martes, 19 de agosto de 2014

Smartphones: dos nuevas posibilidades

Con la proliferación cada vez mayor de los teléfonos inteligentes los cuales muestran ya una enorme ubicuidad (esto es, una presencia mayor encontrándosele ya en casi todas partes), cobra cada vez mayor auge la propuesta de convertirlos en una forma automática de pago que incluso podría reemplazar en un futuro no lejano a las tarjetas de crédito que en la actualidad son objeto de una enorme cantidad de delitos a manos de ciberdelincuentes que mediante información obtenida ilegalmente de las tarjetas de crédito (así como las tarjetas de débito) terminan saqueando o hasta vaciando muchas cuentas bancarias sobre todo mediante el robo directo de las tarjetas o la clonación de las mismas.

La forma más riesgosa y más segura de perder el dinero en una cuenta electrónica ocurre cuando el poseedor de una tarjeta hace una compra o efectúa el pago de algún servicio recurriendo para ello no al uso de dinero en efectivo (billetes y monedas, que hoy al igual que ayer sigue siendo la forma más segura de pago porque no requiere del intercambio de información electrónica alguna que pueda poner en jaque el resto del dinero almacenado en una cuenta electrónica) sino al uso de su tarjeta. Un caso típico es aquél en el cual el poseedor de la tarjeta acude ya sea solo o en compañía de alguien o de su familia a un restaurante. Para que el comensal pueda hacer el pago de lo que haya ingerido, le entrega su tarjeta al mesero que la lleva a la caja registradora. En el preciso momento de hacer entrega de su tarjeta a una persona que en realidad no conoce, el comensal está poniendo en riesgo su cuenta bancaria. Se puede sospechar desde luego que el negocio sea deshonesto o que la persona que está sentada en la caja registradora es deshonesta, en cuyo caso puede hacer varias cosas con las tarjetas de crédito o débito de los clientes que no debería de hacer tales como copiar toda la información almacenada en la cinta magnética de las tarjetas (en las tarjetas que usan cinta magnética esto siempre es posible y no representa mayores dificultades técnicas, pero en las tarjetas que usan un “chip” electrónico esto es más difícil aunque no imposible requiriendo las habilidades artísticas de un hacker bastante experimentado para poder llevar a cabo el delito). El cliente mismo proporciona su clave de acceso (PIN, Personal Informtion Number) al momento de dar la autorización para que se efectúe el cobro, y no puede estar seguro jamás sobre si al momento de proporcionar su clave de acceso el código secreto está siendo grabado también en la máquina del negocio. Pero aún suponiendo que el cajero del negocio sea completamente honesto y que el equipo usado en el negocio para la captura de datos sea un equipo confiable que no haga absolutamente nada más que lo que se debe hacer para llevar a cabo la transacción, ello de nada sirve si el mesero es deshonesto, porque en el curso de llevar la tarjeta del cliente a la caja puede clonar la tarjeta pasándola rápidamente a través de un dispositivo clonador que lleve debajo del mandil que usualmente usan los meseros. Estos equipos clonadores no son difíciles de obtener o de construír, cualquier técnico que sepa lo que está haciendo puede fabricarse uno de ellos o modificar un escaneador comercial de tarjetas cambiándole el programa de lectura para que lleve a cabo la copia de todos los datos contenidos en la tarjeta magnética, y una vez con esa información en su poder puede producir una tarjeta idéntica electrónicamente a la tarjeta original, o sea un clon de la tarjeta original, requiriendo únicamente del código de acceso. Desafortunadamente, muchos usuarios de tarjetas de crédito y débito son poseedores de tarjetas en las cuales el número PIN está limitado únicamente a cuatro caracteres, y con solo tratar de penetrar en la cuenta usando dos secuencias diferentes diarias y con un poco de suerte será capaz de entrar en la cuenta para poder vaciarla por completo.

El problema radica, desde luego, en la injustificada confianza de muchos clientes de soltarle a un tercero su tarjeta de crédito o débito para efectuar el pago. Para mayor seguridad y protección el cliente puede, si así lo desea, ir personalmente hasta la caja registradora para deslizar él mismo su tarjeta en la máquina lectora. De este modo, y con esta práctica, si su cuenta bancaria empieza a ser vaciada posteriormente sin su autorización, puede dar por hecho que alguna de las cajas registradoras en la que hizo alguna transacción no era segura, y más que una simple terminal punto de venta (POS, Point of Sale) para efectuar un pago la máquina lectora además era una máquina clonadora copiando hasta el código de acceso del usuario. Sin embargo, el tener que estarse levantando personalmente para efectuar el pago con la tarjeta nulifica por completo la comodidad de llevar a cabo la transacción sin tener que levantarse de la mesa para ir hasta la caja registradora para hacer el pago del consumo.

Entran en el panorama los teléfonos inteligentes o smartphones que en realidad puede ser cualquier teléfono celular contemporáneno que tenga integrada una cámera así como la capacidad para descargar e instalar aplicaciones apps.

Se parte del supuesto de que no cualquier persona es poseedora de una tarjeta de crédito, generalmente tal persona tiene que ser por lo menos una persona de clase media o de clase media alta. Siendo así, tal persona casi seguramente también es poseedora de un teléfono celular inteligente, del tipo de teléfonos en los que se pueden instalar aplicaciones app bajadas de la red. Además, y esto ya es casi universal, la vasta mayoría de los teléfonos inteligentes cuentan con una cámara que es capaz de tomar fotografías.

El nuevo sistema de pago, muchísimo más seguro que el sistema actual de pago basado en tarjetas de crédito y débito, trabajaría del siguiente modo: el dueño del teléfono inteligente bajará una aplicación app de un sitio seguro de alta confiabilidad (incluso certificado por algún organismo público o privado) en instalará esa aplicación en su teléfono celular.

Para hacer un pago, el punto del negocio en donde se efectuará el pago contará con un dispositivo mediante el cual a través de Internet se conectará con una empresa de cobranza electrónica (por ejemplo, Visa o MasterCard) indicando que hay una transacción en proceso. La empresa encargada de la transacción electrónica enviará al negocio que hace el cobro un código de barras como el siguiente:




o un código de barras bidimensional como el siguiente (conocido como código QR o Quick Response Code):




el cual permite una mayor densidad de información. Para cada transacción que se lleve a cabo, el código de barras o bien el código QR enviado al negocio por la empresa de cobranza electrónica será diferente, conteniendo la fecha en la cual se efectúa la transacción así como la clave única asignada al negocio por la empresa de cobranza electrónica. La imagen del código enviada al negocio será exhibida también al cliente en alguna pantalla pequeña para que el cliente la pueda “leer” con su teléfono celular.

El cliente, por su parte, abrirá la aplicación especializada app que tiene instalada, y apuntando con la cámara de su teléfono celular hacia la pantalla pequeña que tiene el negocio para tal efecto, la app reconocerá la imagen del código y se comunicará al instante con la empresa de cobranza electrónica notificándole a la empresa que se quiere cerrar dicha transacción.

Lo importante aquí es que, a diferencia de lo que ocurre con las tarjetas de crédito o débito, el consumidor jamás le hace entrega alguna de su teléfono celular al vendedor o cajero del negocio en el cual hizo una compra o efectuó algún consumo. El cliente está en posesión de su teléfono celular en todo momento, y no se lo suelta a nadie. Esto es precisamente lo que proporciona un grado extraordinario de seguridad.

Más aún, puesto que la información leída por la app del teléfono celular es capturada y leída visualmente del dispositivo del negocio sin intermediar conexión física alguna, una interceptación electrónica por parte de terceras personas de la imagen del código enviado al negocio es físicamente imposible.

La empresa de cobranza le enviará instantáneamente al teléfono celular del cliente una notificación confirmándole que el negocio X está solicitando el cierre de una transacción que se va a llevar a cabo en ese preciso momento, pidiéndole al consumidor su aceptación o rechazo de la transacción. El cliente envía a la empresa de cobranza electrónica su aceptación, incluso sin necesidad de tener que introducir código de acceso alguno (recuérdese que el cajero o empleado del negocio no tiene acceso en ningún momento al teléfono celular del cliente), tras lo cual la empresa de cobranza electrónica le notifica al negocio que el cliente ha estado de acuerdo con el monto de la transacción, dándose por efectuado el pago mediante una transferencia electrónica de fondos a la cuenta del negocio.

El procedimiento que se ha descrito es completamente seguro, porque no hay absolutamente nada que se pueda clonar, ya que el cliente no le suelta ni tiene necesidad de soltarle a nadie su teléfono celular. Más aún, la empresa de cobranza electrónica actúa como un intermediario remoto seguro entre el negocio y el consumidor, y es imposible que se pueda llevar a cabo la transacción sin el pleno consentimiento y acuerdo mutuo de ambas partes a través de la empresa de cobranza electrónica. La transacción no se puede llevar a cabo si antes el negocio no ha abierto el canal de comunicación al intermediario pidiéndole el procesamiento de la transacción, y si el consumidor no ha recibido la petición de aprobación que le es enviada por separado a su app por la empresa de cobranza.

¿Y qué si el teléfono celular conteniendo la app se le pierde al individuo? La situación no es muy diferente al caso en el cual unos delincuentes le roban al individuo su cartera conteniendo sus tarjetas de crédito. El problema para quienes quieran darle un mal uso a un teléfono celular con tal aplicación de transacciones instalada en el mismo es que, para poder “sacar” dinero de la cuenta, es preciso primero que alguien simulando ser un negocio establecido abra una solicitud de transacción a la empresa de cobranza electrónica, la cual ni siquiera aceptará tal solicitud si el punto de envío de la solicitud de transacción no corresponde a uno de los negocios certificados previamente por la empresa de cobranza electrónica. De inicio, esto pone un freno bastante difícil de superar, e inclusive riesgoso para el delincuente porque si trata de llevar a cabo una transacción simulando ser un negocio establecido entonces en vez de que la empresa de cobranza electrónica abra la intermediación requerida para que se efectúe la transacción lo más probable es que no solo NO aceptará la solicitud de transacción, sino que inclusive enviará la información del intento de robo electrónico a la policía proporcionando hasta los datos de localización GPS del teléfono celular (en caso de que el teléfono celular posea un chip que pueda estar recabando la información de la ubicación geográfica exacta del teléfono celular, algo cada vez más frecuente de encontrar en los teléfonos celulares que están saliendo al mercado, incluso los de precio mediano); y todo esto se puede llevar a cabo automáticamente sin necesidad de que el usuario reporte la pérdida o el robo de su teléfono celular. Esto, desde luego, es imposible de hacer con las tarjetas de crédito o débito, porque estas tarjetas de plástico no poseen tranmisor alguno que permita su ubicación geográfica exacta al instante excepto cuando se está tratando de llevar a cabo un asalto electrónico a alguna cuenta.

Esta alternativa, en caso de empezar a usarse y universalizarse, haría obsoletas las tarjetas de crédito y débito, y quienes hoy están acostumbrados a usar el “dinero plástico” podrían terminar siendo vistos por las nuevas generaciones como “viejitos anticuados” al igual que como hoy vemos a quienes todavía escuchan música con sus viejos discos LP (Long Play) de vinilo o las mujeres que usan faldas que llegan hasta los zapatos o quienes aún hacen todos sus pagos y depósitos en efectivo yendo directamente a los bancos para hacer sus transacciones en efectivo ante un cajero de carne y hueso.

De hecho, si empresas tales como Visa y MasterCard que han hecho del negocio de tarjetas de crédito la razón de su existencia no adoptan pronto esta alternativa como un medio para la realización de transacciones electrónicas, podrían verse superadas por una empresa que sí lo haga y las deje atrás, y podrían terminar desapareciendo al igual que como lo hicieron los dinosaurios hace 65 millones de años al no poder adaptarse en la lucha por la superviviencia.

Haciendo a un lado la posibilidad de usar los teléfonos celulares para poder llevar a cabo transacciones electrónicas en forma completamente segura que no puede ser “hackeada”, está la desagradable situación que ocurre con la pérdida o el robo de un teléfono celular que termina siendo usado no para hacer llamadas a otras personas o recibir llamadas de otras personas sino simplemente como cámara fotográfica de alta resolución, o en el peor de los casos como fuente de información no solo de la persona que fue poseedora del teléfono celular perdido o robado sino también de los conocidos, amigos y familiares que están en la lista de contactos, además de ser usado para otras cosas tales como un dispositivo para guardar memorándums o jugar con algunas de las aplicaciones que traiga instaladas el teléfono celular en su memoria.

