martes, 6 de septiembre de 2016

Desarraigados



A raíz del incremento de la xenofobia racista promovida por el candidato presidencial Donald Trump en contra de los mexicanos, ejemplificada por el famoso Muro Trump que el magnate quiere construír -pasándole la factura por la construcción del muro a México- para mantener fuera de la Unión Americana a los “pestilentes intrusos de piel morena” a los que califica como narcotraficantes y violadores que solo van a quitarle trabajo a los blancos decentes de la clase media y la working class, tal vez es hora de repasar algunos de los mitos que en el pasado han hecho que cientos de miles de mexicanos hayan sucumbido a la obsesión (y se le puede calificar como una verdadera obsesión en toda la extensión de la palabra) de emigrar al país del sueño americano que para algunos ya no lo es tanto. Muchos mexicanos que se fueron a vivir y trabajar a los Estados Unidos han terminado regresando a México contagiados de VIH/SIDA que a su vez se encargan de propagarlo en México, otros tantos han sido deportados dejando a sus familias separadas y desintegradas (tal es el caso de aquellos indocumentados que tienen hijos nacidos en los Estados Unidos), y otros más han terminado como cadáveres en su lucha por hacer realidad el espejismo suyo de ese inalcanzable sueño. De hecho, hay estadísticas que sugieren que cada vez menos mexicanos están dispuestos a pagar los costos de ese  que cada vez se están antojando más altos hasta llegar al punto de ser inaceptables, y la emigración hacia un país en el que no están siendo bienvenidos ya no es lo que era antes.


Un famoso ex mexicano periodista abre los ojos

Empezaremos con la experiencia personal de un periodista que abandonó a México, su país de nacimiento, creyendo ilusamente que como mexicano dispuesto a desarraigarse y a adoptar la ciudadanía norteamericana jurándole lealtad eterna a la bandera norteamericana todo sería vida y dulzura y encontraría la felicidad eterna en el país del dólar. Estamos hablando del periodista de Univisión Jorge Ramos. Cuando se fue a vivir a los Estados Unidos, ilusamente creyó que podía ser American citizen y mexicano al mismo tiempo. Esto lo creyó a pie juntillas hasta que un tipo racista hasta la médula y anti mexicano a rabiar apoyado por millones de seguidores suyos igual de racistas y anti mexicanos que él fue convertido en un contendiente presidencial en serio a la presidencia de los Estados Unidos.  Veamos lo que tiene que decirnos Jorge Ramos con sus propias palabras en un editorial suyo titulado “La caída de Marco y Ted” publicado en varios medios de comunicación allá por la segunda semana de mayo de 2016: “Hay veces en que ya no reconozco a Estados Unidos. El mismo país que se fundó con inmigrantes acaba de escoger como candidato presidencial a un hombre que quiere deportar a 11 millones de inmigrantes en dos años. Esta no parece la misma nación que me recibió tan generosamente hace 33 años y a muchos más después de mí. ¿Cómo explicamos el fenómeno de Donald Trump? Fácilmente. En Estados Unidos hay millones de personas que piensan como él y que comparten sus comentarios racistas en contra de los inmigrantes latinos y en contra de los musulmanes. Nunca había recibido tantos insultos en las redes sociales como ahora (y espero muchos más después de esta columna). Trump está convirtiendo en normal lo que antes eran comentarios y comportamientos castigados socialmente. Estamos en un extrañísimo paréntesis histórico en Estados Unidos en que se vale expresar en público todos tus prejuicios. Los demonios andan sueltos. Denigrar a las mujeres públicamente, acusar de violadores a todo un grupo étnico o discriminar contra una religión hubiera descalificado a cualquier aspirante presidencial hace cuatro años. Hoy no. Hoy lo convierte en candidato del partido Republicano. Por eso hay días en que no reconozco a Estados Unidos. Nunca me había tocado cubrir una campaña como esta. La recordaré, por supuesto, por los exabruptos y los extremismos de Trump. Pero también porque por primera vez en la historia hubo dos candidatos latinos a la presidencia: los senadores Marco Rubio y Ted Cruz. Lo peor que hicieron Rubio y Cruz fue tratar de parecerse a Trump. No entiendo todavía por qué dos hijos de inmigrantes decidieron darles la espalda a otros inmigrantes como sus padres. (El padre y la madre de Rubio, y el padre de Cruz nacieron en Cuba). Cruz quería deportar a 11 millones, como Trump, y Rubio incomprensiblemente se opuso a un plan de legalización de indocumentados que él mismo -como senador- había pensado, planeado y propuesto. Rubio y Cruz rompieron una noble tradición en que los políticos hispanos a nivel nacional, independientemente de su partido, siempre defendían a los más vulnerables, a los indocumentados. Ellos decidieron no hacerlo. Fue muy triste. Más triste fue verlos pelear en un debate presidencial para ver cuál de los dos tenía la posición más antiinmigrante. Su deseo de ser como Trump, de insultar como Trump y, por supuesto, de ganar como Trump, oscureció las grandes características de liderazgo que los convirtieron en dos de los más jóvenes senadores de Estados Unidos. También recuerdo con pena ajena cuando Rubio presumió tener dedos más largos que los de Trump o cuando Cruz -el mismo día que lo derrotaron en Indiana y se retiró de la contienda- acusó a Trump de ser un "mentiroso patológico" y perdió la cordura en televisión nacional. Trump los entrampó. Marco y Ted quisieron ser como Donald respecto a los inmigrantes. Pero, afortunadamente, no hay otro como Trump. Muchos latinos —los conozco— hubieran querido estar orgullosos de Rubio y Cruz y elegir al primer presidente hispano de Estados Unidos. Pero nunca se sintieron a gusto con las posiciones antiinmigrantes de los senadores cubanoamericanos. La política es brutal. Convirtió a dos hijos de inmigrantes en portavoces de un movimiento que culpó injustamente a los indocumentados de los principales problemas económicos y de seguridad del país. Lección para la próxima elección: siempre es mejor ser uno mismo y poder regresar con los tuyos sin bajar la mirada. Marco y Ted pudieron ser los nuevos héroes de la comunidad latina y, en cambio, decidieron parecerse al villano. Así perdieron dos veces”.

Marco Rubio y Ted Cruz son dos ejemplos prominentes de norteamericanos que aunque sean portadores de apellidos hispánicos se han desarraigado por completo de sus orígenes ancestrales a los cuales le deben sus apellidos hispanos. Se han integrado por completo a la cultura norteamericana, y repudian todo lo que huela a inmigrante hispano aunque ellos mismos hayan descendido de algún inmigrante hispano. No son muy diferentes de los perros callejeros que después de haber deambulado varios años por las calles buscando alimento, al encontrar un lugar en donde es depositado o les es depositado alimento se pelean ferozmente contra otros perros callejeros que llegan después que ellos para que esos otros perros callejeros que también andaban deambulando (al igual que ellos) no se puedan instalar en el mismo lugar y no se conviertan en competidores por la comida. Se trata de un asunto de superviviencia en el cual las morales o las éticas no tienen cabida.

Cabe agregar aquí un dato. El senador Marco Rubio, además de ser un anti inmigrante bastante vocal, también es anti mexicano, haciendo honor al despertar de los sentimientos anti latinos y anti hispanos que ha estado siendo alentado por Donald Trump, y es algo que tenemos que aclarar a continuación.


El anti-mexicano Marco Rubio


El senador Marco Rubio, pese a su ascendencia hispana (cubana), odia a los mexicanos, un secreto suyo que se tenía bien guardadito, hasta que quedó al descubierto con su bloqueo en el Senado norteamericano a la confirmación de la talentosa Roberta Jacobson como Embajadora de los Estados Unidos ante México. Por culpa directa de Marco Rubio, México no tuvo a ningún representante oficial de la diplomacia del gobierno norteamericano por espacio de casi un año, algo inusitado que usualmente es considerado como una bofetada en la cara al país al que se le niega interlocutor diplomático; lo único peor es el retiro del embajador cuando las relaciones entre dos países se tensan y están al borde de la ruptura. El pretexto de Marco Rubio fue tratar de alegar que Roberta Jacobson mentía, aunque su verdadero motivo era el hecho de que en un momento en el que en la contienda interna del Partido Republicano para obtener la nominación presidencial le daba una amplia delantera a Donald Trump sobre Marco Rubio basado en un discurso de odio anti mexicano con la promesa aún vigente de la construcción de un gigantesco muro “para mantener fuera a esos mexicanos que solo vienen a robarnos empleos, a violar nuestras mujeres y a corromper con drogas a nuestra juventud”, lo popular era (sigue siendo) usar a los mexicanos como el chivo expiatorio de todas las culpas y males de la Unión Americana.

Marco Rubio creyó que con su desaire a México, el bloqueo de la confirmación de Roberta Jacobson como embajadora de Estados Unidos, ganaría más popularidad para que al menos los habitantes en su propio estado de Florida (el mismo estado en donde vive el periodista y conductor Jorge Ramos de Univisión) lo pusieran adelante de Donald Trump en las elecciones primarias del Partido Republicano, aunque casi nadie en Florida creyó en la sinceridad de Marco Rubio y le dieron una felpa humillante propinada el 15 de marzo en su propio estado que lo obligó a retirarse de la contienda presidencial. De hecho, Marco Rubio nunca estuvo solo en su oposicion a que hubiera en México “el país odiado” un embajador de los Estados Unidos. También Ted Cruz lo secundó en el bloqueo de la confirmación de Roberta Jacobson, y de hecho ambos en sus virulentos discursos en contra de la plaga mexicana competían para ver cuál de ellos era el más anti mexicano de los dos. El 28 de abril, tres semanas después de que Marco Rubio fuera apaleado en su propio estado y repudiado por su propia gente, levantó su bloqueo a la confirmación de Roberta Jacobson y de este modo el Senado de Estados Unidos ratificó a Roberta Jacobson como embajadora en México, diez meses después de que el presidente Barack Obama la propusiera. Su nombramiento prosperó luego de que los senadores republicanos Marco Rubio y Ted Cruz retiraran su oposición al voto de ratificación, y retiraron su oposición al darse cuenta de que su retórica anti mexicana no les ayudaba en nada para ganarle al xenófobo Donald Trump la delantera que les llevaba. El cambio de parecer de Marco Rubio retirando su oposición a la nominación de Roberta Jacobson tuvo que ver no solo con el hecho de que abrazar la retótica anti mexicana de Donald Trump no le sirvió de nada para sus malogradas aspiraciones presidenciales, seguramente se puso a pensar en que cuando le toque contender nuevamente por la Senaduría por Florida, los mismos que le negaron su apoyo el 15 de marzo muy posiblemente se lo volverán a negar, y a estos muy posiblemente se les sumarán electores de ascendencia mexicana -entre ellos el mismo Jorge Ramos- que quedaron decepcionados y hasta ofendidos con la retórica anti mexicana de Marco Rubio, una mala receta para cualquiera que se quiera postular para una reelección. Sin embargo, resulta muy curioso que el periodista y conductor Jorge Ramos cuando más aplaudía y más apoyaba a Marco Rubio en ningún momento le reprochó en sus editoriales ni en sus entrevistas el desaire deliberado hacia México de estar bloqueando en el Senado la confirmación de Roberta Jacobson como embajadora. En efecto, al estar apoyando a Marco Rubio en su actitud anti mexicana, el mismo Jorge Ramos se convirtió en lo que ahora tanto les critica a Marco Rubio y a Ted Cruz, se convirtió en un desarraigado pleno que pese a todo se sigue imaginando en su propia fantasía que no ha dejado de ser mexicano por el hecho de haberse convertido en un norteamericano.

En Florida no abundan los grupos de supremacía racial anglosajona a los cuales les agrada cualquier cosa que mantenga fuera de los Estados Unidos a los mexicanos, pero aunque hubieran tenido una presencia fuerte de nada le hubiera servido a Marco Rubio por el hecho de que, pese a su discurso anti mexicano al estilo de Donald Trump y pese a su piel blanca, en realidad para los supremacistas raciales Marco Rubio es y seguirá siendo hasta que muera un “arribista” con sangre latina que no merece convivir entre las comunidades blancas que no han sido contaminadas por la sangre hispana, esto aunque le jure lealtad diariamente a la bandera norteamericana y esté dispuesto a escupir sobre las banderas de Cuba y de México limpiándose el sudor de su frente con estas banderas. Si algo aceptan de los dichos mexicanos los supremacistas raciales que admiran a tipos como Donald Trump, es el que dice “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.


El cubano-americano no existe


Jorge Ramos es de los cientos de miles de mexicanos emigrados a los Estados Unidos que todavía creen en la fantasía de que se puede ser mexicano y American citizen al mismo tiempo, con lealtades dadas simultáneamente a la bandera norteamericana y a la bandera mexicana. Pero esto es una ficción, porque a la hora de la verdad, a la hora de las definiciones, no se puede ser ambas cosas. Aunque gracias a las iniciativas del presidente Obama y del Papa Francisco las relaciones entre Cuba y Estados Unidos están en vías de normalización, esto no borra el hecho de que cuando ha habido conflictos en el pasado entre Estados Unidos y Cuba, los cubanos naturalizados como norteamericanos -como en el caso de Marco Rubio y Ted Cruz- no vacilarían un solo momento, en caso de ser reclutados por el ejército norteamericano- en matar cubanos nacidos en Cuba y que siguen viviendo en Cuba. Sobran los casos de cubanos que le han jurado lealtad a la bandera norteamericana y enrolados en el ejército norteamericano no vacilarían ni un solo instante en matar cubanos -o mexicanos o centroamericanos o sudamericanos- si así se los ordenaran.

Un ejemplo de un cubano naturalizado norteamericano leal en su totalidad a las fuerzas armadas de los Estados Unidos lo tenemos en el actor Desi Arnaz, nacido en Cuba en 1917 y el cual se enroló para luchar y derramar su sangre incluso en aras de la bandera norteamericana. Si era cubano, dejó de serlo al momento de hacer el juramento hacia la bandera norteamericana. Cuando juró bandera Desi Arnaz, la guerra que estaba siendo llevada a cabo era contra las fuerzas de los países del Eje, o sea que si se le hubiera ordenado habría tenido que matar a alemanes, italianos y japoneses. Pero igual habría tenido que estar en plena disponibilidad de tener que matar a cubanos residiendo en Cuba, posiblemente algunos emparentados con sus padres, De hecho, tiempo después, una disyuntiva así se les presentó a los cubanos naturalizados norteamericanos que estaban radicando en Miami, cuando la Central Intelligence Agency reclutó a cientos de ellos para llevar a cabo la Invasión de Bahía de Cochinos, en el marco de la Guerra Fría entre Estados Unidos que representaba al sistema económico capitalista basado en la fe puesta en la libre empresa y el sistema económico marxista-leninista basado en una economía socialista controlada en todo por el Estado sin oportunidad alguna para la libre empresa. Varios de los cubano-americanos que se enlistaron para servir como soldados no-oficiales del gobierno de los Estados Unidos (el ejército regular de los Estados Unidos no podía intervenir directamente en tal invasión sin causa justificada porque ello habría sido considerado como una agresión directa de una superpotencia tratando de avasallar con su poderío militar a un país soberano en condiciones de franca desventaja y muy posiblemente habría motivado a la Unión Soviética a intervenir también militarmente en contra de Estados Unidos) eran ciudadanos norteamericanos, ya se habían naturalizado como norteamericanos. Otros aún no lo habían hecho, seguían siendo residentes con su green card pero seguramente con las esperanzas de que el servir militarmente a los intereses del gobierno norteamericano les allanaría el camino para obtener la ciudadanía. Pero todos los cubano-americanos, tanto los residentes como los ciudadanos, era gente de ascendencia cubana que tenía que estar dispuesta a matar a los cubanos que vivían en Cuba. Aunque en ese entonces algunos de ellos alegaban que querían regresar a Cuba una vez que fuera depuesto el gobierno de corte comunista administrado por el Comandante Fidel Castro, es dudoso que uno solo de ellos hubiera estado dispuesto a regresar a vivir y a trabajar en Cuba (estamos hablando de los nacidos en Cuba que huyeron a Estados Unidos tras la caída del dictador Fulgencio Batista), al igual que hoy casi ninguno de los cubano-americanos que vive en Miami tiene la intención de irse a vivir a Cuba. El enrolarse en una invasión para servir los intereses geopolíticos del gobierno norteamericano de ese entonces permitiendo que el Tío Sam los usara como peones dispuestos a morir luchando por los intereses de dicho gobierno era más que nada una forma de mostrar su lealtad incondicional a los Estados Unidos, más que un verdadero interés en cambiar el tipo de gobierno en Cuba.

La situación no ha cambiado en nada al día de hoy, aunque la apertura de relaciones llevada a cabo por el presidente Barack Obama haya reducido las tensiones entre Estados Unidos y Cuba. El cubano-americano le es leal al cien por ciento al gobierno norteamericano, y así debe ser porque en lo que se refiere a lealtades, estas no pueden estar divididas. Ninguno de ellos puede decir (y de hecho, no lo dicen) “yo soy norteamericano al 60 por ciento, y cubano al 40 por ciento”, o “yo soy cubano al 80 por ciento y norteamericano al 20 por ciento”. Se puede (y se tiene que) ser cubano al cien por ciento, o norteamericano al cien por ciento, pero no una mescolanza bizarra, ya que tal atrofia va incluso en contra de la dignidad de la misma persona rebajándola a la categoría de un payaso para quien la vida no es más que una comedia.

