sábado, 5 de septiembre de 2015

Guatemala le da una lección a México

Al empezar la primera semana de septiembre de 2015, en pleno Mes de la Patria en México, el pueblo de Guatemala le dió a México una importante lección de madurez cívica llevando a cabo algo que todavía hoy sería impensable en México: la aplicación de las leyes y la justicia al Presidente de Guatemala considerándolo no como un ser superior ubicado por encima del resto de los mortales sino como un ciudadano más obligado a cumplir sus obligaciones al igual que cualquier otro ciudadano.

El primero de septiembre, un juez guatemalteco que demostró con hechos y no con palabras una independencia absoluta entre el poder judicial y el poder ejecutivo ordenó el arraigo del Presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, para impedir que saliera del país luego de que el Congreso le había retirado al Presidente la inmunidad, con lo cual se abrió el camino para procesarlo penalmente tras ser involucrado en un fraude fiscal. La fiscal general Thelma Aldana informó en rueda de prensa que tras el fallo legislativo del Congreso la fiscalía había solicitado el arraigo que fue concedido por el juez, demostrando con hechos y no con palabras que la fiscalía de Guatemala es capaz de poder actuar en forma independiente y autónoma del Presidente de Guatemala en vez de ponerse a las órdenes del Presidente para protegerlo y cubrirle los delitos que haya cometido. En México esto jamás ha ocurrido. Horas antes el Congreso le había retirado la inmunidad al Presidente demostrando con hechos y no con palabras que el poder legislativo de Guatemala también es capaz de actuar en forma completamente independiente y autónoma del poder ejecutivo, abriendo con ello la posibilidad de que se le procesara al Presidente por sus presuntos vínculos con un fraude que ya había llevado a la vicepresidenta de Guatemala Roxana Baldetti a la cárcel y que había sumido al país en una crisis política sin precedente en la historia reciente.

“Guatemala está dando muestras de que nadie es superior de la ley y en consecuencia es un mensaje para todos los funcionarios públicos actuales y futuros de que nuestra actuación debe sujetarse a la Constitución”, señaló la fiscal Thelma Aldana al ponerle el ejemplo a la PGR de México de algo que la PGR jamás en toda su historia se ha atrevido a hacer en contra de ningún Presidente de México aún en la comisión de delitos mucho más graves que los delitos de los cuales estaba acusado Otto Pérez Molina.

Un hecho trascendental que tampoco ha ocurrido jamás y que posiblemente nunca ocurrirá en la historia de México es que la histórica decisión de quitarle la inmunidad al Presidente Pérez Molina se llevó a cabo en el pleno del Congreso guatemalteco con una votación unánime a favor de los 132 legisladores presentes, sin que hubiera un solo congresista lamebotas rastrero en el pleno del Congreso que tratara de usar su voto para tratar de darle protección e impunidad a Otto Pérez Molina. El retiro de la inmunidad no removía a Pérez Molina de la presidencia, pero permitía que se le procesara como a cualquier otro ciudadano y permitía también que un juez eventualmente pudiera solicitar su detención. ¿Cuándo ha ocurrido algo parecido en México pese que a cada rato los políticos mexicanos no se cansan de andar presumiendo que en México se vive y se disfruta de “un estado de Derecho” que no sirve para nada?

“El partido nos dio línea para votar y retirarle la inmunidad al Presidente. El que nada debe, nada teme“”, dijo el diputado oficialista Luis Fernández Chenal. ¿Cuántas veces hemos visto que en México los representantes del partido político del cual emanó un simple alcalde, ya no se diga un gobernador y mucho menos un Presidente, le den la espalda al gobernante y le quiten su apoyo al mandatario en vez de estarlo justificando y de estar inventando todo tipo de pretextos alegándolo víctima de una persecusión política?

Adriana Beltrán, analista sobre Guatemala de la organización Oficina en Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés), calificó la determinación legislativa como un “extraordinario“” mensaje para quienes han reclamado por cambios políticos y judiciales, comentando que “Aquellos que en un determinado momento fueron considerados intocables pueden ser llevados a la justicia”. ¿Pueden presumir en México de una independencia similar entre los poderes legislativo y ejecutivo cualquiera de los Congresos que ha tenido desde la Revolución Mexicana de 1910? Los legisladores que han formado parte de algunos de los Congresos en México deberían de sentir envidia por la lección en madurez cívica dada por los legisladores guatemaltecos a sus contrapartes de México. Ese día, en las afueras del Congreso de Guatemala, cientos de personas celebraron la decisión y se escucharon fuegos pirotécnicos.

“¡Excelente, es un paso adelante para Guatemala!”, dijo Gerardo Corzo, un jubilado de 71 años que acudió al lugar acompañado de su mujer. “Se demuestra con esta decisión que el pueblo y su accionar colectivo obtiene resultados, pero esto es sólo el principio”, dijo Byron Garón, coordinador del Colectivo de Estudios Rurales Indígena Ixim. “Ahora queremos que se le juzgue a él y a su vicepresidenta, se le condene y le devuelvan a Guatemala todo lo que le robaron”. Familias tomándose selfies, estudiantes y grupos de amigos con banderas de Guatemala se agruparon luego del fallo frente al Palacio de Gobierno, entre gritos de “¡Sí se pudo!” y “¡Otto, te vas a ir al bote!”, en alusión a la cárcel. La noche del mismo martes 1 de septiembre un juez especializado prohibió al mandatario salir del país a solicitud de la Fiscalía ante el temor de que pueda intentar evadir la justicia.

El escándalo que ha salpicado a Pérez Molina se desató cuando fue identificada una red denominada “La Línea” por la que funcionarios y particulares presuntamente habrían recibido sobornos de empresarios para que les ayudaran a evadir impuestos en sus importaciones. La Fiscalía y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala habían solicitado el retiro de la inmunidad a Pérez Molina tras determinar que estaría involucrado en el caso. La vicepresidenta Baldetti ya había renunciado a su cargo el 8 de mayo y en la última semana de agosto había sido enviada a prisión preventiva.

La crisis política sin precedentes ocurrió faltando pocos días para que los guatemaltecos acudirían a las urnas para escoger el domingo 6 de septiembrere al próximo Presidente que debe asumir posesión de su cargo el 14 de enero de 2016.

Antes de la histórica sesión en el Congreso guatemalteco, algunas personas formaron una valla para ayudar a los diputados a ingresar al Congreso luego que manifestantes a favor del mandatario bloquearon la entrada al edificio y no permitían el ingreso de empleados y legisladores. Por la tarde, después de la votación, la gente no dejaba de agitar sus banderas afuera del Congreso y, contrario a los insultos que algunos diputados recibieron previo a la sesión, la gente lo abrazaba y saludaba mientras abandonaban el recinto. “Su insistencia de no renunciar (de Pérez Molina) me causó frustración, pensé que no le quitarían la inmunidad”, dijo Marcela Fernández, una maestra de primaria. “Esto es un paso que ojalá sigamos manifestando cuando haya otras injusticias”.

El 2 de septiembre, un día después de que el Congreso levantara en una votación histórica la inmunidad del Presidente, tal como lo habían solicitado el 21 de agosto la Fiscalía y una Comisión de la ONU contra la Impunidad en el país (CICIG) que acusaron al Otto Pérez Molina por el esquema de corrupción, actuando de manera unánime demostrando con hechos y no con meras palabras una independencia absoluta entre el poder judicial y el poder ejecutivo los cinco magistrados de la Corte de Constitucionalidad decidieron rechazar los recursos de amparo promovidos a favor del mandatario, con lo que Otto Pérez Molina quedó expuesto a enfrentar a la justicia ordinaria por la acusación de encabezar una estructura de defraudación en las aduanas. Con la decisión de la Corte de Constitucionalidad que está por encima de la Corte Suprema de Justicia, quedó despejado el camino para investigar penalmente al jefe de Estado, el primero al que le quitaron los fueros en la historia de este país centroamericano. Aunque el Presidente podía permanecer en su cargo, una eventual orden de prisión preventiva dictada por un juez podía provocar su cese inmediato.

De este modo, actuando como un país de leyes en el que nadie, ni siquiera el mismo Presidente, está por encima de la ley, en Guatemala tanto el poder legislativo (el Congreso) como el poder judicial (la Corte de Constitucionalidad) demostraron una independencia total y absoluta del poder ejecutivo (el Presidente), dándole a México un verdadero ejemplo de lo que debe ser una verdadera división de poderes en vez de andar presumiendo en actos oficiales pomposos “somos un estado de derecho”.

Después de los dos fallos en contra de Otto Pérez Molina, la fiscal general del país, Thelma Aldana, aseguró a la AFP que el proceso penal contra el gobernante concluiría con una sentencia condenatoria. “Hay una persecución penal (contra Pérez) e iremos a debate (juicio). Luego a una sentencia, que de acuerdo a mi apreciación y lo que conozco del caso, tendrá que ser condenatoria”, dijo la fiscal Aldana, quien fue nombrada por el propio Presidente Pérez en mayo de 2014. “En este momento tenemos libertad absoluta de investigar cualquier línea que estimemos pertinente en el caso del señor Presidente”, agregó.

¿Fue una ingrata la fiscal Thelma Aldana con el Presidente Pérez Molina que fue quien la instaló en su cargo? No, porque su sueldo no lo ha recibido jamás de Otto Pérez Molina, lo recibe del pueblo de Guatemala, y en última instancia es al pueblo de Guatemala a quien tiene que rendirle cuentas. Este es un concepto trascendental que hasta la fecha ningún procurador en México ya sea por servilismo o por falta de neuronas ha sido capaz de asimilar.

De su lado, el exmagistrado colombiano Iván Velásquez, titular de la CICIG, dijo que al retirarle la inmunidad, el Congreso “cumplió con el papel que le correspondía”. “Este es un proceso que apenas comienza, hay que entender que estamos en una etapa inicial y que actuamos con toda prudencia y responsabilidad”, precisó Velásquez.

Los dramáticos sucesos en Guatemala tuvieron su clímax cuando el jueves 3 de septiembre el Presidente Otto Pérez renunció acorralado por las acusaciones de corrupción, siendo recluido en un cuartel militar donde deberá guardar prisión provisional y en cuyas afueras una multitud celebraba su arresto. Seguido de una caravana de vehículos de la policía, Pérez ingresó al cuartel de Matamoros, en el centro de la capital, poco después de que compareció en una maratónica audiencia judicial tras haber presentado su renuncia al Congreso en la medianoche del miércoles. El juez del caso, Miguel Ángel Gálvez, dictó la medida por considerar que existía riesgo de fuga. Dos agentes policiales ingresaron a la sala judicial y tomaron al exmandatario de los brazos para llevarlo al cuartel.

Antes de salir de los tribunales, Pérez se detuvo ante los periodistas para refutar los argumentos del juez y la versión de la Fiscalía que lo acusa de encabezar una red de defraudación aduanera: “No tengo la más mínima intención de salir del país, voy a dar la cara”, afirmó. “Yo hubiera podido salir ayer, antier, hubiera podido salir por aire, por tierra, incluso hubiera podido pedir asilo político y estoy seguro que me lo hubieran dado”, agregó Pérez, al concluir la audiencia en la que escuchó grabaciones que supuestamente lo vinculan con casos de corrupción.

