domingo, 13 de julio de 2014

La advertencia sombría del Senador Gramm

En junio de 2014 terminó explotando un problema que el Presidente Barack Obama calificó como una verdadera “crisis humanitaria”; se trata del arribo no-autorizado de decenas de miles de niños indocumentados procedentes de países centroamericanos como Guatemala, El Salvador y Honduras, viajando en su gran mayoría solos para re-encontrarse con sus padres y familiares que ya están viviendo como indocumentados en los Estados Unidos, una inesperada marejada de humanidad que está avasallando los recursos económicos de varias ciudades fronterizas norteamericanas y para lo cual el Presidente Obama está solicitando al Congreso una partida especial de dos mil millones de dólares.

Lo que está sucediendo hoy ya se veía venir desde hace varias décadas, y hubo un legislador norteamericano que actuando casi en forma solitaria lanzó la voz de alerta, aunque fueron pocos los que escucharon en aquél entonces la sombría advertencia que lanzó a resultas de una generosa amnistía que por iniciativa del Partido Republicano (el mismo partido que precisamente hoy manifiesta una fuerte postura anti-inmigrante) y el Presidente Ronald Reagan:




le fué concedida a cerca de tres millones de indocumentados que habían ingresado y se habían establecido en dicho país violando abiertamente las leyes migratorias establecidas para tal efecto, mientras que para aquellos respetuosos de la ley que llevaban años afuera de los consulados y las embajadas esperando su turno no hubo amnistía alguna, esos tuvieron que seguir esperando (¡tengan su premio quienes obedecen y cumplen con las leyes!). Se trata del Senador texano Phil Gramm (Republicano), quien al discutirse la posibilidad de una segunda amnistía para ser concedida a los millones de indocumentados dijo lo siguiente (refiriéndose a sí mismo) repitiendo casi exactamente con sus las mismas palabras lo que dijo en 1986 cuando se promulgó la primera amnistía: “…hay por lo menos un miembro del Senado que jamás le concederá amnistía a los extranjeros ilegales…”, “…no le daremos amnistía a los extranjeros ilegales en este Congreso, esperamos que ello no ocurra nunca más. Ya hicimos eso en una ocasión. Todos dijeron que se trataba de una medida que sería aplicada por una única ocasión. No lo íbamos a volver a hacer nunca más. El problema al hacer tal cosa es que estamos premiando a gente que violó la ley. Premiamos a gente que ingresó en este país ilegalmente”, “Concederle amnistía a la gente que rompió la ley penaliza a los millones que han estado esperando su turno para ingresar legalmente a los Estados Unidos” (Actas del Registro del Congreso, 27 de octubre de 2000).

Al aprobarse la primera amnistía, además de manifestar su oposición el Senador Gramm lanzó en otros foros una advertencia sombría que ahora parece que nadie quiere recordar, que va más o menos así: “La amnistía que se está concediendo hoy a quienes violaron la ley tendrá consecuencias que estaremos lamentando a largo plazo, porque con ella se está promoviendo y propiciando el ingreso en grandes números de millones de nuevos indocumentados que ingresarán alentados por la esperanza de una segunda amnistía. Lo que se ha hecho, a la larga sólo motivará la entrada de nuevas oleadas de indocumentados alentados por la esperanza de una segunda amnistía, un influjo no deseado e ilegal de millones de seres humanos cuyas cantidades superarán con creces el número de indocumentados a los que hoy se les dará amnistía y residencia legal. Sólo es cuestión de tiempo, y el tiempo me dará la razón”.

Hoy el vaticinio del Senador Gramm se está cumpliendo en toda su cabalidad. Su sombría advertencia es una realidad de la cual Estados Unidos ya no se puede sustraer. En la actualidad, se estima que hay unos 11 millones de indocumentados residiendo y trabajando sin autorización legal para estar en dicho país, o sea casi unos cuatro tantos de la cantidad de indocumentados que fueron amnistiados en los tiempos en los que Ronald Reagan era Presidente. En efecto, nada alienta y promueve más la cultura de la ilegalidad que una cultura de impunidad.

Quienes hoy apoyan (e incluso exigen) en los Estados Unidos una segunda amnistía a los cerca de 11 millones que hoy se estima que viven en Estados Unidos (la cifra sigue creciendo mes tras mes) argumentan que el Presidente Reagan, el artífice de la primera amnistía que fue concedida, volvería a apoyar incondicionalmente y sin reservas una segunda medida. Sin embargo, es dudoso que el Presidente Regan habría apoyado el otorgamiento de una segunda amnistía, de acuerdo a una persona que lo conoció muy bien de cerca. Se trata de Peter Robinson, el hombre en quien el Presidente Reagan confiaba plenamente para escribirle todos sus discursos, y el cual afirmó: “El que Estados Unidos fracasó en recuperar el control de su frontera, convirtiendo la provisión de la ley de amnistía de 1986 en un incentivo para otros para llegar a Estados Unidos ilegalmente, habría enfurecido a Reagan”.

Hoy Estados Unidos está cosechando lo que sembró con aquella primera amnistía, y lo está cosechando con una crisis humanitaria sin precedentes en su historia. El presidente Obama declaró la crisis humanitaria debido al preocupante aumento de la llegada de miles de niños y adolescentes no acompañados provenientes principalmente de Honduras, El Salvador y Guatemala. De octubre 2013 a junio 2014 más de 52,000 menores de edad fueron detenidos por la patrulla fronteriza. Lo que significa un incremento mayor al 50% respecto al 2012.

En buena medida, el problema del flujo ilegal de niños indocumentados (al igual que los no tan niños) fue alentado inicialmente por una generosa amnistía que el Presidente Reagan concedió en 1986 a quienes ingresaron violando las leyes migratorias de dicho país, tal y como lo predijo el Senador Gramm. Y el hecho de que los millones de indocumentados que ya se encuentran viviendo y trabajando en territorio norteamericano han estado presionando por una reforma migratoria que les conceda una amnistía -esta sería la segunda amnistía- como si tuviesen derecho de exigir tal cosa por el simple hecho de estar ya en los Estados Unidos sólo ha alentado la llegada de nuevas oleadas de indocumentados, porque si va a haber otra amnistía esa amnistía le será concedida no a quienes han estado tratando desde sus respectivos países el tratar de inmigrar legalmente a los Estados Unidos sino a quienes rompieron la ley, se saltaron las trancas, y se metieron “a la brava”.

Aunque el Presidente Obama en su campaña de reelección prometió que una amplia reforma migratoria concediendo una segunda amnistía a los migrantes indocumentados sería la primera prioridad en su agenda, ya había sido advertido desde mucho antes por miembros prominentes del Congreso que mientras la frontera porosa no fuera cerrada no había ninguna posibilidad de que se promulgase una reforma migratoria. La crisis humanitaria ocasionada por la llegada de cantidades crecientes de niños y menores de edad le ha proporcionado nuevas y amplias municiones a los detractores de cualquier tipo de reforma migratoria quienes hoy le responden al Presidente Obama: “Te lo dijimos y te lo advertimos, al denunciar que Estados Unidos carecía de un control efectivo de sus fronteras, y la crisis propiciada por el libre ingreso de millares de indocumentados menores de edad es el nuevo argumento que prueba nuestras acusaciones y señalamientos”. Entre las muchas notas que consignan esta postura está la siguiente publicada el 23 de junio de 2014 en LA JORNADA que bajo el encabezado “Culpan republicanos a Obama del ‘desastre’ de los niños migrantes” dice: “Legisladores republicanos intensificaron hoy su demanda de reforzar la frontera de Estados Unidos con México antes de proceder con cambios a las políticas de inmigración del país, en momentos en que el Departamento de Seguridad Interior registra un aumento en la cantidad de menores de edad que cruzan la zona limítrofe sin la compañía de un adulto. El ingreso a Estados Unidos de miles de niños y adolescentes que viajan solos desde Centroamérica a través de México es un tema que se colocó este mes, como nunca, en las planas de periódicos y medios electrónicos. Los republicanos han aprovechado para culpar al presidente Barack Obama de la situación, cinco meses antes de la celebración de elecciones para renovar el Congreso. CONDICIONAMIENTO.  “Se registra un desastre humano que se debe a la falta de una frontera segura”, afirmó el republicano por Kentucky, Rand Paul, quien se pronuncia por apoyar la mayor parte de la reforma a la ley de inmigración para conceder residencia a 11 millones de personas sin papeles migratorios, la mayoría de ellos mexicanos. “Estoy a favor de una reforma, pero insisto en que primero debemos reforzar nuestra frontera”, puntualizó Paul, al tiempo que otros miembros de su partido efectuaron pronunciamientos similares. “Creo que la fallida estrategia de seguridad de la frontera ha dado por resultado esto, y lamento que el mensaje que Estados Unidos envía al mundo es que si vienes a este país puedes quedarte, y eso alienta a la gente”, afirmó a su vez Michael McCaul, también republicano, representante por Texas. Otros políticos y críticos de Obama han responsabilizado directamente al mandatario al apuntar que en los últimos meses el gobierno federal –encargado de los asuntos migratorios– ha permitido la permanencia de menores que fueron introducidos a territorio de Estados Unidos a pesar de la ausencia de visa. SATURACION. Desde el primero de octubre de 2013 al 15 de junio pasado, unos 52 mil menores sin acompañante llegaron a la frontera sur de Estados Unidos, principalmente por Texas, según informó el Departamento de Seguridad Interior. Los 52 mil menores representan el doble de la cifra registrada entre el primero de octubre de 2012 al 15 de junio de 2013, según reportes de la fuente official. La saturación de centros de detención temporal de la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), obligó a la entidad a buscar albergues alternativos para los jóvenes y para adultos que entraron a territorio estadunidense con menores. Paul Beeson, jefe de la Patrulla Fronteriza en San Diego, California, informó hoy que ese organismo enviará este lunes en dos aviones a un total de 280 migrantes centroamericanos para ser procesados en tribunales migratorios localizados en ese estado occidental, en un intento por aligerar la carga de trabajo en Texas. Un antecedente de estos traslados ocurrió en mayo pasado, cuando varias familias de personas sin documentos de residencia fueron llevados desde Texas a Arizona”.

