la multiplicación que nos dice que en toda multiplicación el orden de los factores no altera el producto, principio que se enseña en todas las escuelas desde los grados más elementales, con lo cual b•a=a•b y c•b=b•c. Ciertamente, no habrá nadie que nos podrá objetar esto.

A continuación, reacomodamos el término a•c en el lado derecho de la igualdad, lo cual también siempre podemos hacer ya que en toda suma la representación de la suma de los números m y n ya sea como m+n o como n+m denota exactamente lo mismo. Aquí tampoco nadie podrá objetar la validez de este paso:

a2 - a • b = a • b + a • c - b2 - b • c

Hasta aquí hemos aplicado una lógica impecable, inobjetable. Creemos estar absolutamente seguros de no haber incurrido en ningún error.

En el siguiente paso, restaremos de ambos miembros de la igualdad la cantidad a•c. Este paso también es perfectamente válido, ya que los mismos axiomas de la lógica de la aritmética nos dicen que si a iguales les restamos iguales la igualdad no se altera. En el lado derecho de la anterior igualdad, esto equivale a cancelar el término a•c, lo cual equivale a pasarlo hacia el lado izquierdo de la igualdad con el signo contrario:

a2 - a • b - a•c = a • b - b2 - b • c

Ahora llevaremos a cabo una factorización, sacaremos un factor común de ambos miembros de la igualdad, el factor a-b-c. Este paso es también perfectamente válido y reversible, ya que para obtener el paso previo sólo tenemos que volver a multiplicarlo por los términos de los cuales fue factorizado:

a • (a - b - c) = b • (a - b - c)

Tenemos aquí tanto del lado izquierdo de la igualdad como del lado derecho de la igualdad el mismo factor común, a-b-c. Podemos cancelar dicho factor común de ambos lados de la igualdad, lo cual equivale a dividir ambos lados de la igualdad entre a-b-c. Al hacer esto, estamos diciendo que si ambos miembros de una igualdad matemática son divididos entre la misma cantidad, la igualdad no se altera. Ciertamente, es difícil argumentar algo en contra de esto:

a = b

Pero al llegar a esta conclusión, nos damos cuenta de que algo anda mal, muy mal. Este resultado nos dice que el número a es igual al número b. Pero habíamos partido del supuesto de que los números a y b eran desiguales, de que el número a era igual a un número b sumado a un número c.

Si hemos de darle credibilidad a lo que acabamos de obtener, dos números desiguales son iguales.

Esto podría ser más que suficiente para destruír nuestra confianza en las matemáticas, la reina de las ciencias. Si repasamos todos los pasos, uno por uno, no parece haber error alguno en nuestros razonamientos. Todos los pasos que hemos llevado a cabo son los mismos pasos que podría llevar a cabo cualquier estudiante al resolver su tarea escolar. Pero si no podemos confiar en las mismas matemáticas, entonces ¿en qué podemos confiar?

Esto nos demuestra que aunque nuestra lógica parezca impecable, aunque nuestros razonamientos parezcan indiscutibles, las conclusiones a las que llegamos pueden ser fatalmente erróneas. Pero lo malo no es tanto que nuestras conclusiones puedan ser fatalmente erróneas. Lo malo es que nos sigamos aferrando tercamente a tales conclusiones erróneas a pesar de que dichas conclusiones choquen de manera frontal con todo lo que nuestra intuición nos dice que debe ser lo correcto.

Aquí debemos enfrentar otro problema. Nuestra intuición tampoco es una guía siempre confiable para llevarnos por el camino correcto. Prueba de ello lo es la mecánica relativística de Einstein, varios de cuyos resultados chocan frontalmente con lo que nuestra intuición nos dice que es "correcto". Y sin embargo, experimentalmente, en el laboratorio, lo que resulta ser correcto no es lo que nos sugiere nuestra intuición, sino los resultados predichos por la mecánica relativística Einsteniana. Otro ejemplo lo es la mecánica cuántica, varios de cuyos postulados y procedimientos chocan tan duramente con lo que nos sugiere nuestra intuición que frecuentemente batallamos y tenemos que "reprogramar" nuestra mente para poder asimilar esta nueva forma de pensar. Aquí también, experimentalmente, en el laboratorio, lo que resulta ser correcto no es lo que nos sugiere nuestra intuición, sino los resultados predichos por la mecánica cuántica, la cual ha sido enormemente exitosa en sentar a la física y a la química atómica y subatómica sobre bases firmes. El mismo Niels Bohr, uno de los fundadores de la mecánica cuántica, una vez dijo que la mecánica cuántica es de una naturaleza tal que si no hemos sidos conmocionados al ser introducidos a ella, realmente no la hemos entendido.