¿Asilo político? ¿Para un acusado de asociación delictuosa, defraudación aduanera y cohecho pasivo, acusado de usar su cargo para enriquecerse ilícitamente? ¿En qué país pensaba que le pudieran haber concedido asilo? ¿Acaso pensaba trasladarse a México para pedirle protección a la Comisión Nacional de Derechos Humanos proclamándose un perseguido político? Le quedaba una última opción, la de recurrir a sus poderes como Comandante en Jefe del ejército para emprender una represalia y cacería en contra de los diputados y magistrados que representan a los poderes legislativo y judicial de Guatemala muy a la manera en como lo hizo el dictador Victoriano Huerta en México o el dictador Augusto Pinochet en Chile, pero se abstuvo de hacerlo seguramente porque el ejército le habría desobedecido órdenes de tal calibre. En otras palabras, en Guatemala el ejército está incondicionalmente del lado del pueblo y no del lado del Presidente cuando este último está siendo acusado de delitos de corrupción. ¿Puede presumir la misma madurez cívica otro ejército como el ejército de México?

Con el voto a favor de 116 diputados presentes -de 158 en total-, los parlamentarios aceptaron el jueves 3 de septiembre la renuncia del Presidente Pérez Molina, y luego juramentó al exjuez de la Corte de Constitucionalidad Alejandro Maldonado como Presidente interino hasta el 14 de enero próximo.

“Es bueno que la ciudadanía continúe con coraje y madurez estos movimientos sociales”, declaró la Premio Nobel de la Paz, la líder indígena Rigoberta Menchú. “Era lo que el pueblo quería”, dijo.

Lo más importante de todo es que la caída de Otto Pérez Molina, el cual se había manifestado renuente a dejar su cargo y enfrentar a la justicia, se dió en un verdadero marco de civilidad en donde el país logró llevar a cabo la transición sin que hubiese violencia alguna, sin que se tuviese que disparar una sola bala. El ex Presidente Otto Pérez Molina insiste en su inocencia, y aquí se le concederá el beneficio de la duda y no se hablará de él como un sentenciado. Tiene derecho a un juicio que le concederá la justicia guatemalteca y en el cual tendrá oportunidad de poder demostrar su inocencia si es que realmente es un santo. Sin embargo, si no fue culpable de actos de corrupción, sí fue culpable de haber confiado cosas importantes a gente allegada a él que hoy está en prisión por actos de corrupción como la vicepresidenta Roxana Baldetti. Y en una situación así, Otto Pérez Molina no merecía seguir portando la banda presidencial de Guatemala; por dignidad y por vergüenza debería de haber renunciado antes de que las cosas llegaran a lo que terminaron llegando.

Lo que ha ocurrido en Guatemala jamás ha ocurrido en México, país al que Guatemala siempre ha visto como un hermano mayor. Y aunque en México por décadas se ha estado repitiendo hasta el cansancio la trillada frase de que es “un estado de Derecho”, la realidad es que en su historial reciente México tuvo varias oportunidades para hacer lo que se acaba de hacer en Guatemala, y todas esas oportunidades fueron desperdiciadas, tiradas al canasto de la basura. Vale la pena hacer un resumen de tales oportunidades perdidas.

Hace aproximadamente medio siglo, en México gobernó un hombre que no solo era un autoritario, terminó siendo un genocida. Ese hombre llegó al poder no como resultado de una elección democrática celebrada en un sistema pluralista, sino por el simple hecho de haber sido escogido por su antecesor en el cargo para ser el continuador del sistema unipartidista que le garantizaba poder llegar a la silla presidencial mediante el mero trámite sexenal de una democracia simulada en donde las elecciones estaban controladas por el mismo partido-gobierno. La masacre de Tlatelolco, en la cual un Ejército mexicano armado con tanquetas y ametralladoras mató el 2 de octubre de 1968 a más de un centenar de estudiantes (hay testigos que afirman que fueron cientos) que no tenían ni siquiera una resortera con qué defenderse y que se llevó a cabo en la Plaza de las Tres Culturas, fue el evento trascendental que marcó el sangriento ocaso de este sexenio macabro. Llevar a cabo una masacre de esta naturaleza requería de una autorización especial. Ningún sargento del Ejército mexicano se habría atrevido a girar una orden de este calibre por cuenta propia, a sabiendas de que en caso de hacer tal cosa por cuenta propia lo más seguro es que terminaría juzgado por una corte marcial que terminaría enviándolo al paredón de fusilamiento. Para efectuar la matanza, el sargento necesariamente tenía que haber estado obedeciendo órdenes. Un teniente le podría haber dado la orden al sargento. Pero de nueva cuenta, ningún teniente del Ejército mexicano se habría atrevido a girar una orden de este calibre por cuenta propia, a sabiendas de que en caso de hacer tal cosa por cuenta propia lo más seguro es que terminaría juzgado por una corte marcial que terminaría enviándolo al paredón de fusilamiento. Para ordenar la matanza, el teniente necesariamente tenía que haber estado obedeciendo órdenes. Un coronel le podría haber dado la orden al teniente. Pero de nueva cuenta, ningún coronel del Ejército mexicano se habría atrevido a girar una orden de este calibre por cuenta propia, a sabiendas de que en caso de hacer tal cosa por cuenta propia lo más seguro es que terminaría juzgado por una corte marcial que terminaría enviándolo al paredón de fusilamiento. Así podemos escalar en la cadena de mando hasta llegar al mismo Secretario de la Defensa Nacional. Pero el Secretario de la Defensa Nacional no podría haber ordenado la matanza si a su vez no hubiera estado previamente de acuerdo al cien por ciento y apoyado al cien por ciento por el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas. Y el Comandante en Jefe del Ejército era el Presidente de México Gustavo Díaz Ordaz. No hay otro escalafón superior hacia donde ascender. La culpabilidad por la masacre, en virtud de la cadena de mando, siempre estuvo en dos personas, el Presidente Gustavo Díaz Ordaz y su Secretario de Defensa Marcelino García Barragán (hay un tercer implicado, el entonces Secretario de Gobernación Luis Echeverría, pero en México el Secretario de Gobernación no puede darle órdenes al Secretario de la Defensa, eso solo lo puede hacer el Presidente). En otro país verdaderamente democrático y con un verdadero estado de Derecho, el Congreso se habría reunido en una sesión de emergencia para destituír de su cargo a Gustavo Díaz Ordaz para fincarle cargos por el delito de genocidio, y de haberse hecho justicia el genocida Gustavo Díaz Ordaz habría ido a parar a la cárcel por el resto de sus días junto con su cómplice Marcelino García Barragán. ¿Y qué fue lo que sucedió? Pues que Gustavo Díaz Ordaz, pese a ser el hombre más repudiado de México, terminó tranquilamente su período presidencial con la garantía plena de que jamás se le fincarían cargos por la masacre que él y solo él pudo haber ordenado desde su cómoda silla presidencial en su residencia oficial en Los Pinos. Encima de esto, el genocida Gustavo Díaz Ordaz siguió disfrutando de una generosa pensión presidencial vitalicia, pagada hasta el último centavo con los dineros extraídos de los bolsillos del pueblo de México, y por si ello fuese poco continuó gozando hasta el final de sus días de la protección de Estado Mayor Presidencial, las guardias pretorianas del Presidente pagadas también por el pueblo de México. ¿Y qué de su cómplice, el General matón Marcelino García Barragán? Pues tampoco se le mandó a llamar a cuentas jamás, se le permitió jubilarse con una generosa pensión vitalicia castrense como “pago a sus servicios rendidos a la Patria”, gozando de una impunidad total. Y para rematar, los restos de este genocida hoy descansan en un panteón oficial reservado para los “hijos predilectos” del estado de Jalisco.

Se requiere de un genocida para dejar en su lugar a otro genocida. Gustavo Díaz Ordaz, satisfecho y orgulloso por la sangre que fue derramada bajo sus órdenes, con su “dedo elector” designó como su sucesor a su cómplice Luis Echeverría Alvarez, su Secretario de Gobernación, cuyo único mérito para llegar a la silla presidencial fue el haber sido elegido personalmente por su antecesor Gustavo Díaz Ordaz, con el ascenso al poder de nueva cuenta “legitimado” mediante las elecciones controladas de una democracia simulada en donde los partidos de oposición eran utilizados como meros “paleros” para darle legitimidad a la investidura presidencial. Y ya en el poder, Luis Echeverría emuló a su antecesor, aunque tuvo el buen tino de no recurrir directamente al Ejército para llevar a cabo una masacre de civiles en la Ciudad de México como la que tuvo lugar en 1968, en su lugar recurrió a un grupo paramilitar conformado por matones con carta de impunidad conocidos como Los Halcones, con los cuales consumó la matanza del Jueves de Corpus.

Una vez concluída su negra administración propinándole a México una devaluación brutal del peso devaluándolo de un día a otro de 12.50 pesos por dólar a 25 pesos por dólar (lo cual representa una caída del peso a la mitad de su valor con respecto al dólar), esto después de que la propaganda oficial por varios años le estuvo mintiendo al pueblo de México repitiendo a todas horas que tal cosa era algo imposible por lo bien que estaba siendo gobernado el país por su “bienamado” líder, Luis Echeverría designó con su gran dedo elector a un virtual desconocido cuya propaganda convirtió en lemas oficiales burradas tales como “debemos aprender a administrar la abundancia” y “mi hijo (designado como representante de México ante la F.A.O.) es el orgullo de mi nepotismo”. Ya desde la silla presidencial, el Presidente José López Portillo protegió a capa y espada al corrupto Arturo Durazo Moreno apodado “el Negro”, un pseudo-general que se distinguió como uno de los hombres más corruptos del continente americano, con mucha de la basura moral del “general” Durazo resumida en el libro Lo Negro del Negro Durazo. Mientras José López Portillo reinó en México (y en realidad, fue un reinado, en donde un Congreso de membrete aprobaba dócilmente de antemano y sin chistar cualquier cosa que le enviara el Presidente), el “Negro” Durazo se construyó una lujosa mansión conocida como el Partenón, uno de los símbolos más ostentosos y aberrantes de la corrupción oficial en México. José López Portillo se acercó al final de su nefasto y corrupto sexenio devaluando al peso que “defendería como un perro” (frase pronunciada el 17 de agosto de 1981) desde los 25 pesos por dólar a un valor de 70 pesos por dólar (el 17 de febrero de 1982 López Portillo le ordenó al Banco de México retirarse del mercado de cambios declarando a la vez una moratoria de pagos que fue acompañada por la devaluación mencionada) al tiempo que dejaba al país hipotecado con la deuda externa más alta de nación alguna del planeta Tierra (más de 80 mil millones de dólares de aquellos tiempos que en términos actuales equivalen en poder adquisitivo a una cifra superior al billón de dólares), todo esto mientras se terminaba de construírse para sí la famosa mansión ubicada en la también famosa “la Colina del Perro”. Para echarle la culpa a alguien, López Portillo en su último informe presidencial le echó buena parte de la culpa a los banqueros de México “castigándolos” con la estatización de la Banca haciendo que su corrupto gobierno se apoderara de la Banca privada (la Banca privada estaba protegida por la Constitución y su estatización estaba explícitamente prohibida por la misma Constitución, y cuando después del hecho se le informó a López Portillo de su violación a la Constitución entonces en vez de darse marcha atrás el corrupto Congreso a petición de López Portillo modificó a toda prisa la Constitución para volver legal lo ilegal). Otra cosa que hizo también López Portillo fue expropiarle sus dólares a los mexicanos que tenían depositado su dinero en dólares en bancos mexicanos (en cuentas en dólares), conviertiéndoles sus dólares a pesos a un tipo de cambio arbitrariamente bajo (a esos dólares incautados reemplazados por pesos depreciados se les llamó “panchólares”) en lo que constituyó un robo masivo de 6 mil millones de dólares de cuentahabientes patriotas que aún confiando en su gobierno habían abierto cuentas en esa divisa en México pese a que tenían la opción de poder hacerlo depositando su dinero en cuentas bancarias en el extranjero, con lo cual quedó destruída a largo plazo la confiabilidad de los mexicanos en el sistema bancario de México, y todavía hasta la fecha son pocos los mexicanos que teniendo en sus manos dólares se les ocurre depositarlos en bancos mexicanos.