En realidad, la crisis humanitaria de la que tanto se habla hoy en los medios de comunicación involucrando a los niños migrantes tenía tiempo de que estaba sucediendo, pero nadie se había percatado del fenómeno, ni siquiera los analistas más venerados y consultados por los medios se habían dado cuenta del asunto. Nadie sabía de esta crisis humanitaria, hasta que en Ciudad Juárez una niña ecuatoriana que viajaba sola sin la compañía de familiar alguno se suicidó en marzo de 2014 en un albergue de Ciudad Juárez después de que el traficante de indocumentados que había sido contratado por sus padres (los cuales ya se encontraban viviendo y trabajando como indocumentados en los Estados Unidos desde antes del suidicio de la hija de ambos) fue detenido y la niña fue enviada a un albergue.

Pese a que la niña ecuatoriana estaba siendo atendida en Ciudad Juárez en un centro de atención a menores y no le faltaba ni techo ni comida (drenando recursos que deberían de estar yendo en auxilio de muchos otros niños mexicanos que no cuentan hoy con sostén ni apoyo alguno), el gobierno ecuatoriano no tardó en tratar de echarle la culpa al gobierno de México por no impedir el suicidio de la niña (¿acaso creerá el gobierno ecuatoriano que los trabajadores sociales mexicanos son adivinos y pueden saber lo que está en la mente de cualquiera de los menores de edad que usan a México como país de tránsito a los Estados Unidos?) y ha seguido tratando de encontrar culpables en México por el suicidio de la niña ecuatoriana que ocasionó que los medios de comunicación descubrieran la nueva oleada de niños centroamericanos que están viajando solos con la intención de llegar a territorio norteamericano. De esto hay constancia en otra nota publicada el 20 de marzo de 2014 en LA JORNADA que bajo el encabezado “Interviene cónsul ecuatoriano en el caso de niña muerta en Juárez” dice: “Una niña ecuatoriana hizo un largo recorrido en manos de traficantes de indocumentados o tratantes de blancas para llegar a Ciudad Juárez, donde fue detectada por la Procuraduría General de la República (PGR) e internada en un albergue, donde presuntamente se suicidó el 11 de marzo. A sus ocho años de edad, según las autoridades de México, o 12, de acuerdo con la embajada de Ecuador, que hoy la identificó como nacida en ese país, llegó a Ciudad Juárez el 4 de marzo y el 8 fue interceptada cuando un presunto pollero intentaba cruzar con la niña a Estados Unidos, supuestamente para llevarla a Nueva York, con sus padres. La pequeña, se dijo oficialmente, era originaria de Durango y su abuela habría pactado con el traficante su traslado y entrega a los padres. Domingo Fermas Uves, quien tenía a la menor en su poder, fue consignado por el Ministerio Público Federal y puesto en libertad por un juez de distrito. A la niña se le condujo al albergue Villa Esperanza del sistema estatal para el Desarrollo Integral de la Familia, donde permaneció dos días y medio asustada, deprimida y llorando constantemente, hasta que apareció muerta en el baño, colgada del cortinero, según el reporte forense de la Fiscalía General de Chihuahua. Horas antes de su muerte, la niña había sido interrogada en el albergue por María del Socorro Graciano, encargada de la séptima agencia del Ministerio Público Federal, según informó a medios locales Alicia Soria Espino, médica del refugio, quien brindó atención a la pequeña cuando fue descolgada. Relató que tras esa entrevista la menor no dejó de llorar, rehusó comer y participar en actividades con los demás internos. Trascendió que incluso pidió a la encargada del albergue que la llevara a su casa porque tenía miedo. Arturo Sandoval, vocero de la fiscalía en la zona norte, informó que la necropsia descartó que la niña hubiera sido víctima de violencia o abuso sexual mientras estuvo en manos de los traficantes y en el albergue. Dijo que la fiscalía investigará la muerte de la menor y coadyuvará en las pesquisas de la PGR para determinar cómo llegó a Ciudad Juárez, qué hacía con de Domingo Fermas Uves y a dónde iba. Las dos líneas de investigación que siguen la PGR y la Fiscalía General del Estado son tráfico de indocumentados y trata de personas. César Augusto Peniche Espejel, delegado de la PGR en Chihuahua, indicó que se abrió una segunda investigación sobre la actuación del personal de la dependencia que tuvo a su disposición al presunto pollero y se encargó del interrogatorio a la menor. La investigación incluye a la policía preventiva y a la policía única estatal, que internaron a la menor en un albergue para niños migrantes en lugar de canalizarla al Instituto Nacional de Migración. El caso dio un giro este miércoles cuando Jorge Muñoz Marga, cónsul adscrito a la embajada de Ecuador en México, envió a la Fiscalía de Chihuahua y a la PGR sendos oficios mediante los cuales identificó a la niña con un nombre distinto; señaló que tenía 12 años de edad y era hija de padres ecuatorianos. El diplomático agregó que los padres de la menor, José Segundo Álvarez y Martha Violeta Quillay, originarios de la provincia de Cañar, Ecuador, la identificaron plenamente en fotografías. Para el cónsul, el gobierno debe “muchas explicaciones” sobre los procedimientos empleados en este caso, ya que se violaron los protocolos internacionales de protección a la infancia, lo que puso a la niña en una condición muy vulnerable. “Desde que la rescataron hasta el momento en que apareció muerta, ¿qué se hizo? ¿Tuvo tratamiento sicológico? ¿Estuvo sujeta a presiones de investigación que le llevaron al suicidio? Parece que podría haber negligencia y falta de seguridad jurídica hacia la niña”, advirtió el diplomático. Para los padres será difícil reclamar el cadáver, dada su condición de indocumentados en Estados Unidos. Si Ecuador prueba que la niña era ciudadana de ese país, el cadáver será repatriado a la provincia donde viven sus familiares. Hará el viaje de regreso sola, tan sola como murió”.

Ni por asomo ha aparecido crítica ni reproche alguno del gobierno ecuatoriano hacia los irresponsables padres de la niña ecuatoriana, José Segundo Álvarez y Martha Violeta Quillay, que ya viviendo y trabajando como indocumentados en los Estados Unidos pusieron a su propia hija en manos de “coyotes” y “polleros” (traficantes de indocumentados) para que les fuese llevada -ilegalmente- a los Estados Unidos, exponiendo a su hija a los innumerables peligros y riesgos que involucra una larga travesía de este tipo en manos de gente de reputación dudosa. En muchos países, tal abandono de infantes y menores de edad es algo que está penalizado, y puede acarrear no sólo la pérdida de la patria potestad de los hijos-víctimas sino incluso largas penas de prisión por los delitos de abandono y abuso de menores (en los países este delito se conoce como child endangerment). Pero el cónsul ecuatoriano así como el gobierno que él representa han pedido al gobierno norteamericano castigo alguno para los padres de la niña ecuatoriana, alegando en cambio que el gobierno mexicano debe “muchas explicaciones”. Esto mientras los padres de la niña siguen viviendo y trabajando en los Estados Unidos gozando y disfrutando del American way of life. Y esta es la otra cara de la moneda: la impunidad total que priva en los flujos migratorios de indocumentados, a quienes en nombre de sus derechos humanos se les dan protecciones y privilegios de todo tipo que los ponen por encima de la ley, en un mundo surrealista en el que al que obedece las leyes se le castiga y al que las viola se le protege y se le dan todo tipo de apoyos y facilidades para que viole las leyes.

Después del suicidio de la niña ecuatoriana en Ciudad Juárez ocurrido en marzo de 2014, los medios nacionales e internacionales “descubrieron” lo que el Presidente Obama llamó dos meses después una crisis humanitaria, y se han seguido trasladando hacia los Estados Unidos cientos, quizás miles, de niños ecuatorianos, puestos por sus propios padres en manos de la delincuencia organizada para tales efectos, pero en vez de impedir este éxodo el gobierno ecuatoriano prefiere voltear la cara y mirar hacia otro lado, que al fin y al cabo si ocurre algún imprevisto en México para eso están los mexicanos, para echarles la culpa del imprevisto. ¡No faltaba más!

En México son de sobra conocidos los trayectos usados por los indocumentados centroamericanos para llegar a los Estados Unidos con la intención de ingresar ilegalmente a dicho país. La travesía comienza montándose en el ferrocarril mexicano llamado “La Bestia” al cual se suben los centroamericanos “a la brava” para recorrer una buena parte del trayecto sin pagar un solo centavo:





Pero además de usar este transporte gratuito del cual el gobierno mexicano está perfectamente enterado pero en relación a lo cual prefiere mantenerse ajeno, hay un gran número de organizaciones humanitarias dispuestas a ayudar a los aspirantes a indocumentados para llegar a los Estados Unidos. Una de tales organizaciones que sirve como ejemplo sobre cómo en todo este asunto se alienta, se protege y se promueve sin rubor alguno una cultura de la ilegalidad lo es el albergue “Hermanos en el Camino” ubicado en Ixtepec, Oaxaca, dirigido por el Padre Alejandro Solalinde.