Todo lo anterior nos demuestra contundentemente que antes de aceptar a ciegas algo como absolutamente cierto debemos cuestionarlo todo, absolutamente todo, empezando por las mismas bases y principios de aquello a lo que estamos siendo introducidos, porque en cualquier momento, en donde menos lo esperamos, puede introducirse el mal paso que nos puede conducir por el camino equivocado.Podemos inclusive terminar dando nuestras vidas por algo que desde el principio estaba fatalmente errado.

En la demostración de que "dos números desiguales son iguales" hubo, ciertamente, un paso fatal aunque no nos hayamos dado cuenta de ello. Ese paso ocurrió cuando llevamos a cabo la división de ambos miembros de la igualdad por el factor a-b-c. Si repasamos la premisa inicial con la cual iniciamos la demostración:

a = b + c

y restamos de ambos miembros de la igualdad la cantidad b+c, vemos que:

a - b - c = 0

De este modo, al dividir ambos miembros de una de las igualdades intermedias entre la cantidad a-b-c, estamos dividiendo ambos miembros de dicha igualdad entre cero. En pocas palabras, estamos llevando a cabo una división entre cero. La cual dicho sea de paso es uno de los peores enemigos de las matemáticas, un paso aparentemente inocuo pero que invariablemente conduce a resultados y conclusiones fatalmente erradas.

En este caso le he dado a mis lectores la explicación del por qué obtuvimos una conclusión falsa partiendo de una premisa verdadera aplicando una serie de pasos, la mayoría de ellos válidos en toda su extensión. Sin embargo, hay muchas situaciones en la vida real, diferentes para cada persona, en las cuales se puede estar viviendo en el error creyendo que se está haciendo lo correcto, situaciones en las cuales no me es posible indicar individualmente a cada quién el momento en el cual se dió ese paso en falso a partir del cual la vida de muchos posiblemente terminaron siendo controladas por un error de juicio o de criterio o de razonamiento.

La próxima vez en la que alguien quiera tomar una decisión trascendental en su vida, valdría la pena que repasara la demostración matemática que acabamos de ver, poniéndose a meditar y a pensar si no habrá, oculto por allí, algún error del que no se haya dado cuenta de que por sí solo puede ser más que suficiente para destruír la validez de algo por lo que está luchando.

jueves, 12 de junio de 2008

Momento de Inspiración # 1

Un día, un hombre sin la paciencia del santo Job, cansado de ver en torno suyo tanto sufrimiento, tanto dolor, tanta miseria, iracundo cerró su puño y exclamó gritando al Cielo: "¿Por qué no haces nada para mitigar tanto sufrimiento, tanto dolor, tanta miseria que hay en el mundo?"

Al ir a dormir, esa noche tuvo un sueño. De manera inconfundible, escuchó en su sueño una voz potente que le dijo: "Yo ya hice algo para mitigar tanto sufrimiento, tanto dolor, tanta miseria que hay en el mundo. Te crié a TI."