El advenimiento de los teléfonos inteligentes, de los cuales hay unos cuyo precio es superior incluso al de una computador laptop de alta calidad, trajo consigo el problema de que se convirtieron en un enorme atractivo para los delincuentes por las razones que se han detallado. Y para que los teléfonos inteligentes dejen de ser atractivos para los pillos, hay varias iniciativas conocidas todas ellas como killswitch. La idea no es nueva, lo que es nuevo son las propuestas de ley para hacer tal medida obligatoria en todos los teléfonos inteligentes, empezando por California que es el estado cuyo mercado es de tal tamaño que si se hace obligatoria la medida sobre todos los teléfonos inteligentes que se venden en California entonces lo más probable es que los fabricantes aplicaran el dispositivo killswitch para todos los teléfonos vendidos en el resto de la Unión Americana, ya que no tiene sentido fabricar dos tipos diferentes de teléfonos para dos mercados igualmente grandes, es mil veces preferible fabricar un solo tipo de teléfono que tenga la misma función en todos los demás estados de Norteamérica Las iniciativas proponen que todos los teléfonos inteligente tengan incluído como parte integral de las mismas un circuito electrónico que permita que, cuando estos teléfonos celulares sean robados o perdidos, se les pueda “asesinar” desde lejos inutilizándolos por completo. Para ello, bastaría tan solo una señal enviada por el usuario a dicho teléfono, y en el preciso momento en que el teléfono perdido o robado sea encendido, sin necesidad de que tenga establecida una comunicación con alguien o que se trate de establecer una comunicación con alguien el teléfono sería “asesinado” no sirviendo absolutamente para nada, su pantalla quedaría en blanco permanentemente. Si bien puede ser tentador para un pillo el asaltar a alguien con la finalidad de quitarle un teléfono celular que tuvo un costo de 500 ó 800 dólares, si a las pocas horas el teléfono queda inutilizado por órdenes de la víctima entonces el aparato tendría un valor igual a cero porque no serviría para nada excepto para decorar las paredes de interiores de departamentos, si es que se le puede llamar a algo así decoración. Y a ningún ratero le gusta exponerse a cambio de nada, los delincuentes se arriesgan siempre y cuando van a obtener alguna ganancia ya sea a corto o mediano plazo como resultado de sus fechorías, y si lo único que van a obtener a cambio es algo que no vale absolutamente nada entonces buscarán otra cosa para robar. Algo como esto podría significar el fin de los robos de los teléfonos inteligentes, convirtiendo dicho delito una cosa del pasado.

Las dos posibilidades que se han discutido aquí aún no son una realidad. Pero tienen el potencial de llevar a cabo una revolución social en nuestras formas de efectuar pagos mediante medios electrónicos, así como en la seguridad de que los teléfonos inteligentes en los cuales hicimos una gran inversión (tal vez superior al costo de un televisor de pantalla plana de alta resolución HD) dejarán de ser atractivos para los rateros. No es necesario desarrollar ninguna tecnología nueva para hacer realidad estas dos posibilidades, la tecnología ya existe, solo es cuestión de que alguien con visión tenga el suficiente empuje para llevarlas a cabo convenciendo al resto del mundo sobre sus bondades. ¿Algún Steve Jobs, quizá?

sábado, 16 de agosto de 2014

Sobre el suicidio de Robin Williams



Seguramente la noticia del año en lo que concierne al mundo del espectáculo para el 2014 fue el lamentable suicidio del genio de la comicidad Robin Williams, lo más cercano que pueda haber a un Cantinflas norteamericano, ocurrida el 11 de agosto de 2014. Recordado por muchos por sus actuaciones en Mork & Mindy así como el Teddy Roosevelt de Noche en el museo, pasando por el John Keating de La sociedad de los poetas muertos y el Sean Maguire de El buen Will Hunting así como el genio en la caricatura de largometraje Aladdin, el polifacético Robin Williams ofreció a lo largo de su vida casi un centenar de personajes de una gama de expresión tan amplia que parecería imposible encontrarlos en un solo actor.

Quizá la habilidad para representar a personajes muy diversos era un síntoma de la enfermedad que este bipolar poeta de la actuación escondía en lo más íntimo de su ser. Tal vez por eso tenía la obsesión de trabajar noche y día que lo llevó a aceptar casi un centenar de películas

Si lamentable y trágico fue su suicidio, igualmente lamentable y trágico es el hecho de que para poder satisfacer sus apetitos por el alcohol y las drogas, al igual que millones de norteamericanos como él, haya gastado una fortuna que en buena medida fue destinada para mantener en marcha el multibillonario negocio del narcotráfico con todas sus secuelas tales como las miles de muertes por “ajustes de cuentas”, la vasta corrupción con la cual cientos y cientos de jueces así como agentes del orden público terminaron sobornados o perdiendo su vida al dárseles como únicas dos opciones la consabida consigna “plata o plomo”. Los cientos de miles de dólares que gastó Robin Williams en su compra de “drogas duras” terminaron siendos usados por sus proveedores como dinero sucio, como dinero manchado con mucha sangre, algo por lo cual Robin Williams no parece haber manifestado jamás remordimiento alguno en ninguna de sus declaraciones ante los medios, drogándose liberalmente al igual que miles de norteamericanos como él. Esto es algo que la sociedad norteamericana no quiere ver de frente, aún cuando lo tenga de frente estrellándose en sus narices, prefiriendo ver del otro lado, negando las consecuencias de sus hábitos perniciosos para muchos otros al sur de la frontera.

De acuerdo a personas cercanas a él, Robin Williams sufría una depresión severa que lo condujo a quitarse la vida. La depresión, por severa que sea, es una condición que se puede superar bajo tratamiento médico. Hoy en día, hay una amplia variedad de fármacos para controlar los síntomas de la depresión, lo cual ayudado por una terapia psicológica adecuada garantiza excelentes probabilidades de éxito, y Robin Williams tenía dinero de sobra para recurrir a los mejores médicos del planeta e internarse en los mejores hospitales que el dinero pueda pagar, el dinero nunca fue un obstáculo para impedirle una recuperación plena de su problema de depresión. Sin embargo, los tratamientos médicos de la depresión tienen el éxito garantizado siempre y cuando las personas que la padecen no tienen problemas de adicción a las drogas. Cuando una persona padece de depresión y además tiene severos problemas de adicción, su situación médica se vuelve muchísimo más difícil de manejar por el simple hecho de que la gran mayoría de los fármacos (o mejor dicho, todos) usados para tratar problemas de depresión actúan como tranquilizadores ejerciendo su efecto en el sistema nervioso central, produciendo sensaciones de paz y tranquilidad precisamente en los mismos centros receptores del cerebro asociados con la adicción a las drogas. Resulta extremadamente difícil para cualquier médico suministrarle a un paciente medicamentos antidepresivos si el paciente es un drogadicto, el cuadro clínico se complica porque la administración de fármacos antidepresivos a un drogadicto en rehabilitación está prácticamente contraindicado so pena de que el paciente sufra una recaída severa en su farmacodependencia. Si Robin Williams no hubiera sido un drogadicto, su depresión estaría hoy bajo control y podría haber continuado su vida en forma normal.

Por lo anterior, por el hecho de que el tratamiento clínico de la depresión es algo con pocas probabilidades de éxito cuando el paciente es además un drogadicto, se puede inferir que todos los problemas que Robin Williams arrastraba y que lo condujeron a su infortunado suicidio empezaron a partir del momento en el que Robin Williams inhaló su primera dosis de cocaína o se inyectó en la vena su primera dosis de heroína, algo que hizo de su libre y propia voluntad usando el libre albedrío que el Supremo Hacedor le dió para ello sin que nadie lo obligara a hacer tal cosa apuntándole con una pistola en la cabeza. Así es como empiezan muchos drogadictos, la primera dosis siempre termina siendo el bautizo de algo que arrastrarán por el resto de sus vidas, y si al principio tomaban la droga para sentirse muy bien, irremediablemente la estarán tomando después no para sentirse muy bien sino para no sentirse muy mal. Superar un problema de drogadicción suele ser algo espantoso que sólo aquellos pocos con temple de héroes y voluntad de hierro pueden lograr. Si Robin Williams se hubiese negado a inhalar esa primera dosis de cocaína o a inyectarse en la vena esa primera dosis de heroína, la historia de su vida sería otra. Mucho antes de matarse físicamente por estrangulamiento, empezó a matarse “en abonos” al no procurar ayuda médica justo cuando apenas estaba empezando. Él mismo se convirtió en esclavo de los opiáceos, fué su propia decisión, nadie lo obligó a ello, y muy tarde descubrió que su comportamiento irresponsable era el equivalente de venderle el alma al Diablo.

Hay especialistas que afirman que la depresión clínica es algo que va más allá de un acto de voluntad, observando que si bien hay circunstancias ambientales o personales que pueden provocar una depresión, ésta se manifiesta a través de un desequilibrio orgánico que la mayor de las voluntades no puede superar, y que por lo tanto la sola voluntad no es medicina suficiente.

Además de sus problemas de adicción al alcohol y a las drogas que convirtieron su vida en un infierno, de acuerdo a informes revelados en los días posteriores a su muerte Robin Williams padecía también de principios de mal de Parkinson. Si esto es cierto, Robin Williams sabía de sobra que esto podía significar el fin de su carrera como actor, tal y como ocurrió con Michael J. Fox, cuyo mal de Parkinson significó para él tener que abandonar en definitiva la actuación. Sin embargo, a diferencia de Robin Williams, a Michael J. Fox no se le conoce ninguna farmacodependencia como la que presuntamente padecía Robin Williams. Michael J. Fox en ningún momento ha tratado de suicidarse. Esto sugiere que el doble impacto del mal de Parkinson aunado a una drogadicción incurable en efecto puede conducir a un callejón sin salida en el que el individuo llega a convencerse a sí mismo de que la única ruta de escape es lo que se conoce como la puerta falsa. De nueva cuenta, el problema con el mal de Parkinson es que se trata de una condición fisiológica que afecta directamente al sistema nervioso central, específicamente al cerebro, precisamente el mismo repositorio de neurotransmisores sobre el cual actúan los medicamentos diseñados para actuar sobre el sistema nervioso, algo que solo puede agravar aún más un problema depresivo. Se trata de una espiral viciosa, de un círculo descendente que conduce directamente hasta el séptimo círculo del Infierno del que hablaba Dante.

Además de la depresión, hay desde luego otros motivos que pueden conducir a los hombres y mujeres al suicidio, tales como el desamor,  la frustración, la desilusión,la  soledad, una enfermedad incurable, la imposibilidad de encontrarle sentido a la existencia, sin importar si son ricos y famosos, o si son amados por mucha gente. Se puede hacer una lista amplia de varias celebridades de distintos países y épocas que eligieron salir por “la puerta falsa”, tales como la reina Cleopatra, el general cartaginés Aníbal, las actrices Marilyn Monroe y Romy Schneider, el director de cine James Whale, el pintor Vincent van Gogh, el poeta Gerard de Nerval, la compositora Violeta Parra y los escritores Virginia Woolf y Ernest Hemingway. Entre los mexicanos se tiene a Lupe Vélez, Lucha Reyes, Miroslava, Pedro Armendáriz, Antonieta Rivas Mercado y el poeta Manuel Acuña, autor de “Nocturno a Rosario”.

Pese a todas las justificaciones que se le quieran dar al suicidio, algunas de las cuales parecerían ser completamente válidas sobre todo cuando se trata de adelantar la consecuencia final e inevitable de una enfermedad incurable en el caso de enfermos terminales, hay otras consideraciones que los suicidas potenciales quizá deberían de tomar en cuenta antes de dejarse caer de una silla para quedar sostenidos en una horca o que se pegan un balazo, y una de ellas tiene que ver directamente con lo que pueda haber en el más allá.