Desde el punto de vista de la doctrina cristiana, la ayuda proporcionada a los inmigrantes centroamericanos que transitan por México para llegar a los Estados Unidos ciertamente es algo caritativo. Pero el otro aspecto, que casi nunca es mencionado, es que tales organizaciones caritativas esencialmente están alentando a mucha gente a romper la ley al proporcionarles ayuda precisamente para tales fines, y lo hacen a sabiendas con pleno conocimiento de causa. No hace mucho, el Padre Solalinde se trasladó a los Estados Unidos para efectuar una caravana recorriendo 26 ciudades de Estados Unidos para pedirle al gobierno norteamericano que le otorgue visas de residencia legal sin reserva alguna y sin requisitos de ningún tipo a todos los centroamericanos que ya llegaron y que siguen llegando a los Estados Unidos. ¿Pero realmente espera el Padre Solalinde que ocurra tal cosa, que por segunda ocasión el gobierno norteamericano premie a quienes violan la ley? Si el Congreso norteamericano autorizara la inmigración ilimitada hacia los Estados Unidos sin imponer requisito alguno -ni siquiera una educación mínima o al menos el estar en buen estado de salud-, lo más probable es que por lo menos la mitad de la población de Guatemala y la mitad de la población de El Salvador se trasladarían hoy mismo a los Estados Unidos, y en el caso de Honduras (el mayor expulsor de indocumentados per cápita) posiblemente el 95 por ciento de la población hondureña se trasladaría a los Estados Unidos y el país quedaría prácticamente desierto. La cruda realidad es que, por cuestiones de índole puramente económica, son muy pocos los guatemaltecos que quieren seguir viviendo en Guatemala, son muy pocos los salvadoreños que quieren seguir viviendo en El Salvador, y son muy pocos los hondureños que quieren seguir viviendo en Honduras.

Además del albergue Hermanos en el Camino de Oaxaca, cuyo propósito es brindarle todo tipo de ayuda y protección a quienes se dirigen hacia los Estados Unidos con la intención manifiesta de romper la ley, se puede mencionar también la Casa del Migrante de Tijuana (Centro Scalabrini) que apoya a migrantes varones a quienes brinda albergue y comida mientras logran su objetivo de ingresar ilegalmente en los Estados Unidos.

Ni el Padre Solalinde ni el periodista y conductor de noticieros Jorge Ramos ni organización derechohumanista alguna han dado jamás la cara en ningún momento por aquellos centroamericanos respetuosos de la ley (los hay, aunque cueste trabajo creerlo) que por años han estado esperando pacientemente su turno en las afueras de los consulados norteamericanos para poder ingresar legalmente a los Estados Unidos. Para ellos ¡nada! Ni el Padre Solalinde ni el periodista Jorge Ramos al igual que muchos otros como ellos han pedido consideración o exención alguna para aquellos emigrantes obedientes que esperan y siguen esperando su turno cumpliendo con todos los requisitos que las leyes les impongan. ¿Quiere decir esto entonces que quien merece todo tipo de consideraciones, ayuda, protección y privilegios especiales debe ser precisamente el que viola las leyes, y debe ser puesto por encima del que sí está dispuesto a acatar los procedimientos legales? ¿Qué mensaje le quiere enviar con esto el Padre Solalinde a quienes son respetuosos de la ley (incluidos los Diez Mandamientos, desde luego)? Por siglos el mensaje de la Iglesia ha sido el que para poder aspirar a ser merecedores de una vida mejor (en el más allá) es importante portarse bien, ser obediente y respetuoso de las leyes. Pero aquí en los hechos el mensaje parece ser contradictorio y al revés, porque al que rompe las leyes se le dá preferencia y se le pone por encima del que respeta las leyes, diciéndole con hechos al primero “yo ya sé que lo que quieres hacer es ilegal, yo ya sé que te quieres saltar las trancas pasando por encima de los demás carcajeándote de las leyes, y por eso yo te doy todo mi apoyo, cuenta conmigo, y en lo que toca al otro, no lo conozco, que siga adelante esperando su turno, a ver si así aprende la lección”. En los hechos, los niños migrantes centroamericanos están aprendiendo desde muy chicos que violar la ley puede dar muy buenos dividendos a futuro y eso es lo que hay que hacer porque el fin justifica los medios. ¿Qué clase de enseñanza es ésta?

Entre los argumentos usados por los indocumentados centroamericanos para no ser deportados de regreso a su país de origen está el alegato de que huyeron de sus países a causa de la violencia y la criminalidad desbordadas. Pero si esto es cierto, ¿qué garantiza que en caso de que se otorgue a todos los indocumentados una amplia y generosa legalización sin condicionante alguna no se colarán entre los amnistiados cientos o millares de miembros pertenecientes a esas pandillas criminales? Después de todo, el indocumentado es una persona que con sus acciones ya ha demostrado que está dispuesto a violar la ley, y más aún si alegando sus derechos humanos se ampara bajo una cobija de impunidad. Esto no es algo hipotético, Estados Unidos ya tuvo una experiencia amarga con los inmigrantes salvadoreños pertenecientes a la Mara Salvatrucha que se instalaron en los Estados Unidos, creándose un terrible problema social que hasta la fecha los norteamericanos no se han podido quitar. Y vendrán muchos más indocumentados como los Mara Salvatrucha en camino alentados por la esperanza de una tercera amnistía, si logran su objetivo de que se apruebe una reforma migratoria para darle a todos los ilegales un permiso legal para vivir y trabajar en los Estados Unidos, porque quien viola la ley tan solo una vez -ingresando ilegalmente a un país- y ello le reditúa en algún beneficio directo e inmediato, ya está predispuesto a seguir rompiendo cuanta ley le pongan enfrente.

Se puede establecer un comparativo reduciendo el problema a escala suponiendo que en nuestra propia casa de repente nos encontramos con varios indigentes que rompieron la puerta  o las ventanas para ingresar a nuestra casa sin autorización alguna de nuestra parte. Esto de por sí es algo que está penado por las leyes en casi todos los países, el meterse "a la brava" a la casa de alguien sin pedir autorización o consentimiento. No se trata de gente indigente que toque la puerta para pedir ayuda humanitarian, lo cual es válido, legítimo y comprensible, se trata de gente que simple y sencillamente se mete por cuenta propia, diciendo “ya estoy aquí, y no me voy a ir, y además me voy a quedar sin tu consentimiento, y es más, voy a exigir que también tu casa sea de mi propiedad, y tú estás obligado a aceptarme lo quieras o no”. Este comportamiento abusivo, a mayor escala, es lo que históricamente se ha calificado como una invasion, y es lo que ha dado lugar a numerosas guerras y conflictos entre los invasores y los países invadidos. “Ya estoy aquí, ¿qué vas a hacer al respecto? No me voy a ir, y si me sacas me voy a volver a meter cada vez que me saques, porque mis derechos humanos me dan derecho para meterme a la brava en tu casa sin tu consentimiento; mis derechos humanos están por encima de los tuyos”.

Anteriormente, ya muchas mujeres aspirantes a residir en los Estados Unidos descubrieron que con el sólo hecho de cruzar a territorio norteamericano estando embarazadas y en las últimas etapas de embarazo que si sus hijos nacían en los Estados Unidos -aún a resultas de un ingreso ilegal- entonces con el paso del tiempo el hijo nacido en los Estados Unidos, ya como todo un American citizen podía reclamar a sus familiares, y las leyes actuales ponen tal petición en primerísima categoría de preferencia (inclusive por encima de los profesionistas altamente calificados). Pero ahora han descubierto un nuevo agujero: si un menor centroamericano viajando sin la compañía de sus padres se interna ilegalmente en territorio norteamericano, entonces el menor no será deportado y devuelto hasta su país de origen, gracias a una ley que el Presidente George W. Bush (también del Partido Republicano, al igual que Ronald Reagan) firmó en 2008 para tales efectos. Por el contrario, ya en territorio norteamericano, se le colocará en un albergue en donde se le proporcionará alimentación, atención médica, cuidados, e inclusive escuela. Estos atractivos han hecho que muchos menores al ingresar como indocumentados a los Estados Unidos ellos mismos se entreguen voluntariamente a las autoridades migratorias (“¡Hey, aquí estoy, soy hondureño, soy menor de edad, e ingresé ilegalmente a los Estados Unidos! Por favor, ¡deténganme, que quiero empezar a gozar y disfrutar de los beneficios y privilegios a los que tengo derecho por haber ingresado ilegalmente, beneficios y privilegios que no tendría en mi país de origen!”.) Basta con que uno solo de los niños indocumentados reciba este trato preferencial y que su historia se conozca en su país de origen para que tras ese niño lleguen diez más buscando el mismo trato preferencial, y basta con que la historia de cada uno de esos diez niños le sirva como ejemplo a seguir a otros para que tras ellos lleguen cien indocumentados más. Se trata de una espiral viciosa y ascendente, fuera de control.

Algunos legisladores norteamericanos están considerando lo que tal vez sea una solución parcial al problema. En el caso de los niños menores de 14 años que ingresan a los Estados Unidos teniendo familiares que los están esperando en alguna ciudad como Nueva York o Boston, se les daría refugio e ingreso legal permanente en los Estados Unidos pero no con la finalidad de que se reúnan con sus familiares sino con la finalidad de colocarlos en hogares norteamericanos dándolos en adopción a familias norteamericanas que vivan dentro de la legalidad, mientras que los padres o familiares perderían irremisiblemente y para siempre la patria potestad de los niños como justo castigo por haber expuesto a sus hijos a una situación de abandono y peligro que está penalizada en muchos países con sanciones severas. La pérdida de la patria potestad, y la deportación, o peor aún, la cárcel y después la deportación, por el abandono criminal del menor, sería el castigo para aquellos padres que impulsan a sus propios hijos al peligro dejándolos en manos de coyotes y polleros.