Estrictamente hablando, en virtud de que un cubano enrolado dentro del ejército norteamericano debe de estar dispuesto a tomar las armas y a matar cubanos viviendo en Cuba en caso de que pueda haber un conflicto armado entre Estados Unidos y Cuba (o ser considerado un traidor en caso de que se niegue a hacerlo), no se le puede llamar cubano-americano porque sus lealtades están ya bien definidas. En todo caso, se le puede llamar (y es más correcto hacerlo) un norteamericano descendiente de cubanos. El híbrido no existe, es una ficción, siempre lo fué.


El mexico-americano tampoco existe


¿Alguien ha escuchado alguna vez el Himno de los Marines norteamericanos? Dice así:

From the Halls of Montezuma
To the Shores of Tripoli;
We will fight our country's battles
In the air, on land and sea;
First to fight for right and freedom
And to keep our honor clean;
We are proud to claim the title
Of United States Marine.

Our flag's unfurled to every breeze
From dawn to setting sun;
We have fought in ev'ry clime and place
Where we could take a gun;
In the snow of far-off Northern lands
And in sunny tropic scenes;
You will find us always on the job--
The United States Marines.

Here's health to you and to our Corps
Which we are proud to serve
In many a strife we've fought for life
And never lost our nerve;
If the Army and the Navy
Ever look on Heaven's scenes;
They will find the streets are guarded
By United States Marines.

La primerísima línea del Himno de los Marines es una referencia directa a la guerra con la cual Estados Unidos le robó a México más de la mitad de su territorio. La guerra entre México y Estados Unidos estalló en 1846, y al llegar 1847 las fuerzas norteamericanas habían tomado la delantera, pero la capital del país, la Ciudad de México, permanecía sin ser tomada. El corazón de la ciudad, hablando en el sentido militar, estaba siendo defendido en el Castillo de Chapultepec, conocido también por los norteamericanos como los “Halls of Montezuma” (las grandes salas de Moctezuma, en alusión al Emperador Moctezuma). Colocado sobre un cerro, el castillo servía como una academia militar en 1847, pero con artillería pesada montada tras sus murallas también ofrecía protección al resto de la ciudad.

El 13 de septiembre de 1847, una unidad de Marines se unió a los soldados norteamericanos del ejército regular a los cuales se les había dado la orden de tomar el Castillo de Chapultepec, que estaba siendo defendido por niños dispuestos a dar su vida combatiendo al invasor que contaba con superioridad numérica y pertrechos en abundancia. Los Marines y las tropas de infantería escalaron las murallas, masacraron a los niños héroes y capturaron el castillo, lo cual abrió la ciudad a las fuerzas norteamericanas llevando la guerra hacia una conclusión rápida y al robo del territorio mexicano formalizado con el Tratado de Guadalupe Hidalgo.

Precisamente la primera línea de la primera estrofa del himno de los Marines hace alusión a la manera para ellos gloriosa y digna de orgullo con la cual los Marines mataron a los niños mexicanos concluyendo una guerra que le dió al país de los Marines, al país del sueño americano, una expansión territorial como no han vuelto a tener otra en los capítulos posteriores de su historia. La línea “To the Shores of Tripoli” fue agregada posteriormente al himno de los Marines en referencia al alzado de la bandera norteamericana en Derna, una ciudad costera de Trípoli, tras la Batalla de Derna llevada a cabo en 1805.

La frase “From the halls of Montezuma to the Shores of Tripoli” es deliberadamente una frase derogatoria e hiriente de los Marines en contra de México y los mexicanos, a los cuales los Marines consideran como una masa amorfa que pueden ser vencidos fácilmente en el campo de batalla porque son una bola de estúpidos que no saben luchar ni saben lo que quieren, en contraste con los gloriosos Marines capaces de poder matar cada uno de ellos a más de cien mexicanos de un solo tiro usando una sola bala para imponer su superioridad y sin recibir un solo rasguño. Este concepto, desde luego, está errado, lo demuestra el triunfo obtenido por el Ejército mexicano en la Batalla del 5 de Mayo y otras batallas menores como la que se documentó en esta bitácora el trabajo publicado aquí el 21 de junio de 2016. Al héroe mexicano Pancho Villa aún no lo perdonan los norteamericanos por el  hecho de haber cruzado la línea divisoria entre México y Estados Unidos y propinar en suelo norteamericano un duro asalto al poblado de Columbus, y no haberlo podido capturar jamás las tropas norteamericanas que ingresaron ilegalmente a México en busca de Pancho Villa. Si México no hubiera estado en 1848 en manos de un dictador tan vanidoso y tan corrupto como Antonio López de Santa Anna, es posible que México pudiera haber estado en condiciones de derrotar al invasor estadounidense expulsándolo del territorio nacional y hasta quitarle algunas tierras en compensación por daños ocasionados, pero hasta eso tuvieron a su favor los Marines, a los cuales sin embargo no les gusta recordar episodios traumáticos como la Guerra de Vietnam que le costó a Estados Unidos las vidas de muchos otrora invencibles Marines y que al fin de cuentas terminó perdiendo pese a tratarse de un pequeño país que le demostró al mundo que David aún puede vencer a Goliath cuando hay determinación en contra del agresor y lealtad incondicional al país que está siendo atacado sin causa justificada.

Si había alguien de ascendencia mexicana entre los Marines que invadieron a México en una ofensiva contra cadetes de la cual hasta el día de hoy están muy orgullosos los Marines, seguramente mató cuantos mexicanos pudo matar, porque en una situación así se deja por completo de ser mexicano y se es norteamericano. En una situación así, el mexico-norteamericano deja de existir y solo puede ser norteamericano. Inclusive si hubiera dejado su posición y se hubiera pasado a luchar del lado de los cadetes mexicanos, se le habría seguido considerando como norteamericano, pero juzgado por una corte marcial como un traidor y colgado de una horca o fusilado por un pelotón de soldados. En una cosa así no se puede ser mexicano y norteamericano a la vez.

Cuando se es norteamericano, cuando se ha jurado lealtad a la bandera norteamericana, se debe estar completamente dispuesto a matar mexicanos aunque el que los mate sea uno que ilusamente se imagina que sigue siendo mexicano así sea en parte. No lo es y no lo volverá a ser nunca más, así lo decidió alguna vez en su vida y así lo debe aceptar.

En pocas palabras, el méxico-americano tampoco existe. Se puede ser mexicano, o se puede ser ciudadano norteamericano, pero hay situaciones históricas que demuestran que no se pueden tener las dos lealtades al mismo tiempo. Se trata de una fantasía a la que se aferran personajes como Jorge Ramos, Alicia Machado, Angélica Vale (hija de Angélica María la cual nació en los Estados Unidos al igual que Chabelo), Thalía y Kate del Castillo.


Los “African-Americans” tampoco existen


Pocos grupos étnicos le han dado tantas medallas en los juegos olímpicos a los Estados Unidos como aquellos compuestos por personas de raza negra. Los mismos que son el blanco favorito de los policías norteamericanos a los que recientemente les ha  infectado el gusto de incurrir en abusos de fuerza para ir matando de uno en uno a la mayor cantidad de negros que se pueda aunque ello le cueste a Estados Unidos varias medallas de oro en las olimpiadas.

Por tradición y por costumbre, a los que empezaron a llegar encadenados en galeras a las Trece Colonias para servir como esclavos se les ha llamado African-Americans o Afroamericans, puesto que todos provenían del continente africano. Sin embargo, examinando más de cerca el significado del término, se llega a la conclusión de que tal grupo en realidad no existe. Considérese el hecho de que las fuerzas armadas norteamericanas incorporan una gran cantidad de personas de raza negra en todos los escalafones militares. Si a un batallón comandado por alguien como el General Colin Powell (por cierto descendiente de jamaiquinos que a su vez debieron haber descendido de africanos) se le hubiera dado la orden de invadir Jamaica y matar jamaiquinos, no hubiera dudado un solo momento en hacer tal cosa. Y en realidad, no hubiera tenido ningún margen de maniobra para tratar de desobedecer una orden así. Del mismo modo, si a un teniente keniano-americano se le da la orden de matar soldados en Kenia, automáticamente y de manera inmediata ese teniente deja de ser keniano-americano y se convierte en un norteamericano pleno dispuesto a matar kenianos, perdiendo lo “americano” de su designación. Y si a un coronel nigeriano-americano se le da la orden de matar a soldados de Nigeria, también automáticamente y de manera inmediata ese coronel deja de ser nigeriano-americano y se convierte en un norteamericano pleno dispuesto a matar nigerianos. Posiblemente le duela en el alma ordenar la matazón de lo que tiempo atrás era su propia gente, con sus costumbres y su modo de vida ancestrales, pero lo tiene que hacer, so pena de terminar enfrentando una corte marcial y un paredón de fusilamiento en caso de no hacerlo albergando algún sentimiento en su corazón hacia Nigeria.

Una designación más correcta, que por cierto muchos de piel negra en Estados Unidos aceptan, en lugar de las designaciones de Americanos-Africanos o Afroamericanos, es la de Americanos negros (black Americans). Nada que los relacione ya con el continente africano. ¿Y qué del libro Roots de Alex Haley? Pues en el campo de batalla eso ya no significa absolutamente nada, y los negros que son reclutados en el ejército norteamericano han aprendido con el paso del tiempo que entre más pronto se olviden de cualquier cosa que los vincule al continente africano tanto mejor para ellos evitándose problemas con una población cada vez más xenofóbica azuzada por tipos como Donald Trump.


En general, los  “hyphen-Americans” no existen


Tratando de presumir su asimilación de inmigrantes de todas partes del mundo que se dicen orgullosos de sus orígenes, frecuentemente vemos referencias a los que son identificados como los hyphen Americans (Americanos con guión en su designación), o sea los que dicen ser “Americans” anteponiendo a dicha palabra el país de origen de sus ancestros, de modo tal que tenemos mescolanzas tales como Korean-Americans, Peruvian-Americans, Japanese-Americans, Venezuelan-Americans, y así por el estilo.

La frase hyphen Americans fue popularizada por el presidente Theodore Roosevelt cuando la Primera Guerra Mundial se estaba llevando a cabo en una época en la cual Estados Unidos permanecía neutral y aún no tomaba parte en el conflicto, y fue usada para criticar deliberadamente a Americanos que tenían lealtadas a los países de origen de sus ancestros. Roosevelt usó la frase derogatoria de su invención para atacar únicamente a los alemanes-americanos y a los irlandeses-americanos, nunca para atacar a los británicos-americanos que demostraban lealtades hacia Inglaterra que estaba en guerra con Alemania y estaba reprimiendo a Irlanda. Este asunto resultó ser altamente controversial (igual que ahora) y dañó al candidato presidencial del Partido Republicano en 1916, Charles Evan Hughes, a tal grado que perdió por escaso margen ante Woodrow Wilson cuando los alemanes-americanos albergaron sospechas de que Hughes estaba siendo apoyado por Roosevelt.

En un discurso pronunciado en 1915 al grupo católico Knights of Columbus (Caballeros de Colón), Roosevelt dijo lo siguiente:
“No existe lugar en este país para el Americanismo-hyphen. Un hyphenated American no es un Americano en lo absoluto. Esto es tan cierto del hombre que se pone “nativo” antes del guión como del hombre que se pone  “alemán” o  “irlandés” o  “inglés” o  “francés” antes del guión. El Americanismo es un asunto de espíritu y de alma. Nuestra lealtad debe ser puramente hacia los Estados Unidos. Debemos condenar sin excepción a cualquier otro hombre que mantenga cualquier otro tipo de lealtad. Pero si es de buena fe y singularmente leal a esta República, entonces no importa en dónde haya nacido, es tan buen Americano como cualquier otro.

La manera absolutamente segura de llevar a esta nación a su ruina, de prevenir cualquier posibilidad de continuar siendo una nación, sería el permitir que una revoltura de nacionalidades en pugna, un nudo intrincado de alemanes-americanos, irlandeses-americanos, ingleses-americanos, franceses-americanos, escandinavos-americanos o italianos-americanos, cada cual preservando por separado su nacionalidad, cada cual mostrando mayor simpatía hacia los europeos de aquella nacionalidad, que con cualquiera otro ciudadano de la República Americana. Los hombres que no se vuelven Americanos y nada más que lo que presumen son hyphenated Americans; y no debe de haber lugar alguno para ellos en este país. El hombre que se llama a sí mismo American citizen y aún así muestra por sus acciones que es primariamente el ciudadano de una tierra extranjera, juega un papel perverso en la vida de nuestro cuerpo político. Él no tiene cabida aquí, y entre más pronto regrese a la tierra hacia la cual siente que está la verdadera lealtad de su corazón, tanto mejor para cada buen Americano. No existe tal cosa como un hyphenated American que sea un buen Americano. El único hombre que es un buen Americano es aquél que es un Americano y nada más que eso.

Para un ciudadano Americano el votar como un alemán-americano, un irlandés-americano, o un inglés-americano, es ser un traidor a las instituciones Americanas; y aquellos Americanos con guión que inspiran terror en los políticos Americanos a través de amenazas con el voto extranjero están involucrados en traición a la República Americana”.
El presidente Theodore Roosevelt, un paladín del expansionismo estadounidense, se recuerda, es el mismo que en 1898 encabezó la Guerra Hispano-Estadounidense entre cuyos motivos estaba el humillar a España arrebatándole las últimas posesiones que aún le quedaban en el continente americano, reduciendo a España de la gigantesca potencia que alguna vez fue cuando dominaba la mayor parte del continente americano, a una nación europea aislada sin posesión alguna en América y sin brillo alguno de su gloria previa que pudiera opacar al avorazado espíritu del Destino Manifiesto que siempre ha seguido vivo de una forma u otra en la sociedad norteamericana.

En la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898, si había algún soldado en el ejército norteamericano con ascendencia cubana o española, no le quedaba otra opción más que esconder su ancestría hispana como si fuera algo muy vergonzoso, e ir a matar cubanos y españoles con toda la disposición de clavarles en el pecho la bayoneta del fusil y asumiendo así de ese modo y con mucho orgullo su estatus pleno como todo un American citizen, sin el hyphen derogatorio.

Si hemos de hacer un resumen de la imposibilidad práctica de que alguien sin importar su país de origen o el de sus ancestros pueda mantener algún grado de lealtad hacia la tierra que dejaron, tal resumen lo podríamos hacer postulando los siguientes hechos que los mismos libros de historia nos confirman una y otra vez:
El iraní-americano que sea enviado por Estados Unidos a pelear en contra de Irán tiene que estar dispuesto a matar iraníes, inclusive aunque aquellos a los que mate los reconozca como amigos o familares suyos, y a mancillar y pisotear la bandera de Irán y todo lo que representa.

El venezolano-americano que sea enviado por Estados Unidos a pelear en contra de Venezuela tiene que estar dispuesto a matar venezolanos, inclusive aunque aquellos a los que mate los reconozca como amigos o familares suyos, y a mancillar y pisotear la bandera de Venezuela y todo lo que representa.

El mexicano-americano que sea enviado por Estados Unidos a pelear en contra de México tiene que estar dispuesto a matar mexicanos, inclusive aunque aquellos a los que mate los reconozca como amigos o familares suyos, y a mancillar y pisotear la bandera de México y todo lo que representa.

El japonés-americano que sea enviado por Estados Unidos a pelear en contra de Japón tiene que estar dispuesto a matar japoneses, inclusive aunque aquellos a los que mate los reconozca como amigos o familares suyos, y a mancillar y pisotear la bandera de Japón y todo lo que representa.

El cubano-americano que sea enviado por Estados Unidos a pelear en contra de Cuba tiene que estar dispuesto a matar cubanos, inclusive aunque aquellos a los que mate los reconozca como amigos o familares suyos, y a mancillar y pisotear la bandera de Cuba y todo lo que representa.

El venezolano-americano que sea enviado por Estados Unidos a pelear en contra de Venezuela tiene que estar dispuesto a matar venezolanos, inclusive aunque aquellos a los que mate los reconozca como amigos o familares suyos, y a mancillar y pisotear la bandera de Venezuela y todo lo que representa.

El nicaraguense-americano que sea enviado por Estados Unidos a pelear en contra de Nicaragua tiene que estar dispuesto a matar nicaraguenses, inclusive aunque aquellos a los que mate los reconozca como amigos o familares suyos, y a mancillar y pisotear la bandera de Nicaragua y todo lo que representa.

El hondureño-americano que sea enviado por Estados Unidos a pelear en contra de Honduras tiene que estar dispuesto a matar  hondureños, inclusive aunque aquellos a los que mate los reconozca como amigos o familares suyos, y a mancillar y pisotear la bandera de Honduras y todo lo que representa.

El guatemalteco-americano que sea enviado por Estados Unidos a pelear en contra de Guatemala tiene que estar dispuesto a matar guatemaltecos, inclusive aunque aquellos a los que mate los reconozca como amigos o familares suyos, y a mancillar y pisotear la bandera de Guatemala y todo lo que representa.

Y así sucesivamente, no hay excepción a la regla.
Los únicos a los que nadie puede llamar desarraigados son los guatemaltecos que se han quedado en Guatemala y se la han jugado con Guatemala, los cubanos que se han quedado en Cuba y se la han jugado con Cuba, los hondureños que se han quedado en Honduras y se la han jugado con Honduras, los mexicanos que se han quedado en México y se la han jugado con México (el recientemente fallecido Juan Gabriel fue uno de ellos), y así por el estilo.

Nadie puede ser llamado americano (en el sentido de ciudadano norteamericano) con un prefijo agregado con un guión a la palabra. Ser o no ser; lo dijo el mismo Shakespeare. Y lo dejó en claro un presidente considerado como uno de los más grandes entre la sociedad norteamericana, precisamente el que pregonaba la política del gran  garrote.