Sobre esto último, el Doctor Raymond Moody escribió un libro titulado Vida después de la vida, en el que describe las experiencias de personas declaradas clínicamente “muertas”, descripciones tan coincidentes, tan vívidas y tan positivas, capaces de cambiar para siempre las ideas sobre la vida, la muerte y la supervivencia del espíritu. Se trata de experiencias ECM (Experiencias Cercanas a la Muerte, conocidas en Inglés como Near Death Experiences) en las que aquellas personas que logran ser reanimadas después de haber sido declaradas clínicamente muertas describen haber visto y experimentado las mismas cosas al encontrarse en ese estado de casi-muerte. El Doctor Moody se tomó el trabajo de empezar a recopilar tales testimonios, descubriendo que los testimonios coincidían en buena medida aún tratándose de pacientes tan geográficamente que no hay manera alguna en la cual las revelaciones de unos hubieran podido influír en los testimonios de otros. Increíblemente, los testimonios sobre experiencias ECM descritas al Doctor Moody por pacientes que tuvieron experiencias cercanas a la muerte resultaron coincidir en buena medida con testimonios de experiencias similares que la Doctora Elisabeth Kübler Ross observó en personas con las que tuvo contacto que también tuvieron experiencias cercanas a la muerte, destacándose el hecho que ni Moody ni  Kübler Ross se conocían entre sí ni estaban al tanto del trabajo del uno y del otro, concluyéndose que lo que estaba siendo documentado por ambos era algo de naturaleza universal. En las personas que están cercanas al momento de la muerte, los dos médicos encontraron que tales personas invariablemente reportaban lo mismo: sonidos audibles tales como un zumbido, una sensación de paz y sin dolor, tener una experiencia extracorporal (sensación de salir fuera del cuerpo), sensación de viajar por un túnel, sentimiento de ascensión al cielo, ver gente, a menudo parientes ya fallecidos, encontrarse con un ser luminoso, ver una revisión de su vida, y sensación de aversión con la idea de volver a la vida.

En relación a los testimonios sobre ECM, Otro caso que vale la pena mencionar es el del Doctor Eben Alexander, un neurocirujano de la Universidad de Harvard, que como muchos científicos nunca creyó realmente en este tipo de experiencias.




Eben Alexander era un escéptico absoluto, al cien por ciento. Pero en el año 2008 algo cambió en él, y después de despertar de un coma profundo todas sus creencias se desmoronaron, dando paso a su certeza plena de la existencia de la conciencia después de la muerte. Su historia comienza una mañana del 2008, el Dr. Eben se despertó con un intenso dolor de cabeza, y en cuestión de horas parte del cerebro que controla los pensamientos y las emociones que en esencia nos hace humanos se le había paralizado (esto está perfectamente documentado, y los archivos clínicos están abierto a inspección). Los médicos del Hospital General de Lynchburg en Virginia, Estados Unidos, determinaron que el Dr. Eben había contraído algún tipo de meningitis bacteriana muy extraña que principalmente ataca a los recién nacidos. La bacteria E. coli había penetrado en el líquido cefalorraquídeo y literalmente se le estaba comiendo el cerebro. A la mañana siguiente, cuando entró en la sala de emergencias, las posibilidades de supervivencia eran nulas, y de hecho estuvo a punto de dar un paso hacia un estado vegetativo. Durante siete días, el Dr. Eben entró en un coma profundo, el cuerpo no le respondía, estaba clínicamente muerto y así lo proclamaron sus propios colegas. Al séptimo día, según los médicos, al suspenderse el tratamiento médico con la finalidad de darle paso al inevitable deceso, en forma completamente inesperada los ojos del Dr. Eben se abrieron de golpe dejando estupefactos a quienes lo habían desconectado de los aparatos dándolo por muerto. Todo esto fue lo que le ocurrió al cuerpo físico del Dr. Eben. Pero según él, lo que le ocurrió en su interior fue algo sobrenatural. El neurocirujano afirmó que descubrió “que la conciencia existe más allá del cuerpo”. Lo que recuerda el Dr. Eben de su “viaje al mas allá” en primer lugar, vio una especie de nubes blancas/rosadas sobre un fondo azul/negro. Por encima de las nubes observó “grupos de seres transparentes y brillantes en el cielo”. Al no saber definir lo que exactamente observó, les llamó “formas superiores de ser”. Las criaturas estaban llenas de alegría, que según los recuerdos del Dr. Eben, hacían una especie de “canto glorioso” cuando se desplazaban. También puntualizó sobre la interconexión de todo lo que observaba. Además dijo que una mujer estaba con él y que ella le entregó mensajes muy acentuados, aunque ella no hablaba en el sentido tradicional, El Dr. Eben fue capaz de entender cada una de las palabras. Los mensajes que repetía la mujer eran: “Son amados, apreciados, queridos para siempre”, “No tienes nada que temer” y “No hay nada que te pueda hacer el mal”. La mujer también le dijo que le enseñaría muchas cosas en ese nuevo mundo, pero que inevitablemente debía volver a la tierra. Estos fueron algunos de los elementos que se describió el Dr. Eben, que en entrevistas posteriores, dijo: “Yo sé que esto es algo tan extraordinario, cómo increíble. Un médico me comentó que todo estaba en mi mente. Pero lo que me pasó, lejos de ser una alucinación, fue tan real o más real que cualquier otro acontecimiento en mi vida. Antes de mi experiencia era muy escéptico sobre las experiencias cercanas a la muerte. Hoy en día sé que es una realidad. No sólo el universo está definido por la unidad, pero sé que ahora también forma parte el amor. He pasado décadas como neurocirujano en algunas de las instituciones médicas más prestigiosas de Estados Unidos. Sé que muchos de mis compañeros al igual que yo éramos defensores de la teoría de que el cerebro genera conciencia y de que vivimos en un universo desprovisto de cualquier tipo de emoción, y mucho menos por el amor. Lo que me ocurrió ha cambiado todas mis creencias y teorías, y tengo la intención de pasar el resto de mi vida investigando la verdadera naturaleza de la conciencia, sabiendo que somos mucho más que un cerebro físico.”

Para algunos, no hay nada más gratificante que ver a un escéptico, sobre todo si se trata de un neurocirujano graduado de la Universidad de Harvard investido con las más altas credenciales, estrellarse frontalmente contra algo que contradice diametralmente todo aquello en lo cual había creído toda su vida y que termina cambiándole radicalmente su modo de pensar, sólo para que ahora el ex-escéptico termine encontrando que otros tan escépticos como él lo era no le creen absolutamente nada de lo que hoy les relata y trata con desesperación y en vano de que le crean, sin lograrlo. ¿Retribución divina?

Sin embargo, todas las experiencias arriba asentadas son comunes a personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte ya sea como consecuencia de algún accidente o algún mal natural. Ninguna de ellas intentó suicidarse.

Varias personas que han intentado suicidarse y no lo han logrado también han tenido sus propias experiencias en las cuales coinciden. Pero tales experiencias resultan ser una cosa completamente diferente y opuesta a lo que reportan las personas que estuvieron a punto de fallecer por causas naturales o por accidente. De hecho, resulta ser algo terrible, espantoso.

Esto es lo que nos dice el Doctor Moody en su libro en relación a testimonios ECM relacionados con intentos de suicidio:
Conozco algunos casos en los que un intento de suicidio fue la causa de la “muerte” aparente. Estas experiencias fueron uniformemente caracterizadas como desagradables.

Una mujer me dijo: “Si dejas esto con un alma atormentada, también allí la tendrás”. En resumen, dicen que los conflictos que les llevaron a suicidarse para escapar estaban todavía presentes cuando murieron, pero con más complicaciones. En el estado incorpóreo no podían hacer nada por sus problemas, pero tenían que ver las desgraciadas consecuencias que resultaban de sus actos.

Un hombre que se pegó un tiro, deprimido por la muerte de su esposa, “muriendo” y resucitando luego, cuenta: “No fuí adonde estaba [mi esposa]. Fuí a un lugar horrible... Inmediatamente comprendí el error que había cometido y pensé ‘Ojalá no lo hubiera hecho’.”

Otros que han experimentado ese desagradable “limbo” cuentan que tuvieron la sensación de que estarían allí mucho tiempo. Fue su castigo por “romper las reglas”, por tratar de liberarse a sí mismos de lo que era su “misión”: cumplir un cometido en la vida.

Esas observaciones coinciden con las informaciones de personas que “murieron” por otras causas, pero que mientras estaban en ese estado les llegó el pensamiento de que el suicidio era un acto muy desafortunado al que le esperaba un grave castigo. Un hombre que estuvo cerca de la muerte tras un accidente automovilístico, cuenta: “[Mientras estuve allí] Tuve la sensación de que dos cosas me estaban totalmente prohibidas: suicidarme y matar a otra persona... Si me matara a mí mismo sería arrojarle a Dios su regalo a la cara... Matar a otro sería interferir en los propósitos de Dios para ese individuo”.

Sentimientos como ésos, que me han expresado en distintas entrevistas, son idénticos a los encerrados en los más antiguos argumentos teológicos y morales contra el suicidio, descritos en diversas formas en los textos de pensadores tan diferentes como Santo Tomás de Aquino, Locke y Kant. Un suicida, según Kant, está actuando en oposición a los propósitos de Dios y llega al otro lado con la consideración de rebelde a su Creador. Santo Tomás de Aquino afirma que la vida es un don de Dios y que a Él, no al hombre, le corresponde retirarlo.

Sin embargo, discutiendo esto no paso de un juicio moral contra el suicidio. Sólo informo de lo que me han contado otros que han pasado por esa experiencia.
Otro médico conocedor de primera mano de estas cuestiones en lo que toca a experiencias comunes en aquellos que han estado cercanos a la muerte lo es el neurofisiólogo Peter Fenwick, y el cual en su investigación ha encontrado que muchos de los suicidas frustrados habían tenido experiencias aterrorizantes en el más allá, experiencias horribles más que suficientes para ponerle los pelos de punta a cualquiera.

Por su parte, Alexander Mileant, Obispo de la Iglesia Ortodoxa Rusa y Obispo de la Diócesis de Buenos Aires y Sudamérica, en su obra La vida después de la muerte hace las siguientes observaciones en el rubro que corresponde a Relatos de los suicidas:
La impresión general de los médicos-reanimadores es que el suicidio se castiga muy severamente. El Dr. Bruce Geyson, psiquiatra en el departamento de primeros auxilios en la Universidad de Connecticut, quien estudió detenidamente este problema, atestigua que nadie que pasó la muerte temporal desea apurar el fin de su vida (Raymond Moody, The Light Beyond, pág. 99). A pesar de que el otro mundo es incomparablemente mejor que el nuestro, la vida aquí tiene un importante valor preparativo. Sólo Dios decide cuándo el hombre está suficientemente maduro para la eternidad.
El consenso en los médicos que se han especializado en recabar ese tipo de testimonios de personas que han sido proclamadas clínicamente muertas y que en abierto desafío a la ciencia médica han vuelto a abrir sus ojos ante la mirada perpleja de sus médicos y familiares es que, de acuerdo al común de los relatos, si la persona creía que estaba mal aquí y que su situación ameritaba el suicidio, en “el otro lado” la misma persona estará mil veces peor; porque no solo no se habrá resuelto absolutamente nada de lo que la llevó a la decisión de arrancarse la vida, sino que se le suma otro equipaje adicional sumamente desagradable y pesado que no se compara ni siquiera remotamente a lo que creía que estaba dejando atrás en este mundo. Si hay algo de cierto en los testimonios de los pocos que tras un intento de suicidio han logrado ser reanimados o han revivido espontáneamente en desafío de la ciencia médica, entonces los que se suicidan y tienen éxito en lograr su cometido podrían estar entrando en un callejón sin salida hacia otra dimensión mucho peor que el mundo del cual pretendían huir, algo indescriptible en su horror, algo capaz de espantar al más templado de los hombres, algo terrible que no se puede describir con palabras porque no existen palabras en el vocabulario humano para describir una cosa tan espantosa. Y todo ello porque tomaron su vida en sus propias manos en lugar de dejar que ocurriese lo que tuviese que ocurrir de no haber tomado tal decisión. El suicidio es algo en lo que es muy fácil abrir una puerta y atravesarla, lo difícil es volver atrás una vez que la puerta se ha cerrado.

Robin Williams tomó la decisión de traspasar esa puerta, con lo cual a su desafortunada decisión de iniciarse en el mundo de las drogas sumó otra desafortunada decisión: abandonar el infierno que él mismo se creó para terminar cayendo en lo que puede ser un abismo sin retorno. Si está en algún “lado” que no se puede describir con palabras, no hay absolutamente nada que Robin Williams pueda hacer para corregir su segundo gran error. Él tuvo en sus manos la última palabra y el poder para decidir lo que quería hacer con su vida, y a él le corresponde asumir las consecuencias de sus actos.