A la mañana siguiente, se vió a sí mismo en el espejo. Y lo que vió en ese espejo fue a una persona que pudiendo hacer algo para mitigar tanto sufrimiento, tanto dolor y tanta miseria que hay en el mundo, no estaba haciendo absolutamente nada al respecto. En ese momento, que llegó como una iluminación, el hombre tomó una conciencia nueva de su papel en el mundo, de lo que podía hacer dentro de sus posibilidades para mitigar el sufrimiento, el dolor y la miseria que estaba viendo en torno suyo. Ese día, salió de su casa decidido a hacer algo al respecto. Ese día, salió al mundo con una visión nueva de la realidad, salió decidido a hacer algo para aliviar las penas que veía en torno suyo. A partir de ese día, ese hombre nunca más volvería a ser el mismo.

martes, 10 de junio de 2008

Los falsos ciudadanos

En tiempos todavía recientes, era posible ingresar a los Estados Unidos de Norteamerica sin la posesión de identificación oficial alguna con tan solo decir "American citizen" cuando el funcionario norteamericano en el punto de inspección migratoria le preguntaba a la persona cuál era su ciudadanía. Pero todo esto está cambiando a raíz de un nuevo requerimiento bajo el cual a partir de junio de 2009 toda persona que quiera ingresar a territorio norteamericano, ciudadano estadounidense o no, tendrá que mostrar un pasaporte para poder ingresar a dicho país. En el caso específico de los ciudadanos estadounidenses, se les requerirá contar con un pasaporte norteamericano para poder salir e ingresar nuevamente a territorio norteamericano. La exigencia de este documento está abriendo ya la caja de Pandora de un pequeño "secreto sucio" que por muchos años muchos residentes fronterizos estuvieron ocultando públicamente, un pequeño y sucio secreto que los hizo (y los sigue haciendo) beneficiarios de todas las ventajas a las que tiene derecho un ciudadano norteamericano y todas las ventajas a las que tiene derecho un ciudadano mexicano pesa a haber nacido en un solo país.

Esta burla descarada tiene su origen poco tiempo después de nacer un niño en la franja fronteriza común a México y a los Estados Unidos. Los padres de muchos de ellos, habiendo nacido sus hijos en México sin haber nacido en los Estados Unidos, de cualquier manera les obtenían un acta de nacimiento norteamericana dándole un soborno monetario a una partera del lado norteamericano para atestiguar, falsamente, que el niño o la niña había nacido en los Estados Unidos cuando tal hecho no era cierto. Es muy posible que la corrupción para la obtención de estas "actas de nacimiento" fraudulentas se haya extendido inclusive hasta médicos y hospitales norteamericanos dada la facilidad con la cual en cualquier hospital norteamerican o en cualquier consultorio estadounidense se le puede dar a ganar a una enfermera o a un doctor una nada despreciable suma de unos cinco mil o diez mil dólares a cambio de la expedición de un simple documento que no lleva más de cinco o diez minutos en elaborar. ¿Cómo resistir a la tentación de poder ganar tanto dinero en tan poco tiempo con algo cuya autenticidad no estaba siendo verificada por ningún funcionario gubernamental? Si el atractivo del dinero fácil y abundante ha hecho que florezcan tanto en México como en los Estados Unidos las organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas, corrompiendo con facilidad a quienes encuentran difícil resistir la tentación, ¿por qué no habría de ocurrir lo mismo con el tráfico de documentos para lograr para un vástago la ciudadanía norteamericana pese a no haber nacido el niño (o la niña) en los Estados Unidos? Y la mayoría de las veces, el registrar al hijo como nacido en los Estados Unidos sin serlo tenía un interés inmediato (por no decir egoísta) para los padres, ya que por el solo hecho de ser los padres de un ciudadano norteamericano los padres podían iniciar sus trámites para inmigrar a los Estados Unidos obteniendo su residencia norteamericana por la vía rápida cuando el recién nacido apenas estaba estrenando su cuna, entrando en una categoría de preferencia que los colocaba inclusive por encima de profesionistas altamente calificados con estudios universitarios. Esta es la misma razón por la cual, con la intención deliberada de invocar la "reunificación familiar" como argumento, muchas mexicanas embarazadas indocumentadas cruzan ilegalmente la línea divisoria entre México y los Estados Unidos, tal y como lo hizo la famosa Elvira Arellano (de la cual ya traté en su momento en una entrada previa puesta el 25 de agosto de 2007). Se trata de gente que no tiene otra manera de obtener su residencia legal en los Estados Unidos más que esta, pasando por encima de muchos otros con mucho mayores méritos legales que ellos y que han estado aguardando pacientemente su turno por muchos años en las listas de espera de los Consulados norteamericanos cumpliendo muchos requisitos burocráticos para poder inmigrar de manera legal. Se presume que, ya con un hijo nacido en los Estados Unidos, así lograron "arreglar" muchos padres de familia su residencia norteamericana obteniendo en tiempo récord la famosa "tarjeta verde" (la tarjeta usada por los residentes norteamericanos al inmigrar a dicho país). Peor aún, muchos de ellos en cuanto "arreglaban" sus papeles comenzaban a "sangrar" al poco tiempo las oficinas estadounidenses de ayuda pública, dando domicilios falsos en los Estados Unidos pese a que seguían viviendo en México. Y lo siguen haciendo.