Nunca se le fincaron cargos a López Portillo después de que dejó la Presidencia, ya no se diga cuando todavía era Presidente, por la expropiación de los dólares depositados en los bancos mexicanos. Los únicos mexicanos de aquél entonces que lograron salvar los ahorros de toda su vida fueron aquellos que guardaron sus dólares bajo el colchón o que los depositaron en cuentas bancarias en los Estados Unidos y a los cuales López Portillo acusó de ser “sacadólares” y traidores a la Patria amenazándolos con represalias terribles aunque ya no tuvo tiempo para cumplir sus amenazas. El resultado de ese robo gigantesco a los cuenta habientes mexicanos lo podía predecir hasta un alumno de primaria: la fuga de capitales que ya era fuerte se tornó absolutamente incontrolable, y la medida, junto con el anuncio de moratoria de pagos de la deuda externa, hizo reventar a la economía de México en mil pedazos. La ruina económica en la que José López Portillo sumió a México en la desgracia acabando con la clase media de aquél entonces resultó una bonanza para los agricultores de Estados Unidos, ya que su consecuencia inmediata fue la expulsión de cientos de miles de mexicanos indocumentados a la Unión Americana para trabajar de sol a sol como mano de obra semi-esclava en los campos agrícolas de California.

A diferencia de lo que acaba de ocurrir hace poco en Guatemala con el ahora ex Presidente Otto Pérez Molina que se encuentra recluído bajo arresto, a José López Portillo el Congreso fantoche de aquél entonces conformado por un enjambre de parásitos lisonjeros y aduladores jamás le removió la inmunidad presidencial ni lo removió de su cargo, por el contrario, se le permitió concluír tranquilamente su sexenio -después de haber dejado hundido al país hipotecándolo por varias generaciones- y retirarse a gozar de su opípara pensión presidencial vitalicia, custodiado además por el Estado Mayor Presidencial como premio al despilfarro y la corrupción que enmarcaron el sexenio de este hombre cuyas locuras lo expusieron al mundo entero como un desequilibrado mental.

Usando su gran dedo elector, José López Portillo escogió a su sucesor en el entendimiento de que por tan graciosa concesión su elegido jamás abriría una investigación para documentar los desfalcos cometidos por su antecesor. Impunidad total. De este modo, y con unas elecciones rígidamente controladas por el Estado de principio a fin, y sin necesidad de tener que competir ni siquiera dentro del partido oficial por el puesto, el burócrata-tecnócrata Miguel de la Madrid Hurtado tomó posesión de la Presidencia con su lema oficialista “Renovación Moral”, pero tal renovación moral no lo alcanzó a él mismo cuando en el trabajo del articulista Jack Anderson publicado en el conocido periódico The Washington Post el martes 15 de mayo de 1984 bajo el título “México Makes Its Presidents Millionaires” (México Hace Millonarios a sus Presidentes, reproducido ya traducido al castellano en esta bitácora el 14 de marzo de 2012) se dió a conocer la existencia de documentos interceptados por los servicios norteamericanos de inteligencia detallando las transferencias a bancos de Suiza de sumas multimillonarias (¡en dólares, no en devaluados pesos!) a cuentas personales a nombre de Miguel de la Madrid. Si los señalamientos eran falsos, el Presidente Miguel de la Madrid tenía la opción de haber interpuesto a través de abogados suyos una demanda en contra del periódico que en caso de ganarla le habría redituado una buena ganancia económica al Presidente De La Madrid. Pero... ¿y si eran ciertas las acusaciones? En tal caso, en las cortes norteamericanas forzosamente habrían salido a relucir los detalles de las transferencias, poniendo al Presidente de México entre la espada y la pared y en el más espantoso ridículo mundial en una era en la que la credibilidad del gobierno mexicano era casi nula. No se interpuso demanda alguna, y el Presidente jamás respondió a las acusaciones optando por guardar silencio absoluto. Un Congreso sumiso y desvergonzado, en vez de abrir una investigación en torno al escándalo, optó por “cerrar filas” en torno al Presidente porque en México al Señor Presidente no se le toca ni con el pétalo de una rosa, dejándolo concluír tranquilamente su sexenio no sin antes haberse consumado un gigantesco fraude electoral (conocido como “la caída del sistema”) que le impidió al izquierdista Cuauhtémoc Cárdenas poder llegar a la Presidencia e investigar a sus antecesores como lo había estado prometiendo en sus actos de campaña. Y por sus “servicios a la Patria”, Miguel de la Madrid también se jubiló con una muy generosa pensión presidencial vitalicia además de la protección vitalicia otorgada también de por vida por el Estado Mayor Presidencial. Faltó mencionar que una de las primeras cosas que hizo Miguel de la Madrid al tomar posesión de la silla presidencial fue ordenar la devaluación del peso de los 70 pesos por dólar en los que andaba por culpa de José López Portillo, desplomándolo aún más a 150 pesos por dólar, después de lo cual el peso libre (a diferencia del peso controlado usado por el gobierno para sus fines recaudatorios) continuó desplomándose. La caída que de los 12.50 pesos por dólar en los que andaba al final del sexenio echeverrista a los 150 pesos por dólar representa un desplome el 8.3% de su valor original, o bien una pérdida del 92% en el poder adquisitivo de la moneda, lo cual de nueva cuenta volvió a ser una bonanza para los agricultores de Estados Unidos trayendo consigo una nueva expulsión de cientos de miles de mexicanos indocumentados adicionales a la Unión Americana para trabajar de sol a sol como mano de obra semi-esclava en los campos agrícolas de California, sumándose a los que ya había expulsado López Portillo, muchos de ellos mexicanos de la clase media que terminaron como peones.

Desde el final del negro sexenio de Luis Echeverría hasta el final del sexenio de Miguel de la Madrid, el tipo de cambio de la paridad peso-dólar pasó de $12.50 a $2,289.58 en el tipo de cambio libre (el gobierno continuó usando su propia paridad artificial para sus fines recaudatorios). Esto significa que tras un lapso de tan solo siete años el peso no valía ni siquiera el uno por ciento de lo que valía en los tiempos del Presidente Adolfo López Mateos. Significa también que, tan solo para compensar la pérdida del poder adquisitivo de la moneda, los salarios se tendrían que haber aumentado por lo menos en 183 tantos(no al doble, ni al quíntuple, ni en diez tantos, sino en 183 tantos). Lo cual no ocurrió, porque si algo hizo bien Miguel de la Madrid, con la ayuda de sindicatos charros nacionales (de membrete) como la Confederación de Trabajadores de México (C.T.M.) encabezados por reyezuelos eternos de menor cuantía como Fidel Velázquez cuyas centrales obreras solo hacían lo que aprobara o lo que ordenara el Presidente en turno, fue usar su poder presidencial omnímodo para impedir que pudiera haber aumentos en el salario mínimo por encima de un rango risible que mantuvo al peso hundido. Todo esto confirma los relatos de los “viejitos” en México que recuerdan con nostalgia que en los tiempos del Presidente López Mateos se vivía mejor que en los tiempos actuales, se vivía mejor entonces que ahora. Se vivía, de hecho, 183 veces mejor que ahora, puesto que el salario rendía 183 veces más de los que rinde ahora.

En otros países se preguntaban asombrados: ¿cómo es posible que los mexicanos permitan que su gobierno corrupto les haga tantas cosas tan malas? ¿Qué esperan para levantarse en armas? Un levantamiento armado en contra de un régimen autoritario apuntalado por bayonetas no se veía como una opción, para ello fue la lección propinada a la población civil en la Ciudad de México en 1968. Un Ejército integrado por barbajanes obedientes y disciplinados sin ningún sentido patriótico dispuesto a masacrar a cientos de estudiantes mexicanos desarmados no habría tenido inconveniente alguno en matar a miles o inclusive cientos de miles de civiles mexicanos con tal de garantizar la continuidad del régimen corrupto que estaba carcomiendo al país desde sus entrañas. Por otro lado, y a diferencia de lo que hoy ocurre en Guatemala, un Congreso mexicano integrado mayoritariamente por paleros del régimen así como un sistema de justicia completamente inútil en contra del poder presidencial cerraban la opción de una rebelión pacífica para cambiar el estado de cosas en México. De cualquier modo, la situación dió un giro dramático con el levantamiento armado ocurrido en Chiapas cuando en esa región del país se les agotó la paciencia. Y en otras partes del país el hartazgo abrió la posibilidad de que otros se unieran a la rebelión zapatista, lo cual pudo haber ocasionado una intervención de las fuerzas militares norteamericanas en México para impedir una crisis a lo largo de su frontera. Con el tonel acumulado de pólvora a punto de explotar, al sistema unipartidista no le quedó otra opción más que empezar a respetar algunos triunfos importantes de la oposición, empezando con Baja California en donde Ruffo Appel se convirtió en el primer gobernador en el México contemporáneo no-emanado del partido oficial. La consolidación del Instituto Federal Electoral (I.F.E.) arrebatándole al gobierno el control de los procesos electorales hizo que el gobierno unipartidista de México terminara perdiendo su predominancia absoluta (en el sexenio de Ernesto Zedillo, el partido oficial perdió por vez primera en su historia la mayoría absoluta de la que siempre había gozado), abriendo el camino para la alternancia en la silla presidencial que se dió a partir del nuevo milenio en las elecciones de julio de 2000.