Ojalá y que Robin Williams, al igual que muchos otros que han tomado la decisión de matarse a sí mismos y lo han logrado, hubiesen tenido la oportunidad de haber estado al tanto de las experiencias que han reportado aquellos pocos que han podido ser reanimados en los hospitales y que han podido ser traídos de vuelta de ese umbral antes de terminar arrojados a perpetuidad hacia esa dimensión desconocida que no se puede describir con palabras. Resulta notable el hecho de que los suicidas potenciales que han tenido el privilegio (no sé si la palabra “privilegio” sea la palabra adecuada, tal vez sea lo sea, tal vez no) de poder ser reanimados por buenos médicos antes de quedar convertidos en cadáveres por los que ya no se puede hacer nada, listos para ser enviados a la capilla funeraria, ninguno de ellos ha vuelto a intentar tratar de quitarse la vida, y por el contrario han dado a sus vidas un giro de 180 grados tomándolo como una segunda oportunidad. Así de terrible fue la experiencia que vivieron.

Desafortunadamente, los datos y los hechos consignados arriba ya no le alcanzaron a llegar a tiempo a Robin Williams ni a muchos otros como él. La información les llegó tarde, demasiado tarde, y no se puede hacer nada por ellos. Absolutamente nada. La información dada arriba solo le puede servir a quienes aún siguen vivos y no han dado el paso fatal por atractivo que parezca, subrayando la enorme importancia de estar informado antes de tomar la decisión final de atravesar esa puerta que una vez cerrada ya no se volverá a abrir.


SAT: Promotor de la evasión fiscal




Sin lugar a dudas, la evasión fiscal en México es un fenómeno de grandes proporciones. De acuerdo a el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en su primera Medición de la Economía Informal 2003-2012 dado a conocer en los últimos días del mes de julio de 2014, la economía informal que no que por su propia naturaleza no produce ingresos al fisco por la vía de los impuestos generó el 25 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país en el 2012 con el 59.8 por ciento de la población ocupada.  Los datos indican que por cada 100 pesos generados en el país, 75 pesos son aportados por el 40 por ciento de los formales, mientras que los 25 pesos restantes los generan el 60 por ciento de ocupados en la informalidad, los típicos evasores de impuestos.

Para el economista Alfonso Arenaza Cortés,  las cifras son preocupantes pues indican que sólo el 40 por ciento de los trabajadores en el país mantiene al Gobierno y la infraestructura social de México. “Es terrible, es mucho peso para muy pocos. Estamos hablando que 1 de cada 4 pesos que se generan en el país vienen del sector informal y que más de la mitad de la población trabajadora sólo genera una cuarta parte del total de pesos que se generan en México”, dijo.  El informe del Inegi arrojó que para el 2012 la medición mostró que 25 por ciento del PIB es informal y se genera por 59.8 por ciento de la población ocupada en ese sector. En tanto que el 75 por ciento del PIB lo genera el sector formal con 40.2 por ciento de la población ocupada. Del 25 por ciento que representó la economía informal en 2012, el 10.8 por ciento corresponde al sector informal, que son los negocios no registrados de los hogares dedicados a la producción de bienes o servicios, detalla el informe.

Los evasores fiscales son muchos y los hay de todos tipos, desde el plomero que atiende llamadas a domicilio y que no se anuncia en ningún medio de comunicación cobrándole siempre a su clientela en efectivo y sin dar recibos, las trabajadoras domésticas y jardineros y choferes particulares que también reciben su pago en efectivo y al no pagar impuestos se quedan con más dinero en sus bolsillos, los vendedores ambulantes que no tienen domicilio fijo y de los cuales se ignora en dónde tienen su residencia permanente, los médicos particulares que tienen su cartera de clientes conocidos recibiéndolos en sus domicilios particulares sin anunciarse ni en las páginas telefónicas amarillas ni en ningún otro medio publicitario, hasta las enfermeras particulares y nanas que tampoco se anuncian en medio alguno. A menos de que alguien los denuncie, y este tipo de denuncias son sumamente raras porque a nadie le conviene que su plomero, su médico particular o su proveedor de repostería para sus fiestas le empiece a cobrar el doble o el triple para compensar por los impuestos que tendría que pagar, la Secretaría de Hacienda no tiene forma de ubicarlos ni de conocer sus ingresos, y el despliegue de un ejército especializado de investigadores y auditores fiscales para detectar a estos evasores y reducir la evasión fiscal a cero a la larga puede resultar incosteable tomando en cuenta lo que se le tendría que erogar para mantener a este ejército de agentes funcionando. Puesto de otro modo, se tendrían que erogar quizá mil pesos por cada peso que se recabaría detectando evasores fiscales; se gastaría mucho más de lo que se recaudaría. Y es por ello que la víctima favorita de la Secretaría de Hacienda y su cachorro consentido el SAT (Servicio de Administración Tributaria) prefieren acosar no a los evasores sino a los contribuyentes cumplidos que están dados de alta ante la Secretaría de Hacienda; a ellos se les hace objeto de aumentos constantes en los impuestos, a ellos se les hace víctimas de una cada vez más enredada y burocrática tramitología, a ellos se les hace objeto de duras auditorías así como multas y requerimientos por motivos que frecuentemente se antojan banales. En contra de ellos se ensaña el sistema.

Para tratar de ampliar el universo de contribuyentes y reducir la evasión fiscal con la finalidad de captar más ingresos por la vía de los impuestos, la Secretaría de Hacienda por décadas y sin punto de reposo ha estado recurriendo a intensas campañas para tratar de convencer a los evasores de impuestos que forman parte de la economía informal para que se den de alta voluntariamente, destacándoles la importancia de que cumplan con su “obligación ciudadana” para el engrandecimiento de México, recurriendo no sólo a llamados al cumplimiento de obligaciones fiscales en forma voluntaria sino inclusive recurriendo a la política del gran garrote con advertencias realizadas para ponerle los pelos de punta a los evasores. En los años ochenta, a través de la prensa, la radio y la televisión, la Secretaría de Hacienda mantuvo una intensa campaña publicitaria con el lema “Cumples, y te encuentras con Lolita; fallas, y te enfrentas a Dolores”, amenazando veladamente a quienes no se habían registrado voluntariamente ante Hacienda como contribuyentes para comenzar a pagar puntualmente sus impuestos.  Tres décadas después, esas campañas intimidatorias no rindieron ningún resultado, visto el hecho de que es informal uno de cada cuatro pesos que se generan y circulan en el país.

Tan han sido un fracaso las campañas de la Secretaría de Hacienda para convencer a los evasores de que se den voluntariamente de alta ante el fisco mexicano con la finalidad de aumentar el universo de contribuyentes y con ello los ingresos a las arcas del gobierno, que en los tiempos del famoso y tan prometido “cambio” pregonado por la derecha cuando Vicente Fox llegó a la presidencia de México en el año 2000 lo que se propuso al poco tiempo para aumentar los ingresos del gobierno no fue el ampliar el universo de contribuyentes sino el de gravar con un nuevo impuesto de IVA (Impuesto al Valor Agregado) los alimentos y las medicinas, lo cual resultó ser una propuesta sumamente impopular sobre todo entre las clases más desprotegidas de México. La insistencia de Vicente Fox en lograr que se le aprobase tan impopular medida (la cual no pasó por la oposición manifestada en el Congreso por el Partido Revolucionario Institucional a tal medida) era, según el mismo Fox, que no había otra forma de aumentar los ingresos al erario mexicano más que la tasación impuestívora de los alimentos y medicinas. Doce años después, en las altas esferas de gobierno que preside Enrique Peña Nieto, se ha creado nuevamente la ilusión de que es posible aumentar las recaudaciones ampliando el universo de contribuyentes cautivos convenciendo a los evasores de que se den de alta voluntariamente, pero en realidad esto es imposible en virtud de que, por causas que serán detalladas más abajo, el mismo SAT en México se ha convertido en el mayor promotor de la evasión fiscal, dando pocas razones para darse de alta como contribuyente cautivo.

Ningún sistema hacendario en ninguna parte del mundo encargado de sacarle a los ciudadanos dinero de sus bolsillos mediante esa tributación al gobierno conocida como impuestos ha gozado de buena fama a lo largo de la historia, y basta ver los relatos de Robin Hood y sus enfrentamientos con el sheriff de Nottingham para apreciar el poco aprecio en el que se tenía al alguacil y recolector de impuestos de Nottingham. De hecho, si nos vamos dos mil años atrás, el mismo Jesús confrontó a Mateo, el recaudador de impuestos:





Mateo, según lo consigna el Nuevo Testamento, reconoció su pecado y se arrepintió de su oficio, y así dejó de ser recolector de impuestos para seguir a Jesús convirtiéndose en San Mateo.

El recolector de impuestos es visto como algo así como el funcionario encargado de recoger a los perros y los gatos callejeros para llevarlos a su muerte; se acepta que sus servicios son necesarios para procurarle ingresos al gobierno en turno, pero no por ello deja de ser aborrecido por muchos que quieren a los animales y tienen mascotas.

En México, el aborrecimiento hacia las autoridades fiscales adquiere una dimensión especial por los enormes dispendios en obras de relumbrón y elefantes blancos en los que se ha malgastado el dinero del pueblo. En otros países como en el caso de los países escandinavos en los que la tasación es elevada, muchos de los contribuyentes pagan sus impuestos de buena gana a sabiendas de que sus dineros serán usados para obras esenciales y para el sostenimiento de servicios gubernamentales que no son superfluos. En esos países no hay sumas multimillonarias que estén siendo desperdiciadas en obras de relumbrón o tan costosas cuyo elevado precio solo puede ser explicado por la corrupción que el alto costo de tales obras conlleva: la tercera parte yendo para el costo de la obra (mano de obra y materiales), otra tercera parte yendo para el soborno del funcionario que otorga el contrato a la empresa privada que realiza la obra a cambio de la suma de dinero que se le hace llegar “bajo el agua” a cambio del favorecimiento, y la otra tercera parte yendo a los bolsillos de los concesionarios de la obra maximizando aún más sus desmedidas ganancias usando materiales de pésima calidad que le darán a la obra una vida útil extremadamente corta.

Además de los despilfarros que se dan con frecuencia en los malgastos del gobierno, están los continuos cambios en las reglas del juego en los que al SAT siempre le han importado un comino los problemas y trastornos que le ocasiona sobre todo a los pequeños contribuyentes, tales como la introducción abrupta y de tajo del requerimiento de los recibos electrónicos, o como la obligación de presentar las declaraciones a través de Internet eliminando de un solo golpe y de tajo la posibilidad de poder presentar las declaraciones por escrito tal y como se hacía antes. Por decreto imperial y sin períodos de gracia la facturación electrónica en México se volvió obligatoria precisamente este año, a partir del 1 de enero de 2014, ocasionando muchas angustias, temores, disgustos y reclamos entre los causantes cautivos (los evasores fiscales no emiten facturación de ningún tipo, ni siquiera impresa, por lo que estos problemas y dolores de cabeza no les atañen a ellos). Y como siempre, la actitud del SAT ante su universo de contribuyentes cautivos fue “es tu obligación mantenerte y estar al día de todos los cambios que hago, y si no puedes hacerlo, ese no es mi problema, es tu problema”, preparando para castigar con su ejército de auditores e inspectores a quienes no obedezcan y cumplan correctamente sin incurrir en equivocación alguna con todas estas nuevas ordenanzas.

En contraste, en países tecnológicamente avanzados como los Estados Unidos, país en donde el grueso de su población está mucho mejor informado que la población de México en donde se calcula de acuerdo a las estadísticas más recientes que hay cerca de 5 millones de analfabetas, aún se utilizan y se llenan a mano las formas 1040, para la declaración anual de impuestos, se le sigue dando la opción a los contribuyentes de presentar sus declaraciones anuales en formato impreso llenadas a mano porque se considera en esos países avanzados que sería injusto y arbitrario como ocurre en otras partes obligar a toda la población a digitalizarse a marchas forzadas remitiendo sus declaraciones exclusivamente por Internet.