La posesión de DOS actas de nacimiento, una testificando que el niño había nacido en México, y la otra testificando que el niño había nacido en los Estados Unidos, tiene muchas ventajas simultáneas de las cuales no han gozado jamás quienes cumpliendo con la ley sólo han contado con una acta de nacimiento, creando una clase privilegiada de "super-ciudadanos" con más ventajas y privilegios que aquellos a los que tiene derecho un ciudadano mexicano o ciudadano norteamericano. En los tiempos de la guerra de Vietnam cuando había una conscripción militar obligatoria para servir en el Ejército por dos años, muchos "dobles ciudadanos" al llegarles la tarjeta de notificación (draft card) conminándolos a presentarse en las oficinas más cercanas del servicio militar selectivo para cumplir con su obligación como ciudadanos norteamericanos simplemente tiraban la tarjeta de notificación a la basura y se quedaban a hacer su vida en México sin problema alguno, "escapándose" de ir a la guerra sin exponerse al castigo propio de los desertores, un privilegio del que no gozaban la vasta mayoría de ciudadanos norteamericanos que no contaban con otra nacionalidad además de la norteamericana. Para los "dobles ciudadanos" con las dos ciudadanías, con proclividad al crimen y a la delincuencia, su doble ciudadanía siempre les ha dado la ventaja de poder delinquir en un país y evadir la acción de la justicia yéndose hacia el otro país en donde pueden vivir y trabajar sin problema alguno pese a estar siendo buscados por las autoridades en uno de los países del cual son ciudadanos. Pueden además estudiar en las escuelas y universidades de cualquiera de los dos países sin tener que cumplir con la obligación de pagar sus colegiaturas como ciudadanos extranjeros. Pueden gozar además de la cobertura de servicios médicos gratuitos de cualquiera de los dos países con cargo de la gran mayoría de los demás contribuyentes que no cuentan con la doble nacionalidad, lo cual sin lugar a dudas es una estafa de enormes proporciones (en México son muy comunes los casos de aquellos que viven en México en ciudades como Tijuana y Ciudad Juárez y reciben ayuda económica asistencial norteamericana, como los famosos "cupones de comida", tanto de los programas del "Welfare" como del Social Security, lo cual les permite vivir como clase media en México a costillas de los contribuyentes norteamericanos al estar recibiendo la ayuda económica asistencial norteamericana en dólares usándola en México en donde sus gastos son no en dólares sino en devaluados pesos mexicanos). En la frontera, son famosos los casos de políticos mexicanos nacidos en los Estados Unidos quienes pese a su ciudadanía norteamericana, por el hecho de contar con la "doble nacionalidad", acapararon puestos políticos de primer orden arrebatándoselos a mexicanos genuinos nacidos en México. Uno de tales casos es el de Javier Corral, quien llegó a ser Senador en México (por la vía plurinominal) y llegó al extremo de querer ser Gobernador de Chihuahua, lo cual ya no pudo porque fue derrotado en las urnas por un mexicano nacido en México, José Reyes Baeza. Otro ejemplo de importancia trascendental lo es el de Juan Garcia Abrego, uno de los más importantes narcotraficantes que ha tenido México y posiblemente uno de los más prominentes que ha habido en América Latina, extraditado hacia los Estados Unidos durante el sexenio del Presidente Ernesto Zedillo y actualmente cumpliendo una condena de once cadenas perpetuas en dicho país, el cual tiene también acreditados dos nacimientos distintos. Nació en México, y cuenta con un legajo de papeles que acreditan su dicho, en los que incluye hasta su fe de bautismo, extendida por la iglesia Nuestra Señora del Refugio de Matamoros, Tamaulipas, el 13 de septiembre de 1945, la cual está firmada por el cura J. Jesús Robledo, quien lo bautizó. Pero también es ciudadano norteamericano, porque su segunda acta de nacimiento validada como única dice que nació en La Paloma, Texas. Pudo ser extraditado rápidamente hacia los Estados Unidos y procesado legalmente allá sin necesidad de un largo proceso de deportación por se ciudadano norteamericano. Pero actualmente su defensa legal está argumentando que Juan García Abrego no nació en los Estados Unidos sino en México, siendo ciudadano mexicano, lo cual convertiría su entrega a las autoridades norteamericanas y su juicio en dicho país en algo esencialmente privado de legalidad, lo cual potencialmente le puede abrir las puertas de la prisión a Juan García Abrego en base a un tecnicismo legal de enorme importancia, permitiéndole regresar a México como un hombre libre. Esto muestra otra de las grandes ventajas de tener dos "nacimientos" distintos: si una persona es buscada por la justicia en alguno de los dos países entonces puede hacer algo que no puede hacer una persona con las dos nacionalidades, reclamar la protección legal que le dá su ciudadanía en el otro país permitiéndole complicar enormemente los procesos legales en contra suya en el país en donde está siendo reclamado, trátese de los Estados Unidos o de México. Así pues, ya sea por obtener ventajas políticas, ventajas económicas, evadir la conscripción militar obligatoria en tiempos de guerra o inclusive evadir la acción de la justicia, la doble nacionalidad convierte a quien la posee en un ciudadano de primerísima categoría rebajando tanto a los ciudadanos mexicanos genuinos como a los ciudadanos norteamericanos genuinos a una clase social bastante inferior en muchos respectos.