Hay quienes abogan porque se les dé libre entrada legal en los Estados Unidos a todos los menores de edad centroamericanos que quieran vivir en dicho país, dándoles un pasaporte de residencia en cuanto hayan cruzado (ilegalmente) a territorio norteamericano. ¿A todos? ¿Sin importar el número? El problema es que ningún país, ni siquiera Estados Unidos, se puede dar el lujo de abrir sus puertas de par en par sin contar de antemano con un presupuesto astronómico para recibir a decenas de millones de inmigrantes que estén tocando la puerta de entrada. Si se abren las fronteras a cualquier menor de edad que se quiera ir a vivir a los Estados Unidos, lo más seguro es que el 99 por ciento de los menores de edad hondureños, el 99 por ciento de los menores de edad salvadoreños y el 99 por ciento de de los menores de edad guatemaltecos (además de la gran mayoría de los menores de edad del resto de los países del mundo, esto con la finalidad de no discriminar) se trasladarían hoy mismo a los Estados Unidos para vivir allí permanentemente, porque el atractivo económico de una vida mejor es hoy por hoy el mayor imán. ¿Pero podría Estados Unidos aguantar tal flujo de inmigrantes, contabilizados en cientos de millones, sin que termine reventando su economía y llegue a su fin la razón que mueve a toda esa gente a ingresar ilegalmente a los Estados Unidos? ¿Está Estados Unidos obligado a seguir siendo la válvula de escape de todos aquellos países con gobiernos corruptos y sociedades fracasadas cuyo único producto de exportación son marejadas humanas que se han estado reproduciendo irresponsablemente en circunstancias de extrema pobreza sin la menor piedad o consideración del futuro que le espera a millares de infantes para los cuales en su país de origen no hay absolutamente nada ni tienen nada que ofrecerles? Por lo pronto, y aunque les pese, los países centroamericanos expulsores de indocumentados están prácticamente obligados a proporcionar ayuda y establecer programas sociales con la urgencia que la situación requiere para tratar de controlar las elevadas tasas de natalidad entre sectores sociales que viven en pobreza extrema y que no cuentan con los recursos mínimos para poder darle a su descendencia una educación o al menos un hogar digno, y ya no se hable de empleos o programas de protección social. Ya no pueden esperar tales países que la válvula de escape de siempre seguirá abierta diciendo “pues al fin y al cabo mis hijos se irán a los Estados Unidos porque para eso están allí”, ni se vale seguir alentando esperanzas falsas con el espejismo de una reforma migratoria que supuestamente dará millones de visas de residencia legal en Estados Unidos.

Hay otros que han propuesto que para que los niños centroamericanos que salen de su país no queden desprotegidos al entrar a México por su frontera sur, se abran campamentos de refugiados con tiendas de campaña y servicios alimentarios y de atención médica, como los que han sido abiertos por las Naciones Unidas en varias partes de Africa y el Medio Oriente. El dilema es que no se trata de refugiados que estén huyendo de alguna guerra como los refugiados que está recibiendo Jordania huyendo de las guerras en Iraq y Siria. Son refugiados económicos, se trata de gente de todas edades con su mira puesta a largo plazo en ganar dólares y vivir el American Way of life manejando su carro último modelo y disfrutando de su propia alberca en el patio trasero de su casa, por más que muchos de ellos argumenten estar huyendo de la violencia que hay en sus respectivos países ocasionada por las bandas criminales. Y en un caso así, ni las Naciones Unidas ni la Cruz Roja ni organización mundial alguna está dispuesta a abrir campamentos para gente que no piensa volver nunca más a sus países de origen y que ciertamente no piensa perder mucho tiempo viviendo en campamento alguno de refugiados.

Son cada vez más los norteamericanos que ven con recelo e inclusive con disgusto y coraje que los millones de indocumentados que ya tienen años de estar residiendo y trabajando ilegalmente en dicho país hayan estado exigiendo su legalización como si ese fuese un derecho de todos ellos por el simple hecho de haber violado socarronamente la ley. Ya había advertido en contra de tal cosa el Senador Phil Gramm, aunque pocos creyeron en ese entonces que sus vaticinios se volverían realidad. Son cada vez más los norteamericanos que ven con recelo e inclusive con disgusto y coraje que muchos otros indocumentados usen y manipulen el recurso de sus hijos e hijas nacidos en Estados Unidos -aunque tales nacimientos hayan sido el resultado de un ingreso ilegal- para exigir residencia a las autoridades consulares norteamericanas argumentando que sus hijos son American citizen. Y ahora son cada vez más los norteamericanos que ven con recelo y disgusto el que muchos padres desnaturalizados que ya se encuentran viviendo y trabajando ilegalmente en la Unión Americana se estén aprovechando del hecho de que sus hijos son menores de edad para ponerlos en manos de traficantes de indocumentados -pagándoles entre 15 mil y 40 mil dólares- para orillarlos a que ingresen solos y permanezcan en territorio norteamericano mientras los padres o familiares que los expusieron a tales peligros los recogen del albergue o centro de detención migratorio en donde se encuentran recluídos.

Entre los sectores más conservadores de la sociedad norteamericana -precisamente quienes se oponen al otorgamiento de una segunda amnistía- se puede palpar un creciente hartazgo ante la llegada ilegal de marejadas humanas que en lugar de pedir -con la humildad de quien se sabe violador de la ley- una consideración para algún tipo de legalización humanitaria (así sea sin opción de ciudadanía) por el contrario han estado exigiendo con manifestaciones y protestas cada vez más ruidosas que se les otorgue su premio por violar la ley, poniéndose y poniéndolos por encima de aquellos que sí han estado esperando pacientemente su turno, mofándose a mandibula batiente de lo que es conocido como el fair play. Muestra de este hartazgo son las manifestaciones que empezaron en California en julio de 2014 como lo documenta una nota publicada por el periódico EL DIARIO el 3 de julio de 2014 que bajo el encabezado “ESTALLA EN CALIFORNIA IRA CONTRA INDOCUMENTADOS” asienta esto: “El continuo flujo de niños inmigrantes provenientes de Centroamérica, que día a día cruzan la frontera para adentrarse en Estados Unidos, provocó este martes un estallido de ira en Murrieta, al sur de California. Un grupo de entre 100 y 200 personas de la localidad salieron a las calles para interceptar tres autobuses que transportaban inmigrantes indocumentados interceptados en la frontera, en su mayor parte mujeres y niños.  Los manifestantes, enarbolando banderas estadounidenses y pancartas con el lema ‘Go home’ (Váyanse a casa) y ‘Stop illegal immigration’ (Paren la inmigración ilegal), y coreando frases como ‘Deport’ (deportación) y ‘Obama Impeach’ (destitución de Obama) obligaron a los autobuses a abandonar la localidad.  Las 140 personas detenidas en Riverside County que se encontraban a bordo y que se dirigían a la estación de policía de la frontera en Murrieta, fueron finalmente llevadas a la estación de policía de San Ysidro, en la frontera con México. Los inmigrantes, entre ellos más de un centenar de mujeres y niños de Centroamérica, fueron finalmente desviados a San Diego por el Departamento de Seguridad Nacional.  El incidente se produjo un día después que el alcalde de Murrieta, Alan Long, conminara a los residentes a protestar contra la decisión del gobierno federal de trasladar a los inmigrantes indocumentados que están cruzando la frontera a esta localidad. Según el alcalde, la oleada de indocumentados no ha hecho más que comenzar y se prevé que lleguen más. ‘Murrieta espera que nuestros gobernantes hagan valer las leyes, incluida la deportación de inmigrantes que cruzan ilegalmente la frontera. Todo lo contrario que forzarnos a acogerlos en nuestras comunidades’, ha dicho Long, expresando el malestar que ha creado entre muchos la crisis humanitaria que recorre la frontera.  Tratando de aliviar las saturadas instalaciones de Texas, por donde están entrando la mayoría de los niños, las autoridades están intentando dispersarlos por otros estados, entre ellos California. Hay quienes piensan, entre ellos Ron Zermeno, del Consejo Nacional de la Patrulla Fronteriza, que ‘hacerse cargo de estos inmigrantes en lugar de reforzar la frontera e impedir su llegada, significa empeorar la situación’. El congresista republicano Ken Calvert, que representa a Murrieta, no está de acuerdo con la decisión del gobierno federal de desviar a los inmigrantes interceptados en la frontera de Texas a California.  En declaraciones realizadas al periódico Los Angeles Times, manifiesta que ‘los indocumentados que están cruzando la frontera deberían permanecer en Texas; son ellos quienes deben resolver el problema y no California’.  Calvert dice también que ha recibido cientos de llamadas y que el enfado por la situación provocada por la llegada de inmigrantes indocumentados a Murrieta es creciente. El congresista no descarta nuevas protestas si, como se espera para el viernes, llegan nuevos autobuses cargados con los niños que continúan cruzando la frontera.  Las autoridades de EU aseguran que desde el pasado mes de octubre, más de 52 mil personas, en su mayoría menores que no viajan acompañados de un adulto, han llegado hasta su frontera con México. La cifra supera con creces los 24 mil interceptados en los 12 meses anteriores y ha desbordado todas las previsiones del Gobierno federal. ‘Murrieta no es El Paso, no somos Tucson. Esta es una pequeña comunidad y no contamos con los recursos necesarios como para alojar, alimentar y vestir a la avalancha de gente que se nos echa encima por un tiempo indeterminado’, manifiesta el concejal Rick Gibbs, poniendo de relieve que en las instalaciones de las que dispone la Patrulla Fronteriza local sólo cuentan con bancos de metal y pocos servicios. La localidad de California es un ejemplo más de las muchas dificultades que está acarreando a EU la crisis humanitaria desencadenada en la frontera desde que dos meses atrás miles de menores provenientes de Centroamérica iniciaran su particular odisea hacia el territorio norteamericano. Las autoridades estiman que entre 60 mil y 80 mil niños, sin compañía de ningún adulto, cruzarán la frontera durante este año.”