En México, los cambios fiscales se aplican a rajatabla con la mentalidad de que “es tu obligación mantenerte y estar al día de todos los cambios que hago, y si no puedes hacerlo, ese no es mi problema, es tu problema”. Estamos hablando de cambios profundos y substanciales sin “períodos de gracia” o aprendizaje, que impactan severamente a muchos contribuyentes “viejitos” que por décadas estuvieron llenando a mano sus declaraciones anuales y los cuales ni usan computadoras ni están familiarizados con Internet. Estos cambios abruptos han obligado a muchos contribuyentes cautivos a procurar los servicios de contadores públicos que les van a cobrar bastante por sus servicios, y aún así muchos de estos contadores batallan para familiarizarse y estar al día con los constantes cambios que las autoridades hacendarias hacen arbitrariamente sin que haya en el gobierno quien trate de anticipar los impactos de tales ajustes y reajustes. Las raras ocasiones en las que los altos funcionarios de las autoridades hacendarias han tratado de justificar este tipo de arbitrariedades lo han hecho dando la justificación de que se trata de cambios introducidos no por el fisco mexicano sino por el Congreso de México. Sin embargo, es un hecho de que la gran mayoría de tales cambios de hecho han sido cambios propuestos al Congreso por las mismas autoridades hacendarias, por el mismo SAT, frecuentemente a través del Ejecutivo, y los diputados y senadores simplemente le ponen el sello de aprobación a cosas que escapan de su comprensión y entendimiento por carecer de estudios y conocimientos sobre muchas cosas que tienen que ver con el manejo de la economía nacional.

Encima de todo, está la mala fama de la autoridad hacendaria lograda a lo largo de varias décadas como una entidad implacable, despiadada, arbitraria y abusiva en grado extremo, de modo tal que en México cuando se habla del terrorismo fiscal cualquiera sabe perfectamente de lo que se está hablando. La palabra terrorismo fiscal es muy propia (y hasta exclusiva) de México, y el SAT ha sido acusado de mil maneras acusado de mil maneras por miles y miles de afectados de llevar a cabo prácticas que le hacen merecer tal calificativo. Se pueden encontrar en Internet miles y miles de denuncias en contra del SAT por tales prácticas. Las historias de horror se cuentan por miles, sin que haya defensa ni protección alguna en contra de los abusos cometidos. (En los paraísos de ficción en los que viven los legisladores en México, que también son paraísos fiscales, no existe terrorismo fiscal alguno en México y por lo tanto no hay nada que corregir ni que enmendar en las leyes.)




La tenacidad y dureza extrema con la que actúa el sistema de vigilancia y recaudación de impuestos en México ha llegado a tales extremos que ni siquiera en el resto de los países del continente Americano ocurre lo que está ocurriendo: el hostigamiento de las iglesias y religiones de todo tipo. Esto se puede comprobar con solo leer una nota elaborada por Gonzalo Soto y publicada por REFORMA el 10 de agosto de 2014 que bajo el encabezado “Tendrán iglesias que comprobar ingresos y gastos vía digital”, en la cual se lee: “ Ni las Iglesias se salvarán de que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) les ponga lupa.  Por ello, las asociaciones religiosas tendrán que modernizar su contabilidad e informar al SAT de sus ingresos de manera digital. A partir del 1 de septiembre, deberán llevar de manera electrónica su registro analítico de operaciones de ingresos y egresos junto con la documentación comprobatoria correspondiente. De acuerdo con la Resolución Miscelánea Fiscal para 2014, también deberán expedir comprobantes fiscales simplificados electrónicos, como ocurre con el resto de los contribuyentes del país. Anteriormente sólo tenían que llevar contabilidad manual por si el SAT se lo requería. Según Microsip, desarrollador de soluciones tecnológicas, este nuevo comprobante fiscal puede ser una factura global diaria, semanal o mensual por todos los ingresos donde el donador no es identificable. Esto aplicaría a las ofrendas, diezmos, primicias y donativos que reciban en las celebraciones de culto público o que sean depositadas en alcancías o canastillas. A partir del 15 de febrero de 2015, estas asociaciones deberán presentar su Declaración Informativa Múltiple (DIM), que incluye sueldos de sus trabajadores, así como nombre, RFC y monto de los donativos otorgados. Aristóteles Núñez, jefe del SAT, afirmó que todos los contribuyentes del país tienen que entrar al esquema digital. Efrén Velázquez, líder de la Iglesia Anglicana de México y director ejecutivo del Consejo Interreligioso de México, expuso que hace falta información sobre el cambio. Para Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis de México, las nuevas obligaciones serán difíciles de cumplir, pues están alejadas de la realidad que viven muchas iglesias en México. “Nos parecen cambios insensibles, fuera de lugar, y pensamos que no es posible que se nos quiera dar trato como de empresas cuando las asociaciones religiosas tienen una naturaleza distinta. En tanto, Andrés Hernández, obispo de la Iglesia Metodista de México, indicó que su organización ya se está capacitando. ”

Este tipo de cosas no habían ocurrido jamás en México ni siquiera durante los tiempos de la persecusión religiosa que se llevó a cabo de 1926 a 1929.

Una nota posterior a la anterior elaborada por Antonio Baranda, titulada “Ponen ‘grito en el cielo’ vs reporte digital de limosnas” y publicada al siguiente día también por REFORMA, dice lo siguiente: “En el país hay miles de iglesias de todos los cultos que no están en condiciones de cumplir, en este momento, con las nuevas disposiciones del SAT en materia de fiscalización de ingresos, señaló ayer Arturo Farela Gutiérrez. Esto se debe, explicó el presidente de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice), a que carecen no sólo de las herramientas e infraestructura necesarias, sino también del conocimiento jurídico-fiscal necesario. “Hay miles que todavía están pendientes por cumplir con las disposiciones legales. Son miles de iglesias que carecen de la infraestructura y del conocimiento; esto lleva a que haya ministros de culto imposibilitados de cumplir con las obligaciones que marca la ley. “Me atrevo a decir que de las aproximadamente 100 mil iglesias de todas las confesiones religiosas que hay en el país, difícilmente en el 50 por ciento se está cumpliendo”, mencionó el también pastor. A partir del 1 de septiembre deberán llevar de manera electrónica su registro analítico de operaciones de ingresos y egresos, lo cual aplica a ofrendas, diezmos y donativos que reciban en las celebraciones de culto público o que sean depositadas en alcancías o canastillas. “Lo que espero es que no empiece una cacería en contra de las Iglesias que, por ignorancia más que por negligencia, no pueden cumplir con las disposiciones. No somos evasores fiscales, queremos conocer cuáles son nuestras obligaciones y nuestros derechos”, expresó. El presidente de la Confraternice, que aglutina a más de 10 mil iglesias en todo el país, se pronunció por que el Gobierno dé una prórroga para que conozcan primero las disposiciones y luego hagan lo conducente para cumplir con su contenido. “Lo que pedimos es que se nos permita tiempo, un tiempo comprensible, prudente, para que todas las iglesias puedan cumplir; por lo menos se debería dar un plazo de 6 a 8 meses porque el país es muy grande”, planteó. Farela reveló que desde hace meses, la Confraternice realiza talleres en coordinación con autoridades de Hacienda, Gobernación y Función Pública, precisamente para que iglesias cristianas evangélicas y de otras confesiones religiosas, sepan sus nuevas obligaciones. “En estos talleres y las consultas permanentes que nos hacen, encontramos que hay un gran desconocimiento de la ley. No queremos nosotros estar fuera del marco legal, lo que pedimos es que se nos dé tiempo”, subrayó Farela.”

La situación ha llegado a tales extremos que se habla ya seriamente sobre la posibilidad de que el SAT obligue también a los pordioseros y mendicantes en las calles a que elaboren su declaración anual de impuestos de las limosnas que obtienen en las calles, “porque esos también son ingresos que deben ser reportados al fisco y que también deben ser motivo de impuestos”.

La persecusión tanto en contra de los contribuyentes cautivos como en contra de los posibles evasores ha llegado al punto en el que el 4 de junio de 2014 Aristóteles Núñez, jefe del Servicio de Administración Tributaria (SAT), informó que estaban trabajando en un proyecto consistente en agregar al archivo de los contribuyentes, incluso fotografías de su domicilio y hasta su geolocalización por vía satelital con el objeto de “cotejar la información que ofrece el contribuyente con el espacio físico en el que trabaja, evitar evasión de impuestos y unificar la información con los estados” agregando que con “Con la nueva información que se recabará, se aplicarán multas, revocarán Certificados de Sello Digital hasta ejercer acción penal por operaciones inexistentes y en el caso de que el cotejo no coincida, se iniciará una investigación más profunda”. El siguiente paso lógico consistiría en extraerle a los contribuyentes sus datos biométricos y su perfil genético AND y (¿por qué no?) sus huellas dactilares junto con el registro de imagen de las retinas de sus ojos y su tipo de sangre. Para el SAT, no hay nada que pueda estar fuera de su alcance, y si algo no han hecho aún, es porque no se les ha ocurrido.

Por si lo anterior no fuese suficiente para desalentar a los evasores en las invitaciones que se les hacen para darse de alta ante Hacienda para empezar a contribuír con sus impuestos al funcionamiento del gobierno, y por si no fuese suficiente el pesado lastre de ser un causante cautivo en manos de la Secretaría de Hacienda siendo estrangulado y castigado con aumentos constantes en los impuestos además de una tramitología cada vez más burocrática y más complicada, hay otro factor del que sólo hasta hace poco tiempo se ha empezando a tomar nota. En una nota de REFORMA titulada “Apuesta SAT a desánimo para no dar devoluciones: fiscalistas” publicada el 23 de julio de 2014, se detalla que: “El Servicio de Administración Tributaria (SAT) busca que los contribuyentes dejen de reclamar una parte de los impuestos que éstos piden como devolución, una vez que presentan sus cálculos con las facturas correspondientes, coinciden fiscalistas.  Con este objetivo, señalan, sólo autoriza en muchos casos devoluciones parciales y no detalla, tanto a personas físicas como a morales, las razones por las cuales no realiza la entrega completa. Y esta estrategia, explican, provoca desánimo entre los contribuyentes, pues sus reclamos ya no los pueden hacer a través de internet, sino sólo acudiendo directamente a las oficinas del SAT y hasta contratando a profesionales, si es que quieren conseguir algo más.  Datos del propio SAT revelan que en los primeros tres meses del 2014 el monto de las devoluciones de IVA y de ISR disminuyeron por tercer año consecutivo para un periodo similar, en esta ocasión en un 11 por ciento a tasa anual. Hiram Villarreal, fiscalista de CJF Asesores, expone que el SAT no les notifica a los contribuyentes ‘un oficio fundado y motivado’ en el que manifieste las razones por las cuales una devolución sólo fue autorizada parcialmente. Señala que, de acuerdo con el Artículo 22 del Código Fiscal de la Federación, los contribuyentes tendrían que interponer un recurso de revocación o un juicio de nulidad para pelear el recurso no devuelto. ‘Esto significa que no se puede volver a solicitar al SAT la parte no devuelta, sino que se tendría que combatir a través de los medios de defensa fiscal, lo cual implica mayores gastos y tiempo para a recuperación de esas cantidades’, detalla.  Octavio Gaona, fiscalista de Pérez Góngora y Asociados, consideró que sin duda el objetivo del fisco es que el contribuyente deje de reclamar. ‘La política es buscar que los contribuyentes desistan, los más que se puedan, y con esto guardarle recursos al erario’, sostiene. Francisco Saucedo, fiscalista independiente, afirma que acudir a las oficinas locales del SAT para cuestionar porqué se rechaza una solicitud de poco sirve, ya que es la Auditoría Central la que decide. ‘Y regularmente la comunicación entre las administraciones no es muy fluida, por lo que al contribuyente no le queda otra más que presentar una nueva solicitud de devolución, documentando no sólo el saldo pendiente, sino el 100 por ciento del origen del saldo a favor’, agrega.”

En realidad, estamos hablando de un atraco, de un golpe directo a los bolsillos de los contribuyentes honestos en México que están dados de alta ante Hacienda y los cuales han cumplido en todo, pagando sus impuestos puntualmente y elaborando sus declaraciones anuales tal y como lo marca la ley. Si un contribuyente por pago excesivo de impuestos pagó cuatro millones de pesos en impuestos cuando en realidad debería de haber pagado tres millones de acuerdo a los cálculos porcentuales y tasas vigentes al momento de elaborarse una declaración anual, verificado por los mismos contadores que le llevan los libros de contabilidad a ese contribuyente, tal contribuyente tiene todos los motivos del mundo para esperar que el gobierno, actuando en forma igualmente honesta y con imparcialidad, le devuelva oportunamente el millón  de pesos que pagó de más sin tener que hacer ningún otro tipo de trámite. Es lo justo.