¿Alguna duda?


Lealtad dividida


Encontrarse en otro país diferente en el cual uno no nació ni creció invariablemente puede llevar a una negación de la realidad que se manifiesta en la doble personalidad del que no se resigna a ser asimilado culturalmente por completo y a perder con ello para siempre las costumbres de sus ancestros. La canción El Otro México compuesta en 1986 e interpretada por la banda musical grupera Los Tigres del Norte refleja el angustioso y tal vez hasta doloroso dilema de aquellos que emigran en busca del sueño americano y que se rehusan a aceptar la cruda realidad de que al tomar el juramento de lealtad hacia la bandera norteamericana en la ceremonia de naturalización que los convierte en gringos, lo quieran o no se están desarraigando para siempre del país que los vió nacer. Esta es la letra de la canción en la que encontramos una frase que encuadra la negación de lo que en los emigrados tanto legales como indocumentados es un hecho plenamente consumado, la frase “no soy un desarraigado”:


El Otro México
Música y letra: Los Tigres del Norte

No me critiquen
por que vivo en el otro lado
no soy un desarraigado
vine por necesidad
ya muchos años
que me vine de mojado
mis costumbres no han cambiado
ni mi nacionalidad.

Soy como tantos
muchos otros mexicanos
que la vida nos ganamos
trabajando bajo el sol
reconocido por buenos trabajadores
que hasta los mismos patrones
nos hablan en español.

Cuando han sabido
que un doctor un ingeniero
se han cruzado de braceros
por que quieran progresar
o que un cacique deje tierras y ganado
por cruzar el río bravo
eso nunca lo verán.

El otro México
que aquí hemos construido
en este suelo que ha sido
territorio nacional
es el esfuerzo
de todos nuestros hermanos
y latinoamericanos
que han sabido progresar.

Mientras los ricos
se van para el extranjero
para esconder su dinero
y por Europa pasear.

Los mexicanos
que venimos de mojados
casi todo se lo enviamos
a los que quedan allá.

Cuando han sabido
que un doctor un ingeniero
se han cruzado de braceros
por que quieran progresar
o que un cacique deje tierras y ganado
por cruzar el río bravo
eso nunca lo verán.


Curiosamente, algunos de los miembros de la banda musical Los Tigres del Norte todavía no son desarraigados y pueden presumir que siguen siendo mexicanos en toda la extensión de la palabra, pero es posible que esto pronto cambiará empezando por el hecho de que el fundador y uno de los vocalistas de Los Tigres del Norte, Jorge Hernández, juró solemnemente lealtad a la bandera norteamericana e inclusive el intérprete de Jefe de jefes confirmó en un noticiero que votaría por Barack Obama en su lugar de residencia, San José, California. En torno a la obtención de la ciudadanía estadunidense que le permite ejercer su voto, Jorge indicó: “Fueron muchas décadas, nos fuimos desde muy pequeños a buscar el pan a ese país, han transcurrido 40 años para hacernos ciudadanos, no quería hacerlo para no perder mis raíces, aunque mi corazón siempre será mexicano”. Es muy posible que a la larga todos los integrantes de la banda Los Tigres del Norte que aún no tienen ciudadanía o residencia norteamericana estén en vías de obtener ambas cosas porque para ellos su sueño es ser American citizen y seguir imaginando que se puede tener ambas lealtades hacia dos países que en varias ocasiones históricas han estado confrontados militarmente.

Aunque entre quienes toman la decisión de abandonar para siempre la tierra que los vió nacer y dejar atrás a sus familiares, a sus amigos, a sus maestros de la infancia, a sus conocidos, desprendiéndose de las vivencias y las costumbres tradicionales de su patria de origen, hay quienes tienen causa justificada al estar huyendo de un encarcelamiento o de una muerte segura a causa de su religión o de su ideología (aquí me estoy refiriendo aquí a quienes al llegar a Estados Unidos piden que se les de entrada y visa de residencia en calidad de refugiados o asilados políticos), hay muchos otros que simple y sencillamente quieren irse a vivir a los Estados Unidos movidos únicamente por el interés económico, por la codicia. Se trata de gente a la que no les estaba yendo nada mal en sus países de origen y desde luego no se estaban muriendo de hambre, gente como Jorge Ramos, Alicia Machado, Thalía, Angélica Vale y Kate del Castillo. Son gente que, muy por dentro, en realidad nunca tuvo ningún cariño ni lealtad hacia el México de sus ancestros, y por más que den el “grito de Independencia” el 15 de Septiembre y festejen con mucho ruido y hasta con desfiles el 5 de Mayo en los Estados Unidos, por dentro tienen de mexicano lo que yo tengo de ruso o de marciano. Son gente que, aunque los millones de seguidores del gringo xenófobo y racista Donald Trump les escupan en la cara y los llamen indeseables pidiéndoles que regresen a México, están dispuestos a soportar todas esas humillaciones con tal de seguir siendo llamados American citizen. ¿Se darán cuenta algunos de ellos que la vida no es eterna, y que al morir en un país extranjero en el que muchos los detestan por su origen nacional, lo van a terminar perdiendo todo, inclusive su calidad de ciudadanos del imperio?


Los agentes hispanos de la “migra” norteamericana


Posiblemente no haya empleados del gobierno federal norteamericano que sean más aborrecidos y más odiados por los migrantes indocumentados que los agentes de la Patrulla Fronteriza o Border Patrol encargados de custodiar la frontera entre México y los Estados Unidos así como la frontera entre Canadá y los Estados Unidos. Para los migrantes indocumentados, los agentes de la Border Patrol son el rostro hostil de un país cuyo gobierno les dice: “Lárgate de regreso a tu país de origen, no eres bienvenido aquí”. Representan el principal obstáculo que se interpone entre los indocumentados y su sueño americano. Si no hubiera agentes de la Border Patrol resguardando la frontera, los indocumentados podrían ingresar libremente por millares a la Unión Americana en cualquier momento sin necesidad de tener que exponer la vida en el intento desesperado por ingresar a como dé lugar a los Estados Unidos (hay muchos indocumentados que prefieren morir calcinados en los desiertos de Arizona en sus intentos de establecerse en Estados Unidos que regresar a su país de origen, lo cual denota sin duda una desesperación de meterse a como de lugar a los Estados Unidos que raya en la locura).

Sin embargo, y pese a todo, muchos agentes de la Border Patrol no son tan malvados como los pintan. Sin duda alguna, hay unos que en un exceso de celo por su trabajo se les pasa la mano en el trato que le dan a los indocumentados que capturan dentro de territorio norteamericano, y también hay otros que posiblemente deberían de estar en prisión o en un centro de reclusión psiquiátrico en vez de andar recorriendo la frontera armados hasta los dientes. Por un lado, dejar la frontera sin vigilancia alguna se presta a que ingresen a territorio norteamericano narcotraficantes con cargamentos importantes de drogas peligrosas como metanfetaminas, heroína y cocaína. Por otro lado, estos son tiempos peligrosos con musulmanes yihadistas suicidas ansiosos de ingresar a los Estados Unidos para llevar a cabo actos terroristas, aunque este argumento para tener una presencia fuerte de la Border Patrol en la frontera entre México y los Estados Unidos se cae por su propio peso si tomamos en cuenta que la gran mayoría de los terroristas musulmanes que han ingresado a territorio norteamericano (o mejor dicho, todos, no se ha capturado hasta la fecha a un solo terrorista suicida en la frontera sur de los Estados Unidos desde los atentados terroristas a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001) lo han hecho con documentos legales expedidos por el mismo gobierno norteamericano llegando a los Estados Unidos a través de algunos de los aeropuertos principales.

Si se lo propusieran, los agentes de la Border Patrol podrían realmente reducir el cruce de indocumentados casi a cero, concentrando sus esfuerzos no tanto en los que están entrando sino en los que ya entraron y encontraron empleo. Saben exactamente en dónde encontrarlos, no son tarugos. Todo lo que tendrían que hacer es desplazarse a los campos agrícolas de estados como California para hacer redadas en todos dichos campos sin excluír uno solo, aunque en caso de hacerlo se correría el riesgo de mandar a  pique buena parte de la economía del país que depende forzosamente de mano de obra indocumentada al no haber norteamericanos dispuestos a hacer tan duro trabajo de sol a sol. Obviamente, se están refrenando a sí mismos de cumplir con su tarea al cien por ciento para no hundir la misma economía que les da sus empleos a los agentes de la Border Patrol. También podrían trasladarse a lugares con una industria de la construcción fuerte tales como Houston o Dallas, cazando obreros mexicanos que se dedican a tal actividad. Pero de nueva cuenta, se correría el riesgo de mandar a pique a la industria de la construcción causando un daño severo a la economía, algo bastante pesado agravado por el hecho de que las mismas empresas norteamericanas de contratación de personal en Estados Unidos son las que ofrecen en México empleos bien pagados al no poder encontrar gente en Estados Unidos calificada para hacer tales trabajos.

Podemos imaginar a los agentes de la Border Patrol como una especie de “válvula reguladora” cuya verdadera misión es hacerse de la vista gorda permitiendo el ingreso de la gente indocumentada que se necesita para mantener la economía del país funcionando, pero no tantos indocumentados como para que terminen convirtiéndose en una pesada carga social. Ni muchos ni pocos, solo lo que más o menos el país requiere. Sin duda alguna, es una actitud cínica e hipócrita, pero no puede ser peor que la actitud de un Congreso que inmerso en una parálisis casi total se niega a llevar a cabo una reforma migratoria aunque sea mínima y blanda para reconocer la realidad de la sociedad norteamericana.

Aunque el estereotipo de los agentes de la Border Patrol es el de un anglosajón o un caucasiano de mirada cruel con algún apellido como McConnell o Krauss, el hecho es que la Border Patrol cuenta entre sus filas con muchos agentes de ascendencia latina que llevan un apellido hispano, y hasta los hay aquellos que inmigraron a Estados Unidos algunos de ellos ilegalmente. Un ejemplo aparece en el artículo “Hispanic Agents Face Hurdles on Border Patrol” elaborado por Verne G. Kopytoff y publicado en el New York Times el 29 de enero de 1996. En dicho artículo, se menciona a Sara S. Guzmán (también hay mujeres trabajando dentro de la Border Patrol), y es un ejemplo de los conflictos que enfrentan los agentes hispanos de la Border Patrol, tanto nacidos en los Estados Unidos como ciudadanos naturalizados, los cuales de hecho forman ya la mayoría de los agentes de la Border Patrol. Los servicios de estos agentes hispanos son muy apreciados por hacer valer las leyes migratorias de Estados Unidos a costa de exponer algunas veces sus vidas y por su fluidez en el idioma Castellano. Pero son vilificados por muchos en sus propias comunidades como traidores a su sangre latina, además de ser recriminados por los migrantes indocumentados cuando los capturan, los cuales para convencer a los agentes hispanos de la Border Patrol de que los dejen ir les sueltan argumentos tales como este: “¿Cómo puedes hacerle esto a tu propia gente?” La agente Guzmán responde a estas acusaciones diciendo que después de haberse cambiado legalmente a los Estados Unidos y convertirse en ciudadana norteamericana, agrega que “Después de adoptar mi ciudadanía norteamericana yo no tengo nada en México. Comprendo lo que sienten los indocumentados mexicanos cuando los arresto, pero no me siento culpable por llevar a cabo tales arrestos. Es mi trabajo. ¿Acaso se supone que debo soltar a gente que está violando la ley solo por su trasfondo étnico?”.

Los agentes hispanos de la Patrulla Fronteriza representan mejor que nadie aquellos latinos que han aceptado por completo su asimilación dentro de la sociedad norteamericana y no sienten ninguna lealtad hacia el país latino de origen de ellos o de sus ancestros. Tratan de hacer su trabajo sin establecer preferencias entre los detenidos en base a sus orígenes étnicos. Es así como podemos tener un agente de ascendencia guatemalteca que arresta para su deportación a un grupo de migrantes indocumentados de Guatemala. Es así como podemos tener un agente de ascendencia mexicana que arresta para su deportación a un grupo de migrantes indocumentados de México. Es así como podemos tener un agente de ascendencia hondureña que arresta para su deportación a un grupo de migrantes hondureños. Los agentes hispanos de la Border Patrol son ciudadanos norteamericanos sin ninguna liga o relación con otro país que no sea Estados Unidos, país al cual le han jurado lealtad. Mal  harían si en vez de limitarse a hacer su trabajo se convirtieran en guardianes abusando de sus puestos para aplicar la ley en algunos casos y no aplicarla en otros dependiendo de la nacionalidad de los indocumentados que están violando la ley. Para un agente de ascendencia mexicana la bandera de México ya no significa absolutamente nada, ni siquiera la festividad del 5 de Mayo. Para un agente de ascendencia salvadoreña la bandera de El Salvador ya no significa absolutamente nada. Y para un agente de ascendencia peruana la bandera de Perú tampoco significa absolutamente nada. Ellos saben muy bien en donde deben estar sus lealtades. Siempre lo supieron desde el momento en el que tomaron el juramento para convertirse en ciudadanos norteamericanos. Ninguno de ellos se considera a sí mismo “mexico-americano”, “guatemalteco-americano” o “venezolano-americano”. Si lo hiciera, se convertiría en un traidor a su país adoptivo. Y en situaciones de tipo bélico, a los traidores se les fusila o se les cuelga de la horca. No se trata de ser malo o bueno. Se trata de aceptar la realidad y de las consecuencias de las decisiones que se toman. Es gente que se ha hecho ya la idea de que no regresará al país de origen de sus ancestros y que será enterrada en suelo americano en un país al cual le deben absolutamente todo, hasta los calzones que llevan puestos.

A Porfirio Díaz, el dictador que se atornilló en la silla presidencial de México por tres largas décadas hasta que el estallido de una revolución en contra suya en Chihuahua lo obligó a renunciar, se le atribuye la frase “La cuña para que apriete, ha de ser del mismo palo”. En el caso de los agentes hispanos de la Border Patrol de ascendencia mexicana arrestando indocumentados mexicanos para ser fichados y deportados de regreso a México o enviados a prisión, el refrán porfirista sin duda alguna debe tener timbres de verdad.

Todo lo anterior pone en un predicamento la justificación principal para la existencia de organizaciones como la que es conocida en los Estados Unidos como la League of United Latin American Citizens (LULAC). ¿Son norteamericanos plenos, o no lo son? El identificarse como latinos podría parecer anacrónico a varios académicos habido el hecho de que el latín es una lengua muerta que no se habla ni siquiera en Italia en el uso cotidiano. Si los hispano-parlantes se consideran a sí mismos norteamericanos integrados, una designación más realista sería algo como Liga de Norteamericanos Hispanoparlantes, gente unida en torno a cierto lazo cultural o de sangre o inclusive en torno a cierto credo religioso (la Iglesia Católica) que se practique en aquellos países que forman parte de la verdadera Latinoamérica ubicada fuera de los Estados Unidos al sur. Pero la identificación como “latino-americano ” cae en lo mismo que una designación como “franco-americano” o “vietnamita-americano” denotando una resistencia individual a ser objeto de una asimilación cultural total. Aferrarse a ser identificado no simplemente como norteamericano sino como algo más es una cosa que en el pasado ha causado conflictos con aquellos norteamericanos que ven a los hyphen-americans como una especie de invasor que rechaza su integración total a las costumbres e ideologías de lo que entendemos como los Estados Unidos de Norteamérica.


Mal paga el sueño americano al que bien le sirve


Pudieran suponer algunos inmigrantes, sobre todo aquellos inmigrantes indocumentados de origen latino que son los que forman la mayoría de los que van desesperadamente en pos del sueño americano como si ese fuese el único motivo de la existencia del hombre, que enrolarse en el Ejército norteamericano e inclusive pasando a formar parte de los gloriosos Marines jurándole lealtad eterna al gobierno norteamericano, yendo a pelear al otro lado del mundo y derramar sangre y lágrimas perdiendo en el camino piernas, brazos, ojos o hasta la razón, sería una muy buena manera de lograr aceptación plena entre la sociedad norteamericana obteniendo como premio el codiciado certificado que los identifica como American citizen a cambio del sacrificio mostrado hacia el Tío Sam en el campo de batalla.

Pero esto también es una concepción falsa. Ya traté de esto en el trabajo País ingrato publicado aquí el 5 de agosto de 2016.

De cualquier manera, vale la pena agregar dos casos más que demuestran que, en los tiempos en los que el racismo anglosajón está cobrando nuevamente auge entre la sociedad norteamericana gracias al discurso venenoso de Donald Trump cargado de racismo en contra de los mexicanos, no importa qué sacrificios se esté dispuesto a hacer en aras de los Estados Unidos, el latino que llegó de fuera o aquél cuyos padres son unos extranjeros siempre será un fuereño que jamás se podrá quitar de encima la piel que identifica su ascendencia, un extraño que antes tenía que ser tolerado a causa de las normas sobre lo que es políticamente correcto pero las cuales están siendo echadas por la borda gracias de la gran ola inflamatoria promovida por el hombre que hoy es candidato en serio a la presidencia de los Estados Unidos gracias a las decenas de millones que comulgan con sus ideas.