El daño ocasionado por tanta corrupción a lo largo de tantas décadas fue tal que todavía hasta el día de hoy, pese a los avances democráticos que se han logrado, persisten muchos vicios que impiden que en México pueda ocurrir lo que acaba de suceder en Guatemala. Los legisladores de los Congresos anteriores se han mostrado renuentes a eliminar de tajo de una vez por todas y para siempre el privilegio del fuero constitucional que ha sido y sigue siendo una veta inagotable de corrupción e impunidad. A la perpetuación del fuero se le suma esa aberración llamada plurinominalidad que le permite a unos por simples méritos partidistas ocupar cargos de diputados y senadores sin haber obtenido jamás en las urnas el voto directo de nadie, ni siquiera el de ellos mismos. Todavía al día de hoy es casi imposible que ocurra en México lo que está ocurriendo en Guatemala, aunque haya razón para ello, en virtud de tales aberraciones que obstaculizan el avance de la sociedad. Esto posiblemente empiece a cambiar cuando la “la rebelión de las masas” (estamos usando aquí el título de la obra clásica de Ortega y Gasset) permita ir conformando un Congreso con una cantidad cada vez mayor de diputados y senadores postulados como candidatos independientes y sin compromiso alguno con la partidocracia que ha reemplazado al sistema autoritario del ayer. Si la partidocracia insiste en sostener tanto la impunidad que garantiza el fuero como la repartición de cuotas de poder que garantiza la plurinominalidad, los candidatos independientes podrán usar esto como argumento para irle preparando su ocaso a los partidos que insistan en mantener tales mecanismos en pie.

En comparación con los delitos y crímenes de lesa humanidad de los que son indudablemente culpables algunos de los Presidentes que forman parte de varios capítulos negros de la historia contemporánea de México, los delitos de los que es acusado Otto Pérez Molina en Guatemala son pecadillos menores, minucias por las que en México no habría recibido crítica alguna en los medios, ya no se diga un castigo. Todavía es hora de que nadie en México ha mandado a llamar a cuentas a gobernadores corruptos como Humberto MoreiraGuillermo Padrés culpables de desfalcos gigantescos al erario que dejaron quebrantos en las finanzas públicas en orden de los miles de millones de pesos. En comparación con ellos, el ex Presidente Otto Pérez Molina de Guatemala es un santo sin necesidad de serlo. La mala suerte de Otto Pérez Molina en todo caso fue haber sido Presidente de Guatemala en vez de ser Presidente de México en donde todavía hasta el día de hoy el poder judicial y el poder legislativo apenas están empezando a dar muestras ligeras de una aspiración a lograr una separación de poderes como la que hay en Guatemala.

México haría bien en tomar la lección que acaba de recibir de Guatemala. Hace ya buen tiempo Guatemala fue parte de México, hasta que los guatemaltecos optaron por separarse de México y constituírse como una nación independiente. Esta separación entre hermanos, con todo lo dolorosa que haya sido, les permitió a los guatemaltecos despertar y convertirse en el ejemplo que hoy son de madurez cívica no solo para México sino también para el resto del mundo.

martes, 1 de septiembre de 2015

This is for you, Mister Donald Trump

Besides being a very busy executive who has to take managerial decisions from day-to-day, the time you spend trying to fulfill your presidential aspirations will certainly leave you no time to read this. However, I believe that as a business executive you have echelons of hard-working aides who have been chosen by you to keep you informed of anything that might merit your attention (and if they don’t do their job as you expect them to do, I assume they’re fired). Nevertheless, I will try to make it brief (not a very easy thing for me to do, since I try to furnish some details I believe are necessary to support an argument) in case you want to double check on the original source. So here it goes:

  1. You are wrong in believing that merely deporting 11 million undocumented immigrants will make the USA a safer place. It won’t. The reasons behind this have already been laid out in this blog in the article entitled “They all entered legally” published here August 1 2015). Take a look at it.

  2. I really hate to tell you this, but your “idea” of building a great big wall to isolate your country from Mexico is not original. It is a chinese copy of an idea that was actually turned into reality a long time ago, but not in the American continent. Your chinese copy is, as a matter of fact, a chinese conception from beginning to end. It is known today as the Great Wall of China, and for a long time it was believed to be visible for a man who would look at it while standing on the surface of the Moon (the belief turned out to be wrong, but nevertheless it is still a monumental construction) . And the reason for building the Great Wall of China was exactly the same reason you are now giving for building a wall between the USA and Mexico, to keep invaders out. And guess what? It failed! Even after the Great Wall was completed, mainland China was overrun by the Mongols and other unwelcome visitors, and the dynasty who ordered the construction of such a wall was wiped out from the history books by the invaders who were not deterred by the Great Wall. In the end, the Great Wall proved to be a fiasco, completely useless for the original purpose for which it was built (it is, however, a great tourist attraction, and it now provides China with a good source of income just as the mummies of the Egyptian Pharaohs and their tombs provide sustenance nowadays to the descendants of the Egyptians who ended up making death itself and its relics the number one source of income of modern Egypt). And you intend to repeat that fiasco? C’mon, Messr. Trump. Even a toddler who is just learning about the Great Wall could tell you that your idea of building a similar wall between USA and Mexico would be a mistake. Indeed, it would be a bad business decision. The Great Wall of China did not deter those invaders the rulers of China feared the most, and the Great Wall of the USA (in case you become President and decide to build it) will not deter undocumented immigrants either. Perhaps that is the reason of why you have stated from the outset that you intend Mexico to pay for the building of you wall, knowing damn well that based on the chinese experience the US Congress will never appropriate a single penny for the building of your wall. So, your proposal amounts to merely repeating an historic fiasco. The amazing fact here is the enormous among of gullible followers you are picking up (according to the most recent polls) with just a rehash of a chinese idea that failed in the past and will most likely fail again. Have you ever heard of George Santayana? He’s the historian who stated that those who have not learned the lessons from the past are doomed to repeat it. Obviously, you have never read Santayana. But then, you are no historian either, and as a matter of fact, you never digested your History lessons as you should have. You are a businessman, not a historian, and this fact might excuse you. Unfortunately for you, good heads of state are those whose knowledge includes a good deal of history, in order not to repeat the mistakes of the past. Take George W. Bush, for instance. Take a close look at his invasion of Iraq. Was the overthrowing of Saddam Hussein worth all the blood and money that was spent? And all this because the young George W. Bush was unable to assimilate the hard won American experiences in Vietnam!

  3. Technology-wise, your proposal to build a big wall between the USA and Mexico is outdated. It is not a matter of undocumented immigrants simply procuring higher ladders in order to jump higher walls, which in itself is simply naive. Just take a look at the recent spectacular escape from prison carried out by drug lord Joaquín “El Chapo” Guzman. His engineers dug for him an underground tunnel a mile away from prison, and with that tunnel being dug underground all of the time (in the blind, as you would say) even at that horizontal distance a mile away the vertical hole dug upwards beneath the maximum security cell of El Chapo managed to come up exactly at the spot where El Chapo went into the bathroom. Now try to answer this: why should long and wavy ladders be used to jump from Mexico into the USA, ladders whose climbers would be clearly visible miles away by US Border Patrol agents, when underground tunnels which are undetectable even by the US military can be dug beneath the US-Mexico border line? Many of those tunnels are being found, and you can bet there are many many more tunnels already built that remain undetected. In the third millennium, migrant trafficking is no longer what it used to be.

  4. The Trump doctrine states that Mexico (i.e. Mexicans) should pay for the construction of the Trump wall all over the US-Mexico border. Mexico is a multi-cultural country with close to 130 million inhabitants. This means that the 11 million or so undocumented immigrants now living in the USA, not all of whom are Mexicans, do not represent not even ten per cent of the entire population of Mexico. It means that nine out of every ten Mexicans have a deep respect for the USA immigration laws, and even more, it means that at least nine out of every ten Mexicans have no interest whatsoever of abandoning Mexico to take up permanent residency in the USA. You see, not all Mexicans are like Jorge Ramos (with whom you are well familiar by now). What’s more, even many prominent figures and Latinos from other countries have chosen Mexico over the USA as their favorite country to live and work (Maribel Guardia, Andrés García, Barbara Mori, Nobel Prize Winner Gabriel García Márquez, Marjorie de Sousa, Livia Brito, and the list goes on and on. Sorry, but the truth had to be told somewhere sooner or later.) Even more significant, many Americans, especially American retirees, have permanently changed their address to live in places like Baja, Guadalajara, and Guanajuato (there are reports that approximately one million Americans live in Mexico, and I sincerely hope you are not among them). Don’t take my word for it, the US Social Security which sends them their checks can clear you up on this. So, may I ask, what the hell is going on inside your mind?. Why should all Mexicans pay for the wall you plan to build across the border? Why should I pay (and this blogger takes personal offense in it) for your wall, considering that I have no plans nor any intention whatsoever to go to the USA now OR EVER to live and work there? Frankly, if the US Congress shuts the door of “a nation of immigrants” by bringing the immigration quota all the way down to zero, I couldn’t care any less. (Since I have a college degree in physics and math, perhaps I could be of help to many American kids with their math homework, but I prefer to stay in Mexico, helping Mexican kids with their math homework, rather than uprooting myself to live in a country that gave birth to the KKK, many of whose current citizens are quickly forgetting and even repudiating their roots outside North America, and several of whose founding fathers practiced slavery, the latter being the reason of why slavery was not outlawed from the out start in the much ballyhooed Bill of Rights). If you want to punish someone for breaking the law, at least punish those who have broken it instead of adopting a closed-minded Al Qaeda inspired Jihadist mentality. Use those 11 million undocumented immigrants to build your wall, without pay, if you will, and then deport them if you will, but don’t look south of the border for more scapegoats.

  5. In order to fund outlandish ideas such as the construction of the Trump wall , Messr. Trump plans among other things to impound all the money sent by Mexicans who live and work in the USA to their relatives in Mexico. Beyond the issue of whether this confiscation could be made legal under international law (otherwise it would amount to stealing), Messr. Trump should take a close look at which country is right now receiving the greatest amount of money sent from outside its borders, and we are interested here in remittances sent to the homeland to relatives and family members from its émigrés who live and work outside the country. It is not Mexico. Check it out here. Which makes me wonder, where does Donald Trump get his info? From the Sunday funnies? It is either that, or Messr. Trump is prejudiced against Mexico for some hidden reason only known to him, perhaps a humilliating early childhood traumatic experience at the hand of a Machete Kills-type of bully, or perhaps being disdained and rejected by a charming bronze-tanned señorita, or something of the sort.

  6. Let’s talk now about anchor babies, those children of undocumented immigrants who deliberately arrive into the USA with the hope that their USA-born kids, as American citizens, will help them get the coveted green card they would not be able to get otherwise if they applied for legal immigration into the USA at their countries of origin. You have to get the credit for bringing this concept into the forefront of the debates. In the past, and because of political correctness, the issue of “anchor babies” was considered taboo, it was skipped so as not to offend Latino voters. But you, being no politician, and certainly not bound by the mystique of political correctness being just a businessman, found no problem in taking it up against anchor babies, proclaiming your intentions of denying US citizenship to those anchor babies and thereby making it impossible for their parents to use their anchor babies to apply for legal US residence.