Si de acuerdo a los cálculos efectuados en una declaración anual de impuestos, el contribuyente cautivo que está dado de alta ante Hacienda pagó de menos, el fisco mexicano espera que la diferencia sea pagada de inmediato y sin dilaciones al momento de ser presentada la declaración annual. En cambio, cuando la cosa es al revés, muchos contribuyentes terminan descubriendo que han perdido buena parte de su dinero. Cuando hay devoluciones que debería de dar el SAT, una buena parte de tales devoluciones proviene de los gastos deducibles para los cuales es necesario guardar en forma escrupulosa los comprobantes (electrónicos o impresos) de todos los recibos que justifican tales deducibles. Pero cuando sólo se le regresa al contribuyente una ínfima parte de lo que está reclamando que se le devuelva, el tiempo y el trabajo invertidos en estar juntando escrupulosamente los recibos se vuelve tiempo perdido inútilmente.

En otros países como Estados Unidos y Canadá, una vez que se ha llenado la declaración anual de impuestos y que se le ha hecho llegar a las autoridades hacendarias, si hay una devolución ésta ocurre de modo automático sin necesidad de tener que hacer ningún otro trámite y sin que se le escamotee a los contribuyentes un solo centavo. Cada año millones de pequeños contribuyentes (empleados o con un pequeño negocio propio) hasta grandes empresas esperan y obtienen puntualmente las devoluciones a que se hayan hecho merecedores, y en esto hay una honestidad absoluta. No hay tácticas dilatorias ni políticas que busquen que los contribuyentes desistan de reclamar lo que no se les ha devuelto con la finalidad de guardarle recursos al erario, no hay tácticas deshonestas que provoquen desánimo entre los contribuyentes. Como resultado, la evasión fiscal en Estados Unidos es considerablemente menor que en otros países con políticas fiscales francamente deshonestas.

El escamoteo descarado que se está llevando a cabo en contra de los contribuyentes cautivos por parte del SAT carece por completo de justificación, dado que para los gastos que presentan los contribuyentes cautivos como deducibles de impuestos se requiere ya la facturación electrónica, el nuevo instrumento de comprobantes fiscales que llevó a la quiebra a las cientos de impresoras que elaboraban talonarios de comprobantes fiscales autorizados por la Secretaría de Hacienda) con la cual es prácticamente imposible presentar recibos falsos cuya legalidad y origen no puedan ser verificadas casi al instante en las bases de datos suministradas a las autoridades hacendarias por las empresas que expiden tales recibos.




En los libros, en las leyes, hay una Ley Federal de los Derechos del Contribuyente, que en teoría se ve muy bonita, que supuestamente debe impedir que se cometan abusos y atracos en contra de los contribuyentes mexicanos como los históricamente siempre han cometido la Secretaría de Hacienda y su alter ego el SAT en contra de los contribuyentes cautivos. Existe también una Procuraduría de la Defensa del Contribuyente, una dependencia oficial que supuestamente debe velar por los derechos legítimos de los contribuyentes cautivos ante los abusos del poder del gobierno federal en lo que toca a la recolección de impuestos. Muy bonito todo ello; pero solo en teoría. En la práctica, todos estos derechos así como las supuestas defensas de los contribuyentes llevadas a cabo por la Procuraduría General de la Defensa del Contribuyente resultan ser una ficción, por no decir una burla más a la ciudadanía que ya no cree casi en nada de las hermosas promesas de equidad e imparcialidad que le hace esa masa amorfa llamada gobierno y que al igual que los organismos vivientes busca siempre la protección de sus propios privilegios e intereses a costa de los demás, en este caso, de los gobernados.

Un caso típico de los muchos abusos y arbitrariedades cometidos por el SAT es el de la obrera empleada de maquiladora que escuchando los llamados oficiales para llenar y presentar la declaración anual de impuestos hizo tal cosa. Al año siguiente había perdido su empleo, y sus percepciones en todo el año fueron cero, sus hermanos se tuvieron que hacer cargo del sostenimiento de la casa. No habiendo tenido ingresos, no presentó la siguiente declaración anual de impuestos. Pero se le presentó en su casa un tipo con un requerimiento y aplicándole además una multa “por incumplimiento de sus obligaciones fiscales”. Al reclamar tal cosa diciendo que no había tenido ingresos y por lo tanto no había nada que declarar ni impuestos a pagar, se le dijo: “eso no importa, debió de haber presentado su declaración anual en ceros”. Desempleada por varios años, se le sigue obligando a presentar su declaración anual en ceros, so pena de una multa en caso de no hacerlo, pese a que no ha tenido ingresos comprobables en todos esos años ni ha recibido ninguna ayuda del gobierno en todo ese tiempo. Ese fue su premio por una sola ocasión en la que llenó y presentó su declaración anual. Cabe recordar que el fisco mexicano es un ogro que puede enviar a cualquiera a la cárcel en el momento en que así lo desee (un caso entre muchos que se pueden mencionar es el de la madre de la famosa cantante Gloria Trevi, la cual no creía que por incumplimientos fiscales se le pudiera privar a nadie de su libertad en México, hasta que un buen día por órdenes de las autoridades hacendarias amaneció en una celda en la que permaneció por una buena temporada).

En México, quienes son víctimas de tales abusos (y se cuentan por millares) eventualmente terminan platicándole a sus familiares cercanos así como amigos y conocidos los abusos de que fueron objeto por parte del SAT. Y estos familiares, amigos y conocidos toman nota. Y si algunos de ellos son evasores fiscales, difícilmente van a ser convencidos ya sea por las buenas o por las malas de darse de alta ante el fisco mexicano para empezar a pagar impuestos como contribuyentes cautivos. Las historias de horror de quienes han sido victimizados de mil maneras por el SAT terminan siendo conocidas por muchos, y esto neutraliza por completo y pulveriza cualquier campaña de convencimiento diseñada para ampliar voluntariamente el universo de contribuyentes cautivos. Esta propaganda negativa transmitida de boca a boca es muchísimo más perjudicial para los objetivos del fisco mexicano que incluso las arbitrariedades y deshonestidades en las que incurre el SAT con la finalidad de allegarle más ingresos a las arcas gubernamentales. En efecto, el SAT es el mayor promotor de la evasión fiscal en México, nadie mejor que el SAT para crear propaganda negativa que desalienta a muchos y que aniquila casi por completo las posibilidades de que los evasores en México se den de alta voluntariamente y de buena gana ante el fisco.

Muchos mexicanos que están en la informalidad con toda razón se dicen: “¿Y cuál será mi premio por ser causante cumplido? ¿Estar recibiendo multas excesivas por no haber presentado algunas  declaraciones a tiempo?  ¿Tener que estar absorbiendo aumentos constantes de impuestos que se tienen que aceptar con resignación por ser causante cautivo? ¿Y encima de ello resignarme a perder aún más dinero cuando no se me regresa lo que pagué de más? Mejor sigo como estoy, sin participarle ninguno de mis ingresos al gobierno”.

Para quienes viven de sus ingresos obtenidos en la economía informal, los vilipendiados (en la propaganda oficial) evasores de impuestos, darse de alta voluntariamente ante el fisco mexicano es algo así como venderle el alma al Diablo a cambio de nada, es algo así como traspasar las puertas del infierno. Una vez que se ha dado tal paso, ya no hay salida, ya no hay marcha atrás, ya no hay escapatoria excepto la muerte. Una vez que un evasor de impuestos se dá de alta de buena fé atendiendo los llamados hechos por la Secretaría de Hacienda y por el SAT, creyendo ingenuamente en la publicidad oficial masiva reproducida y transmitida en todos los medios de comunicación, se le tiene perfectamente ubicado, se sabe en dónde se le puede localizar, se sabe a cuánto ascienden sus fuentes de ingresos mensuales y anuales, y a través de otras bases de datos de las demás dependencias gubernamentales se sabe todo acerca de quienes se dan de alta. Y los dados siempre están cargados a favor del fisco mexicano, nunca a favor de los contribuyentes cumplidos, como los hechos lo demuestran.

Podemos imaginar fácilmente la siguiente escena típica que se repite en todo México miles de veces, con ligeras variantes:
SAT: ¿Qué quieres?

Contribuyente:Ya llené en tiempo y forma todas las declaraciones que había que llenar, ya cumplí con todos los trámites y todos los requisitos...

SAT: ¿Y?

Contribuyente: Esperaba una devolución de 50 mil pesos en impuestos que pagué de más. Solo se me regresaron cien pesos.

SAT: Conformate con eso y deja de estar dando lata.

Contribuyente: Eso no es justo. Yo cumplí puntualmente con todo lo que se me pidió. Exijo que se me entreguen los 49 mil 900 pesos restantes a los que tengo derecho porque es dinero que me pertenece. Yo cuento con ese dinero para pagar una operación que se le tiene que hacer a mi hijo que está muy enfermo.

SAT: ¡Uuuyyyy! Pues eso sí que no se va a poder. Si quieres el resto, vas a tener que perder mucho tiempo haciendo muchos otros trámites llevando tus reclamos a otras dependencias, y te vamos a poner otras trabas que ni te imaginas siquiera. A ver quién se cansa primero.

Contribuyente: Esto es un robo.

SAT: ¿Te parece? Pues ahorita mismo te mandamos un equipo de implacables auditores fiscales para que te esculquen hasta por debajo de los pies. Ya verás que vas a terminar perdiendo hasta tu casa y tu automóvil.

Contribuyente: Está bien. Me rindo.

SAT: Qué bueno que te hayas dado cuenta de quién manda. De cualquier modo, ahorita mismo te vamos a poner una multa fiscal por 100 mil pesos, para que aprendas tu lección.

Contribuyente: ¡Esto es una arbitrariedad!

SAT: ¡Indejo! ¡A nosotros nadie nos gana!

Contribuyente (en silencio): #*%@#&%@*@#$%^&*...

SAT: ¡El que sigue!
Para atrapar en sus redes a la mayor cantidad posible de informales, el SAT no solo recurre a las tácticas del gran garrote amenazando con la aplicación de onerosas multas fiscales así como varios años de cárcel. También de vez en cuando busca atraer informales haciéndoles alguna bella promesa. Se ventila ya sobre una propuesta de regalarle 4 mil pesos a los negocios que se incorporen a la formalidad. Pero el sistema nunca pierde. Se le pueden dar hoy esos 4 mil pesos a cada comerciante que se incorpore a la formalidad, que al fin y al cabo a la hora de que cada uno de esos comerciantes reclame su devolución de impuestos en vez de darle los 30 mil o los 50 mil pesos a los que tiene derecho se le dá una devolución mucho menor, digamos de unos 10 mil pesos, Y así, en la primera declaración del ahora cautivo contribuyente, el SAT no solo recupera los 4 mil pesos que le había dado para darse de alta voluntariamente, sino que se cobra con creces ese dinero que se puede considerar dinero prestado a muy altos intereses. Que dicho sea de paso, 4 mil pesos no se antojan como un monto por el que valga la pena venderle el alma al Diablo.

Encerrados en su propio mundo, indiferentes ante lo que ocurre en el mundo exterior, la casta dorada conformada por los barones de la Secretaría de Hacienda, los auditores e inspectores del SAT y los integrantes de la policía fiscal no han entendido aún sobre lo que se requiere para que en México cambie la mala imagen que de ellos se tiene. Siguen creyendo ilusamente que el estar angustiando y atornillando a los causantes cautivos con tramitología, requerimientos, multas e inclusive cárcel además de quitarles lo que les pertenece al no devolverles íntegramente lo que les corresponde cuando han cumplido con todas las reglas no tendrá efecto alguno en tratar de convencer a los evasores de impuestos de que se den de alta ante el SAT a sabiendas de que terminarán igual de mal que los causantes cumplidos y cautivos. Si los que viven de la economía informal fueran masoquistas, desde luego que se estarían dando de alta en grandes números ante el SAT para terminar sufriendo igual que los causantes cautivos, sin recibir nada a cambio por su buena fé y honestidad.