Este fraude masivo a gran escala continuó por muchas décadas porque el gobierno norteamericano jamás puso atención sobre este asunto. Pero tras los atentados terroristas en el 2001 a las torres gemelas en Nueva York, la implementación de nuevas medidas de seguridad trajeron cambios con los cuales toda persona o viajero hacia los Estados Unidos ya no podría hacerlo diciendo simplemente "American citizen". Por vez primera, el gobierno norteamericano implementó cambios que requieren que toda persona que quiera ingresar a territorio norteamericano cuente con un pasaporte norteamericano, medida que será reforzada en junio de 2009. Y es precisamente en la obtención del pasaporte norteamericano en donde muchos con la "doble nacionalidad" están empezando a enfrentar serios problemas, porque en la expedición del pasaporte norteamericano el Departamento de Estado está empezando a consultar los archivos de los registros civiles de México, sobre todo los archivos del registro civil de las ciudades en México aledañas a los Estados Unidos, para ver si los solicitantes del pasaporte norteamericano no están registrados también como ciudadanos mexicanos. Y ¡oh sorpresa! las autoridades norteamericanas están descubriendo que muchos de los que decían haber nacido en los Estados Unidos también han "nacido" en México al encontrar que existen actas de nacimiento mexicanas, lo cual es una imposibilidad lógica, porque ninguna persona puede nacer en dos países distintos a la vez.

Lo que están haciendo muchos a los que les están descubriendo su "pequeño y sucio secreto" están argumentando ahora en su defensa que si hubo algún delito en todo caso fueron sus padres quienes cometieron el delito, porque fueron sus padres quienes tramitaron DOS actas de nacimiento cuando sólo deberían de haberles tramitado una sola acta de nacimiento, están argumentado que ellos como recién nacidos no tenían culpa alguna de lo que estaban haciendo sus padres. Sin embargo, este argumento resulta ridículo, porque al convertirse en beneficiarios de la "doble nacionalidad", al usar ambos documentos según su conveniencia ya como mayores de edad y en pleno uso de sus facultades mentales, se convirtieron en cómplices y beneficiarios del delito. Esto los vuelve culpables ante la ley por lo menos de los delitos de fraude y falsedad de declaraciones.