El primer caso es el de un Capitán del Ejército de EE.UU de 27 años de edad de nombre Humayun Saqib Muazzam Khan, el cual murió por un coche bomba en 2004 en Irak. El coche estalló después de que le dijo a sus soldados que se mantuvieran alejados del vehículo, efectuando diez pasos hacia adelante para revisar el vehículo sospechoso y salvando las vidas de sus soldados de este modo. Sus padres, inmigrantes de Pakistán los dos, asistieron a la Convención Demócrata el jueves 28 de julio en donde el abogado Khizr Khan, padre del soldado muerto, haciendo alusión al sacrificio de su hijo hecho en aras de su país de adopción y dirigiéndose a Donald Trump a través de los medios, le pidió que en vez de insultar a todos los musulmanes por igual incluídos los que han adoptado la nacionalidad norteamericana y se han enrolado en el Ejército norteamericano y han muerto luchando por su país adoptivo, dijera algo que honrara a su hijo, a lo cual Donald Trump se negó recibiendo los aplausos y aclamaciones de sus decenas de miles de seguidores. En vez de ello, Trump se preguntó públicamente por qué la madre en duelo, Ghazala Khan, permaneció callada mientras hablaba su marido ante los asistentes a la convención, sugiriendo que esto tenía que ver con costumbres musulmanas de quedarse calladas dejando que solo el esposo hable. El expresidente Bill Clinton, que participó en el evento junto a su esposa, la candidata demócrata a la Casa Blanca Hillary Clinton, dijo: “No puedo concebir cómo puede decir eso sobre la madre de un Estrella de Oro”. Por su parte, el deslenguado y ególatraTrump le respondió a Khan agregando en una entrevista de la cadena ABC News: “Yo creo que he hecho muchos sacrificios. Yo trabajo muy, muy duro. He creado miles y miles de empleos. Yo he tenido un éxito tremendo. Creo que he hecho mucho. ¿Quién escribió su discurso? ¿Lo escribieron los guionistas de Hillary?”, se preguntó el multimillonario, quien vio al padre “muy excitado”, insinuando que Ghazala Khan, quien acompañó a su esposo durante el discuro, no tenía permitido hablar. “Mira a su esposa, estaba parada allí y no tenía nada para decir. Probablemente no tenía permiso de tener algo para decir, díganme ustedes”, intentando convertir el asunto en una especie de mofa.

El heroismo del Capitán Humayun Saqib Muazzam Khan no se cuestiona, ello está fuera de toda duda. Y el hecho de que pese a ser musulmán haya muerto en el campo de batalla como miembro de las fuerzas armadas estadounidenses es suficiente para no poner en tela de duda su lealtad. Más que musulmán, era un norteamericano. Pero ello no le sirvió para evitar que el candidato presidencial del Partido Republicano se mofara de él ya muerto y de sus padres. Hay que agregar que Donald Trump jamás se enroló en el Ejército de Estados Unidos y por el contrario, recurrió como niño rico a todas las maniobras posibles habidas y por haber para evitar ser reclutado. Lo increíble no es que Trump haya externado tales barbaridades en contra de un joven soldado que dió su vida por Estados Unidos; lo increíble es que esta actitud que le debería de haber costado todo su apoyo no sirvió para que los millares de embobados que asisten a sus discursos no hayan dejado de asistir dejándolo completamente solo.

El segundo caso es el de un juez, de nombre Gonzalo P. Curiel. En otra de sus virulentas diatribas anti mexicanas, Donald Trump descalificó al juez Gonzalo Curiel, encargado de un caso civil por fraude contra la Universidad Trump, por el origen mexicano de su familia. En una entrevista publicada el viernes 3 de junio por el diario The Wall Street Journal, Trump afirmó que el juez Curiel, quien preside el caso civil por fraude en contra de la Universidad Trump, tiene “un absoluto conflicto de interés” por lo que no podría continuar en el juicio, indicando que el conflicto deriva de la “herencia mexicana” de Curiel, explicando que la ascendencia nacional de Curiel es relevante porque “voy a construir un muro (en la frontera con México). Y eso es un inherente conflicto de interés” de parte del magistrado.

Pero el problema aquí es que el juez Gonzalo P. Curiel no nació en México, nació en Estados Unidos en el estado de Indiana. O sea que aún naciendo en Estados Unidos, aún habiendo cursado una carrera profesional en una de las más prestigiadas universidades norteamericanas -algo que Trump no pudo hacer porque no tenía el cerebro para tales retos intelectuales- si un individuo es hijo de padres mexicanos entonces es tan mexicano como ellos. Y seguramente, aún si también los padres fueran mexicanos, bastaría con que uno solo de los abuelos fuera mexicano o mexicana para tener razones fundadas para sospechar de su actuación pública en los Estados Unidos. Y así podemos irnos hacia atrás a lo largo de varias generaciones. Un mexicano siempre será un mexicano aunque haya nacido en Estados Unidos, aunque sus padres hayan nacido en Estados Unidos, y así sucesivamente, porque la impureza racial del pestilente mexicano es algo que se hereda y de lo cual los degradados seres que comparten ese ADN defectuoso nunca se podrán liberar. Esto suena ya muy parecido a una retórica que fue muy popular en el siglo pasado y que las organizaciones supremacistas blancas aplauden por ser un renacimiento de viejas ideas que parecían ya superadas.

Posiblemente los desarraigados más desarraigados que pueda haber dentro de la Unión Americana son los migrantes indocumentados como los que muestra la fotografía puesta al principio, muchos de ellos ondeando y besando la bandera de un país que no los quiere y de donde pueden ser deportados hacia sus lugares de origen en cualquier momento, peor aún cuando el gobernante en turno pueda ser un xenófobo racista como el candidato presidencial Republicano Donald Trump. Se trata de gente que ya decidió que no quiere volver ni por voluntad propia ni ser regresada por la fuerza a su lugar de origen porque definitivamente su amor y sus afectos están hacia la Unión Americana aunque ello no se les tome en cuenta para darles una oportunidad de legalizar su estancia. Se trata de gente que está dispuesta a ir a la guerra a pelear en un país lejano por el gobierno de los Estados Unidos (algo que no están dispuestos a hacer por su país de origen como ya lo demostraron al haberlo abandonado para siempre), se trata de gente que está dispuesta a regresar mutilada o inclusive a morir con tal de recibir como premio la enorme distinción de ser todo un American citizen como si ello fuese una puerta directa de entrada al paraíso celestial. Muchos de ellos -la gran mayoría- están dispuestos a hincarse de rodillas ante el lábaro norteamericano y pasar horas cantando el himno nacional The Star Spangled Banner aunque no entiendan ni una sola palabra de lo que están repitiendo, y es muy posible que entre ellos haya quienes estén dispuestos a escupir sobre la bandera de su país de origen y abjurar y maldecir a su país de origen si algún agente migratorio norteamericano se los pidiera para dejarlos huír evitando ser deportados, Esta gente, cuando es detenida por los agentes migratorios y es deportada de regreso a su país de origen, ¿qué es lo que le va a decir a los suyos? “Estoy aquí en contra de mi voluntad porque Estados Unidos es el país en el que quiero permanecer el resto de mi vida y en donde quiero morir”. “Detesto estar de regreso, voy a intentar irme de nuevo cuantas veces sea necesario, dos, tres, diez, cien veces, las que sea, con tal de poder vivir mi sueño americano”. “Estados Unidos es mil veces mejor que el país en que nací, por eso yo prefiero vivir allá aunque sea como indocumentado que vivir en mi propio país en donde no hay autoridad migratoria que me persiga”. Y si ya lo decidieron, no habrá nada que los haga cambiar de parecer.


No Mexicans or dogs allowed


La mayoría de los migrantes indocumentados mexicanos, e inclusive muchos de los legales, prefiere ciudades como Miami, Nueva York o Los Angeles, y suele evitar irse a radicar y a trabajar en algunas de las ciudades sureñas que forman parte de lo que se conoce como el Deep South, Estamos hablando de las ciudades en las cuales los movimientos de supremacía racial racistas y anti mexicanos como el Ku Klux Klan no solo han estado vigentes sino que están teniendo una especie de renacimiento gracias a la retórica xenofóbica de Donald Trump.

Los mexicanos que tienen la osadía y el atrevimiento (o la insensatez) de irse a radicar en algunas de estas ciudades racistas lo hace por su cuenta y riesgo, y las noticias locales no suelen informar sobre las palizas que estos norteamericanos que odian a los mexicanos -además de odiar a los negros- les propinan de vez en cuando a indocumentados mexicanos a los cuales terminan enviando al hospital, para después denunciarlos ante los servicios de migración norteamericana para que sean deportados a México como si fueran una plaga asquerosa de ratas malolientes.

Uno de los ejemplos más claros del feroz odio practicado en contra de los mexicanos que ahora está cobrando nuevos bríos gracias al xenófobo Donald Trump se podía apreciar no hace mucho en el lema “No mexicans or dogs allowed” (No se permite la entrada a perros ni a mexicanos) que todavía hace unas cuantas décadas era visto como algo aceptable en muchas comunidades sureñas en estados como Texas. Esto no es algo que se me esté ocurriendo como una puntada. El mismo Jorge Ramos ha elaborado trabajos sobre dicho lema grosero. Inclusive hay un libro escrito por Cynthia L. Orozco titulado “No Mexicans, women or dogs allowed” publicado en noviembre de 2009 que resume las prácticas de odio xenofóbico en contra de los mexicanos a los cuales en esas enclaves de supremacía blanca norteamericana los ven como una plaga que debe ser detenida con la construcción de un gigantesco muro precisamente como el que propone Donald Trump. Lo más importante es que este odio profundo está dirigido no solo en contra de los mexicanos indocumentados, también está dirigido en contra de los mexicanos que inmigraron legalmente hacia los Estados Unidos (esperando pacientemente por muchos años para su cita consular en una embajada o un consulado de los Estados Unidos), y por si esto fuera poco también está dirigido en contra de los ciudadanos de ascedencia mexicana que nacieron en Estados Unidos como lo ha sufrido en carne propia el juez Gonzalo P. Curiel. Y todavía peor, el odio xenofóbico hacia los latinos de piel morena está dirigido también en contra de aquellos que ya estaban viviendo en los territorios que fueron asimilados e invadidos por los Estados Unidos cuando este país llevó a cabo su más amplia expansión territorial con las tierras que le arrebató a México el siglo antepasado.

A los mexicanos que deciden emigrar a los Estados Unidos dejando para siempre a su país de nacimiento frecuentemente se les acusa de ser unos desarraigados, en el sentido peyorativo de la palabra. Podemos mantener la designación, pero despojándola de cualquier juicio subjetivo, tomando en cuenta el hecho de que algunos deben de tener razones muy buenas y muy poderosas para dejar su país de origen. Pero lo importante es que, si ya han tomado la decisión de irse a vivir y a trabajar por el resto de sus vidas en los Estados Unidos, deben irse haciendo a la idea de que allí van a estar sus lealtades para siempre, deben hacerse a la idea de que allí es donde terminarán enterrados, deben hacerse a la idea de que su identidad como mexicanos la pueden dar por perdida so pena de ser rechazados en un país que ya de por sí desde hace décadas veía con malos ojos al mexicano y que ahora está resucitando el espectro xenófobo y racista de los años cincuenta del siglo pasado. No todos los norteamericanos son como Donald Trump, se aclara antes de dar por cerrada esta entrada, pero hay muchos como él, y estamos hablando de millones y millones de norteamericanos que lo único que están haciendo es dejar salir a flote algo que tenían reprimido y que ahora no les da pena echarlo fuera sin pena alguna.

Precisamente por cosas como las que he descrito arriba, un amigo mío que teniendo la oportunidad de poder emigrar legalmente a la Unión Americana no lo hizo, me dijo que no lo había hecho porque: “Al menos en México nadie me discriminará ni a mí ni a mis hijos ni a ningún miembro de mi familia por ser mexicanos, no puedo decir lo mismo de ese. Prefiero vivir el resto de mi vida en un país en donde no se discrimina ni se minimiza a nadie por ser mexicano que un país en el cual siempre habrá amplios sectores de la población que ven al mexicano como un paria. En México lo podrán discriminar a uno por cualquier otra cosa, por ser gordo, por hablar huichol, por ser gay, pero nunca por ser mexicano”.

Donald Trump en México



Enrique Peña Nieto, ya de por sí con un bajísimo índice de popularidad de solo 23 por ciento, el peor de su sexenio, justo en vísperas de su informe presidencial tuvo la puntada de invitar a México no a un amigo de los mexicanos, sino precisamente a uno de los peores enemigos que los mexicanos puedan tener en el planeta. El haber invitado a Donald Trump a México para concederle una reunión privada no con algún miembro del gabinete presidencial sino con el mismo Presidente de México fue lo mismo que concederle a Donald Trump la categoría de un jefe de estado sin serlo aún. Un honor concedido a un payaso bufón que representa las fuerzas más racistas, más xenofóbicas, más antimexicanas, que hay en toda la Unión Americana, un bocón que ha insultado a México y a los mexicanos injuriando a todos los mexicanos por igual calificándolos como criminales, como violadores, como narcotraficantes. Esa es la visión que Donald Trump tiene de los mexicanos. Y ese es el hombre al que Peña Nieto, carente por completo de la visión de un jefe de estado, le dió entrada en Palacio Nacional dándole la categoría de jefe de estado.

Cuando Donald Trump arribó a la Ciudad de México, no tuvo ninguna necesidad de contratar una limousina pagada con dinero salido de su propio bolsillo -algo que al fin y al cabo le sobra por tratarse de un magnate multimillonario- ya que fue trasladado en un helicóptero del Estado Mayor Presidencial hasta la residencia oficial de Los Pinos, un vuelo en helicóptero presidencial que no disfrutarán en toda su vida el 99.9999 por ciento de los mexicanos. Todo un trato digno de un jefe de estado que, aglutinando en torno suyo el odio social hacia lo que los norteamericanos -sobre todo los anglosajones más racistas y más xenófobos de esos que abundan en la Unión Americana- llaman the browning of America (con cada vez más ciudadanos de piel morena habitando en los Estados Unidos desplazando a los blancos que se consideran racialmente puros), pretende ser el próximo presidente del vecino país del norte.

Donald Trump, mucho más astuto e inteligente que Enrique Peña Nieto, estaba muy por debajo de Hillary Clinton en las encuestas. Le tomó de inmediato la palabra a Peña Nieto porque ello le daba oportunidad de poder compartir un podio con un mandatario extranjero haciéndolo ver como un estadista consumado. Y la apuesta no le falló a Trump, porque después de su visita a México no solo logró revertir sus ratings miserables, sino que de acuerdo con una reciente encuesta de CNN, Trump ya está por encima de Hillary Clinton. Gracias, en parte, a Enrique Peña Nieto. La candidata presidencial Hillary Clinton, visiblemente enojada y disgustada por el trato publicitario favorable que se le dió en México a su archienemigo Trump, ya dijo que no aceptará la invitación para visitar México que le hizo Enrique Peña Nieto. Esto significa que, de llegar Hillary Clinton a la presidencia de Estados Unidos, las relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos estarán sumamente tensas por los dos años que aún le quedan a Enrique Peña Nieto como presidente. Y si gana Donald Trump, la cosa se va a poner incluso peor por la manera despectiva en la que se ha estado refiriendo a su encuentro con Enrique Peña Nieto. De modo que, gane Trump o gane Hillary, la consecuencia va a ser funesta para Enrique Peña Nieto, y por ende para México.

Todavía hasta hace un par de días no se sabía a ciencia cierta si la apuesta arriesgada de Enrique Peña Nieto de haber invitado a Donald Trump a México para sostener una conversación con el hombre que bien podría ser el próximo presidente le podía dar algún resultado. Hoy ya se sabe que la apuesta le falló, en grado supremo, porque perdió casi todo y no ganó absolutamente nada. Hillary Clinton ya confirmó que no tiene ninguna intención de visitar México y mucho menos de reunirse con Enrique Peña Nieto en lo que resta de la campaña presidencial.

Si Enrique Peña Nieto en vez de estar aprobando de panzaso sus materias en la universidad plagiando el trabajo de otros y copiándole a sus compañeros en los exámenes, se hubiera dedicado a estudiar a fondo lo que estaba obligado a estudiar si quería ser presidente de México, habría descubierto por sí mismo uno de los ejes principales de la política exterior mexicana que le evitó al país muchos conflictos internacionales innecesarios en el pasado, la Doctrina Estrada, que consiste básicamente en no andarse metiendo en los asuntos internos de otros países, sobre todo los asuntos de índole política. La Doctrina Estrada de no injerencia es una extensión del principio juarista “el respeto al derecho ajeno es la paz”. Al invitar a México a un tipo que, encima de haber ofendido a los mexicanos, no era ningún jefe de estado sino simplemente un candidato a la Casa Blanca, México se inmiscuyó directamente en la contienda presidencial interna de los Estados Unidos, algo que nunca debe hacer ningún país.

El historiador Enrique Krauze, sin duda alguna refiriéndose a la política británica de apaciguamiento llevada a cabo por el Primer Ministro inglés Neville Chamberlain que de nada sirvió para impedir el estallido de la Segunda Guerra Mundial y que una vez aprendida la lección ha conducido tiempo después a la famosa y muy repetida frase “you don’t appease tyrants’’ como en el caso de Saddam Hussein, expresó en relación a la visita de Trump: “Es un error histórico. A los  tiranos no se les apacigua, a los tiranos se les enfrenta. Esta es la lección del siglo XX. Lo más increíble es que cuando han hecho todo mal, siguen con esto”. El padre Pedro Pantoja, defensor de Derechos Humanos y de desaparecidos, comentó que el Gobierno mexicano puso de rodillas la dignidad del País ante Trump. “Es una incongruencia y un sometimiento vergonzoso”, expuso. “Fue poner a sus pies la dignidad de nuestro País. ¡¿Quién está aconsejando al Presidente?!”. También el diputado local panista, Jesús de León, destacó que fue un desatino de Peña Nieto haber invitado a quien insulta constantemente a los mexicanos. “Es un personaje a quien no debió abrirse la puerta. Se le dio la oportunidad cuando nos insulta como nación. Va en picada la imagen del Presidente. Si Trump me pidiera una visita, primero debería pedirle una disculpa pública y hacerle un compromiso de llevar una política pública de respeto y cordialidad con los mexicanos. Todo eso antes de reunirme con él’’.