Pese a todo, en México sigue siendo posible aumentar el universo de contribuyentes dándose de alta en forma completamente voluntaria ante el SAT. Pero ello no se va a lograr con el SAT de ahora, para ello se requiere urgentemente un nuevo SAT, un SAT completamente diferente al que hoy existe, un SAT que devuelva íntegramente sin escamoteos y en forma puntual las devoluciones a las que sus contribuyentes cautivos tienen derecho, tal y como ocurre en los Estados Unidos y Canadá, un SAT que no recurra a prácticas de terrorismo fiscal que tan mala fama le han dado en el pasado, un SAT que no esté empecinado en estar cambiando a cada rato las reglas del juego dejándole a los contribuyente el problema de estar al tanto en todo momento de los cambios, un SAT que no sea fuente de historias de horror propaladas por los causantes cautivos que son objeto de abusos y tropelías con una mediocre apariencia de legalidad, un SAT que no esté obsesionado en tramitología volviendo los ya de por sí complicados formularios aún más complejos de lo que ya son. No es posible seguirle insistiendo desde un escritorio a un albañil, a un carpintero, a un escultor, a un mariachi, a un payaso de la calle, a un escritor o a un mecánico automotriz, algunos de los cuales posiblemente no terminaron ni siquiera sus estudios de primaria y a duras penas pueden leer y escribir, que estén al día de todos los cambios en las leyes fiscales publicados en el Diario Oficial de la Federación y que documenten cuidadosamente todos sus ingresos con la meticulosidad de un banquero, no se le pueden pedir peras al olmo, ni siquiera recurriendo a amenazas de cárcel o la incautación y el decomiso hasta de los instrumentos de trabajo. Se requiere urgentemente de un cambio de mentalidad, de un cambio de actitud que tome en cuenta que ganarse la confianza es algo que puede tomar no semanas o meses sino varios años o décadas. Mientras esto no ocurra, la informalidad en México se mantendrá en los niveles actuales o inclusive tal vez se agravará. Y quienes seguirán pagando los platos rotos van a ser no los evasores fiscales, sino los causantes cautivos, las víctimas de hoy y siempre sobre quienes tradicionalmente cae la horca.

jueves, 14 de agosto de 2014

Prietitos en el arroz

El jueves 3 de julio de 2014 fue una fecha histórica para el pueblo de México. En tal fecha, la Cámara de Diputados aprobó una reforma histórica que por vez primera elimina los cobros en los servicios de larga distancia telefónica, además de otros cambios de gran envergadura que impactarán directamente y en forma positiva (para varias) los bolsillos de muchos mexicanos. La reforma a la Ley de Telecomunicaciones aprobada por la Cámara de Diputados es una que había sido discutida y aprobada previamente en el Senado de la República el viernes 4 de junio de 2014 después de tres meses de negociaciones y de un debate en el pleno que se prolongó por más de 17 horas, aprobándose con ello las leyes secundarias de la reforma en telecomunicaciones que incluyen puntos como la preponderancia de empresas por sector, la fecha límite para la transición de la televisión analógica a digital y restricciones al cobro de servicios en telefonía. El dictamen aprobado en el Senado creó dos nuevas leyes, la Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión y la del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, así como la reforma a más de 10 normas vigentes, entre ellas, la de Inversión Extranjera, la de Derechos de Autor y la de la Administración Pública Federal. Uno de los principales puntos de la legislación consiste en que el órgano regulador, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), considere preponderante sólo a una empresa por cada sector (radiodifusión y telecomunicaciones) y no por cada servicio específico ofrecido (televisión abierta, radio, telefonía fija y móvil, internet, televisión restringida, etcétera). Quienes apoyaron en el Senado esta medida —el gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), su aliado el Verde Ecologista de México (PVEM), una parte del opositor Partido Acción Nacional (PAN) y una del izquierdista Partido del Trabajo (PT)— argumentaron que esa es la regla contemplada en la reforma constitucional de 2013 para combatir las prácticas monopólicas y fomentar la competencia. Por el contrario, los opositores a la propuesta —el resto del PAN y del PT, así como el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD)— consideraron que ese criterio no permitiría ubicar a las compañías preponderantes en servicios en particular y, por tanto, impediría que el IFT les imponga restricciones. El texto se aprobó en lo general por 80 votos a favor y 37 en contra, y en lo particular, por 72 votos a favor y 25 en contra. Algunos de los opositores, además, señalaron que son insuficientes las medidas contempladas para una empresa preponderante y acusaron un intento por favorecer a Televisa, la principal televisora del país. “Las medidas asimétricas que se imponen al preponderante en televisión abierta la mayoría son irrelevantes”, dijo en tribuna el panista Javier Corral. Los senadores que apoyaron la medida acusaron a los opositores de buscar opacar los “avances” contenidos en la legislación, al querer centrar el debate en el tema de la preponderancia. “No hay una reforma perfecta, siempre habrá procesos inacabados, pero indudablemente que esta reforma se acerca a darle muchos beneficios a la gente”, dijo en tribuna el también panista José Rosas Aispuro. Horas antes, el líder de los Senadores priistas, Emilio Gamboa Patrón, rechazó que la legislación fuera diseñada para beneficiar a alguna empresa e incluso aseguró que las normas “lastimarán” a los monopolios. “Tanto Televisa, como Televisión Azteca, como todo el Grupo Carso, América Móvil, Telmex, están no muy contentos, por no decir nada contentos con esta iniciativa, pero hay un común denominador en el Senado: va a beneficiar a muchos mexicanos”, dijo ante medios.

El lunes 14 de julio de 2014, el presidente de México promulgó las leyes secundarias de la nueva ley en materia de telecomunicaciones de la que estamos hablando.

Una nota sobre la eliminación de los cobros por larga distancia es la que se publicó en el periódico EL DIARIO el viernes 4 de Julio de 2014 bajo el encabezado ”Aprueba Senado ley Telecom, se elilmina cobro por larga distancia”. La nota dice lo siguiente: “El pleno del Senado de la República aprobó anoche la reforma secundaria en materia de telecomunicaciones por 80 votos a favor y 37 en contra. Los votos favorables fueron de legisladores del PRI, algunos del PAN, del PVEM, PT y Nueva Alianza. En contra se pronunciaron 37 del PAN, PRD y PT. A decir de los legisladores, con las modificaciones al dictamen de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, los consumidores tendrán ahorros por 19 mil 600 millones de pesos, dado que se eliminará el cobro en llamadas de larga distancia. Resaltaron que con las medidas pactadas, deberán disminuir en 14 por ciento las tarifas en la telefonía fija, y en 17 por ciento en la móvil. Las bancadas del PRI, el PAN y el PRD acordaron modificar el artículo 191, referente a los derechos de los usuarios. El usuario tendrá derecho a que ‘en los servicios móviles de prepago, el saldo no consumido a la fecha de su expiración, le sea abonado en las recargas que se lleven a cabo dentro del año siguiente a dicha fecha’. Cuando se haya suscrito un contrato de adhesión sólo se podrá cambiar a otro por acuerdo de las partes, y mediante consentimiento otorgado por medios electrónicos. Otro derecho reconocido para los usuarios es que cuando se renueve el contrato de servicios móviles y no se adquiera un nuevo equipo, la mensualidad se integrará exclusivamente por el cobro de los servicios sin el pago del aparato móvil, propuesta que fue impulsada por el panista Héctor Larios. Los contratos de servicios móviles se transparentarán en el pago del servicio mensual, y se deberá precisar el costo de los servicios y el que corresponda al costo del equipo o instalaciones, así como el plazo de este pago. Los usuarios de la telefonía móvil podrán cancelar el contrato, sin necesidad de autorización del concesionario o proveedor. También se agregó que será gratuita la consulta del saldo del número celular y no deberá haber condicionamiento para comprar saldo adicional. También será gratuito el trámite de la portabilidad del número telefónico. Como lo habían anunciado previamente la bancada panista votó ‘en conciencia’ –23 a favor y 12 en contra– y provocó un encontronazo en la del PRD, cuyos integrantes también iban a votar divididos. Sin embargo, el Consejo Nacional del PRD, máximo órgano directivo del partido, les exigió una votación unificada en contra del dictamen. Los legisladores coordinados por Miguel Barbosa se plegaron. El aval del pleno senatorial en lo general se logró luego de casi nueve horas de debate, en el que los legisladores se lanzaron acusaciones de que en lugar de pensar en las audiencias y los consumidores estaban al servicio de los monopolios de radiodifusión (Televisa), y de telecomunicaciones (Telmex). El panista Daniel Ávila dijo que quienes aprobaran las leyes secundarias no se iban a quitar de encima el señalamiento de ser ‘comparsas’ de una medida servida en charola de plata para una televisora. Javier Corral incluso acusó que el dictamen se convirtió en el “hijo bastardo del Pacto por México” e insistió en su discurso en que la reforma sólo buscaba proteger y fortalecer a Televisa. En respuesta, el PRI advirtió que quienes han pugnado porque la preponderancia se declare por servicios y no por sector, sólo buscan beneficiar a uno de los monopolios para que consiga ampararse. ‘Dicen estar contra los monopolios y proponen criterios que los fortalecen; dicen estar por el cambio y actúan para defender el status quo. Se quejan de regalos para un monopolio, pero ofrecen regalos para todos los monopolios’, denunció Manuel Cavazos.”

De lo que estamos hablando es ni más ni menos que de un ahorro para los consumidores estimado en 22 mil millones de pesos.

¿Y de dónde provendrá tal ahorro?

Pues, principalmente, de la empresa que ejerce el monopolio de la telefonía fija en México, TELMEX. Al eliminarse el cobro en los servicios de llamada de larga distancia, se le estará privando a dicha empresa (y a su propietario, Carlos Slim) de una ganancia fabulosa e increíble con la cual, a cambio de nada, México produjo a expensas de los consumidores mexicanos al hombre más rico del mundo.

Esta es otra nota, publicada el 6 de julio de 2014 por EL UNIVERSAL bajo el encabezado “Eliminacion de larga distancia ahorrara 22 mil millones de pesos”, que dice lo siguiente: “El vocero del grupo parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados, Juan Pablo Adame  Alemán, dijo que con la reforma secundaria en materia de  telecomunicaciones en telefonía, con la eliminación del cobro por servicio de larga distancia se esperan ahorros anuales que van de  los 19 mil millones de pesos a los 22 mil millones de pesos. Además, se recuperará en automático el saldo de prepago vencido al momento de una nueva recarga en teléfonos móviles y se podrá demandar a la empresa si no cumple con los estándares de calidad en  las llamadas, quienes recibirán multas por hasta 10% de sus ingresos. Tendremos un más amplio y mejor servicio de telefonía celular, incluyendo la posibilidad de continuar con el mismo número  telefónico y equipo, aún y cuando se cambie de compañía. En lo que  respecta a la televisión abierta, a través de la licitación de dos grupos de estaciones de televisión se podrá cubrir hasta 98% de la población del país, lo que garantiza una escala suficiente para  promover la competencia en este sector, explicó. Para dimensionar las nuevas inversiones que tendrá México con la certidumbre que dan las leyes secundarias en telecomunicaciones,  Adame Alemán recordó que el retraso en las mismas, que se esperaban  para diciembre de 2013, generaron una pérdida en el sector de alrededor de 6 mil millones de pesos. Sobre los retos que enfrenta el Estado mexicano para cumplir al pie  de la letra con los objetivos de la reforma, agregó, se encuentra extender la infraestructura de la red de telecomunicaciones aumentando de 20 mil a 50 mil kilómetros en tres años. México requiere, señaló, una red compartida interconectada a una red  de fibra óptica troncal, que se traduce en proyectos que demandan  inversiones cercanas a los 200 mil millones de pesos. Dentro de las metas de la reforma, se establece que se llevará el acceso a internet de banda ancha a escuelas, hospitales y edificios  públicos, a través de una red pública del Estado, para conectar 250  mil sitios públicos, como escuelas, hospitales y edificios de  gobierno. Hasta el momento, sólo hay 37 mil sitios y espacios  públicos conectados.  Adame Alemán recordó también que la Organización para la Cooperación  y el Desarrollo Económicos (OCDE) diagnosticó para México una  pérdida de bienestar de 129 mil 200 millones de dólares, que equivalen a 1.8% del Producto Interno Bruto, en el periodo 2005-2009  causada por las deficiencias en el mercado de telecomunicaciones. Como podemos darnos cuenta, los diferentes objetivos planteados con la reforma se cumplirán en distintas etapas, pues mientras a partir del 1 de enero de 2015 las nuevas tarifas para telefonía deberán  estar vigentes, con un impacto económico automático, por otra parte  deben de llevarse a cabo cambios socioeconómicos, educativos y de infraestructura al mediano y largo plazos, definió. No podría decirse que es una reforma exitosa si no tuviera un impacto directo en el bolsillo de todos y cada uno de los mexicanos, sostuvo el presidente de la Comisión Especial de Agenda Digital y Tecnologías de la Información de la Cámara de Diputados, Juan Pablo Adame Alemán. Las tecnologías de la información y la comunicación son una  herramienta clave para facilitar el acceso de los mexicanos a la sociedad de la información y el conocimiento, con sus consecuentes beneficios en el incremento de la producción, el emprendimiento y la inclusión social, reduciendo la brecha digital. Para garantizarlo, era necesario lograr la reducción de los costos de los servicios de  telecomunicaciones, comentó.”