Esta es una de las constancias de la ira que se ha desatado y ha ido creciendo en California en contra de la inmigración ilegal:





Pero esto no es todo. El 10 de junio de 2014 el líder congresista de la mayoría de la Cámara de Representantes en los Estados Unidos Eric Cantor perdió en forma sorpresiva en las elecciones primarias del Partido Republicano. Su oponente, apoyado por el conservador Tea Party, lo derrotó usando como propaganda precisamente una fuerte postura anti-inmigrante. Esta es la respuesta que están empezando a enviar los electores a sus representantes y a quienes están protestando en las calles pidiendo y exigiendo incluso una segunda amnistía.

Así pues, lo más inesperado en lo que Barack Obama llamó una “crisis humanitaria” es que, lejos de aumentar la presión sobre el Congreso norteamericano para que se apruebe una reforma migratoria, ha contribuído a sepultar cualquier esperanza de que los indocumentados que ya se encuentran en la Unión americana pudieran haber tenido para legalizar su situación obteniendo una visa de residencia legal. El “limosnero con garrote” ya no es bienvenido, y mucho menos si insiste en continuar agitando amenazadoramente su garrote. El que las autoridades norteamericanas reconozcan el ingreso ilegal de 52 mil niños indocumentados desde octubre de 2013 le ha dado amplias municiones a quienes desde las tribunas del Congreso argumentan que es imposible considerar reforma migratoria alguna mientras la frontera sur con México no esté blindada y mientras el ingreso de indocumentados no haya sido disminuído hasta casi cero. Y si el imán para atraer a tanto indocumentado a los Estados Unidos es la esperanza de una segunda gran reforma migratoria, pues se saca de la agenda cualquier esperanza de legalización y amnistía para acabar con el imán. Cero amnistía, cero legalización, y cero reforma migratoria. Por lo pronto, no habrá ya discusión de reforma migratoria alguna por lo que resta del 2014 y lo más probable es que tampoco durante el tiempo que le queda al Presidente Obama en la presidencia, y a como están empeorando las cosas se antoja cada vez menos probable que el Congreso pueda llegar a un acuerdo migratorio después de que Obama haya dejado la Presidencia. Los indocumentados que ya viven y trabajan en los Estados Unidos pueden desde luego continuar presionando furiosos con manifestaciones multitudinarias ruidosas exigiendo que se les otorgue cuanto antes su “tarjeta verde” (green card), advirtiendo e inclusive amenazando a los políticos en Washington de represalias en las urnas en caso de no ceder, pero ya se ha visto que estas protestas no sólo han fracasado en su objetivo, sino que quienes las promueven le hacen un favor muy flaco a los indocumentados al atizar aún más la ira de una cantidad cada vez más nutrida de norteamericanos que en vez de apoyarlos les están dando la espalda.

México es también una víctima de lo que está sucediendo, porque alguien tiene que pagar de un modo u otro por el ingreso de millares de indocumentados para quienes México es sólo un conveniente trampolín para ingresar a los Estados Unidos. Mientras permanezcan en México alguien tiene que pagar por sus cuidados médicos. Tienen necesidades alimenticias que tienen que ser satisfechas, necesitan hospedaje, y sus países de origen no van a contribuír con un solo centavo para el sostenimiento y mantenimiento de sus emigrados mientras se encuentran en México temporalmente. México es el que tiene que absorber este drenaje inesperado de recursos. El conductor de noticieros de televisión Rafael Fitzmaurice ha sido menos diplomático y más duro al calificar a los inmigrantes indocumentados que atraviesan por México con la intención de internarse en los Estados Unidos (incluidos los niños) como invasores. México, y sobre todo sus ciudades fronterizas con los Estados Unidos como Tijuana y Mexicali, han tenido que estar pagando los platos rotos cada vez que una cantidad creciente de indocumentados centroamericanos ven frustradas sus aspiraciones de ingresar a los Estados Unidos y deciden quedarse a vivir temporalmente en la franja fronteriza mexicana mientras esperan su oportunidad de reingresar ilegalmente a territorio norteamericano, porque mientras les llega esa oportunidad alguien los tiene que alimentar, alguien les tiene que dar hospedaje, alguien les tiene que dar atención médica, y en los casos en donde hay criminalidad, la sociedad mexicana tiene que absorber estoicamente las consecuencias de esas oleadas de extranjeros que llegan a México no como turistas sino como desposeídos que inclusive terminan compitiendo en las calles con los limosneros mexicanos para allegarse de recursos necesarios para su traslado e internación en los Estados Unidos. Se están viendo ya las consecuencias de la amnistía concedida en 1986, y con ese precedente nadie duda ya de lo que sucederá después de que se otorgue una segunda amnistía. La advertencia sombría lanzada en 1986 por el Senador Phil Gramm resuena hoy más fuerte que nunca, y adquiere ya el carácter de una profecía cumplida.

domingo, 29 de junio de 2014

En el nombre de Alá

Terror en el Metro, Londres, Inglaterra, 7 de Julio de 2005:




Terror en Madrid, 11 de marzo de 2004:




Teatro Dubrovka, Moscú, Rusia, 23 de octubre de 2002:




Torres gemelas, Nueva York, 11 de septiembre de 2001:




Vuelo PanAm 103, Lockerbie, Escocia, 1988:




Rapto de niñas en Nigeria por Boko Haram, 14 de abril de 2004:




Cruxificción de musulmanes por musulmanes en Iraq, junio de 2014:






Masacre de Munich por Septiembre Negro, Munich, 5 y 6 de septiembre de 1972:




Hotel Marriot, Islamabad, Pakistán, 20 de septiembre de 2008:




Terrorismo musulmán en China, mercado Urumqui:




Atentados musulmanes terroristas en Kenia:





Esta es tan solo una muy pequeña, pequeñísima, muestra de los terribles actos de barbarie que son justificados por los islamistas apoyándose en las enseñanzas del Corán. Esto es en lo que ellos creen. Este es el legado del Islam al mundo. Este es el fruto de la semilla que Mahoma sembró en este planeta.

Los ataques y la carnicería llevados a cabo por los seguidores del Islam está dirigida no sólo en contra de cristianos y judíos como erróneamente se cree. La acometida es mundial, y no pararán hasta que el mundo entero quede en manos de los fanáticos del Islam o que haya perecido toda la raza humana si lo primero no es posible.

Los misioneros musulmanes de hoy están muy interesados y ansiosos en reclutar jóvenes alrededor del mundo que estén cansados de la vida y que se quieran suicidar, llevándose consigo en el acto suicida a muchos otros a los que ni siquiera conocen ni han visto jamás en toda su vida. Se vale matar niños y niñas, mujeres y ancianos. No hay límite ni impedimento moral alguno. No lo prohibe expresamente el Corán. Los predicadores y misioneros musulmanes que reclutan a estos jóvenes suicidas desde luego que no están dispuestos a predicar con el ejemplo matándose a sí mismos, no son imbéciles. Los imbéciles son otros.

Se les dice a los reclutas que hay un premio en el más allá por escapar de la vida saliendo por la puerta falsa matándose y matando a mucha gente que ni siquiera sabrá por qué murió. El premio consiste en que cada suicida recibirá 72 vírgenes como recompensa por haberse matado a sí mismo y a otros. Eso es lo que les dicen, eso es lo que les prometen, eso es en lo que creen. Y esta promesa ni siquiera forma parte del Corán. No ha regresado ni un solo terrorista del más allá para dar fé de haber recibido el premio prometido, pero ello no importa, es irrelevante. Lo importante es matarse a sí mismo y matar a otros. Matar, matar y matar, actuando como una bestia salvaje, dando rienda suelta a su furia y su odio en contra de los “infieles”. Ese es el mensaje. Haciéndolo todo con la mayor saña y crueldad que se pueda invocar desde los más bajos instintos animales que pueda haber en el hombre, dejándose caer de ser necesario en la paz y la tranquilidad que ofrece la locura para que así no haya remordimientos ni cargos de conciencia. El arrepentimiento por los baños de sangre y las carnicerías desbordadas jamás ha sido parte de las prédicas de los musulmanes islamistas de hoy, al menos de aquellos que están dejando tras de sí esta infinita estela de crueldad y maldad.

Necesariamente parte de la responsabilidad, si no toda, debe recaer sobre los hombros de Mahoma. Después de todo, él fundó la religión bajo cuyo cobijo está ocurriendo lo que está ocurriendo en nombre del Islam, en nombre del mismo Alá.

¿Verá el profeta Mahoma desde el más allá las consecuencias de su legado? Si realmente era profeta, entonces ya sabía lo que la religión fundada por él terminaría desencadenando, sobre todo en el tercer milenio. Es su obra. Es su hechura.

viernes, 20 de junio de 2014

El duro dilema de Caro Quintero

Merced a una maniobra legal con la que creyó que obtendría su plena libertad y exoneración antes de terminar de cumplir la sentencia que le había sido impuesta por homicidio, Rafael Caro Quintero, el líder del Cártel de Guadalajara famoso por haber llevado a cabo el asesinato del agente antidrogas norteamericano Enrique Camarena Salazar, lejos de haber puesto detrás de sí su pasado posiblemente él mismo con la ayuda de sus abogados se haya puesto en camino hacia el patíbulo o, en el major de los casos, en camino hacia una celda en una prisión federal norteamericana de la que no podrá salir nunca más excepto en un ataúd.