    It must be made clear from the very outset that, indeed, the usage of anchor babies to obtain legal residence in the USA has been abused by many undocumented immigrants. Besides the many women who enter the USA with a legal visa just to have their kids born as US citizens (this was covered partially in the entry “Bebés chinos-gringos” published in this blog on March 22nd 2015, and sorry Messr. Trump, it was written in Spanish and that will make it nigh on to impossible for you to read it), there are thousands upon thousands of undocumented pregnant women whose primary purpose when they are about to give birth is to have their children born in the USA, even if it is inside the US border a few centimeters from the international border line at one of the international bridges connecting both countries. As a matter of fact, one of the first entries in this blog, entitled “Elvira Arellano” published in this blog on August 25th 2015 (which by the way is also in Spanish) talked precisely about this. I personally find repugnant the idea of a woman getting pregnant for the sole purpose of having her child born in the USA for the sole purpose of gaining access to permanent legal residence under the concept of family reunification. In this I believe we are in full accord. So your proposal to deal with this issue is: “Deny automatic US citizenship to children born in the USA of undocumented parents”. Right? Unfortunately, it is not as simple as that. Take you, for example (YES, THIS MEANS YOU, MESSR. TRUMP!!!) According to your golden rule, you received automatic US citizenship solely on the premise that your parents were legal US immigrants, you didn’t earn your US citizenship because of any personal merit, the cold hard fact is that you didn’t do anything in order to receive your US citizenship, you are now a US citizen by a mere chance of destiny. Now, assuming both your parents were legal US immigrants, what about their parents? If we trace back your ancestry (as well as the ancestries of many US citizens) the odds are that, technically and according to current standards, some of your ancestors did not file an application for legal entry into the USA, they merely landed in US soil (just as is done today by undocumented immigrants) and thereafter became “leagal bona fide US citizens” (we will not delve into the particular details). If those forebears of yours did not enter the US mainland with a valid immigrant visa, then according to your golden rule their children born in the USA should have never been considered legal US citizens. Same with their children’s children. And so forth down the ladder. Until we come to YOU!! (Yes Messr. Trump, this means YOU!!) By now you already know the logical conclusion. Now, are you going to go back to whatever country in Europe those forebears of yours immigrated from into America, and stand up in line waiting your turn in a US Consulate or US Embassy, waiting to be called for your scheduled appointment? Fat chance! The odds you have no intentions whatsoever to apply your golden rule to yourself (or to any of your relatives, for that matter). So, in order to make your anchor babies proposal the rule of the land, some jurisdiction has to be implemented, and for starters, the US Constitution has to be rewritten. With a dysfunctional Congress in permanent gridlock unable to reach any kind of agreement on the immigration issue and enacting close to zero laws regarding anything, the odds of the Constitucional amendment your golden rule requires is not something that will happen any time soon; indeed it will not happen in your lifetime.

    There is also another stumbling block in your intentions to do away with the issue of anchor babies. Assuming that somehow by some strange twist of destiny your golden rule denying US citizenship to anchor babies becomes the law of the land, what happens if their country of origin were they should have been born in the first place denies them citizenship on the legal basis that only children born in that country have a right to citizenship of that country? Technically, if they are born in the USA but are denied US citizenship, and the country of origin of the baby’s parents also denies citizenship to the baby arguing that the baby already has US citizenship (this would be done by some countries that refuse to abide to the concept of dual citizenship), we would have a person with no citizenship whatsoever in any part of the world! Where will the baby (forget about the parents) be deported? To the North Pole? Ha!

    These are just some of the legal issues that are certain to come up if US citizenship by birthright is done away with, and in the end it may all end up even worse that it was when it started. Either your legal advisers are a bunch of well paid jackasses who have somehow convinced you they are really good, or fearing a fit of mistemper and a bashing from you they have decided to take you in for a ride whispering into your ears the things they think you want to hear.

    In spite of it all, there is one simple way to end with the current abuse of the immigration system in the usage of anchor babies. It is very simple. All that has to be done is deny any kind of special status or immigration preference to parents of anchor babies. There would be no special category in the immigration application form for parents of a US-born kid. This means, in effect, doing away with the long standing tradition of giving official support to the concept of family reunification. This would foil any plan of obtaining a green card, now or ever, by merely being the parent of a US-born kid, and the parents of such a kid would not be eligible for any kind of special consideration and they would have to stand in line just like everyone else without the fact that they are parents of a US citizen even mentioned on their immigration application form. However, the US Congress cannot even agree on a measure as simple as this one, and if it can’t, what makes you think that you will be the next Franklin Delano Roosevelt under whom the US Congress will be firmly united?

  7. Let us now use Trump-lingo instead of using politically correct lingo, let us refer to undocumented immigrants as “illegal aliens” (this oft-used derogatory term kinda reminds us about Sigourney Weaver). Your intention of deporting 11 million illegal aliens to Mexico has always been clearly stated. But why just to Mexico? Don’t you know that there are hoards of illegal aliens in the USA not just from Mexico but from all over the world including countries such as Ireland, India, Honduras, El Salvador, Haiti, Guatemala, Nepal, and so forth? Why deport them all to Mexico? What gives you the right of trying to send the entire UN to Mexico? If you still believe that all the illegal aliens in the USA were born in Mexico, perhaps you should take a look at the statistics kept by ICE (Immigration and Customs Enforcement), don’t take my word for it.

  8. Total cost of deportation. Let us talk now of the cost of deporting all the 11 million plus undocumented migrants now living in the USA until not a single one remains. Cost-wise, the assumption that it is possible to deport 11 million undocumented migrants in a few months or even a few years without spending a lot of money is simple-minded, at best, and you as a businessman should know that. Let us put a price tag of $4 grand on each deportee, assuming . This assumes that all of them will show up voluntarily at the nearest US immigration office (not likely to happen) thus saving the cost of tracking down and apprehending and taking to court each undocumented immigrant. The total cost of deportation would come to about 44 billion dollars. But it is whimsical to assume that they will all leave voluntarily without some resistance. Some will choose to go to the courts to fight their deportation. Others will remain in hiding and using fake identities. Others will simply move from one place to another making tracking them down extremely difficult. The truth of the matter is that the cost of deporting all 11 million illegal aliens will soar from $4 grand into the tens of thousands of dollars, as part of a bill running into the trillions of dollars. Now comes the good part, the one you as a businessman should be familiar with. Who’s going to pick up the total tag? The taxpayer? How about raising the federal debt ceiling? How about raising taxes? Even if you donate all of your fortune to pay for such an endeavor, you would not be able to pay not even one per cent of the total bill, you would not be able to make a dent on the enormous cost of sending everybody back.

  9. By now, it goes without saying that Messr. Donald Trump does not provide any particular details regarding his intentions on the immigration issue (and most other issues, for that matter), perhaps because as a good businessman Messr. Trump knows the Devil is in the details. One of the things that will almost surely balloon the cost of deporting all undocumented immigrants until there are none left in US territory is the long standing US-policy of granting asylum to refugees. Technically, everyone who lands on US soil without a valid immigrant visa, refugee or not, is an undocumented immigrant. In order to grant asylum to anyone seeking permanent residency who claims to be a refugee, in order to ensure that his claim is a valid claim, in order to weed out valid claims from false claims, in order to discourage freeloaders, a complex judicial system with courts, judges and lawyers must be set up. Indeed, something like that is already in place. But this system delays otherwise quick deportations by months and even years, it has become a congested bottleneck that makes every deportation a very expensive endeavor. Each deportation trial can easily run into the tens of thousands of dollars, with every single penny paid out from the pockets of US taxpayers like Messr. Donald Trump. So far, the US immigration service has cleverly handled the issue of keeping everything under budget constraints by convincing (even coercing) many detainees to waive their right to their day in court. But if all 11 million plus individuals are going to be hunted down (a very expensive operation per se) with the intention of kicking all of them out, it stands to reason they will not leave voluntarily without putting up a legal fight, with a price tag sure to make everybody in Washington wail. The only alternative here, if your campaign promise is to be kept, is to issue an executive presidential order reversing the humanitarian tradition of granting asylum to refugees, with something as simple as this: “From now on, the United States of America will no longer grant asylum to anyone claiming to be a refugee, whether his claim is valid or not” (by the way, didn’t the first European immigrants such as the Quakers and the Pilgrims who landed in North America fleeing from religious persecution?) This ought to work, provided the US Congress goes along with it. What makes you think that even a Republican-controlled Congress will back you up on this? To date, not a single US Congressman or Senator from the Republican party has proposed doing away with the open doors policy for refugees seeking asylum. Indeed, not even any of your rivals competing against you for the nomination has dared to raise this possibility, including those considered to be most hardliners or the most cuckoo. Thus, if you don’t include this as part of your immigration proposal, no one else will. But then, if you also rule out this possibility, your mass deportation plan simply becomes too expensive to be carried out, there is just not enough money in the coffers or in the pipeline to pay for it.

  10. Taking budget constraints into account, not to say the federal budget deficit, even if President Trump (gosh, don’t you love the sound of it, Messr. Trump?) sets a relatively modest goal of just 100 thousand deportees per year in order to avoid cost overruns, it will take at the very least 120 years to kick them all out (assuming of course there are no new arrivals replenishing the current stock). You would not see your campaign promise fulfilled in your lifetime. And even if you set a loftier goal of 200 thousand deportees per year to speed things up (the American Management Association has candidly admitted at times that top executives and businessmen who were forged under the culture of lean and mean often set unrealistic goals in order to push their employees to their limits, straining resources to their breaking point but obtaining in return higher yields and profits), at the cost of doubling the deportation expenditures much to the chagrin of American taxpayers (not a good way to get re-elected), you would still not live long enough to see your campaign promise fulfilled in your lifetime. Surely you have done the math, it doesn’t take a doctoral degree in statistics to figure it out, and perhaps you have come to the same conclusions. And where’s the profit (in dollars and cents, something that can show up in the accounting books) to be gained in all of this? Keep in mind, and in this you MUST agree with me, that something that is a net loss operating in the red with no profits in the horizon has got to be a very bad business deal. Keep in mind also that every American employer who loses a hard-working undocumented immigrant now working for him doing a job nobody else in the USA wants to do (such as picking cantaloupes and watermelons, or caring round-the-clock for elderly parents afflicted with Alzheimer or senile dementia) will almost certainly feel the loss in his pocket, one way or the other, and in some cases it may end up translating into shop closures, thus reducing the federal government income required to keep the deportation statistics up. If your first-term will only last four years (this assumes you won’t get re-elected or will simply refuse to run rather than face an irate electorate), how on earth can you keep your promise of kicking out 11 million plus undocumented immigrants within that time frame?