Sobre la visita de Trump a México, Ricardo Anaya escribió en su cuenta personal de Facebook “¿En qué cabeza cabe invitar a Donald Trump? Los mexicanos tenemos memoria y dignidad. @realDonaldTrump no es bienvenido a México”, y además de lo anterior agregó en un comunicado que “el gobierno le organizó un acto electoral en Los Pinos y le dio oxígeno a una campaña que estaba en problemas... los mexicanos nos sentimos profundamente decepcionados por este gobierno, que ha demostrado ineficacia e insensibilidad. Con los recientes acontecimientos, queda claro que el PRI-Gobierno tiene una visión muy corta y criterios erróneos para tomar decisiones... (Trump es) un personaje que nos considera sus enemigos y que, desde hace más de un año, se ha dedicado a insultar y amenazar a los mexicanos, lo que sólo sirvió para tirarle un salvavidas cuando su campaña estaba en picada...es lamentable que ignore el sentir del 85 por ciento de los mexicanos, que reprueban la visita de Trump”.

Por su parte, Raymundo Riva Palacio comentó “La visita es inexplicable. ¿Cuál fue la razón por la que se giró la invitación? ¿Quién le estaba  pidiendo que lo hiciera? ¿Por qué en ese momento, cuando lo que vendría días después sería el Cuarto Informe de Gobierno, que al final quedó desdibujado? ¿O por qué en la semana donde Trump pronunciaría su discurso toral sobre su muy antimexicana política de inmigración? Lo que no queda claro es por qué, contra todo antecedente y prudencia política, hacer inicialmente una invitación a México en plena campaña electoral, por encima incluso de la recomendación de la cancillería mexicana en sentido contrario. En Los Pinos, la respuesta filtrada el martes por la noche al periódico The Washington Post, tomó por sorpresa a quienes no están en el círculo íntimo de Peña Nieto o no tienen acceso a lo que sucede en el despacho presidencial. La primera reacción oficial fue que se estaba en negociaciones para fijar la fecha, aunque minutos después, una vez que Trump confirmó por Twitter que viajaría a la ciudad de México, la oficina de prensa de la Presidencia tuvo que tragarse sus palabras y reconfirmar la visita. Esto lleva a un segundo nivel de preguntas. ¿Por qué cambiaron la agenda del presidente para acomodar una rápida visita de Trump? Peña Nieto es jefe de Estado y Trump es candidato a la Presidencia. Quien tenía urgencia por la fotografía era él, y no Peña Nieto, que bien pudo haber manejado los tiempos políticos y abrirle un espacio en el futuro próximo. El dardo se clavó horas antes incluso de que se reunieran, y casi 12 horas antes de que Trump delineara en Phoenix su plan de inmigración. Como remate, la directora de la campaña de Trump, Kelly Ann Conway, quien es el cerebro detrás de la política sobre migración, le confirmó a la misma televisora que la inmigración indocumentada, el comercio y el narcotráfico, los temas del candidato contra México, serían los temas en la reunión privada en Los Pinos. De esto no hubo detalles por la parte mexicana. El mensaje final de Peña Nieto fue débil y no impuso barreras a Trump, que elevara el costo de manipular el contenido del encuentro. Peña Nieto finalmente, no el republicano, será quien pague las consecuencias de todo este episodio inexplicable”.

En lo que toca a otro conocido editorialista, Sergio Sarmiento, éste ha asentado que “Organizar una mesa con Trump, el actual villano favorito de los mexicanos, y hacerlo en la residencia oficial de Los Pinos un día antes del informe, ha colocado una vez más al presidente en una posición delicada, en un momento en que las encuestas ya lo colocan en un nivel de muy baja aprobación popular. Pero ¿qué necesidad?, como diría Juan Gabriel. En términos estratégicos tiene sentido siempre mantener a los enemigos cerca y a los amigos lejos. El problema es que Trump no es presidente de los Estados Unidos y lo más probable es que nunca lo sea. Se trata de un candidato en campaña, y en problemas, que necesita desesperadamente proyectar una imagen más presidencial a los ciudadanos moderados que hasta la fecha lo han rechazado y que son cruciales para un triunfo electoral. Peña Nieto le ha dado a Trump ese escenario privilegiado para proyectar una imagen de estadista y de profesional capaz de realizar negociaciones con sus rivales, como lo plantea el libro The Art of the Deal. La mesa de Los Pinos no dejará nada bueno. Trump tiene necesidad política de seguir manteniendo una postura dura frente a la migración. Eso exigen quienes lo eligieron candidato del Partido Republicano. Pero no importa realmente lo que se hayan dicho Peña Nieto y Trump, que finalmente no conocemos porque sólo escuchamos posiciones en una conferencia de prensa posterior en la que no hubo ni preguntas ni respuestas. Lo relevante es que en un momento en que la campaña de Trump hace agua, Peña Nieto le ha dado la oportunidad de proyectar una mejor imagen a los electores de su país. Supongo que Hilllary no lo olvidará”.

Al haber rechazado Hillary Clinton en forma terminante y categórica la invitación de Peña Nieto para visitar México, Hillary le acaba de dar toda la razón a Sergio Sarmiento de que la injerencia funesta de Peña Nieto en la política interna de los Estados Unidos es algo que por lo menos a ella no se le olvidará, ni hoy y tal vez nunca. Desafortunadamente, aún le quedan a Peña Nieto dos años en el poder, y el pueblo de México es el que tendrá que pagar las facturas y los platos rotos.

El famoso humorista mexicano Catón de quien he reproducido algunos de sus mejores chistes en esta bitácora, y quien no tiene pelos en la lengua a la hora de hablar, comentó “No cayendo y levantando, sino cayendo y volviendo a caer, el presidente Peña Nieto se encamina al final de su sexenio. A los errores que últimamente ha cometido, y que evidencian falta absoluta de sensibilidad política –por ejemplo la ratificación en su puesto del señor que sabe mucho de deportes–, añadió una mayúscula equivocación que le reprocha ya el 99.9 por ciento de los ciudadanos: haber invitado a venir a nuestro país al nefasto Donald Trump, que tanto ha ofendido a México y a los mexicanos. Considero muy errada esa invitación. Por principio de cuentas Peña Nieto tiene el carácter de jefe de Estado, en tanto que Trump es meramente un candidato. El magnate puede ser muy poderoso, lo mismo que su partido y su país, pero hoy por hoy es simplemente eso: un candidato. Peña Nieto, al invitarlo a venir a México y al recibirlo en Los Pinos –lo mismo que al invitar y recibir a la señora Clinton– rebaja su investidura y atenta contra lo que se debe a las formas de la política y la diplomacia. A más de eso el Presidente cae en indignidad, pues a las injurias y amenazas de Trump contesta brindándole una recepción por demás inoportuna –¡en vísperas de su informe o de lo que vaya a ser su informe!–, efecto de una invitación ciertamente contraria a la voluntad de la inmensa mayoría de los mexicanos. Se diría que Peña está empeñado en entregar la Presidencia a la oposición en el 2018, y en hacer que el PRI pierda las elecciones de gobernador que el próximo año habrá en tres entidades de la federación, entre ellas México, su Estado, y Coahuila, el mío. Allá él. Que con su PAN se lo coma”.

El camino a la humillación de México a la  cual se prestó Enrique Peña Nieto abriéndole las puertas de México al bufón de Donald Trump empezó cuando, después de haber injuriado públicamente el martes 16 de junio de 2015 a todos los mexicanos al inicio de su precampaña calificándolos de criminales, narcotraficantes y violadores, la Secretaría de Gobernación a cargo de Miguel Ángel Osorio Chong y la Secretaría de Relaciones Exteriores a cargo de Claudia Ruiz Massieu no iniciaron de inmediato los procedimientos formales para la proclamación oficial de Donald Trump como persona non grata, algo que en cambio sí hizo la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México. Una declaración de este tipo habría tenido consecuencias legales inmediatas, la primera siendo que Donald Trump habría estado impedido de poder ingresar a territorio mexicano, y en caso de ingresar subrepticiamente y ser descubierto, habría sido deportado de regreso y de inmediato a los Estados Unidos, quizá hasta con un puntapié bien dado en el trasero propinado por algún agente migratorio mexicano. Pero como el gobierno federal estuvo tolerando todos los insultos proferidos por Donald Trump en contra de México y los mexicanos, no había manera legal de negarle la entrada al país, los agentes del Insituto Nacional de Migración así como la Policía Federal estaban atadas de manos por la inacción del mismo Presidente Peña Nieto.

Enrique Peña Nieto se ha aferrado a su creencia de que hizo lo correcto, y lo más probable es que nunca reconocerá ni aceptará que se trató de un error histórico, quizá el peor de todos, y por lo tanto no  hará absolutamente nada para enmendar su yerro. Pero su sucesor, cualquiera que sea, puede hacer lo que Peña Nieto siempre se ha negado a hacer desde la Presidencia de México: proclamar a Donald Trump persona non grata con el aplauso y la aprobación unánime de todos los mexicanos.

Una consecuencia segura de la visita de Donald Trump a México, además de un empeoramiento de las tensadas relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos, es el fin de las aspiraciones presidenciales de Luis Videgaray, a quien se acusa de haber sido el autor de la sugerencia para que el presidente de México se reuniera en Los Pinos con Donald Trump. Es imposible que el Secretario de Hacienda pueda lanzarse sin que los partidos de oposición lo estén tupiendo duro como el autor de la idea de invitar a México y recibir con alfombra roja precisamente al xenófobo racista que considera a los mexicanos como basura racial a la que se le deben cerrar las puertas de la inmigración tanto indocumentada como legal. Si Luis Videgaray quisiera postularse para la presidencia por parte del PRI, en estos momentos solo votaría por él no más del uno o el dos por ciento de los mexicanos, lo cual implicaría una derrota tan severa que hasta podría darle la puntilla al PRI como partido político. Simple y sencillamente el PRI no se la puede jugar con alguien tan desprestigiado.

Sin mencionarlo de nombre, a Luis Videgaray ya le preparó Catón un dudoso sitial de honor en su trabajo “Vergonzoso campeonato” en el que dijo: “Cosa muy difícil es ganar el Campeonato Mundial de Pendejez. Tantos participantes hay en el concurso que se cuentan por miles de millones. Y es que en todos los países hay infinitas legiones de pendejos. Pertenecen a todas las razas; los hay de todas las condiciones sociales; viven en las ciudades y en el campo; se les encuentra en todas las ramas de la actividad humana. Hay pendejos buenos y malos; humildes y soberbios; eruditos e ignorantes; débiles y poderosos. Debido a la superabundancia de pendejos el jurado calificador encargado de discernir el premio se ve en arduos problemas para escoger al ganador. Año con año he optado a la presea, pues tengo sobrados méritos para ganarla, pero nunca he conseguido más que un modesto segundo lugar. Pues bien: en esta ocasión el Campeonato Mundial de Pendejez lo ganó un mexicano. Por primera vez el premio se dio por unanimidad: ninguno de los sinodales pensó que pudiera haber en el mundo otro pendejo que se le pudiera comparar. Por eso, a más del trofeo y diploma que ordinariamente recibe el ganador (y que extravía la misma noche de la premiación, por pendejo) al de este año se le ceñirá una banda de honor; se le impondrá una medalla de tamaño plato; se le colgará al cuello una venera hecha de peltre en forma de letra P mayúscula, y se le erigirá una estatua que no por ser de plastilina entraña menos reconocimiento. Igualmente se le pondrá una corona de cartón forrado con papel crepé en forma de orejas asininas. Ahora  bien: ¿quién ganó el Campeonato Mundial de Pendejez? ¡Lo ganó el asesor, funcionario, consejero, amigo o colaborador de Peña Nieto que le dio la idea de invitar a Trump! Muchos errores ha cometido el Presidente, a cuál más grande y nocivo, pero sin duda alguna éste es el mayor y más costoso. Nada hay que pueda justificar un yerro tan mayúsculo, que seguramente le acarreará graves consecuencias, lo mismo que al País. Si Trump es elegido, Peña Nieto no ganará nada. Y si Hillary Clinton obtiene la victoria el presidente mexicano se verá en difícil situación, pues dio al republicano ocasión de lucimiento y lo hizo avanzar en su campaña. ¿Quién metió a Peña Nieto en esa pejiguera? ¿Quién le atrajo la indignación y rabia de todos los mexicanos, tanto los que moramos en territorio nacional como los que viven en Estados Unidos, tan ofendidos y amenazados por el nefasto Trump? Sea quien sea preséntese a recibir su premio, el del Campeonato Mundial de Pendejez. Mientras tanto haga renuncia de su cargo, por…”

En cuanto a Enrique Peña Nieto, lo mejor que podría hacer en lo que le resta de su sexenio es no hacer absolutamente nada. Es mejor ser criticado por no hacer nada, que ser criticado por yerros y pifias de orden supremo como el haber invitado a Los Pinos para una visita oficial de estado a Donald Trump humillando al resto de los mexicanos que dice representar, o ser criticado por haberse confabulado con gobernadores pusilánimes para dejar que mafias tan corruptas como el CNTE cometan actos vandálicos a su gusto en estados como Oaxaca y Chiapas a la vez que les siguen pagando su nómina íntegra a los pseudo-maestros destroyers sin haber despedido ni a uno solo como lo había prometido alguna vez el demagogo Secretario de Educación Aurelio Nuño.

Mejor aún, que se vayan todos los miembros del gabinete presidencial a su casa, empezando por el mismo Enrique Peña Nieto, dándole la razón a grupos como #YoSoy132 que acusaban que Enrique Peña Nieto no estaba preparado para ser Presidente de México. A cuatro años de distancia, hay que reconocer que los del movimiento YoSoy132, ¡tenían toda la razón y estaban en lo cierto! En verdad, Enrique Peña Nieto simple y sencillamente no estaba preparado, aunque actúe de buena fe y tenga buenas intenciones, y lo ha demostrado con creces. Los jóvenes de #YoSoy132 podrían decirnos hoy a todos los mexicanos “Te lo dije”.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Nueva Venezuela

El Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, no las trae todas consigo, y la oposición está presionando para obligarlo a renunciar. La última acción convocada por la oposición consistió en una megamarcha para exigir al Consejo Nacional Electoral (CNE) acelerar la convocatoria a un referendo revocatorio del mandato del Presidente Nicolás Maduro. La megamarcha masiva convocada por la oposición culminó el jueves primero de septiembre de 2016 con enfrentamientos entre manifestantes y policías que usaron gas lacrimógeno y balas de goma.

Sumamente preocupado, el Presidente Nicolás Maduro ha acusado al ex mandatario colombiano Álvaro Uribe de financiar y dirigir los movimientos “fascistas” que buscan derrocarlo, afirmando que los hechos de violencia en Caracas pidiendo su renuncia han sido provocados por los grupos de oposición que intentan hacer caer su gobierno e instaurar la violencia en el país, diciendo que Uribe, a quien calificó como un enemigo de Venezuela, está detrás de los grupos financiando y dirigiendo estos movimientos, agregando que se pretendía, a través del canal colombiano NTN24, promover un intento de golpe de Estado en Venezuela, al transmitir en vivo los incidentes de la marcha opositora del miércoles en la capital, que terminó con tres muertos y 66 heridos. “Pretendían, a través de un canal de televisión antivenezolano, hacer lo mismo que hicieron el 11 de abril de 2002 (cuando el fallecido presidente Hugo Chávez fue sacado del poder) y comenzar a generar zozobra, miedo y odio en Venezuela”. Indicó además que con las imágenes se pretendía llevar al país a un escenario de desestabilización que justificara un golpe de Estado. El canal fue sacado de la programación de la televisión por cable en todo territorio venezolano. “Decidí sacarlo. Que se vaya con su veneno al diablo. A Venezuela no lo van a venir a desestabilizar, a llenar de violencia un canal antivenezolano, antibolivariano, fascistoide, que se vaya con su fascismo al carajo y deje tranquilo al pueblo”. Al responder a algunas voces opositoras, el Presidente venezolano recalcó que no piensa renunciar “ni un milímetro” a su posición: “nadie me sacará del camino de construir la revolución bolivariana que nos dejó el comandante Chávez y construir el socialismo como futuro de paz y amor”. Asimismo, recalcó su acusación contra el dirigente opositor Leopoldo López de haber instigado el brote de violencia y de huir cobardemente. “Entrégate cobarde”, repitió, al referirse a la orden de arresto contra López por cargos de terrorismo y asociación para el delito.

Sin embargo, a como está la situación económica en Venezuela en este 2016, ya no es suficiente el estarle echando la culpa a otros personajes de la política y hasta gobiernos extranjeros para poder garantizar la lealtad del Ejército y con ello la permanencia en el poder. Muy cerquita de Venezuela, en Brasil, la presidenta Dilma Rousseff le estuvo echando la culpa de su situación a los opositores políticos, y ello a fin de cuentas no le sirvió para evitar ser removida de su cargo. Con la remoción reciente de su cargo de la ahora ex presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, las cosas no pintan de color de rosa para el Presidente Nicolás Maduro, el cual si quiere salvar su gobierno tendrá que recurrir a un cambio urgente de estrategia y a un nuevo plan de acción si es que quiere evitar que le suceda lo mismo que le sucedió a la defenestrada ex presidenta Dilma.