Para quienes no están familiarizados con la historia, se dará aquí un breve resumen sobre los antecedentes del caso. Rafael Caro Quintero:




fue el fundador del ahora extinto Cártel de Guadalajara en los años setenta. Caro Quintero trabajó con Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo en la producción y el envío de grandes cantidades de mariguana hacia los Estados Unidos. En un arrebato de ira a causa del daño causado a las operaciones de su organización por el agente de la Drug Enforcement Administration (DEA) Enrique Camarena Salazar, Caro Quintero ordenó en 1985 el secuestro del agente Camarena Salazar y de su piloto Alfredo Zavala Avelar, el escritor norteamericano John Clay Walker y el estudiante de odontología Alberto Radelat en 1985, y después de someter al agente Camarena Salazar a varias exquisitas y refinadas torturas de las cuales quedaron como evidencia varias cintas magnetofónicas, Caro Quintero mató personalmente con sus propias manos al agente norteamericano. Si Caro Quintero incurrió en tal acto, fue porque cometió el error que cometen muchos que después de disfrutar de un largo período de impunidad y gozar de la disponibilidad de dinero a manos llenas se llegan a creer tan poderosos que están convencidos de que son intocables. Es, en efecto, el mismo error que cometió Napoleón cuando invadió Rusia para poner a toda Europa bajo su corona de Emperador.

Después de los asesinatos, Caro Quintero huyó a Costa Rica en donde fue encontrado, arrestado, y enviado de regreso a México (no fue extraditado hacia los Estados Unidos para enfrentar una posible pena de muerte porque el gobierno norteamericano no hizo una petición oficial al gobierno de Costa Rica en tal sentido, algo que de haber ocurrido de seguro lo habría puesto en la antesala de los condenados a muerte porque el asesinato con alevosía y ventaja de un agente federal norteamericano casi siempre se castiga con la pena de muerte, máxime cuando el inculpado no es un ciudadano norteamericano sino un extranjero que es visto como un enemigo declarado de los Estados Unidos. Los hechos de su detención y deportación a México ocurrieron con tal celeridad que el gobierno norteamericano ni siquiera tuvo tiempo para formalizar una petición de extradición a México pidiendo la extradición de Caro Quintero hacia los Estados Unidos para ser juzgado por el asesinato del agente de la DEA.

Como consecuencia del juicio al que fue sometido en México por los asesinatos de los que fue acusado, Caro Quintero fue sentenciado a cumplir una condena de 40 años de prisión, la pena máxima permitida por las leyes mexicanas de aquella época, la pena que se podía imponer en ese entonces a cualquiera por grave que fuese su delito. Y aunque la poderosa Drug Enforcement Agency estaba ávida de venganza en contra de Caro Quintero, el hecho de que Caro Quintero fuera juzgado y encontrado culpable en México por el crimen del agente federal de la DEA para ser condenado a pasar 40 años en prisión dejó maniatada a la DEA y al gobierno norteamericano, porque es precepto jurídico de vigencia universal que nadie puede ser juzgado y castigado dos veces por el mismo delito, y esto viene desde las mismas bases normativas del Derecho Romano. De este modo, al ser juzgado y sentenciado en México, en cierto modo el gobierno mexicano le puso un manto protector a Caro Quintero -a costa de su propia libertad- protegiéndolo de la represalia en su contra que se daba por hecho que estaba siendo preparada por el gobierno norteamericano. Mientras Caro Quintero estuviera recluído en una prisión mexicana, no había posibilidad de que un comando norteamericano de Navy Seals fuera hasta dicha prisión para tomarlo bajo su custodia y llevárselo hacia los Estados Unidos, al menos no sin un gran baño de sangre y un conflicto diplomático extremadamente serio con el único vecino que Estados Unidos tiene en su frontera sur.

El precepto legal que tuvo a Caro Quintero a salvo y protegido de una represalia terrible tomada en contra suya por el gobierno norteamericano siempre ha tenido solidez jurídica en cualquier tipo de situaciones. Veamos un ejemplo. Si alguien incurrió en un accidente de tránsito, y las autoridades le echan la culpa (por ejemplo, por manejar intoxicado) y lo llevan a un juicio en donde se le encuentra culpable, el inculpado tiene dos opciones: allanarse y aceptar la pena que se le imponga, o tratar de anular el juicio y pedir uno nuevo. Las autoridades jamás reconocerán que hubo algo impropio en su proceder, así que el juicio y la pena no serán anulados a iniciativa de las autoridades, la anulación del juicio corre por cuenta exclusiva de la defensa legal del acusado, y ello empieza con las apelaciones legales que interponga ante tribunales superiores. Si el acusado se allana, no hay más que hacer, el juicio y la sentencia se mantienen en pie y el caso queda cerrado a perpetuidad, y no puede ser abierto de nuevo a menos de que surjan pruebas nuevas y contundentes que no fueron tomadas en el primer juicio (en algunos países y en algunos códigos, inclusive aunque haya pruebas nuevas y testimonios nuevos, un caso no puede ser reabierto al ser considerado cosa juzgada).

Habiendo sido juzgado y condenado en diciembre de 1989 a 40 años de prisión, la liberación de Caro Quintero estaría programada para llevarse a cabo en diciembre de 2029, pero restándole los años que ya había estado preso mientras se llevaba a cabo su juicio así como la reducción de la pena tomando en cuenta la buena conducta del reo (y no se sabe que Caro Quintero haya ocasionado problemas serios durante el tiempo que estuvo encarcelado), posiblemente habría logrado su liberación en el año 2020 si no antes. Pero faltando tan solo seis años para llegar al 2020, sucedió algo que tomó a todos (hasta al gobierno norteamericano) por sorpresa. Tras una estancia de 28 años en prisión, Caro Quintero obtuvo su libertad el 9 de agosto de 2013, después de que un tribunal estatal admitió el alegato de que Caro Quintero había sido juzgado en forma inapropiada.

El meollo del argumento usado por Caro Quintero estuvo centrado en el ámbito de lo que estaba dentro y fuera de la jurisdicción de las cortes en México, país en donde hay dos instancias judiciales independientes: los tribunales estatales que juzgan delitos del fuero común tales robo, violencia doméstica, fraude, asalto a manor armada, secuestro y asesinato; y los tribunales estatales que juzgan delitos del orden federal tales como el narcotráfico, atentados terroristas en contra de las vías de comunicación, etcétera. Y el asunto es que el caso en contra de Caro Quintero, acusado de homicidio, fue ventilado inapropiadamente en un tribunal federal en vez de haberse ventilado en un tribunal del fuero común. Legalmente, y por lo que muchos consideran un tecnicismo legal (hay quienes consideran que hubo corrupción de por medio), el juicio en contra de Caro Quintero quedó nulificado en su totalidad.

La liberación temprana de Caro Quintero y la anulación total del juicio que se llevó a cabo en su contra indignó al gobierno norteamericano hasta el punto de la rabia, por tratarse de quien se trataba, y no tardaron tiempo en fraguar un plan para la captura de Caro Quintero con la finalidad de juzgarlo ya no en México sino en los Estados Unidos. Las probabilidades de que lo agarren (si es que antes no lo agarran las autoridades mexicanas) son elevadas, puesto que la poderosa agencia DEA no solo cuenta con sus propios recursos económicos, que son bastantes, para emprender una cacería mundial en contra de Rafael Caro Quintero, sino que cuenta también con el apoyo total del FBI (Federal Bureau of Investigations) e inclusive del mismo Pentágono, en caso de que se requiera de una misión especial de carácter militar para agarrarlo y llevarlo aunque sea a rastras a los Estados Unidos. Para el rastreo y la captura de Caro Quintero alrededor del mundo (lo van a buscar y lo van a encontrar inclusive aunque se esconda en el Polo Norte o las junglas no-exploradas del Amazonas) se dá por hecho de que están desplegando una amplia vigilancia por vía satelital así como vigilancia y rastreo de todos y cada uno de sus familiares y cuentas bancarias que Caro Quintero pueda tener ya sea él mismo o a través de familiares y amigos que actúen como prestanombres. La delación de Caro Quintero puede convertir en multimillonario al primero que le proporcione al gobierno norteamericano la información del lugar en donde se encuentra Caro Quintero en estos momentos, ya que se están ofreciendo cinco millones de dólares:




a cualquiera que proporcione tal información mediantes espectaculares que han sido puestos en los puentes internacionales que hay entre México y los Estados Unidos (esto independientemente del hecho de que Caro Quintero ha sido puesto ya en la lista de los 15 hombres más buscados mundialmente por la Interpol):





Con tal cantidad de dinero ofertada por la cabeza de Caro Quintero, sin duda alguna el ex-capo ya debe de estar preocupado de que entre sus allegados cercanos pueda surgir el Judas Iscariote que lo delate a cambio de esos cinco millones de dólares que se puede embolsar dándole el dato a las autoridades norteamericanas, máxime que en el medio en que se desenvuelven personajes como Caro Quintero no hay muchos santos que digamos. Es posible que las autoridades norteamericanas, además de recompensar con 5 millones de dólares a quien les entregue a Caro Quintero, estén dispuestos a darle pasaporte de residencia permanente en los Estados Unidos a él y a sus familiares si argumentan temer una venganza en México por haber delatado a Caro Quintero. Y puesto que la alternativa por encubrir y proteger a Caro Quintero es terminar malherido o muerto a manos de cazadores de recompensas bounty-hunters profesionales o peor aún terminar a manos de algún comando especial entrenado por el Ejército norteamericano, ello hace la oferta de los 5 millones de dólares aún más tentadora y atractiva.