  11. Believe it or not, Messr. Trump, this Mexican blogger is on your side when it comes to sending back Mexican undocumented workers to Mexico. This was clearly stated in an entry with the title “An open letter to US Senator Jeff Sessions” posted here on June 14th 2013. A challenge was posed to Senator Sessions in that entry that to date has gone unanswered. We need all those hard-working Mexicans here in Mexico to create wealth for Mexico, and not in the USA creating wealth for the USA, a country were their hard work goes unnoticed and unrecognized. We are talking about hard-working construction workers (as you surely know by now, some of your buildings, Messr. Trump, were built in part by some of them), electricians, iron-works artisans, maids, nannies who take care of kids while their Moms go out to work, nurses who take care of Mom and Pop when they come down with Alzheimer and senile dementia, farm workers who pick up your vegetables and fruit, carpenters, auto mechanics, and the like. If they are all deported back to Mexico (or wherever country they came from), with no one in the USA ready to fill the gap they leave and take their place, it stands to reason that the US economy will feel some repercussions. However, as a Mexican, a crack in the US-economy due to an anticipated vacuum left by all of those undocumented workers who are deported from the USA doesn’t worry me a bit. And (very obviously) it doesn’t worry you either, Messr. Trump, so once again we are in accord! Isn’t it wonderful, Messr. Trump, all the things upon which we both agree?

  12. Your spectacular rise in the polls is attributed to a disenchantment of the American people with establishment politicians and a worthless Congress that has failed to get anything really important done in spite of its enormous expenditure. However, every single dysfunctional US Congress since the good old times of Ike Eisenhower has been freely conformed by the votes cast on the ballots by the American peoples themselves, and its rabble-rousing fame-craving zero-productivity Representatives and Senators have not been imposed by any foreign enemy super-power or terrorist group or some fearsome alien invaders. A dysfunctional Congress, whether you like it or not, represents the will of the American people, and if it has failed to do its job not only on the immigration issue but in almost every other worthwhile issue, then it represents a dismal failure of democracy itself. Most of the proposals of Messr. Donald Trump on the immigration issue are actually in agreement with similar proposals set forth by powerful lobbying groups such as the Federation for American Immigration Reform (F.A.I.R.). Lots of time and effort have already been wasted by F.A.I.R. to push its agenda through Congress, and to date F.A.I.R. has been unable to get any of its proposals (not a single one!) approved by Congress and the President, much less turned into law. How then can Messr. Trump expect to outperform F.A.I.R. and other similar groups? By waving a magic wand such as the one used by Mickey Mouse? Or perhaps selling his immortal soul to the Devil, for what it’s worth.

  13. The US President is not a king. In order to rule, the laws he wants to apply must first be enacted by Congress. And this is usually the end-of-the-road for many presidential promises. In spite of the fact that both houses of Congress are now in the hands of the Republican party, to date Congress has failed to send the current President any kind of initiative regarding the immigration issue, be it an initiative he will sign or an initiative he will veto. The productivity of the Republican-controlled Congress is as close as it can be to a mathematical zero. Not long ago, the stalemate in Congress was blamed on the clash between a Democrat-controlled Senate and a Republican-controlled House of Representatives. But this was corrected in the past federal elections, now both Houses of Congress are in the hands of the Republicans. And guess what? It is just as bad as it was before. Nothing gets done, and the voters are fuming. Perhaps Messr. Trump believes that, being a Republican President, he will get all his initiatives passed by a Republican-controlled Congress even without a debate (maybe a filibuster or two every once in a while, but still something manageable). But these expectations are certain to be buried beginning 2017. The Republican-controlled Congress is reaching no agreements on practically anything, and there is no reason this gridlock will change. Many voters are already anticipating that, even with a federal government entirely run by Republicans, nothing will get done, and yet once again they will be left fuming. If US Congressmen had behaved this way back in the thirties and forties, it is very likely that Germany would have won the war. Understandably, this bodes ill for any major immigration proposal Messr. Trump may have in mind. How then can Messr. Trump insist that he will be the one who will get the job done, when Republicans have failed to demonstrate they can act as a solid block? The 11 million plus undocumented immigrants need not worry over the possibility of Messr. Trump becoming President; even if he does it is almost certain that his own party will torpedo him from the very start.

  14. There is one important part of the immigration equation missing in Messr. Trump’s grand formula. Illegal immigrants, as all other social phenomena, is driven by economics. Most undocumented immigrants are not political refugees but economic refugees, and they are well aware that they are breaking the law; even human rights organizations that defend them acknowledge this as a fact of life. However, they are not the only culprits in the breaking of the law. There are other culprits whose role has not been given due credit. For starters, how about President Ronald Reagan, who by the way was not a Democrat but a Republican? He is the one who gave the first amnesty to millions of undocumented immigrants, setting up the scenario for the current influx of those who are arriving now demanding a second amnesty. And what about the hundreds of thousands of Americans who knowingly hire and employ undocumented immigrants? How can they be considered innocent bystanders? The only reason undocumented immigrants are flooding the USA right now is because they already know beforehand that there are jobs waiting for them. If nobody hired them, none of them would travel to the USA, it is as simple as that. However, Messr. Trump has so far avoided the thorny issue of employer sanctions, in spite of knowing that without those sanctions any mass deportation scheme is sure to fail. Is Messr. Trump scared stiff about the possibility that maybe, just maybe, employer sanctions with mechanisms already available such as the E-verify program besides other mechanisms that can be readily implemented with existing technology, may end up hurting employers such as Messr. Trump himself? If so, then this omission can be taken as one more paradigm of the case of double standards, which, by the way, is part of the modern politician’s repertoire, and Messr. Trump seems to be no exception.
The US President, should it happen to be Donald Trump, can use the undocumented immigration issue to take it out against the third largest US-trading partner. Guess who that partner is? The North American Free Trade Agreement (NAFTA) can be repealed, the US border with Mexico can be militarized and sealed off by taking as a paradigm the Berlin Wall, and the US Embassy in Mexico can be shut down breaking off all diplomatic relations with Mexico (many USA retirees living in Mexico on their social security incomes would be left stranded, though, and they would have to be considered to be collateral damage unless they return to the USA to live in what will amount to be something close to poverty or extreme poverty). The USA can, if it so chooses by means of the man it chooses to be its next President, build itself into a big prison and isolate itself from the rest of the world. But then, this is exactly the same thing that desert wanderers like Osama bin Laden wanted to bring about in the first place. Keep it up, Messr. Trump!

In the competitive US-economy, businessmen such as yourself are expected to be bossy. The top administrator asks questions, sets agendas, sets goals (some of them unrealistic), hires and fires with the blink of an eye, and keeps a close watch on the stock market and market trends. Those who do not perform as expected can expect to get their pink slips even before their first workday has been completed. That’s the way the cocoon spins. Unfortunately, in a global economy where crackpots such as ISIS and unpredictable rulers as the one who reigns in North Korea manage to become forces to be reckoned with, it is not a simple matter of “business as usual”. Mere savvy in business dealings is not enough, and under some circumstances it can even be a hindrance for it can blind oneself to the point of becoming disconnected with reality. At this point in time, no one knows if you will become the next President of the United States. Barely two months ago, none of the Washington pundits could have predicted that you would be number one in the polls. If you keep riding high, it is possible, just possible, that you will lure enough voters to try you out and give you a chance to prove yourself. And then what? Are you ready for destiny to hand you down a big lesson? And as History proves, some of those lessons can be really hard, they amount to nothing less than a crash landing. Except that in this case, you would be taking down your countrymen with you. Which, by the way, is no consolation. But then again, it is also possible that your presidential aspirations may come to an end coming November 2016. It will all depend on the people.

Before angrily shouting “You’re fired”, you must bear in mind that whilst swinging back and forth the big stick (which by the way reminds me of the Queen in the Alice’s Adventures in Wonderland tale written by Lewis Carroll) you must first double check to see if the one you want to fire is still working for you. For it may be the case that not only he or she is no longer working for you. It may be that he never applied to work for you in the first place because he never wanted to work for someone like you. You see, Messr. Trump, in this world there are smart people; and there are also smarter people. Just think about that for a minute; an executive’s time minute.

Lastly, no judgement will be passed here on the rest of your campaign proposals and promises, and certainly no judgement will be passed here upon you yourself (a preview of what you can expect in the afterlife has already been handed down, and it comes from the highest authority, see Matthew 19:23-26). But these facts and viewpoints regarding the immigration debate had to be laid out in front of you for your consideration, since you cannot expect to get them from any of your subordinates whose priority is to keep their jobs by telling you the things they think you want to hear. Which, by the way, is something as old as time itself, and if you don’t believe it perhaps you should read the classic tale The Emperor’s New Clothes by Hans Christian Andersen.

domingo, 23 de agosto de 2015

¿Existe el Purgatorio como una realidad?



Para quienes profesan una creencia en alguna religión, existen otras realidades alternas que están más allá de nuestros sentidos físicos, realidades cuya existencia no puede ser comprobada por algún tipo de medición física o conocida mediante simples actos de razonamiento. Es algo así como el campo magnético de un imán; no lo podemos “ver” directamente, inclusive lo podemos atravesar con nuestra mano sin sentir absolutamente nada; o como las ondas electromagnéticas que hacen posible la telefonía celular y la televisión, nadie puede “ver” directamente una señal de radiación electromagnética pese a que nuestros cuerpos son atravesados diariamente por millones de ellas, solo las conocemos gracias a sus efectos sobre la materia que sí está al alcance de nuestros sentidos, pero ello no nos impide utilizar en nuestro provecho la existencia de las ondas electromagnéticas.

De acuerdo a la religión católica con la que estoy mejor familiarizado, la muerte es el paso del ser humano hacia la eternidad en donde le espera el juicio divino por sus actos acaecidos durante su vida terrena. Si éstos han sido de acuerdo a las enseñanzas divinas, en su nuevo estado alcanzará la plenitud humana y divina en el amor, en la amistad, en el encuentro y en la participación de Dios, en lo que conocemos como el Paraíso Celestial. Pero si es al contrario, si el hombre no ha llevado su vida de manera ejemplar, de acuerdo a los mandatos divinos, y muere contaminado por el pecado sin haberse arrepentido sincera y profundamente por las faltas por él cometidas, el nuevo estado que adquiere al abandonar el alma su cuerpo físico será el del castigo eterno en el Infierno.

Para muchos creyentes católicos, existe además un tercer lugar, aquel donde va el alma que carece ya de culpa pero que aún no ha eliminado totalmente las huellas dejadas por el pecado. Éstas, al no haber sido borradas totalmente en esta vida por la confesión, el sincero arrepentimiento y la penitencia, constituyen una pena temporal que debe ser purgada, ya que son el impedimento que hace aún imposible la unión con Dios en el Cielo, y por ello la retarda hasta que la purificación del alma sea completa. Ese lugar tiene un nombre propio, Purgatorio, término que proviene del latín purgare, que significa limpiar o purificar, y es una condición de castigo temporal para aquellos que, aún habiendo dejado esta vida en gracia de Dios, no están completamente libres de faltas veniales, o no han satisfecho completamente sus transgresiones en vida.