Este es un posible Plan de Acción que puede ser usado por el Presidente Nicolás Maduro con la finalidad de impedir que sea sacado del poder:

PLAN DE ACCION PARA EL RESCATE Y SALVACION DE LA PRESIDENCIA DEL COMANDANTE NICOLAS MADURO
  • Mediante la emisión de un decreto presidencial firmado por el Presidente de Venezuela Nicolás Maduro, proclamar la Constitución Venezolana como anacrónica y obsoleta, y reemplazarla de inmediato con una nueva constitución que a la sazón se llamará Constitución Nacional Bolivariana de Venezuela.
  • Obedeciendo los cambios incorporados a la nueva constitución venezolana, el cargo de Presidente será vitalicio.
  • En la nueva constitución venezolana, el cargo de Presidente durará todo el tiempo que sea necesario hasta que el Presidente decida por alguna razón propia, sin recibir ninguna presión o solicitud de nadie, renunciar a su cargo o jubilarse dejándole su puesto a alguien escogido personalmente por él. Solo el Presidente Nicolás Maduro podrá escoger directamente a su sucesor cuyo cargo como Presidente de Venezuela también será vitalicio, nadie más en Venezuela tendrá atribuciones legales para hacerlo. Cualquier acto para tratar de obligar al Presidente de Venezuela Nicolás Maduro a renunciar a su cargo será considerado como un crimen de traición a la Patria y será castigado con la pena de muerte.
  • Disolver el Consejo Nacional Electoral de Venezuela, y reemplazarlo por un nuevo organismo que será llamado Consejo Nacional Electoral Bolivariano.
  • De acuerdo a los cambios constitucionales implementados mediante el decreto presidencial expedido por el Presidente de Venezuela Nicolás Maduro, el Presidente de Venezuela Nicolás Maduro tendrá toda la autoridad necesaria para escoger personalmente a todos los funcionarios de primer y segundo nivel que tengan a su cargo el Consejo Nacional Electoral Bolivariano. En cualquier momento y sin tener que pedir autorización ante ninguna instancia oficial, el Presidente de Venezuela Nicolás Maduro tendrá el poder y la autoridad para reemplazar a cualquier funcionario de cualquier nivel que forme parte del Consejo Nacional Electoral Bolivariano.
  • Para impedir la consumación de algún posible fraude electoral en Venezuela en contra del gobierno legítimo del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro, todas las votaciones que se lleven a cabo dejarán de ser secretas, y en cada una de ellas habrá un representante de las Guardias de Seguridad Bolivarianas como testigo de cada voto emitido y la intención de cada voto emitido. Ningún venezolano podrá votar si trata de impedir que un representante autorizado del gobierno venezolano pueda constatar personalmente las preferencias electorales de cada uno de los electores.
  • Solo habrá elecciones en Venezuela cuando el Presidente de Venezuela Nicolás Maduro así lo decida, y solo será para los cargos que el Presidente de Venezuela Nicolás Maduro decida que sean sometidos a votación. El Presidente de Venezuela Nicolás Maduro tendrá el poder y la facultad de decidir quién o quienes pueden competir por un cargo público, y su decisión en este respecto será final e irrevocable.
  • Usando los nuevos poderes constitucionales conferidos por la nueva Constitución Bolivariana de Venezuela, disolver el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, reemplazándolo por el Tribunal Supremo de Justicia Bolivariano de Venezuela. El Presidente de Venezuela Nicolás Maduro tendrá la facultad y la autoridad de poder escoger personalmente a cada uno de los nueve magistrados que componen el Tribunal Supremo de Justicia Bolivariano de Venezuela, y podrá reemplazar a cualquiera de ellos cuando así lo desee. Del mismo modo, podrá escoger y designar personalmente a todos y cada uno de los jueces y magistrados en Venezuela, como también podrá remover en cualquier momento a cualquier juez y magistrado.
  • El himno nacional Gloria al Bravo Pueblo será reemplazado por un nuevo himno nacional que se llamará Himno Nacional Bolivariano de Venezuela, cuya letra y música será escogida y autorizada personalmente al gusto del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro.
  • Se elaborará un juramento de lealtad patriótica al Presidente de Venezuela Nicolás Maduro que todos las mañanas será recitado en todas las escuelas públicas y privadas de Venezuela desde las escuelas primarias hasta las universidades, junto un juramento patriótico de lealtad a la patria seguido del canto del himno nacional bolivariano. Cualquier maestro de Venezuela en cualquier escuela o universidad que sea omiso en el cumplimiento de esta disposición será encarcelado por todo el tiempo que el Presidente de Venezuela Nicolás Maduro considere justo y necesario para convencer al opositor del cumplimiento de esta medida.
  • A las afueras de cada edificio público, biblioteca o escuela de Venezuela, habrá un monumento honrando y glorificando al Presidente de Venezuela Nicolás Maduro, que será construído de acuerdo a las especificaciones ordenadas por el mismo Presidente de Venezuela Nicolás Maduro.
  • Todas las monedas y todos los billetes de curso legal en Venezuela llevarán grabada la imagen del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro. Las monedas que no lleven la imagen del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro serán recogidas y retiradas de circulación para ser fundidas y reacuñadas de nuevo con la imagen del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro, y los billetes que no tengan grabada la imagen del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro en su anverso serán recogidos para ser destruídos e intercambiados por billetes que sí tengan su imagen grabada.
  • Toda ciudad o poblado de Venezuela que tenga una población de más de cinco mil habitantes levantará un monumento de más de diez metros de altura en honor del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro que dirá “Loor, honor y gloria eterna a nuestro bienamado líder, glorioso benefactor de todos los venezolanos y excelso gobernante, Presidente serenísimo a quien todos los venezolanos deben su bienestar social y su felicidad ilimitada”.
  • Todos los medios de comunicación, prensa, radio y televisión, cederán en forma gratuita la cuarta parte de su espacio informativo, sin cargo alguno para el estado, dedicando dicha parte única y exclusivamente para alabar en términos patrióticos y nacionalistas la labor destacada y el desempeño inmaculado del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro.
  • Queda prohibido el ingreso a Venezuela de periódicos, revistas y libros que no se expresen favorablemente del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro, y serán considerados como literatura sediciosa. La posesión de este tipo de literatura antisocial será castigada por lo menos con cuarenta años de prisión, una pena que no podrá ser reducida o conmutada por nadie en ningún caso salvo el mismo Presidente de Venezuela Nicolás Maduro.
  • Se proclama por decreto presidencial el 23 de noviembre (aniversario de la fecha de nacimiento del Comandante Nicolás Maduro) como día festivo nacional, que se tomará como día de descanso obligatorio, se ondeará en dicho día festivo la bandera de Venezuela en todos los edificios públicos, en todas las escuelas, y en todas las plazas comerciales así como en todos los hogares de todos los venezolanos.
  • Se instituye el Premio Nacional de Literatura Presidente Nicolás Maduro que será otorgado anualmente al mejor escritor que haya elaborado la mejor obra literaria, el cual será seleccionado ganador del premio por un jurado instituído personalmente para tales efectos por el Presidente de Venezuela y cuyos integrantes serán escogidos personalmente por el Presidente de Venezuela.
  • Se instituye el Premio Nacional a las Artes Presidente Nicolás Maduro que será otorgado anualmente al creador de la mejor obra artística ya sea en la música, la pintura o la escultura, el cual será seleccionado como ganador del premio por un jurado instituído personalmente para tales efectos por el Presidente de Venezuela y cuyos integrantes serán escogidos personalmente por el Presidente de Venezuela.
  • Se crea la Rotonda de los Hijos Predilectos de la Madre Patria Venezuela a donde serán trasladados y depositados en un mausoleo elaborado con mármol de Carrara los restos de todos los antepasados del Presidente Nicolás Maduro.
  • Todos los libros de historia de Venezuela serán revisados, y solo aquellos que rindan homenaje respetuoso al Presidente de Venezuela Nicolás Maduro serán conservados, mientras que todos los demás serán apilados y quemados en actos públicos de purificación social.
  • Afuera de todo templo religioso, sin importar el culto o credo, se pondrá una placa metálica grande de por lo menos cinco metros cuadrados de área, pagada en su totalidad por los feligreses, que deberá decir: “Debemos nuestra plena libertad religiosa a la protección paternal que se digna darnos nuestro magnánimo y bondadoso Presidente de Venezuela Nicolás Maduro por quien todos los días y a todas horas elevamos nuestras plegarias para que nos siga gobernando y nos siga protegiendo por muchos años.” Aquellos cultos o religiones que se nieguen a dar este justo reconocimiento se les considerará enemigos del estado y traidores a la Patria, y se les cerrarán todos sus templos de culto y adoración, y sus ministros religiosos serán encarcelados o deportados de Venezuela sin ningún derecho a juicio.
  • En todo Venezuela se crearán Institutos Bolivarianos de Readaptación y Reinserción Social para dar tratamiento psicológico y psiquiátrico obligatorio bajo la tutela del estado a todos aquellos venezolanos que no sepan apreciar o comprender la grandeza del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro y a quienes se les haya ocurrido externar alguna vez una crítica en contra del buen gobierno venezolano, y estos enfermos inadaptados permanecerán recluídos mientras no se les haya curado por completo su comportamiento antisocial en contra del gobierno del Presidente Nicolás Maduro, ninguno de estos enfermos será dado de alta mientras no pueda liberarse de sus actitudes de rebeldía y de sus opiniones contrarias al Presidente de Venezuela Nicolás Maduro y su buen gobierno.

Es posible que ningún subordinado le tenga que presentar y sugerir ninguna de estas propuestas al Presidente Nicolás Maduro, no porque Nicolás Maduro se resista a implementar la lista completa del Plan de Acción para el rescate y la salvación de su gobierno, sino porque él ya debe tener algo como lo anterior en mente y en su escritorio desde hace tiempo, con la creciente posibilidad de que pronto empezará a llevar a cabo la implementación del plan completo al irse poniendo las cosas “color de hormiga” y al no contar con muchos países amigos que lo quieran recibir en calidad de asilado. Y si tal cosa sucede, si Nicolás Maduro implementa el Plan de Acción en su totalidad, veremos la creación en el continente sudamericano de algo diferente que pudiera ser llamado la Nueva Venezuela. Los venezolanos deben irse preparando para tal eventualidad que en caso de ocurrir ciertamente cambiará sus vidas a largo plazo. Y que no se asombren los venezolanos si todo esto llega a suceder, se trata de algo que ya ha sucedido en otras partes del mundo desde tiempos inmemoriales, y cuando esto sucede la experiencia indica que la duración de este tipo de situaciones a veces se extiende por décadas hasta que la vida se vuelve francamente inaguantable.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Cómo encontrar rapido mis trabajos en Internet

Recientemente he tomado conciencia de que el número de trabajos que he publicado en Internet, y no me refiero únicamente a los que aparecen en ésta “Mi Bitácora Diaria”, ha ido creciendo al punto en el que inclusive a mí mismo no me resulta tan fácil volver a encontrar algo específico recurriendo simplemente a la memoria al estar buscando un trabajo del cual quiero recoger algún dato que debe de estar por allí, y seguramente varios de mis lectores tampoco encuentran fácil localizar algún trabajo que quieren volver a encontrar ya sea para sacar algún dato o porque su lectura había quedado pendiente desde hace varias semanas o tal vez meses.

Para esta eventualidad, se vale utilizar cualquiera de los diversos motores de búsqueda que hacen de Internet una de las herramientas más valiosas del tercer milenio. Hay varios motores de búsqueda, como el que proporciona Yahoo! El que yo utilizo con mayor frecuencia, disponible en el enlace www.google.com, tiene un aspecto como el siguiente:



El secreto radica en utilizar las palabas clave que le permitan a Google llevar a cabo la búsqueda en base a los artículos que contengan las palabras clave proporcionadas. Un ejemplo sería el tratar de localizar, dentro de “Mi Bitácora Diaria”, el trabajo “Perfecta armonía”. Puesto que tal trabajo se encuentra dentro de “Mi Bitacora Diaria”, esto es lo que pondríamos en el motor de búsqueda Google:


Google
A mi bitacora diaria perfecta armonia AAAAAAAAAAAAA   AAAAAAAAAA 


Hay que aclarar que el motor de búsqueda posiciona los enlaces de acuerdo al orden en que han sido más buscados y consultados en Internet, de modo tal que un trabajo mío que solo haya sido visto por dos o tres lectores en el transcurso de varios años lo más probable es que no aparecerá entre los primeros enlaces enlistados por Google. Pero un trabajo que haya sido buscado y consultado cientos de veces tiene buenas probabilidades de aparecer en la primera página de las listas de enlaces de Google, si no es que trabajos similares con el mismo título han acumulado una cantidad aún mayor de búsquedas. Todo depende de la popularidad (y tal vez la credibilidad) de cada autor entre los internautas.

Del mismo modo, para encontrar el trabajo “El otro Adán”, un trabajo publicado dentro de “Mi Bitacora Diaria”, se escribe lo siguiente dentro del renglón del motor de búsqueda:


Google
A mi bitacora diaria el otro adan AAAAAA          AAAAAAAAAAA AAAAAA


Si se quiere localizar un crucigrama puesto desde hace ya algún tiempo dentro de “Mi Bitacora Diaria” cuyo enlace no aparece en la lista de enlaces proporcionados por Google cuando simplemente se pone la palabra “Crucigrama” (hay muchísimos enlaces hacia muchísimos otros sitios de Internet que contienen crucigramas), lo siguiente puede subir el enlace hacia la cabeza de los demás enlaces:


Google
A mi bitacora diaria crucigrama                        AAA                              AAAAAA


Todo lo anterior es útil para encontrar trabajos que se encuentran dentro de “Mi Bitacora Diaria”. Una cosa por completo diferente es encontrar otros trabajos míos que no se encuentran en “Mi Bitacora Diaria”, tales como los libros que he publicado y he puesto en Internet en Blogger. Un ejemplo de ello es el libro La Mecánica Cuántica. En tal caso, lo más conveniente es poner mi nombre y escribir a continuacion el titulo del libro:


Google
A armando martinez la mecanica cuantica          AAAAAAAAAAAAAAAAAA


Si queremos encontrar un tema en particular dentro de mi libro La Mecánica Cuántica, como el tema de la función delta de Dirac, agregamos las palabras claves del subtema del siguiente modo:


Google
A armando martinez la mecanica cuantica funcion delta Dirac          AAAAAA


No es necesario utilizar los acentos y otros modificadores propios del Castellano al usar el motor de búsqueda de Google, ya que es lo suficientemente inteligente para interpretar dentro de una palabra como pequeno que la intención era realmentre decir pequeño.

Del mismo modo, si queremos encontrar el enlace Internet a mi libro La Teoría de la Relatividad, como el tema de la función delta de Dirac, escribimos lo siguiente (si no se pone mi nombre, hay muchas otras referencias a otras obras y otros autores en lo que toca al tema de la relatividad):


Google
A armando martinez teoria relatividad          AAA                              AAAAAA


Tengo otros trabajos en Internet a los cuales de vez en cuando me interesa tener acceso. Uno de tales trabajos es el blog “Mi Rincón Poético” que se puede encontrar con la siguiente búsqueda:



Google
A armando martinez mi rincon poetico          AAA                              AAAAAA


Uno de los primeros trabajos técnicos que elaboré para Internet fue el trabajo titulado Geometrías no-Euclideanas. La razón por la cual subí este trabajo a Internet es porque me dí cuenta que en ese entonces no había nada en Español explicando de una manera entendible y accesible a un público en general el concepto de lo que son las geometrías no-euclideanas. Junté suficiente material, e inventé para mi propio uso problemas de práctica apropiados, que me ayudaron explicarle a unos amigos el tema de lo que son las geometrías no-Euclideanas, las cuales derivan su razón de ser del hecho de que el famoso postulado de las paralelas de Euclides (“Por un punto exterior a una recta dada, solo es posible  trazar una línea recta paralela a la recta dada”) se puede interpretar de tres maneras diferntes (las otras dos son “Por un punto exterior a una recta dada, no es posible  trazar ninguna línea recta paralela a la recta dada”, y “Por un punto exterior a una recta dada, es posible  trazar una cantidad infinitamente grande de líneas rectas paralelas a la recta dada” ) y las cuales conducen a tres tipos diferentes de geometrías que internamente son consistentes y no conducen a ninguna contradicción matemática interna. Iba a tirar todos los materiales manuscritos que elaboré (de hecho los tiré) por falta de espacio en mi cuarto, pero antes de tirarlos me dió lástima haber invertido todo ese tiempo para elaborar dichos materiales sin dejar que le pudieran ser de utilidad a alguien más, y fue así como decidí ponerlo todo en un blog que se puede encontrar de la siguiente manera con la ayuda de Google:


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A armando martinez geometrias no euclideanas          AAA              AAAAAA


Si por alguna razón dejo de usar Internet por varios años (por ejemplo, un viajecito al Tibet para recluirme en algún monasteriotibetano  para convertirme en un experto consumado en budismo zen y poder hacer algunas de las cosas espectaculares que podía hacer el personaje de la serie Kung Fu), y quiero regresar para encontrar algo que elaboré en alguno de los trabajos que subí a la Web, espero poder recordar que dentro de “Mi Bitácora Diaria” elaboré un documento (éste documento) aclarando la manera de poder encontrar yo mismo trabajos que elaboré desde hace varios años. Y si se me olvida incluso haber elaborado esta entrada, ojalá y le sea de utilidad a otros. Es de lo que trata Internet, compartir conocimientos y experiencia con otros.

jueves, 1 de septiembre de 2016

R.I.P. al Día del Presidente



En este primero de septiembre de 2016, con el cambio de formato llevado a cabo por el Presidente Enrique Peña Nieto consistente en simplemente hacer llegar su informe anual por escrito al Congreso de la Unión y llevando a cabo posteriormente una reunión con jóvenes para sostener un diálogo de preguntas y respuestas tratando de emular las town hall meetings que se acostumbran usar en los Estados Unidos, terminó de morir la ceremonia acartonada en la cual se endiosaba al presidente de México rindiéndole honores y pleitesía mientras leía ante el Congreso un resumen de muchas cifras numéricas pretendiendo rendir cuentas a la nación sobre los resultados del desempeño anual de su gestión.