La persecusión mundial emprendida por el gobierno norteamericano en contra de Caro Quintero empezó a mostrar sus efectos en México cuando cinco días después de haber sido liberado Caro Quintero una corte federal en México le obsequió a la Procuraduría General de la República el 14 de agosto de 2013 una orden de arresto después de haber recibido el gobierno de México una petición para tales efectos. Y posteriormente, el 17 de junio de 2014 el Juzgado Décimo de Distrito de Amparo en Materia Penal en el Distrito Federal informó que negó la protección de la justicia federal a Rafael Caro Quintero en contra de una orden de detención provisional con fines de extradición hacia los Estados Unidos. Mediante un comunicado, el Consejo de la Judicatura Federal informó que resolvió lo anterior tras analizar el juicio de amparo 327/2014, radicado en el Juzgado Sexto de Distrito de Procesos Penales Federales en el Distrito Federal, de fecha 11 de agosto de 2013, dictada dentro del procedimiento de extradición 5/2013. Por ironías del destino, la negación del amparo solicitado por Caro Quintero en contra de su posible extradición a los Estados Unidos ocurrió casi al mismo tiempo en que Estados Unidos confirmó la captura de un terrorista musulmán acusado de perpetrar un atentado que cobró la vida de varios funcionarios consulares norteamericanos, se trata de Ahmed Abu Khattalah:




En efecto, el 18 de junio de 2014 el mismo Pentágono informó haber detenido mediante una operación de comando llevada a cabo por un grupo militar encubierto al presunto cerebro del ataque perpetrado hace más de un año y medio contra el consulado estadounidense en la ciudad libia de Bengasi, donde se dio muerte al embajador y a otros tres diplomáticos, al líder y fundador de la agrupación terrorista islámica libia Ansar al Sharia. El presidente Barack Obama destacó que el acusado sería castigado con todo el peso de la ley estounidense, agregando haber autorizado personalmente él mismo la operación de cacería emprendida en Libia para la captura de Khattalah. Durante una visita a Pittsburgh, en el estado de Pensilvania, el mandatario norteamericano dijo “Siempre perseguiremos a quienes nos persigan”, dando a entender que no habría perdón alguno ni para Khattalah ni para otros como él. Por su parte, el ministro de Defensa Chuck Hagel elogió los logros del operativo y a los militares involucrados en la captura del musulmán acusado del asesinato del los funcionarios consulares norteamericanos, asegurando que “el operativo es una prueba más de las capacidades extraordinarias del Ejército estadounidense”, mientras que el secretario de Estado John Kerry habló del “valiente paso” del “extraordinario Ejército de Estados Unidos” como “una advertencia para quienes dañan a Estados Unidos”.

Si hay ya una orden ejecutiva emitida desde la Casa Blanca autorizando el uso de un operativo militar encubierto para llevar a cabo la captura y el envío de Rafael Caro Quintero hacia los Estados Unidos tal y como ocurrió en el caso de Ahmed Abu Khattalah, entonces la suerte de Caro Quintero está echada, y solo es cuestión de tiempo para que su destino lo alcance, y en esta ocasión los recursos que aún le puedan quedar no le van a ser suficientes para escapar de sus perseguidores.

¿Hay algún precedente reciente sobre lo que le pueda suceder a Caro Quintero cuando sea llevado a los Estados Unidos para ser juzgado en dicho país? Sí, y se trata del caso de una funcionaria consular norteamericana asesinada en Ciudad Juárez el 13 de mayo de 2010, cuatro años atrás. Pese a que, al igual que en el caso del asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar, el asesinato de la funcionaria consular norteamericana Leslie Ann Enriquez (la cual estaba embarazada cuando fue asesinada a plena luz del día) no fue cometido en territorio norteamericano sino en territorio mexicano, de cualquier modo el gobierno norteamericano descargó todo su poderío para llevar a los responsables a juicio no en México sino en los Estados Unidos. Los asesinatos fueron cometidos el 13 de marzo de 2010, y el 14 de febrero de 2014 la inescapable revancha del gobierno norteamericano se volvió cien por ciento efectiva en contra del principal acusado por la autoría intelectual de dicho crimen, Arturo Gallegos Castrejón:




quien fue encontrado culpable por los crímenes que terminaron costándole su vida a la funcionaria consular norteamericana y al esposo de ella Arthur Redelfs:




tras una cacería implacable previa emprendida por el gobierno norteamericano con todos sus recursos en contra de los responsables del homicidio cometido en Ciudad Juárez que formaban parte del otrora poderoso grupo conocido como Barrio Azteca. Esta cacería en realidad no es muy diferente a la cacería emprendida en contra del culpable de los atentados terroristas cometidos en contra de las Torres Gemelas en Nueva York, Osama bin Laden, el cual fue liquidado sin misericordia alguna en Pakistán el 2 de mayo de 2011 a manos de un grupo militar encubierto enviado para tal misión, y cuyo cuerpo se presume que fue arrojado al mar desde un portaaviones norteamericano para impedir que sus restos mortales pudieran terminar en un mausoleo como objeto de veneración, quizá terminando en la panza de algún tiburón.

El error que cometió Arturo Gallegos Castrejón, líder indiscutible de la muy temida pandilla Barrio Azteca en ambos lados de la frontera México-Estados Unidos, cuando el 13 de marzo de 2010 ordenó el asesinato de una funcionaria consular norteamericana, es exactamente el mismo error que cometió Rafael Caro Quintero cuando sintiéndose poderoso y muy seguro de sí mismo creyó que con sus limitados recursos (en comparación con los vastos recursos que el gobierno norteamericano tiene en sus manos) podía desafiar al gobierno norteamericano matando a un agente federal norteamericano sin mayores consecuencias. Hoy, y demasiado tarde, ambos han comprendido su error, error que seguramente será cometido por otros que no escarmientan en cabeza ajena. El común denominador en todos estos casos es que el poder se les sube a la cabeza, el poder los marea, se llegan a creer intocables, pierden el piso, y cuando se dan cuenta de que ni son intocables ni son tan poderosos como creían y mucho menos son dioses ya es demasiado tarde, al desencadenar en contra de ellos fuerzas terribles que escapan de su comprensión.

El único argumento legal que Rafael Caro Quintero podría haber esgrimido para evitar su juicio y condena en los Estados Unidos es el precepto jurídico de caracter universal de que nadie, absolutamente nadie, puede ser enjuiciado y castigado dos veces por el mismo delito (en el sistema legal norteamericano, una situación así es lo que se conoce como double jeopardy). Pero el problema en el que se metió él mismo (o mejor dicho, el problema en el que lo metió su propio abogado defensor) es haber logrado la libertad precisamente anulando por completo el juicio por el cual fue enviado a prisión, con un argumento técnicamente válido y legal, de que su juicio y condena por el asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena fue nulo por haberse llevado a cabo en un juzgado federal en lugar de un juzgado del fuero común que es el que lo debió de haber juzgado y sentenciado desde un principio por el homicidio. Lo irónico es que si Rafael Caro Quintero se hubiera aguantado unos cuantos años más en prisión, al salir de prisión podría haber dicho “ya cumplí en su totalidad la sentencia que se me impuso y por lo tanto ya pagué mi deuda ante la sociedad”, dejando en pie su enjuiciamiento emitido por un tribunal federal, ese mismo argumento lo podría haber usado en un tribunal norteamericano, y lo más probable es que cualquier jurado y cualquier juez en Estados Unidos le habrían admitido dicho recurso de defensa. Pero lo que hizo el abogado defensor de Caro Quintero fue anular por completo el juicio por el cual Caro Quintero fue enviado a prisión desde un principio, y si Caro Quintero obtuvo su libertad antes de cumplir su sentencia porque el juicio carecía de validez legal desde su mismo origen entonces, técnicamente hablando, Caro Quintero no ha sido juzgado aún por el asesinato del agente antidrogas norteamericano, ya que su juicio fue impropio y jurídicamente invalido. Y si la validez de ese juicio ha quedado nulificada en su totalidad no por acción legal o jurídica alguna que hubiese emprendido el gobierno de México para tales efectos sino por iniciativa del mismo Caro Quintero, entonces puede ser sometido a un nuevo juicio por ese mismo asesinato, y no solo en México sino en cualquier parte del mundo, como en un tribunal federal norteamericano, y las sentencias emitidas en contra de individuos como Arturo Gallegos Castrejón por el asesinato de un funcionario consular en Ciudad Juárez ya sentaron el predecente para tal cosa. De estas cosas se va a agarrar el gobierno norteamericano para ponerle la horca en el pescuezo a Rafael Caro Quintero.