Este penoso asunto habla muy mal de los Consulados norteamericanos en la franja fronteriza con México, ya que los funcionarios consulares, de haber hecho correctamente su tarea, ellos mismos sin esperar a que hubiese habido un atentado terrorista en contra de las torres gemelas obligando a la revisión de los procedimientos migratorios, habrían descubierto este fraude de proporciones colosales. Desde esta perspectiva, le fallaron de modo espectacular al contribuyente norteamericano y le fallaron al país que representan.

Tan grande como es este fraude, es posible que las autoridades migratorias norteamericanas apenas están tocando la punta del iceberg, ya que por principio de cuentas es muy posible que aquellos que toda su vida vivieron con dos actas de nacimiento en sus manos también le hayan tramitado dos actas de nacimiento a sus propios hijos. ¿Por qué no habrían de hacerlo, si por muchos años a ellos mismos les reportó amplias ventajas y beneficios sin consecuencia ni castigo alguno? No hay nada mejor que la impunidad en la aplicación de la ley para convencer a una persona de las ventajas y beneficios que pueden obtener sus propios hijos y nietos incurriendo también en la misma violación de la ley, perpetuándose de este modo el mismo círculo vicioso hasta que llega el momento en que no es posible seguir sosteniendo la farsa por más tiempo. Y ese tiempo está empezando a llegar ya para aquellos que han estado afirmando haber nacido en dos países diferentes según su conveniencia.

En una nota publicada el 10 de junio de 2008 en EL DIARIO de Ciudad Juárez bajo la autoría de Alberto Ponce de León, se habla acerca del caso de una mujer no identificada, hija de padres indocumentados, que dice haber nacido en una casa en El Paso, siendo posteriormente bautizada en Nuevo México, tras lo cual a los dos o tres años vida sus padres se la llevaron a vivir con ellos a México. Esta mujer fue arrestada a principios del 2008 después de que, en el 2007, ella pidió un pasaporte norteamericano y el Departamento de Estado la acusó de mentir al decir que era ciudadana norteamericana porque había una acta de nacimiento mexicana, por afirmar haber nacido en los Estados Unidos pese a contar con acta de nacimiento mexicana, para lo cual sólo tenía como comprobante ya no un certificado dudoso expedido por alguna partera o algún médico norteamericano corrupto, sino tan sólo una fe de bautismo expedida por algún sacerdote de Nuevo México que por no vivir en El Paso no pudo haber sido testigo del alumbramiento, lo cual la hizo pasar ante las autoridades como sospechosa de cometer algún ilícito. La mujer, quien presuntamente nació el 12 de enero de 1949 en El Paso, y cuyo nombre se mantiene bajo reserva a petición de la defensa, fue detenida por el Departamento de Estado luego de intentar obtener su pasaporte estadounidense, y de acuerdo a los documentos de la Corte Federal, la implicada fue detenida por el agente especial Richard T. Hays, del Servicio de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado. En efecto, fue detectada precisamente cuando intentó tramitar su pasaporte norteamericano haciéndose pasar como ciudadana norteamericana descubriéndosele que poseía un acta de nacimiento expedida en México.

El abogado de la mujer, Arturo Vázquez, reconoció que la implicada fue registrada oficialmente en México debido a que en esas décadas a ella se le facilitaba más demostrar su nacionalidad mexicana para graduarse de la escuela primaria que cursaba en México. Esto es una admisión del disfrute de las ventajas y beneficios de contar con dos comprobantes de nacimiento en dos países distintos, ventajas y beneficios que no gozan quienes cuentan con sólo un comprobante de nacimiento.