Después de la Independencia de México, fue en la Constitución de 1824 cuando se sentaron las bases jurídicas del informe presidencial, ya que en su Artículo 120 quedó establecido “que los responsables de cada secretaría de Estado, y no el presidente, estaban obligados a dar cuenta de la situación en la que se encontraba su respectivo ramo”. Tiempo después, el artículo 63 de la Constitución de 1857 establecía que: “A la apertura de sesiones del Congreso asistirá el presidente de la Unión y pronunciará un discurso en que manifieste el estado que guarda el país. El Presidente del Congreso contestará en términos generales”. Dicha norma fue heredada por la Carta Magna de 1917 ya que estableció en su artículo 69 que el informe tendría que ser presentado, sólo que en esta ocasión se precisó que sería por escrito.

El primer presidente en rendir un informe fue el general Guadalupe Victoria, quien, a pesar de que no estaba obligado, se presentó ante el Congreso para dar cuenta sobre la marcha de su gobierno. Aquél primero de enero de 1825, el presidente Victoria dio a conocer que, a pesar de las penurias económicas por las que atravesaba el país, después de la lucha por la Independencia y del fallido imperio de Agustín de Iturbide, se había logrado vestir, armar y aumentar el ejército, pagar los sueldos atrasados de los empleados y atender —en la medida de lo posible— la administración de justicia. Guadalupe Victoria, entonces, creó la tradición que los siguientes presidentes continuaron: asistir en persona a la presentación del informe presidencial al Congreso, fecha que años después se conoció como el Día del Presidente. En el trajinar de la política mexicana, este evento, que ha cambiado de fecha, sirvió para atacar la política de grupos contrarios a la facción que ordenaba desde la Presidencia o convertirse en centro de alabanza y “lambisconería”; de aquellos tiempos en los que si el mandatario preguntaba: “¿Qué hora es?”, la respuesta era: “La que usted diga, señor Presidente”. En la época del PRI, de 1929-2000, se instauró por orden de la tradición el llamado “Día del Presidente”, en el que la grandeza de los caudillos del Revolucionario Institucional era coloreada con mítines multitudinarios en la calle, banderitas de colores, papelitos volando y el cierre: Un concierto de aplausos ofrecido por los legisladores; mientras el “líder”, con las dos manos saludando, miraba para todos lados. El Presidente Abelardo L. Rodríguez profirió el “resumen” administrativo más largo en la historia: Necesitó de siete horas con 35 minutos.

Los aplausos prolongados, las lisonjas, la lambisconería desmedida, los elogios sin fin, en el Día del Presidente, no eran tan honestos como pudiera suponerse. En la época del partido único que comenzó con la fundación del Partido Nacional Revolucionario, que después cambió sus siglas pero siguió siendo lo mismo, en los tiempos del autoritarismo en los cuales un solo hombre, el Presidente de México, podía conferir cargos importantes dentro del gobierno e inclusive escoger personalmente a su sucesor en la presidencia, todos los políticos de México se peleaban y competían entre sí para ver quién podía ofrendarle al Presidente las mejores alabanzas, para que de este modo el Presidente agradecido por las muestras de servilismo premiara al más lisonjero con una muy buena chamba en el poder.

Al consolidarse el PRI como la única vía posible para poder aspirar a un cargo público de diputado, senador, gobernador e incluso simple alcalde, el Día del Presidente continuó institucionalizándose en los tiempos de los presidentes Miguel Alemán Valdez, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos, permaneciendo como un día dedicado no tanto a la recepción y evaluación del informe presidencial sino a glorificar y alabar la enorme grandeza del Presidente de México prácticamente hincándose de rodillas ante el primer mandatario, a grado tal que entre los diputados, senadores, gobernadores, jueces, magistrados y ministros siempre había una competencia genuina para ver quién se destacaba por los mejores elogios a la figura presidencial.

Así pues, durante décadas el inicio de septiembre estuvo marcando la fecha para que el máximo representante del Poder Ejecutivo presentara al pueblo de México todas las decisiones tomadas durante su gestión en el año en curso, y supuestamente en teoría era una ceremonia de rendición de cuentas. Pero en la praxis era todo lo contrario. Ese día era la personificación del histrionismo y la burocracia en su máximo esplendor. El informe de gobierno representaba la oportunidad ideal para que el Presidente en turno se exhibiera ante los ojos del país y pudiera presumir su enorme grandeza que lo situaba como un ser especial con una sapiencia muy por encima del resto de los mortales ordinarios. Recurriendo frecuentemente a una jerigonza ininteligible, el Presidente se daba el lujo de estar hablando durante horas de asuntos que en teoría deberían ser simples, pero que bajo el guión que le preparaban sus subordinados se volvían intrincados laberintos cuyo significado sólo estaba reservado para unos cuantos iniciados.

Al final de la lectura del informe presidencial, siempre había una respuesta al informe elaborada por el Congreso de la Unión en la voz de su representante. Pero esa respuesta jamás contenía crítica alguna, y de hecho ni siquiera hacía referencia a lo que hubiera hecho o hubiera dejado de hacer el Señor Presidente. Recuérdese que eran los tiempos en los cuales el Congreso estaba controlado por una mayoría aplastante ejercida por un solo partido político que a su vez estaba supeditado por completo al Presidente de México. Puesto que la respuesta era leída (o improvisada) inmediatamente después de haber terminado el Presidente de leer su informe, no había espacio alguno para análisis y disección de lo informado. La respuesta oficial e inmediata del Congreso en la voz de su representante era siempre una cadena interminable de alabanzas y glorificaciones que constituían lo que hoy se conoce como un culto a la personalidad. El primero de septiembre era un día dedicado por completo al Presidente, y nada más. Era lo que se dió en llamar el besamanos.

El Día del Presidente solidificó la conversión del Presidente en un tlatoani por antonomasia en su gestión, terminó siendo el retrato vivo del presidencialismo mexicano. Autoritario por vocación; populista y demagogo hasta lo insufrible; megalómano a niveles planetarios; político con discurso democrático y prácticas represivas; encantador de intelectuales, defensor de la libertad de expresión y, al mismo tiempo, censor de la crítica.

El endiosamiento a niveles grotescos de la figura presidencial llegó a tener un efecto no anticipado y no deseado, incluso devastador: el enloquecimiento a causa del poder desmedido ejercido por el Presidente. Resistiendo a duras penas la tentación de caer en la locura ocasionada por el ejercicio desmedido del poder, en el anecdotario presidencial de aquellos tiempos que cada vez se antojan más lejanos conforme la democracia en México sigue evolucionando, se atribuye a Adolfo López Mateos haber dicho lo siguiente en referencia al sexenio presidencial: “Durante el primer año la gente te trata como Dios y la rechazas con desprecio; en el segundo te trata como Dios y no le haces caso; en el tercero te trata como Dios y lo toleras con incredulidad; en el cuarto te trata como Dios y comienzas a tomarlo en serio; en el quinto te trata como Dios y no sólo lo crees: lo eres”.

El Día del Presidente empezó a llegar a su fin tras el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, el autor intelectual y responsable directo como comandante en jefe del Ejército Mexicano de la matanza estudiantil en Tlatelolco en 1968. Luego de la masacre de Tlatelolco, Díaz Ordaz aceptó su parte en los hechos en su último informe de gobierno en 1969. Por primera vez un Presidente asumía la responsabilidad de un acto represor pero a sabiendas de que no sería llevado jamás ante ningún tribunal para responder por sus crímenes. Eran los tiempos del autoritarismo, eran los tiempos del partido único controlado con mano de hierro por el Presidente de México y con una oposición simbólica que solo servía para hacerle el juego a una dictadura de partido que pretendía ser una democracia. Nadie de los que estuvieron allí presentes en el último informe de gobierno de Gustavo Díaz Ordaz se atrevió a interpelarlo en su presencia ni a emitir un gesto o un signo de desaprobación por la terrible matanza. Después de todo, era un hombre que con solo mover un dedo o hacer un gesto podía enviar a su tumba a cualquiera usando ya sea a la funesta y hoy extinta Dirección Federal de Seguridad, a la Policía Federal, o ultimadamente al mismo Ejército como ya lo había demostrado en 1968. Ese último informe de un Presidente asesino tuvo el sabor de algo irreal, una especie de pesadilla. En esta ocasión no hubo tantas alabanzas para un presidente que ya se iba. Lo trascendental del último informe de gobierno de Gustavo Díaz Ordaz es que a partir de ese momento se le fue perdiendo respeto a la figura presidencial.

Pese a la mala experiencia que México tuvo con el autócrata asesino Gustavo Díaz Ordaz, la figura presidencial aún sostuvo algo de buena salud -hablando en términos relativos- a principios de la década de los setentas, incluso con el ambiente restrictivo que se hacía presente en varios ámbitos. El sucesor de Gustavo Díaz Ordaz, escogido personalmente por Díaz Ordaz y presentado por la propaganda oficial como un gran hombre, salvador de México etcétera etcétera, fue Luis Echeverría Alvarez. Al inicio de cada sexenio, la esperanza renacía, el optimismo florecía, y todos querían que al Presidente le fuera bien porque si le iba bien al Presidente entonces era porque le estaba yendo bien a la nación. Sin embargo, la terrible devaluación del peso anunciada en la cercanía del último informe presidencial de gobierno de Luis Echeverría sumada a otra represión brutal al estilo Tlatelolco, esta vez sin recurrir al Ejército pero usando para ello a un bien financiado grupo paramilitar que llevó a cabo otra terrible matanza en un Jueves de Corpus, ninguno de cuyos paramilitares fue jamás enviado a prisión al gozar de la protección directa que se les estuvo dando desde Los Pinos y desde el Congreso con la mayoría absoluta ejercida por el partido que controlaba al Congreso con una mayoría aplastante, todo ello contribuyó a que la figura presidencial continuara demeritándose, a grado tal que el mismo Luis Echeverría se estuvo quejando de que afuera en la calle había una campaña orquestada de rumores que acusaba a Luis Echeverría de intentar dar un golpe de estado para proclamarse presidente vitalicio recurriendo para ello al asesinato de su sucesor José López Portillo. Es posible que en efecto tal cosa haya estado a punto de ocurrir, y el pánico que se desató ante tal posibilidad quedó plasmado en el libro Los últimos 91 días de Carlos Loret de Mola publicado en 1978 (su hijo Rafael Loret de Mola está convencido de que represalia por la publicación de tal libro el gobierno autoritario unipartidista de ese entonces que el escritor peruano Mario Vargas Llosa llamó la dictadura perfecta estuvo detrás de lo que fue en esencia un asesinato por revancha política). Cuando los legisladores del Congreso acudieron al último informe presidencial de Luis Echeverría, el respeto hacia la figura presidencial en el Día del Presidente estaba ya en picada ante un hombre que muchos daban ya por loco. Por esto mismo, la salida de Luis Echeverría de la presidencia así como la entrada de José López Portillo fueron bien vistas y bien recibidas por todo México con satisfacción y enorme alivio, y nuevamente la propaganda oficial presentó al presidente entrante con optimismo desenfrenado, una especie de redentor que salvaría a México de los legados de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría. ¡Qué tan equivocados estaban los analistas de ese entonces!

José López Portillo es quizás el Presidente de México de quien la gente recuerda con menos fortuna. durante su sexenio las devaluaciones y la inflación estuvieron a la órden del día. Como remate, durante su último año quedó grabada para la posteridad su frase en la que prometía defender al peso “como un perro”. Al final, en su último informe presidencial, en el ya para entonces agonizante Día del Presidente, a López Portillo sólo le quedó romper en llanto después de haber hundido por completo la economía de la nación mientras se le construía una opulenta mansión en la Colina del Perro. Todo un histrión que, al igual que su antecesor, parece haber terminado igual de loco.

Tras la salida de un José López Portillo ya desequilibrado en sus facultades mentales, le tocó a su sucesor Miguel de la Madrid cargar con el peso de la culpa. El enorme daño causado a la figura presidencial por los mandatarios anteriores a partir de Gustavo Díaz Ordaz tuvo su primera consecuencia fuerte en el Día del Presidente de Migual de la Madrid, porque fue cuando se presentó ante el Congreso a rendir su último informe que por vez primera y en lo que en otros tiempos hubiera sido tomado no solo como una falta de respeto sino como una blasfemia, unverdadero sacrilegio, Miguel de la Madrid fue interpelado mientras estaba hablando, en un hecho que fue realizado por políticos que luego formarían parte de la izquierda en México en protesta por lo que consideraron como un escandaloso fraude electoral que con el pretexto oficial de la caída del sistema les robó la presidencia para garantizársela al PRI. La figura presidencial había dejado de inspirar el respeto institucional de que se le había revestido, y no solo se le perdió el respeto institucional, sino que también se le empezó a perder el miedo en una etapa histórica en la que ya nadie consideraba al Presidente como un ser infalible y en la que los tiempos del autoritarismo se empezaban a acercar a su fin. Miguel de la Madrid ya no tuvo oportunidad de poder enloquecer porque la gente ya no se arrodillaba ante la figura presidencial como antes, y el presidente en vez de ser visto como un líder de enorme sabiduría empezó a ser visto como un burócrata inepto que solo llegó a la silla presidencial por la vía del dedazo ejercido por su predecesor.

A Carlos Salinas de Gortari, sucesor de Miguel de la Madrid, le tocó ser depositario de la primera acusación abierta de fraude electoral, luego de que se erigiera como Presidente en 1988. No obstante, logró completar su sexenio, aunque no se libró de las interpelaciones que año con año se volvieron más habituales en los informes presidenciales. Entre ellas destaca la del ex alcalde de Acapulco, Félix Salgado Macedonio, quien se plantó durante todo un informe frente a la tribuna con un cártel en el que acusaba de mentiroso a Salinas. El Día del Presidente, en vez de ser un besamanos pletórico de alabanzas, empezó a convertirse en un calvario que tenía que ser tolerado por meras consideraciones históricas y de protocolo. Pero mucho más importante, marcó una etapa en la cual el Congreso de la Unión, aunque fuese solo en parte a través de las facciones opositoras, empezó a marcar su distancia del Presidente dejando de ser un órgano palero para empezar a constituírse en un poder independiente del Ejecutivo.

El sucesor de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, el cual llegó a la presidencia única y exclusivamente porque el candidato del PRI Luis Donaldo Colosio fue asesinado antes de que se celebraran las elecciones presidenciales, tuvo que hacer frente a otro demérito al enorme poder presidencial, Ya como presidente, tuvo que aguantar un duro golpe que le fue propinado por una ciudadanía ansiosa por sepultar los tiempos de la dictadura de partido con los cuales se beneficiaron ampliamente los miembros de la casta política pertenecientes al que había sido el partido oficial por siete décadas consecutivas. Con las elecciones federales de 1997 y a la mitad de su sexenio, Ernesto Zedillo fue el primer presidente que perdió la mayoría absoluta de la cual gozaba el PRI en el Congreso y de la cual gozaban los presidentes anteriores con la cual tenían garantizada la aprobación automática con sello con olor a burocracia bien pagada de cualquier ley o cambio constitucional que querían ver aprobado. Antes, el Congreso de la Unión, supeditado por la mayoría absoluta y aplastante del PRI, era un congreso simbólico, de membrete, nunca le rechazaba al Presidente ninguna de las iniciativas que enviara al Congreso las cuales se podían considerar aprobadas de antemano. A partir de 1997, se volvió necesario negociar para obtener consensos y llegar a acuerdos con la oposición. Y en lo que toca a los informes presidenciales, durante la década de los noventas las protestas durante el acto político ya habían pasado de ser un mero protocolo burocrático a un desfile de dimes y diretes en el que la oposición no perdía la oportunidad de reclamarle al Ejecutivo sus desaciertos. El caso de Ernesto Zedillo no fue la excepción  y culminó una época de alborotos en el recinto de San Lázaro.

Con la llegada del Partido Acción Nacional al poder, la primera ocasión que el PRI perdía la presidencia de México, Vicente Fox apeló tiempo después a una nueva estrategia para evitar las confrontaciones o reclamos por parte del poder legislativo durante la presentación del informe presidencial. A partir del Sexto Informe de Gobierno de Vicente Fox, en 2006, se terminaron los discursos desde la tribuna de San Lázaro, pues ante el desconcierto dentro del recinto y los reclamos de una izquierda que nuevamente se decía robada en otra elección presidencial, el guanajuatense simplemente se limitó a entregar su resumen en persona al presidente de la Mesa Directiva pero de manera escrita sin ocupar mayor tiempo para leerlo ante la concurrencia. y después dar un mensaje en cadena nacional. De este modo, Vicente Fox emitió el informe más corto en la historia de estos eventos oficiales. Sólo emitió 65 palabras de su último resumen administrativo, en el que culpaba a legisladores de no permitirle hablar ante la nación: “Secretarios, senadores y diputados: en cumplimiento a lo señalado por el artículo 69 de la Constitución, he asistido a este Congreso de la Unión y hago entrega del Informe correspondiente al último año de mi gestión. Ante la actitud de un grupo de legisladores que hace imposible la lectura del mensaje que he preparado para esta ocasión, me retiro de este recinto.”