El embrollo en que se metió Caro Quintero cuando logró que su juicio fuese anulado en su totalidad es tan obvio que hay un número creciente de jurisconsultos que sospechan que el no haberle aconsejado a Caro Quintero sobre el riesgo de usar tal argumento en lugar de aguantarse en prisión los pocos años que le faltaban para cumplir en su totalidad su condena, y por el contrario anular por completo su juicio y su sentencia volviéndolos legalmente inválidos, es algo que denota incompetencia en grado sumo o inclusive una traición del más alto nivel dentro de lo poco que le queda a Caro Quintero de su organización. Y si fue su propio abogado quien actuando de mala fé con dobles intenciones lo metió en el embrollo en el que actualmente se encuentra, no resulta remota la posibilidad de que sea su propio abogado quien lo delate ante las autoridades norteamericanas a cambio de la jugosa recompensa de 5 millones de dólares que está siendo ofrecida por el gobierno norteamericano, que al fin y al cabo ya en una prisión norteamericana Caro Quintero habrá perdido toda su influencia quedando nulificado y sin poder alguno. Lo único que podría hacer Caro Quintero en tal caso es, antes de ser delatado y entregado a las autoridades norteamericanas por su Judas Iscariote o por el propio abogado que abrió las puertas de par en par para su segundo y esta vez definitivo enjuiciamiento no en México sino en los Estados Unidos, agarrar a tal abogado y llevárselo a un lugar aislado para interrogarlo como lo hizo con Enrique Camarena Salazar. Porque fuera de eso, el golpe está dado, y Caro Quintero sera rastreado por la vía satelital y a través de todas las redes de comunicaciones mundiales por la National Security Agency, y de seguro darán con el paradero de Caro Quintero al igual que como dieron con el paradero de Ahmed Abu Khattalah, Arturo Gallegos Castrellón y Osama bin Laden, de eso puede estar absolutamente seguro Caro Quintero, y solo es cuestión de tiempo para que terminen acorralándolo llevando la cacería a su conclusion. El único consuelo que puede tomar Caro Quintero en todo esto es que el gobierno norteamericano, a diferencia de los romanos, no practica las crucifixiones, porque fuera de esto su suerte está sellada.

Al haber sido declarado legal y jurídicamente nulo el primer juicio por el cual fue juzgado y sentenciado a una pena de 40 años de prisión, Caro Quintero está en su derecho de interponer una demanda civil en contra del gobierno federal de México exigiendo reparación de daños, o sea, una compensación económica. Pero estando prófugo se antoja poco probable que se asome por ningún juzgado para interponer tal demanda. Y de cualquier modo, aunque lograra obtener una compensación legal por los 28 años que estuvo en prisión, si lo agarran y se lo llevan a Estados Unidos para aplicarle una pena de 80 años de prisión (tiempo suficiente para garantizar que sólo saldrá muerto aún llegando a una muy avanzada edad) de nada le servirá obtener una compensación económica que no podrá disfrutar.

Se dá por descontado que la cacería emprendida por el gobierno norteamericano en contra de Rafael Caro Quintero ya tiene tiempo de haber comenzado, y seguramente esa cacería sera implacable y decidida como lo fue en contra de Ahmed Abu Khattalah, Arturo Gallegos Castrejón y Osama bin Laden, y el gobierno norteamericano no se detendrá hasta capturarlo por las buenas o por las malas para llevarlo ante un tribunal federal norteamericano para ser juzgado por el asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar. Si Caro Quintero se encuentra fuera de México, lo peor que le puede ocurrir es volver a caer como ya una vez cayó fuera de México cuando fue capturado en Costa Rica, porque si es capturado fuera de México el gobierno norteamericano no permitirá que Caro Quintero sea extraditado a México sino que presionará para que sea enviado directamente hacia los Estados Unidos, directo hacia la boca del lobo, en donde ya lo están esperando. Solo es cosa de tiempo.

jueves, 22 de mayo de 2014

Colección de nombres hipocorísticos

Con cierta frecuencia, al leer o escuchar las noticias encontramos que en lugar de referirse a cierta persona por su nombre de pila, por ejemplo Rafael, se le menciona no con su nombre original sino con alguna variante que puede o no tener similitud con su nombre original. Tal cosa sucede con el futbolista mexicano Rafael Márquez, casi nunca se le menciona como tal sino que cuando se habla de él se le refiere como “Rafa” Márquez. En este caso, no resulta difícil intuir que el futbolista se llama Rafael. Pero en otros casos ya no es tan fácil.

Hay apodos que desde luego no tienen absolutamente nada que ver con el nombre de pila de una persona, y son puestos más bien en son de burla por el aspecto físico de una persona o por su forma de comportarse entre la sociedad. Es así como encontramos apelativos como “Chapo” Guzmán (de “chaparrito”), el “Piojo” Miguel Herrera (entrenador de la selección mexicana de futbol) y el “Ratón” Macías (un famoso pugilista mexicano), muchos de los cuales son arrastrados desde la infancia ignorándose en muchos casos el por qué se le puso a una persona el apodo que ha arrastrado toda su vida.

Hay apodos derivados directamente del nombre en los que se facilita intuír el nombre de pila. Se trata de los apócopes, nombres abreviados obtenidos del nombre de pila original. “Tavo” deriva de Gustavo, “Tere” deriva de Teresa, “Mundo” deriva de Raymundo, “Rigo” deriva de Rigoberto, “Lupe” deriva de Guadalupe, y “Ricky” deriva de Ricardo. En esto es posible encontrar cierta información dispersa en Internet, como en el compendio de lista de apodos (nicknames) compilado por la Doctora Laura Martin.

Pero hay otros apodos-nombres en los que el apodo no proporciona ninguna pista sobre el verdadero nombre de pila, y cuando no se nos aclara el nombre de la persona podemos caer en la mala costumbre de estarnos refiriendo todo el tiempo a esa persona no por su nombre bautismal sino por su apodo-nombre. Los apodos-nombre incluyendo a los apócopes obtenidos por abreviatura simple son conocidos por los académicos de manera más formal como nombres hipocorísticos, aunque aquí los seguiremos llamando simplemente apodos-nombres.

En algunos casos, el apodo derivado del nombre es usado con tanta frecuencia, que el nombre de pila de la persona termina perdiéndose y nadie sabe realmente cómo se llamó en vida esa persona. Un ejemplo de ello es el campeón mundial de boliche en 1960, el mexicano “Tito” Reynolds. De tanto usarse su apodo-nombre, terminó realmente llamándose Tito Reynolds, al menos en casi todas las referencias que aparecen de él en Internet ninguna de ellas utiliza el verdadero nombre original con el que Tito fue bautizado en la pila.

Y hay otros casos en los cuales hay no uno sino varios apodos-nombres para un solo nombre de pila. Tal es el caso de Francisco, al cual se le puede conocer como “Pancho”, “Paco”, “Kiko” y “Chito” (de Panchito).

Otros apodos-nombres preferidos conteniendo a la letra ch no permanecen ligados a un nombre en especial, son bastante comunes y más bien se refieren a características físicas como la estatura o el tipo de pelo, por ejemplo: Chito, Chacha, Chachita, Chiquis, Chale, Chory, Chango, Chulo, Chico, Chueco, Chato y Chino.

Al haber pocas fuentes en Internet que proporcionan el nombre de pila de una persona dado su nombre-apodo, se ha estimado conveniente el documentar aquí el significado de algunos de esos apodos-nombre, con la intención de que en ocasiones y eventos formales se pueda hacer mención a la persona por su nombre verdadero.

La información es proporcionada aquí en dos tablas, una documentando los apodos-nombres de hombres, y otra documentando los apodos-nombres de mujeres. Las listas no son exhaustivas, y se irán ampliando conforme los lectores vayan enviando información adicional (la mayoría de las veces basada en sus propios apodos-nombre) para ir ampliando y enriqueciendo esta acervo.


Apodos-nombre de hombres
 Nombre-apodo   Nombre de pila 
 Beto  Roberto
 Chago  Santiago
 Chano  Luciano
 Charly  Carlos
 Chava  Salvador
 Chema  José María
 Chente  Vicente
 Chito  César
 Chon  Concepción
 Chucho, Chuy  Jesús
 Coqui  Jorge
 Cuco  Refugio
 Danny  Daniel
 Eddy  Eduardo
 Fabiruchis  Fabián
 Felo  Alfredo
 Fito  Arnulfo
 Freddy  Alfredo
 Gabo  Gabriel
 Goyo  Gregorio
 Güicho  Luis
 Mauricio
 Guti  Agustín
 Juancho  Juan
 Keko, Checo  Sergio
 Lalo  Eduardo
 Lencho  Lorenzo
 Gabo  Gabriel
 Lolo  Teodoro
 Mandis  Armando
 Menny  Manuel
 Mike  Miguel
 Monchis  Ramón
 Nacho  Ignacio
 Pepe  José
 Pillo  Lupe
 (de Lupillo)
 Polo  Leopoldo
 Poncho  Alfonso
 Quique  Enrique
 Rulis  Raúl
 Teto  Hector
 Temo  Cuahutemoc
 Tilín  Agustín
 Toby  Tobías
 Willy  Guillermo,
 Wilfrido


Apodos-nombre de mujeres
 Nombre-apodo   Nombre de pila 
 Angie  Angélica
 Betty  Elizabeth,
 Beatriz
 Chabela  Isabel
 Charo  Caridad
 Chayo  Rosario
 Chela  Graciela
 Chelo  consuelo
 Chenta  Vicenta
 Chío  Rocío
 Chivis  Silvia
 Chofi  Sofía
 Cuquita  Refugio
 Conchita  Concepción
 Gaby  Gabriela
 Lala  Eduarda
 Lola  Dolores
 Lucha  María de la Luz
 Lulú  Lourdes
 Mague  Margarita
 Marilú  María Luisa
 Meche  Mercedes
 Paty  Patricia
 Pelancha  Esperanza
 Pepita  Josefina
 Susy  Susana
 Tencha  Hortensia
 Teté  Teresa
 Tulita  Julissa
 Vicky  Victoria


Si alguien sabe de otros apodos-nombres que deberían ser parte de estas listas, agradecería mucho que se me hiciera saber para irlos agregando a los listados dados arriba.