Cuando cursaba mis estudios de secundaria en la Escuela Secundaria Federal Número Uno, en una ocasión cuando estábamos afuera del edificio un compañero de clases de nombre Alonso Lastra Guevara me comentó en una pláctica que tuvimos en relación al Infierno su convicción de que el Infierno del que tanto se habla no era una cosa que estuviera “allí abajo” en algún lugar más allá del alcance de nuestros sentidos físicos, estaba convencido de que el Infierno del que tanto se habla es el mismo lugar en el que habitamos todos los que vivimos en este planeta. En pocas palabras, según él, el Infierno existe, y todos ya estamos en él.

Reconozco que lo que dijo mi compañero de clases me puso a pensar mucho en aquél entonces. Una afirmación así puede poner a pensar a muchos.

Ciertamente, dadas las enormes penurias que padecen muchos de los que moran en este planeta, penurias sin fin en sucesión continua una tras otra a grado tal que el cantautor José Alfredo Jiménez dijo de la vida que “comienza siempre llorando, y así llorando se acaba”, muchos desde muy pequeños empiezan a sospechar que el Infierno en verdad existe, y que es precisamente este planeta que estamos compartiendo todos. Por cuenta propia llegan a la misma conclusión a la que llegó mi compañero de la escuela secundaria.

¿Pero realmente está el Infierno aquí mismo en la Tierra?

Si este planeta no es el mismo Infierno, tenemos que reconocer que vemos que aquí hay muchas cosas en común con la idea vaga que tenemos del Infierno que pueden dar una muy buena simulación de lo que debe ser el Infierno. En las Escrituras se nos dice que el Infierno es un sitio poblado de demonios, ángeles caídos de la gracia de Dios propensos al Mal y a la maldad. Pero no tenemos que ir al Infierno para encontrar tales seres. Aquí mismo en la Tierra a cada rato vemos en las noticias acciones terribles llevadas a cabo por gente desquiciada cuyo comportamiento inicuo no le pide nada al comportamiento que podemos esperar de los demonios bíblicos. Leemos en los periódicos y vemos en los noticieros de la televisión y en los portales de Internet acerca de las acciones de criminales y terroristas esparcidos por doquier que no están dispuestos a respetar ni siquiera los tempos de oración.

Cualquiera en el momento que así lo desee puede empezar a elaborar de inmediato una larga lista conteniendo una de las muchísimas cosas que pueden hacer suponer que el planeta Tierra es el mismo Infierno, con realidad física plena, del que hablan los textos sagrados:

  1. Hombres-demonio bajo cuyas órdenes se cometen enormes genocidios como el que ocurrió en Cambodia bajo las órdenes de Pol Pot.
  2. Jóvenes que en la flor de su juventud son reclutados para ir a pelear una guerra de la cual muchos regresarán desfigurados, mutilados, ciegos, paralíticos, y hasta locos.
  3. Hombres-demonio que en el nombre de Dios descargan su irracional furia asesina matando a decenas o hasta cientos o miles de personas a las que ni siquiera conocen en atentados suicidas cuyo único objetivo es la destrucción y el caos.
  4. Padres-demonio y madres-demonio que dan rienda suelta a su odio mutuo y su ira enfrentándose violentamente el uno contra el otro en presencia de sus hijos pequeños para que así los hijos aprendan a aborrecer desde muy chicos la institución del matrimonio que se supone sagrada, o peor aún, pasándole el ejemplo a sus hijos para que se comporten de la misma manera cuando estén casados, como si hubieran dicho antes de casarse: “quiero tener hijos e hijas para que sean testigos de mis pleitos salvajes con mi cónyuge y que así puedan crecer llenos de traumas y complejos detestando cualquier cosa que tenga que ver con el compromiso matrimonial”. Y por mucho que se trate de justificar a estos padres-demonio y madres-demonio diciendo que no están conscientes de lo que hacen, ¡claro que lo están, máxime que no ambos son adultos y no son unos recién nacidos, y lo que hacen en contra de sus propios hijos e hijas lo hacen por pura maldad!
  5. Puchadores-demonio que sabiendo perfectamente el terrible mal que hacen encausan a jóvenes y hasta niños y niñas por el camino de la drogadicción enganchándolos de por vida en paraísos artificiales que terminan siendo verdaderos infiernos de los cuales no hay salida posible viéndose obligados a robar y a prostituírse para poder comprar la droga carísima que estarán pidiendo a gritos para no sentirse mal.
  6. Personas a las que les es diagnosticada una terrible enfermedad terminal incurable que requiere un tratamiento médico costosísimo tan solo para paliar un poco los síntomas y mitigar un poco el dolor mientras se retrasa un poco el deceso final, requiriéndose de procedimientos quirúrgicos y medicamentos carísimos que están más allá del limitado presupuesto familiar lo cual puede obligar a los miembros de una familia a tener que tragarse todo su orgullo y dignidad para estarse exhibiendo en los talk-shows
  7. de caridad pública de la televisión, o bien resignarse a terminar en la ruina económica con el dudoso consuelo de poder extender unos cuantos meses la vida del familiar enfermo que de cualquier modo se va a morir y para el cual esos meses o semanas extra de vida no serán más que una prolongación de una agonía para la cual la única verdadera liberación es la muerte.
  8. Miles de millones y millones de cucarachas, ratones, ratas, moscas, arañas viudas negras, avispas, mosquitos, garrapatas, alacranes, langostas, piojos y otras alimañas presentes en todo el planeta e imposibles de erradicar, cuyo costoso control con pesticidas ha resultado más dañino para muchos ecosistemas frágiles que las mismas plagas.
  9. Asesinos-demonio seriales que matan a otros y a otras no por una necesidad alimentaria o de supervivencia sino única y exclusivamente por el solo gusto y placer de matar, hasta que terminan matándose por su propia mano con el mismo gusto y placer escapando cobardemente por la puerta falsa en cuanto ven que los policías van ya tras ellos.
  10. Madres de la tercera edad en las que de pronto aparecen todas las manifestaciones de la demencia senil, cayendo en una locura total para terminar convirtiéndose en una dolorosa y pesadísima responsabilidad para sus propios hijos a los cuales sin consideración al pesar ocasionado les van a estar destruyendo la vida a lo largo de varios años. ¡A sus propios hijos!
  11. Los que sufren en silencio, como perritos que son machucados por un carro y agonizan en una banqueta o que están enfermos y postrados con una enfermedad como parvovirus o herliquia y que permanecen horas y horas o hasta días y días agonizando bajo un sol candente sin que nadie mueva un solo dedo por ellos.
  12. Mujeres que abortan a un niño o una niña perfectamente sano sin que haya una complicación médica de por medio en el embarazo que justifique la decisión de abortar, ante la impotencia de parejas infértiles desesperadas que han estado tratando por años de tener hijos sin lograrlo y que están en la mejor disposición de darle un hogar y una educación a ese niño o niña que termina siendo abortado y tirado en un basurero a veces aún con vida.
  13. Terremotos que en cuestión de minutos matan a millares de personas dejando una amplia estela de viudas, huérfanos y abandonados, los cuales ocurren justo en regiones en donde hay pobreza extrema como Haiti y Nepal, justo en donde las penurias que ya se tenían son multiplicadas con creces.
  14. Tsunamis llegados del mar como el que ocurrió en Japón que en cuestión de minutos barren con comunidades enteras sembrando mucho dolor y pesar a gente que parecía no merecer tal castigo.
  15. El tener que presenciar como testigo o tener que vivir y sufrir en carne propia situaciones verdaderamente crueles, dramáticas o trágicas, en una impotencia total sin poder hacer absolutamente nada para impedirlas o evitarlas, y sin que venga ayuda alguna de un plano existencial que se supone superior para dar algún consuelo, ya no se diga para ayudar en forma directa interviniendo para poner un hasta aquí a las cosas terribles que suceden. Esto ha sido una veta inagotable de personas que han terminado de perder por completo su fé, abrazando el ateísmo, el materialismo positivista, y el agnosticismo.
  16. Pestes, epidemias y pandemias contagiosas y devastadoras a lo largo de varias épocas tales como la lepra, la poliomelitis, la peste negra que devastó a Europa en la Edad Media, y hasta novedades desagradables de nuevo cuño como el SIDA que hizo su aparición apenas hace unas tres décadas, a las cuales se suman enfermedades terribles que han azotado a la humanidad desde que el hombre aprendió a hacer uso de razón tales como el mal de Alzheimer, la esclerosis múltiple, y la esquizofrenia.
  17. Las terribles injusticias de la vida que hacen que se repita sin cesar una interrogante que siempre ha permanecido sin respuesta: ¿por qué le ocurren cosas malas a la gente buena?

Y la lista de penurias sin fin puede seguir, y seguir, y seguir, hasta que falte papel o espacio para continuar con el resumen. De hecho, esta ha sido y sigue siendo la historia de la humanidad. De este modo, el planeta Tierra puede ser tomado por algunos (o tal vez por muchos, si no por todos) como una buena preparación para ir directo al Infierno, porque en la Tierra encontramos ya mucho de lo que los condenados anticipan encontrar en el Infierno.

Se atribuye al General William T. Sherman la frase “la Guerra es el Infierno”, y una anécdota que se ha estado repitiendo en varias guerras es la que hace el recuento del encuentro entre un general europeo que recibe a un general norteamericano recién llegado a Europa y al cual le advierte: “Dicen que la guerra es el Infierno. ¡Bienvenido al Infierno!”

Por dondequiera que miremos, encontramos numerosos hechos que pueden conducir a la conclusión de que la Tierra es el mismo Infierno y los que nos encontramos en ella ya estamos condenados.

¿Cómo es posible que, con tantas cosas malas y terribles que estamos forzados a presenciar a veces en vivo e inclusive a sufrir en carne propia, no se pueda sospechar en algún momento que este mismo planeta Tierra sea el Infierno del que hablan las religiones?

En un cuento, que por cierto no forma parte de las Escrituras ni de texto religioso alguno, Satanás tratando de hacer titubear a San Antonio haciendo todo lo posible para que pierda su fé, tratando de convencerlo de que la Tierra ya es el Infierno y que él ya se encuentra condenado, al ver que sus argumentos de convencimiento para hacer caer al santo no han dado resultado, decide tentar a San Antonio presentándole su último argumento, al cual considera como su argumento supremo, diciéndole: “Mira, tú sigues sin aceptar que ésta la Tierra en la que te encuentras en estos momentos es precisamente el Infierno del cual habla la Biblia, no quieres aceptar y reconocer que este es el lugar en el cual yo soy el Rey indiscutible y solo mando yo. Ahora, respóndeme: ¿en qué otro lugar, excepto en el mismo Infierno en donde mando yo y se cumplen todas mis órdenes y todos mis designios, crees que se atreverían a crucificar al mismísimo Hijo de Dios, si no en el mismo Infierno?”. Tras escuchar esto, San Antonio se pone a reflexionar, llegando a la conclusión de que Satanás le ha sembrado una semilla de duda de la que le será muy difícil liberarse del todo. Satanás le ha presentado su mejor argumento, el mejor de todos.