La nota indica que el Departamento de Estado investiga por lo menos 20 casos similares, donde el estatus migratorio de las personas presenta irregularidades. Con todo, estos 20 casos pendientes son apenas "la punta del iceberg" porque estos 20 casos cubren apenas los casos de niños mexicanos supuestamente nacidos en viviendas de El Paso pero que fueron atendidos por parteras de Texas, mismas que extendían un registro como si el bebé hubiera nacido del lado estadounidense. Existen razones fundadas para suponer que la cantidad de personas que cuentan con dos comprobantes de nacimiento que los acreditan como ciudadanos de dos países diferentes, México y los Estados Unidos, ascienden a decenas de millares o tal vez a centenas de millares; de este tamaño es la magnitud del fraude cometido en contra de los sistemas legales de ambos países. Por otro lado, Socorro Córdova, vocera del Consulado de México en El Paso, mencionó que anteriormente se presentaban casos de doble nacionalidad, donde las personas se registraban en ambos países como si hubieran nacido el mismo día, lo cual es físicamente imposible.

Un grupo fácil de investigar consiste en todos aquellos estudiantes que cruzan diariamente de ciudades fronterizas mexicanas como Tijuana y Ciudad Juárez a ciudades fronterizas norteamericanas como San Diego y El Paso para llevar a cabo sus estudios de secundaria y preparatoria (conocidas allá como High School), muchos de los cuales cruzan a pie todos los días de lunes a viernes. Por la fuerza de la costumbre de estarlos viendo cruzar todos los días, los agentes migratorios norteamericanos los conocen perfectamente bien, los tienen bien identificados, bien ubicados. Puesto que muchos de ellos estudian en escuelas públicas, aquellos que nacieron en México pero cuyos padres por medios ilegales les obtuvieron un acta de nacimiento norteamericana estarían cometiendo un fraude en contra del contribuyente norteamericano. Detectarlos, uno por uno, requiere que usando sus nombres como punto de partida los agentes federales norteamericanos accedan a las bases de datos de las oficinas del registro civil en México, y lo más seguro es que empezarán a descubrir aquellos estudiantes que poseen documentalmente dos lugares de nacimiento distintos. Siendo todos ellos menores de edad, la responsabilidad por el fraude debe recaer directamente sobre los padres de ellos, cuyos nombres también se pueden obtener fácilmente de los registros que las escuelas norteamericanas tienen sobre dichos alumnos que diariamente cruzan la frontera para ir a estudiar a los Estados Unidos (toda escuela debe por ley tener el nombre de algún padre, familiar o tutor que en algún momento dado pueda tomar responsabilidad por el estudiante). De nueva cuenta, quien posee dos documentos señalando lugares de nacimiento distintos sabe muy bien que está mintiendo al igual que los padres que le procuraron información falsa. Se sobreentiende que si unos padres de familia se presentan ante una oficina de registro civil en México para registrar a su hijo y declaran que su hijo nació en los Estados Unidos, no les van a dar acta de nacimiento alguna por no haber nacido el niño en México, y serán enviados a los Estados Unidos para que obtengan allá el acta de nacimiento. Del mismo modo, si unos padres de familia se presentan ante una oficina de registro civil en los Estados Unidos para registrar a su hijo y declaran que su hijo nació en México, tampoco les van a dar acta de nacimiento alguna por no haber nacido el niño en los Estados Unidos, y serán enviados a México para que obtengan en México su acta de nacimiento. Para quien actúa legalmente, simplemente no es posible contar con dos actas de nacimiento de dos países distintos, tal cosa solo puede ser producto de un acto de corrupción y falsedad en declaraciones ante la autoridad de alguno de los dos países. Una vez detectado un estudiante poseedor de dos documentos señalando lugares de nacimiento distintos, el siguiente paso consistiría en detener a los padres del mismo para someterlos a un interrogatorio intensivo, lo cual anteriormente no era posible pero hoy resulta fácil porque basta con boletinar a los padres del estudiante al sistema de base de datos computarizado utilizado por los agentes migratorios norteamericanos para revisar a cada persona que ingresa a los Estados Unidos, lo cual no existía antes de los atentados a las torres gemelas en Nueva York. Este sistema de base de datos computarizado hace posible en estos momentos que cualquier padre de cualquier estudiante que cruza la frontera diariamente para estudiar en los Estados Unidos pueda ser retenido y llevado a una sala de interrogatorios para que explique la doble nacionalidad de su hijo, anticipándose de antemano que posiblemente volverá a mentir ante las autoridades como ya una vez lo hizo antes.