Por varios años, los cobros injustos por llamadas de larga distancia fueron una fuente casi ilimitada de ingresos para TELMEX, una verdadera e inagotable mina de oro que no tenía razón de ser. En un pasado ya distante, los cobros en los servicios de larga distancia telefónica se justificaban por las fuertes inversiones multimillonarias que se tenían que hacer al tener que tender miles de kilómetros de cables de cobre de una ciudad a otra, cables sobre los que solo se podía efectuar una llamada a la vez. La capacidad para poder efectuar llamadas de una ciudad a otra fue ampliada con la introducción de las transmisiones por microondas, pero esto también ofrecía una capacidad limitada de transmisión de llamadas llevadas a cabo simultáneamente. Sin embargo, esto empezó a cambiar drásticamente con la introducción de nuevas tecnologías, empezando con las comunicaciones satelitales que antes eran un verdadero lujo, pasando por la introducción de las fibras ópticas que permiten que se transmita una gran cantidad de llamadas telefónicas simultáneamente conectando a una gran cantidad de usuarios al mismo tiempo (mediante la técnica de multiplex), hasta el arribo de la misma telefonía celular y el advenimiento de Internet que permitió el uso barato de largas distancias internacionales de un punto a otro del planeta a bajo costo.

Desde hace mucho tiempo que lo que invirtió TELMEX en la infraestructura para posibilitar las llamadas de larga distancia quedó amortizado. Ya se pagó con creces. Pero los costos por llamadas de larga distancia no bajaron, se mantuvieron casi iguales.

Por otro lado, cabe destacar que TELMEX es una empresa que no invierte un solo centavo de sus ingresos en el desarrollo de nuevas tecnologías, la empresa carece de laboratorios de investigación y desarrollo como los que poseen otras empresas en otros países. De los laboratorios de la empresa Bell Telephone surgió el invento del transistor que revolucionó el mundo de la telefonía y la computación. Igual ocurre con otras empresas norteamericanas como IBM que se enorgullece de su Thomas Watson Research Center. En Japón otras empresas hacen fuertes inversiones en el desarrollo de nuevas tecnologías, empresas tales como Sony, Hitachi y Casio. En Alemania también hay empresas que hacen fuertes inversiones en laboratorios de investigación y desarrollo como la Siemens. Igual ocurre en Corea del Sur con empresas como Samsung y LG. Pero en TELMEX jamás ha habido tal cosa, la contribución de dicha empresa al avance tecnológico de la humanidad ha sido nulo. Pero TELMEX ha logrado producir algo que ni Bell Telephone Laboratories ni la IBM ni Siemens ni Sony ni Hitachi han logrado producir: el hombre más rico del mundo, Carlos Slim, de acuerdo a los resultados publicados por la revista Forbes a mediados de 2014.

Se preguntarán algunos: ¿pero cómo es posible que una empresa con cero inversiones en el desarrollo de nuevas tecnologías haya logrado obtener ganancias astronómicas suficientes para colocar a su dueño en el pedestal como el hombre más rico del mundo? Pues precisamente con el cobro de “servicios de larga distancia”, un abuso ejercido por varios años por el monopolio de la telefonía fija, cuyos cobros excesivos y arbitrarios forman parte de la erogación anual estimada en 22 mil millones de pesos, dinero pagado por los bolsillos de los mexicanos. Este tipo de cosas solo se dan en México.

Así pues, Carlos Slim:




es un prietito del arroz en este asunto, y sin lugar a dudas la nueva ley de telecomunicaciones que entrará en vigor el primero de enero de 2015 impactará duramente y en forma directa a la mina de oro con la cual Carlos Slim se convirtió en el hombre más rico del mundo. Es la primera vez que el consumidor mexicano se verá tan beneficiado en su propia economía, la eliminación del cobro por llamadas de larga distancia beneficiará directamente en sus bolsillos a millones de mexicanos -sobre todo a las clases populares- a costa de privarle a Carlos Slim de su inagotable mina de oro que compra e importa del exterior toda la tecnología que utiliza sin haber aportado jamás nada propio. Si Carlos Slim quiere mantener su posición, tendrá que invertir no en la creación de más empresas en otras partes del continente americano como lo ha estado haciendo sino en la creación de un centro investigador para el desarrollo de nuevas tecnologías contratando quizás para ello a varios de los científicos mexicanos que se han estado yendo al extranjero a causa de la nula inversión que hacen empresarios como Carlos Slim en centros de tecnología nueva de vanguardia.

Por extraño que parezca, y pese a lo popular de la nueva ley Telecom, pese a los ahorros que beneficiarán a muchos mexicanos, hubo quienes se opusieron en el Congreso a la aprobación de esta nueva ley e hicieron todo lo que pudieron para impedir que fuera aprobada. Uno de tales políticos es el senador Javier Corral, el cual dió su vota en contra argumentando que la nueva ley beneficia a las dos cadenas nacionales de televisión -principalmente TELEVISA- ayudándolas a mantener sus privilegios. Esto lo podemos comprobar en la primera nota periodística reproducida al principio en donde se asienta: “Javier Corral incluso acusó que el dictamen se convirtió en el ‘hijo bastardo del Pacto por México’ e insistió en su discurso en que la reforma sólo buscaba proteger y fortalecer a Televisa”. De esto último hay más información como la que apareció en una nota publicada por EL UNIVERSAL en donde se asienta que el senador Javier Corral aseguró que el dictamen de la Reforma de Telecomunicaciones que se pretendía aprobar ese viernes 4 de junio de 2014 en el Senado no era hijo “legítimo”, sino “bastardo” del Pacto por México. Corral, secretario de la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía, informó desde la tribuna que se había reservado la totalidad de artículos del dictamen de leyes de telecomunicaciones, incluyendo los artículos transitorios al no estar de acuerdo con ellos y propuso se tomara en cuenta su dictamen publicado en la gaceta del Senado. Al posicionar su voto “razonado”, el legislador dijo que las leyes secundarias de la Reforma de Telecomunicaciones eran “una regresión para impulsar un capitalismo de compadres” y criticó el contenido al considerar que se beneficiaba a las televisoras, asegurando que los cambios no vendrán de los mismos legisladores sino de una política sensible y rebelde ante la injusticia, pues la postura del gobierno no era una defensa de la justicia. “Se quiere mantener por los siglos de los siglos como monopolio televisivo, al fortalecerlo, al mantener el dictamen como su mejor aliado”, dijo el senador. Corral llamó a sus compañeros de bancada a votar en contra de ese dictamen cuya discusión arrancó con el posicionamiento de los presidentes de las comisiones dictaminadora, Javier Lozano (PAN), Alejandra Barrales (PRD) y Graciela Ortiz (PRI), pidiendo a todos los legisladores emitir un voto de conciencia y a anteponer el interés general por encima de los intereses de grupo.

Sin embargo, los colegas de Javier Corral en el Senado le dieron palo y aprobaron la ley Telecom. Él fue el único Senador originario de Chihuahua que votó en contra de la ley (los tres restantes votaron a favor).

La postura adoptada por Javier Corral es sorpresiva, tomando en cuenta el hecho de que fue precisamente el Partido Acción Nacional el que impulsó en el Congreso la iniciativa para eliminar el cobro de los servicios de larga distancia.

La nueva ley Telecom sin lugar a dudas beneficia a las dos televisoras que han monopolizado el espectro televisivo en México. Sin embargo, lo que verdaderamente le importa al pueblo de México no es lo que beneficie o perjudique los intereses de las grandes televisoras, lo que le importa al pueblo de México es lo que pueda beneficiar directamente en sus bolsillos a los mexicanos.

¿Por qué ir entonces en contra de una propuesta de ley que beneficiará directamente a los mexicanos a una razón de dos mil millones de pesos anuales, privándole a Carlos Slim de la mina de oro que lo convirtió en el hombre más rico del mundo? ¿Acaso esta postura impopular no significaría el fin de la carrera política de un individuo que ha hecho de la política su forma de vida? ¿Acaso no valuó Javier Corral que su postura le podía acarrear la ira del electorado? En realidad, para Javier Corral no representa problema alguno en tomar posturas que vayan directamente en contra de los intereses del pueblo, porque él jamás ha contendido por el voto directo del pueblo excepto en una sola ocasión, en la cual perdió por amplio margen. El resto del tiempo ha sido beneficiario de las cuotas de poder dentro del Partido Acción Nacional, logrando que se le lance como candidato plurinominal ya sea a una diputación o una senaduría, perpetuándose en las esferas del poder sin contar con ningún apoyo directo del electorado.

Independientemente de que el hecho de haber votado en contra de la ley Telecom pese a ser un proyecto de ley impulsado por el propio PAN le servía para llamar la atención, haciendo que aunque fuese por un momento los reflectores nacionales se enfocaran sobre él, siempre protagónico y siempre tratando de lucirse y de llamar la atención con desplantes públicos, hay otra razón de peso por la cual Javier Corral dió su voto iracundo en contra de la ley Telecom. Efectivamente, votó en contra de dicha ley porque tal ley beneficia a una empresa a la que aborrece, TELEVISA. Pero la aborrece no tanto por el acaparamiento que tal empresa ha hecho del espectro televisivo nacional, sino por el hecho de que la única ocasión en que se lanzó como candidato directo buscando convertirse en gobernador de Chihuahua (algo para lo cual no hay plurinominalidad), la única ocasión en la que perdió por amplio margen, no obtuvo el apoyo decidido y total que esperaba obtener de TELEVISA para lograr atraer el voto del pueblo y convertirse en el gobernador de Chihuahua. En efecto, culpó en gran parte a TELEVISA de no haber logrado llegar a la gubernatura de Chihuahua. Pero antes de esto, el antagonismo entre Javier Corral y TELEVISA se remonta hasta los tiempos del “verano caliente” en Chihuahua, en 1986, cuando Javier Corral culpó directamente a TELEVISA de haber apoyado al candidato del PRI, Fernando Baeza Meléndez, y a la consumación y encubrimiento de un presunto fraude electoral de proporciones descomunales ordenado directamente por el presidente Miguel de la Madrid para la imposición de Fernando Baeza Meléndez como gobernador de Chihuahua. Con tales rencillas y odios acumulados, era casi imposible que en TELEVISA Chihuahua se olvidaran del pasado y volcaran en forma entusiasta su apoyo hacia Javier Corral como él pretendía que ocurriera. Antes, durante y después de su fracaso como candidato gubernamental, Javier Corral desarrolló una antipatía profunda hacia Alejandro Cacho, uno de los conductores de noticieros de TELEVISA en Chihuahua, y desde aquellos tiempos Javier Corral siempre ha hecho todo lo que pueda estar a su alcance para perjudicar a TELEVISA a la cual detesta y aborrece casi en grado infinito. De este modo, su voto en el Senado en contra de la ley Telecom pese a que tal ley representa un ahorro para los mexicanos estimado en dos mil millones de pesos, en realidad forma parte de una vendetta personal de alguien que se ha proclamado mediante sus propios actos enemigo mortal de TELEVISA. Y como nadie vota por él directamente y sólo llega a sus puestos de poder mediante las cuotas plurinominales, no le importa ni le interesa la impopularidad que sus acciones le puedan acarrear entre el pueblo de México. Cabe agregar que Javier Corral es de hecho un político bastante desprestigiado, y se pueden encontrar sobre él varias referencias en Internet en donde lo exhiben como parte de lo peor que distingue a la política mexicana, aunque tales denuncias le entran por un oído y le salen por el otro.

En base a lo que ha sido expuesto, una de las secuelas de la aprobación de la nueva ley de telecomunicaciones que entrará en vigor en enero de 2015 es el haber exhibido a dos “prietitos en el arroz”, cada uno en su propio medio, Carlos Slim y Javier Corral, ambos beneficiarios de los caminos torcidos de la política mexicana sin contar con más méritos para ello que el haber estado en el lugar correcto a la hora correcta para poder sacarle en beneficio propio el máximo provecho y el máximo jugo a los mexicanos que queriéndolo o no han tenido que estar sufragando los modus vivendi de estos dos individuos que en otro país posiblemente no pasarían de formar parte del montón.