Puede decirse que el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, sucesor de Vicente Fox, fue el que enterró definitivamente la “fiesta del mandatario”. El candidato panista había comenzado su administración con serias dificultades después de una elección sumamente cuestionada en la que hasta la fecha abundan las sospechas de un fraude electoral (sobre todo cibernético), y la ceremonia de transferencia de poderes y la protesta constitucional se tuvo que realizar casi furtivamente, ante la presión de los partidos de izquierda, que reclamaban el presunto fraude electoral contra Andrés Manuel López Obrador. Con el sucesor de Vicente Fox, también surgido de la oposición, en lo que toca al informe presidencial se pasó de lo escrito entregado personalmente al Congreso a la ausencia total del Ejecutivo en el Congreso de la Unión. Luego de que Calderón siguiera el modelo de Fox, también optó por presentar su informe de manera escrita, bajo la excusa de agilizar el acto. Sin embargo, ya para su tercer año de mandato la figura presidencial ni siquiera se apareció en el recinto legislativo y envió en su lugar al titular de Gobernación. En efecto, a partir de una reforma constitucional llevada a cabo en el año 2008, el día del Informe Presidencial dejó de ser el “besamanos” y el “día del Presidente”. Fue así como desde 2008 el país dejó atrás la época cuando en el día del Informe se descansaba (era un día de descanso obligatorio) porque los mexicanos debían escuchar a su Presidente leer informes larguísimos que eran usados por el Presidente para lucirse y presumir los logros de su administración.

La introducción del nuevo formato llevada a cabo por el Presidente Enrique Peña Nieto, respondiendo a preguntas hechas por un auditorio selecto de jóvenes entregando por escrito y por separado a través de su Secretario de Gobernación el informe presidencial al Congreso, no hace sino subrayar el hecho de que se acabó (y esperamos que para siempre) la hilera interminable de políticos acomodaticios que competían entre sí para ver quién era el que más elogiaba al mandatario y por lo tanto era candidato a ser beneficiado con favores de índole política. Pero aún, con la pifia de haber invitado a México precisamente en la víspera del informe presidencial a un candidato presidencial norteamericano que ha ofendido y ha injuriado mucho a los mexicanos, dándole la categoría de jefe de estado sin serlo, casi nadie se fijó ni le dió importancia al hecho de que el primero de septiembre de 2016 era el día del informe presidencial. El informe pasó a ser un mero trámite burocrático que no llama la atención de nadie, y tal vez ni siquiera de los mismos miembros del gabinete presidencial, pasó a ser un día como cualquier otro.

El Día del Presidente, hecho para alabar y honrar al presidente, ha muerto, fuimos testigos de sus pompas fúnebres en 2008, y es hora de festinar el clavo final puesto en el ataúd del día de la humillación nacional este primero de septiembre de 2016 por el Presidente Enrique Peña Nieto. En vez de la respuesta protocolaria preparada de antemano en el Congreso con una sola voz al informe sin haber leído ni siquiera el primer párrafo del mismo, el informe ahora será desmenuzado y analizado con tiempo y con lupa, sobre todo por los diputados y los senadores de los partidos de oposición. Al morir la antigüa ceremonia de endiosamiento, podemos preguntarnos ahora seriamente: ¿cómo pudieron aguantar las generaciones anteriores la farsa del besamanos, como pudieron tolerar el ritual anual de estar elevando al Presidente a la categoría de una especie de dios en la tierra, como se pudieron prestar a semejante humillación de la dignidad republicana?

Un aspecto positivo de que el besamanos que alguna vez fue el informe de gobierno haya pasado a los libros de historia como un mal recuerdo es que los presidentes actuales no están expuestos a terminar locos. Las limitaciones que han sido impuestas a presidentes que ya no controlan a los congresos con mayorías absolutas y aplastantes, limitaciones mucho mayores que las limitaciones casi inexistentes al poder presidencial que había en los tiempos de Gustavo Díaz Ordaz, los obligan a poner los pies en la tierra y a dejar de creerse semidioses. Ya no enloquecerán como consecuencia de ejercer un poder ilimitado. Y se verán cada vez más obligados y comprometidos a guiarse por la voluntad democrática expresada en las urnas que por la voluntad presidencial propia. Esto ya es un avance. Por algo se empieza.

Making a deal with the... DONALD!



There was a time when selling or trading one’s immortal soul would entail a trip to the local cemetery, being there precisely at midnight, preferably in the company of a devilish coven, and drawing a few drops of blood from one of your fingers with a very sharp knife in order to sign the bottom of a parchment paper filled with words in a cryptic lingo while chanting an oath in the midst of humming converts.

Not anymore.

Nowadays, these unholy actions are carried out in the top floor of a high-rise building and formalized with a rare special edition gold plated Sheaffer pen in a scenario pretty much like the one that will play in the following story.

The characters and events portrayed in this story are purely fictional (cross my fingers behind my back) and any similarities to real persons from real life are purely coincidental (cross my fingers again behind my back).

Donald Duck is a registered trademark of the Walt Disney Company.

The Ronald MacDonalds clown in a registered trademark of the MacDonalds Corporation.

Don Aldo is a registered trademark of Martinez Mega Productions Incorporated.

Drumpfy’s Wall is a trademark of whomever wants to claim it.

A man dressed as a flamboyant top executive sitting behind a wide luxurious desk shuffles thorugh the pages of a paperback with the title The Subtle Art of the Crooked Deal while saying to himself:

-The guy who wrote this stuff is a genius, a true genius. Not an apprentice, but a true master in the fine art of the crooked deal. He should be awarded the Congressional Medal of Honor, the Pulitzer prize, or the Purple Heart...

-The Purple Heart, Mister Drumpfy?- exclaims with amazement one of his subordinates standing up in front of him, trying to correct his boss without actually correcting him.

-Something like that.

-As always, Mister Drumpfy, you are right, your voice is the voice of true reason. You are the greatest.

-Yeah. Well, time is money, my money, and we must continue on with this briefing, since I wanna keep getting richer and richer until I have become richer than Uncle Scrooge, richer than the Crown Prince of Qatar, richer than...

-...that Mexican impresario named Carlos Slim?- adds the subordinate, unwittingly provoking the anger of Mister Drumpfy:

-You’re fired!

With a mean look in his face, the Donald asks his remaining subordinates:

-Any more wise guys here?

Unable to utter a single word, the subordinates leave all the talking to Mister Drumpfy:

-What else is new?

-A pesky Mexican blogger who has never been very fond of  you has just published another spoof on you.

-He has?

-Indeed he has, Mister Drumpfy, indeed he has.

-Let me guess. By any chance, does he happen to be this guy... I believe his name is Romano, or Armado, or something like that... and his family name is Martini, or Martino or Marzini, or something like that?

-Something like that, Mister Drumpfy, something like that.

-Who or what does he think he is, to question my greatness?

-He has also written two new books entitled Let Don Aldo be Don Aldo, a book about a mischievous businessman who goes into politics and ends up cuckoo, and The Crazy Antics of Don Aldo, a book about the same devious businessman who goes even nuttier after losing a major presidential election and is kicked out in disgrace from the political party he hijacked, both of which are flying off the shelves, these beside another book due to come out on Christmas describing the clownish blunders of a former Mafia boss who was kicked from the Syndicate due to his erratic behavior and who later became an entrepreneur-turned-politician who ends up becoming the laughing stock of the establishment...

-I’ve heard enough. Make him an offer he cannot refuse, make him a deal on my behalf. Hire him, and after a few hours have gone by, fire him on my behalf.

-He won’t take the bait, he’s not that dumb.

-In that case, make the usual phone call to Immigration denouncing him so he can be deported.

-He doesn’t even live in the USA, nor does he want to.

-He doesn’t?

-Nope.

-%#@*^%@#$*! (Curses!)

With his face redder than usual, taking a deep breath, Mister Drumpfy asks for more updates.

-So what else is new?

-Don’t look back, Mister Drumpfy, but outside the main window pane two guys have unfurled and placed a Mexican flag, one of them disguised as El Santo and the other one disguised as El Zorro.

-What the...? So what are you waiting for? Call some of my goons... err... I mean, my security guards, so they can nab those latino punks and bring them to me for their proper punishment.

-Impossible, Mister Drumpfy.

-Wadda ya mean, impossible? Because this is the top floor of my high-rise Drumpfy Tower?

-No. Because they just jumped a few minutes ago all the down, releasing their glider parachutes, taking them off quickly along with their disguises, and disappearing into the subway.

-%#@*^%@#$*%#@*^%@#$*! (Curses, foiled again!)

Taking another deep breath, Drumpfy adds:

-This briefing is over! Everybody out!

Hastily obeying his command, his subordinates clear the room in less that two seconds, while Drumpfy takes three deep breaths before seeking reassurance.

While combing his hair meticulously, the big man stands in front of a wall mirror and asks:

-Mirror, mirror, on the wall, who’s the fairest, most clever, most wisest of them all?

The genie behind the mirror responds:

-You really wanna know? You really wanna know? Here it is. It is that Mexican guy named...

-Get lost!

At the behest of an irate Mister Drumpfy who calls one of his thugs... err... security guards, the mirror is promptly dismounted and taken to the edge of the outside window, being dangled like a pendulum while the mirror wails to save itself from its crushing fate.

-It’s seven years of bad luck, Drumpfy. For you, that is. Don’t throw me out,  don’t throw me down, please! I beg you. You are the greatest! Honest to goodness!

-You’re fired!

And the mirror begins to fall all the way down towards its Drumpfy-decreed fate, but not before reflecting back the image of Mister Drumpfy not as Ronald MacDonalds but as Twisty the clown while adding:

-You are no Ronald. You are a freak of Nature, you are scum among the scum, I’m more than glad that I will never see your ugly face again nor will I have to endure your bad breath. Yipes!

-%#@*^%@#$*! (Even more curses!)

After everybody has gone out before Drumpfy gets another gripe, a gorgeous blonde secretary in stiletto heels gingerly dares to enter into his office, saying to him in a soft voice:

-Mister Drumpfy. There is a man outside your office who is eagerly waiting to see you.

-Does he have an appointment?

-Yes, he does. He came here to sign the Eternal Pledge of Allegiance and Unconditional Loyalty Contract.

-Very well. By the way, is he a Mexican?

-He doesn’t look like one, Mister Drumpfy.

-In that case, you can let him in.

Fidgeting with a plastic figurine of Donald Duck, Mister Drumpfy stands up while the man enters into his office, feigning good humor and exclaiming:

-Welcome to my lair! Donald’s my name, and casinos and gambling... err... I mean... Donald’s my name, and dealing’s my game.

Putting up front a wide and deceiving smile, the top gun adds:

-Are you related to any Mexican either by marriage, love affairs, business related relationships or whatever?

-No, Mister Drumpfy. I don’t even have a Mexican maid. As a matter of fact, my grandfather used to be a Grand Dragon of the KKK.

-Are you ready to swear by what you are saying?

-Yes, if that’s what it takes to be called one of your very own.

-In that case, put your hand over this paperback I’m holding, and repeat after me: I do most solemly swear that I do not have anything to do with any Mexican immigrants, legal or undocumented.

-Do people from Europe, I mean, from Spain, true hispanics, none born in Mexico or South America, also count as the forbidden ones?

-They’re all the same, Mexicans, chicanos, latinos, spaniards, you name it. Now let’s continue with your pledge.

-I think I would like to check first if I have a nobleman from the Spanish empire whom my mother once told me he could be my great great great great grandfather. If so, I would be unworthy to kneel before your presence.

-Are you going to waste my time? Because if so, I’ll have my goons, err... I mean, my security guards, throw you out the window just as they did with that blasted wall mirror for which I do not have any more use. Don’t forget that this is a fifty stories high building, and we’re at the top floor.

-No Mister Drumpfy. I’m one of your tens of thousands of admirers. I will support you no matter what you say, no matter what you do, no matter what  happens.

-Cross your heart?

-Cross my heart.

-In that case, all is well. Take a seat. It is now time for you to sign your Eternal Pledge of Allegiance and Unconditional Loyalty Contract.

-Can I have a copy of the contract?

-Of course, but only after you’ve signed it.

-Do I have any right?

-Sure you do.

-I don’t see any mention of them in the contract.

-It’s all in the fine print.

-What fine print?

-It’s at the end of the document.

-I can’t see anything except a very thin line.

-That’s the fine print.

-I can’t read any legible text in that thin line.

-Of course you can’t. You need a high power scanning electron microscope in order to read it.

-And where am I supposed to get one?

-You can borrow mine here in this building, but only after you have signed the contract.

Feeling a little bit uneasy, the aspiring parishioner of the Drumpfy cult takes with his shaky right hand the rare special edition gold plated Sheaffer pen handed over to him by  Mister Donald Drumpfy, putting his signature on the contract that will bind him for all eternity to the Donald. Once the point of no return has been reached, Mister Drumpfy adds:

-Did you bring the offering?

-The offering?

-Something to pay homage to me in order to be considered worthy of joining those who worship me. It is a prerequisite to seal the deal with which you will honor me and praise me and obey me and...

-Ah, yes! A present, a gift. I was told over the phone of such a condition in order to close the deal and become one of your loyal followers in order to enjoy the happiness of being a Donald Drumpfy soldier. With such a thing in mind, I gave my wife quite a bit of money in order in order to procure a meal fit for a king, and it is here in this box I brougth along with me. Bon appetit!

Mister Drumpfy does not waste time savoring what appear to be delicacies brought from afar, perhaps the Orient, especially the crunchy and spicy corn chips covered with cheese-based sauce, the smashed avocado mingled with coriander and onion bits, and the delicious fried corn treats filled with chopped meat, lettuce, tomatoes and cheese. With a grin in his face while tasting the smorgasboard of fine cooking, The Donald cannot resist the urge to ask:

-This is indeed foodstuff fit for the gods, I mean, for someone like me. What exquisite cuisine have you brought me as offering?

Searching inside the box for the menu list, the face of the aspiring apprentice displays shock as he begins to read the description of the food he has brought as proper homage to Mister Drumpfy whose face becomes puffy as he gorges the meal.

-Well, what is the type of cuisine you have brought me?

-Oh, no! Mister Drumpfy, please forgive me, please forgive my wife. I will teach her a lesson she will not forget as soon as I return home.

-What? I order you to tell me immediately, what have you brought me?

-Among the items in the meal, I read here that the crunchy and spicy corn chips covered with cheese-based sauce are Nachos and without the cheese-based sauce are simply tostadas, the mashed avocado mingled with coriander and onion bits is actually guacamole, the delicious fried corn treats filled with chopped meat, lettuce, tomatoes and cheese are tacos spiced with a tinge of chipotle sauce, and there is of course a big enchilada spiced with jalapeño peppers.

-The whole enchilada?

-The whole enchilada.

Displaying an anguish he cannot hide, Mister Drumpfy cries out:

-You mean that all this, all of what I have eaten, is Mexican food?

-Yes Mister Drumpfy. I’m truly sorry. Please forgive me. It was a special order from Mighty Taco, that Mexican outfit from Long Island. I should have checked before bringing this offering to you.

With his face turning blue, falling down to the floor while contorting as the possesed little girl in the motion picture The Exorcist, Mister Drumpfy begins to scream and cry in deep agony.

-What have you done, you unworthy fink, look at me, just look at me!

His body lying across the floor and jumping like a Mexican jumping bean, Mister Drumpfy adds:

-I’m melting! Melting! Oh, what a world, what a world!

After contorting and twisting and turning for a while, with a poof just like the one portrayed by Jack Nicholson near the end in one of the final scenes of The Witches of Eastwick with which he makes his exit, so does Mister Drumpfy. In a burst of exhilaration, the thugs, err... the security guards and the employees and the secretary and all the assistants of Mister Drumpfy begin to jump and sing with joy frolicking as if it was Christmas:

-Hail the newcomer! Ding, dong, the wicked boss is gone! The wicked boss is gone!

All the while, a mariachi band down the street plays Cielito lindo and other famous tunes as El Son de la Negra. The fiesta doesn’t last long, for the heirs of Mister Drumpfy as well as his wife and ex wives storm into the office looking for... Mister Drumpfy? Hell no! His final will and testament. His heirs, wife and ex wives will most surely fight to their last breath in order to grab most of what they can get out of the wealth left by behind by Mister Donald Drumpfy. Like father, like sons and wife and ex wives.

And what ever happened to Mister Drumpfy? Well, he has gone all the way down to the welcoming arms of El Diablo in a very hot place decorated with lava flows where he will have time to chat with El Diablo for a long long time, no doubt trying to make a deal with El Diablo using the art of the deal, trying to make amends for a job poorly done. He will be very busy attempting to strike a deal with his only true boss and master, while all his greedy inheritors at the Drumpfy Tower including his greedy lawyers will keep themselves very busy trying to kill each other in order to get a hold of all the money left behind by Mister Donald Drumpfy.

        Ode to the Donald

Humpty Drumpfy sat on a wall,        (the Trump wall, that is)
grumpy Drumpfy had a great fall,     (he fell on the US side, fortunately)
and all of his friends
and all of his goons
and all of his crowds
Republicans too
could not put back Drumpfy
together again.