No sólo los estudiantes que cruzan la frontera diariamente pueden ser objeto de una investigación intensiva cuya finalidad sería ahorrarle al contribuyente norteamericano una buena cantidad de dinero. También quienes cruzan todos los días la frontera por la mañana para irse a trabajar a los Estados Unidos regresando a sus casas en México por las tardes están expuestos a que, en base a sus nombres, se lleve a cabo una búsqueda en las oficinas del registro civil en México con la finalidad de detectarles su posible nacimiento en México además del "nacimiento" en los Estados Unidos que pudieran haberle obtenido sus padres por vías ilegales al no haber nacido en los Estados Unidos sino en México.

Ante lo que está sucediendo, el miedo de algunos que poseen la "doble nacionalidad" los está llevando a tramitar ante los juzgados civiles en México algo que se conoce como una "petición de nulidad", en la cual piden que se les declare inválida su acta de nacimiento mexicana, lo cual les borra sus nombres de los registros civiles, lo cual a su vez los dejaría con una sola nacionalidad, la nacionalidad norteamericana, así sea que esta dudosa nacionalidad haya sido obtenida por una simple fé de bautismo como el caso de la señora en cuestión. Sin embargo, este procedimiento civil deja una "huella" indeleble en los expedientes judiciales que puede ser rastreada por medios oficiales si se tiene la intención de hacer tal cosa.

Los archivos computarizados de las oficinas del Registro Civil en México no son la única base de datos accesible al Departamento de Estado norteamericano que le permite tratar de detectar a todos aquellos "ciudadanos" norteamericanos que también afirman ser ciudadanos mexicanos al estar registrados como ciudadanos en ambos países. Existe otra base de datos, también computarizada y de fácil acceso, que obra en manos de las autoridades norteamericanas: el extenso padrón electoral del Instituto Federal Electoral (IFE) que contiene los datos principales (fotografías, domicilios particulares en México, huellas dactilares, fechas de nacimiento, etc.) de millones de ciudadanos mexicanos nacidos en todo México (y no únicamente de aquellos nacidos en las cercanías a la franja fronteriza), el mismo que la empresa norteamericana ChoicePoint adquirió en México allá por el año 2003 y el cual puso a la disposición de agencias del gobierno norteamericano tales como el FBI y la Drug Enforcement Administration. Posiblemente esta base de datos tenga la información suficiente para permitirle al gobierno norteamericano detectar el 99% si no la totalidad de todos aquellos que afirman ser ciudadanos norteamericanos o ser ciudadanos mexicanos según su conveniencia y que poseen documentos "legales" de ambos lados de la frontera para demostrarlo. Y aunque una búsqueda individual caso por caso podría resultar laboriosa, con un buen programa computarizado de apareamiento de resultados similares ("match") las bases de datos podrían ser cotejadas en su totalidad en cuestión de unas cuantas horas arrojando la lista completa de individuos procesables al menos por el delito de falsedad en declaraciones.

Este es un asunto de una magnitud tal que si el Departamento de Estado norteamericano y los Consulados norteamericanos realmente se ponen a trabajar, podría estallar en un escándalo de proporciones colosales que daría fin a un privilegio gozado ilegalmente por una cantidad numerosa de personas residentes en la franja fronteriza México-Estados Unidos. Significaría el fin de toda una era de privilegios. Los afectados podrían ser decenas de miles o inclusive cientos de miles. Pero habría muchos quienes verían con gusto el fin de este estado de cosas. Se trata de los contribuyentes norteamericanos que han estado sosteniendo quizá por demasiado tiempo a una clase privilegiada que viviendo del lado mexicano ha estado recolectando ayuda económica norteamericana sin contribuír jamás con un solo centavo de impuestos a dicho país. Esto además de los millones de ciudadanos norteamericanos y mexicanos a quienes les agradaría dejar de ser ciudadanos de segunda clase al llegar a su fin el uso y el abuso de la "doble ciudadanía" por quienes se han estado pasando de listos por mucho tiempo convertidos en toda una clase de "super-ciudadanos" disfrutando lo mejor de dos mundos a lo cual los demás que sí han estado viviendo bajo la ley jamás han tenido derecho.