Aunque se atribuye como un dicho de Jesús una frase muy popular que dice “No se mueve la hoja de un árbol sin la voluntad de mi Padre”, lo cierto es que esta frase NO se encuentra en la Biblia, es solo una frase popular. Tampoco existe en el Libro de Ezequias en las Escrituras Hebreas a quien usualmente se le atribuye la frase “No se mueve la hoja de un árbol sin la voluntad de Dios” (aunque el personaje Ezequías sí existió). La aceptación de esta frase supondría que quien manda en todo momento y en toda circunstancia en la Tierra es Dios, y no Satanás. Sin embargo, en la Tierra el hecho aceptado por muchos exégetas es que quien manda en la Tierra no es Dios sino Satanás. Este hecho lo confirman las mismas Escrituras en el pasaje en el que Jesús es tentado por Satanás cuando en sus 40 días de ayuno en el desierto Satanás tienta a Jesús diciéndole a la vez que le muestra imágenes de poder y gloria terrestres: “Todo esto será tuyo si hincado en tierra me adorares” (San Mateo 4:9). Satanás no podría haberle ofrecido a Jesús nada de lo que le estaba ofreciendo si no fuera suyo de antemano. Jesús no le responde diciéndole a Satanás que no puede ofrecerle nada de lo que le ofrece porque simple y sencillamente no es suyo. Jesús simplemente rechaza la tentación presentada por Satanás y no le rinde adoración. Suponiendo que el Infierno descrito por las Escrituras es otro lugar distinto de la Tierra, en donde se sufre aún más, Satanás vendría siendo entonces el dueño de dos infiernos, el que ya es suyo de por sí y a donde fue echado tras su caída y en donde se supone que habita, y su segundo infierno y campo favorito de acción que vendría siendo la misma Tierra en la que muchos creyentes suponen que también habita (de lo contrario, no podría estar tentando a nadie), de modo tal que la muerte física no sería más que un mero trámite de la vida para pasar de un infierno a otro.

Si bien el cuerpo físico, muy en especial el cerebro, es la fuente y el depósito de las funciones superiores del razonamiento y de la consciencia, también es la prisión de aquello que las religiones identifican como el espíritu o elán vital. Cada ser humano en alguna etapa de su vida o más comúnmente en muchas etapas de su vida descubrirá y confirmará que su cuerpo físico es una prisión de la que no se puede salir a voluntad, es una cárcel sin barrotes que permite al reo cierta movilidad pero que sigue siendo una cárcel. ¿Y acaso no describen casi todas las religiones al Infierno como una prisión de la cual nadie puede escapar? ¿Cuál es la diferencia entonces entre una prisión y otra, excepto una diferencia meramente semántica? La noción de que el cuerpo físico es una prisión es algo en lo que pueden coincidir tanto el creyente como el ateo, con la única diferencia de que para el primero la muerte es una liberación de dicha prisión que ofrece la esperanza de permitir al espíritu trasladarse hacia un plano superior meramente espiritual, mientras que para el segundo la muerte es el fin de todo y el inicio de una obscuridad y silencio eternos, aunque también una liberación. ¡Hasta en esto coinciden ambos!

Sin embargo, y esto puede afirmarse de modo categórico, pese a todas las cosas horribles que encontramos en este planeta, la Tierra no es el Infierno.

Por principio de cuentas, el Infierno es descrito como un lugar en el cual se ha perdido toda esperanza, se trata de un lugar para los condenados. El mismo Dante Alighieri en su obra “La Divina Comedia” describe la puerta de entrada hacia el Infierno con una advertencia puesta a la entrada del mismo con las siguientes palabras inscritas en la entrada: “Perded toda esperanza los que entráis”. Pero en la Tierra, pese a todas las cosas horribles que encontramos en ella, encontramos en muchas partes muchos signos de esperanza. Para los católicos y los cristianos, la mayor esperanza la dejó Jesús en su paso por la Tierra. Cada misión, cada templo, cada catedral levantada en el nombre de Jesús habla de una esperanza, la mayor de todas. En el Infierno no esperamos encontrar ningún templo de oración, ni uno solo, así como ninguna mención de Jesús, ni una sola, porque... ¿para qué hablar de esperanza en donde ya no puede haber ninguna? El último lugar en el que un creyente esperaría encontrar una de las muchas casas de Dios de que hablaba el mismo Jesús sería el Infierno.

Y si bien es cierto que este planeta está repleto hasta el borde de demonios en cuerpo humano, también es cierto que hay mucha gente buena conocida por sus buenas acciones y sus buenas obras. Si la Tierra fuera el Infierno, no habríamos esperado tener jamás entre nosotros a gente como San Francisco de AsísMahatma GhandiAlbert SchweitzerFlorence Nightingale, la Madre Teresa de Calcuta, y otros más como ellos. En el Infierno no esperaríamos encontrar un solo hombre bueno, ni uno solo, máxime que se le considera como un lugar en el que nadie espera ser recompensado por sus buenas obras porque ya está condenado y nada de lo que trate de hacer para cambiar su situación le será de utilidad alguna, se debe tratar de un lugar habitado únicamente por demonios y condenados haciéndose imposible entre ambos su existencia por el resto de la eternidad. Por otro lado, el último lugar en donde esperaríamos encontrar rastro alguno de esos acontecimientos extraordinarios conocidos como milagros sería el Infierno, porque en el Infierno se supone que no debe haber absolutamente nada que mitigue aunque sea un poco la dureza del castigo y mucho menos un acontecimiento que pueda devolverle la fé a los condenados que por el hecho de ya estar condenados no les serviría de nada el ser beneficiarios de tales acontecimientos (en los anales de la ciencia médica existen casos de curaciones milagrosas comprobadas por médicos incrédulos que no creían en tales cosas hasta que les tocó ver un caso específico, y algunos de tales milagros desafían por completo la lógica y los pronósticos médicos más pesimistas que se habían dado en enfermos diagnosticados como incurables y deshauciados).

También encontramos en la Tierra muchas otras cosas que hacen más llevadera la carga, cosas tales como el amor, la caridad, la buena música, la poesía, el arte, las maravillas de la Naturaleza, cosas de las cuales se puede proporcionar una pequeñísima muestra:








En el Infierno no esperamos encontrar ninguna muestra de amor, ninguna muestra alguna de caridad, ni buena música ni poesía ni arte ni maravillas naturales ni nada, absolutamente nada que mitigue un poco el desconsuelo, habido el hecho de que en un lugar de castigo como el que se describe en las Escrituras todo es un lago de fuego con un eterno crujir de dientes en donde nadie tiene tiempo ni humor para andar ayudando al prójimo con el cual está condenado por el resto de la eternidad.

Así pues, tiene que desecharse la noción de que éste planeta Tierra es el mismo Infierno, precisamente por las muchas cosas buenas que encontramos en él. Esto me permite suponer que mi compañero en la escuela secundaria al que muy posiblemente le estaba yendo mal en casa en esos días en estaba equivocado. El Infierno del que hablan las religiones y las Escrituras tiene que estar situado en otro plano existencial, más allá del alcance de nuestros sentidos físicos, ya que de no ser así posiblemente ya lo habríamos detectado. Si el Infierno tuviera una realidad física o metafísica, la Tierra no puede ser dicho lugar por las cosas antes mencionadas.

Habría, además, otra diferencia substancial. Si bien es cierto que muchos al ser sorprendidos obrando mal usan como pretexto la frase “el Diablo me hizo hacerlo”, de acuerdo a la mayoría de los estudiosos en la Tierra Satanás no puede obligar a nadie a hacer algo en contra de su voluntad. En la Tierra, todo el poder de Satanás está basado al cien por ciento en el poder de la persuasión, y en esto se le reconoce una habilidad extraordinaria, podría afirmarse incluso infinita. Desde el primer capítulo de la Biblia, Satanás no obliga a Adán porque no puede hacerlo a comer el fruto del árbol prohibido, tiene que hacerlo convenciendo primero a Eva y usándola como intermediaria, a la cual Satanás tampoco obligó porque no podía hacerlo. Esta dependencia en el uso del poder de la persuasión es una constante en toda la Biblia, incluso cuando Judas Iscariote traiciona a Jesús, porque si bien Satanás le pudo haber proporcionado a Judas de varios razonamientos para llevar a cabo e incluso justificar su traición (por ejemplo, “si entregas a Jesús, Jesús se verá obligado a manifestarse como el Mesías en todo su poder y gloria, y acabará con todos los invasores romanos que están ocupando la Palestina e incluso acabará con el Imperio Romano”), Judas no pudo echarle la culpa a Satanás porque aunque Satanás le haya proporcionado los argumentos la decisión final tenía que ser necesariamente de Judas, no de Satanás. A diferencia de lo que ocurre en la Tierra, en donde Satanás no tiene poder para obligar a nadie a hacer algo en contra de su voluntad, se supone que en el Infierno, en su dominio principal, Satanás SI puede obligar a cualquiera a hacer cosas en contra de su voluntad, porque en el Infierno el humano pierde por completo y para siempre su libre albedrío, su prerrogativa para escoger y decidir. Y esto marca ya una diferencia enorme entre lo que entendemos por el paraíso terrenal y el Infierno. El único lugar en donde Satanás realmente manda no es ni puede ser la Tierra en donde todo su poder está limitado al uso del poder de la persuasión, tiene que ser el Infierno en donde no necesita del poder de la persuasión porque simple y sencillamente ahí ya no lo necesita.

Pero si bien la Tierra no es el Infierno, tampoco puede ser el Cielo (o bien, el Paraíso celestial del que habla Jesús), por las mismas razones de todas las cosas malas que encontramos en ella, considerando que el Paraíso del que hablan los Evangelios es un lugar en el que ya no se sufre ni se tienen carencias, ni están sujetos los humanos a tentaciones que vengan de alguien con un tremendo poder de la persuasión. Además, se supone que el Cielo es algo a lo que se tiene que ser merecedor, es algo que se gana a pulso demostrándose ser merecedor del mismo en virtud de las decisiones que cada quien vaya tomando en su vida terrenal.

Y si la Tierra no es el Infierno, ni es tampoco el Cielo, ¿entonces qué es? ¿Cuál es su lugar en la clasificación que pueda haber de los planos de existencia? Si la Tierra no es el Infierno, ni es el Cielo, ¿entonces qué vendría siendo? La única respuesta posible para algunos creyentes, simple y sencillamente porque no hay otra, es que el Purgatorio sí existe, y se encuentra precisamente en este planeta Tierra en el que estamos viviendo todos. En pocas palabras, la Tierra es el Purgatorio. Ciertamente cumple muchos de los requisitos que se pueden esperar de un Purgatorio, o inclusive se puede decir que los cumple todos. si estamos dispuestos a admitir otra creencia que es central a muchas religiones: la tesis de la reencarnación.

Por principio de cuentas, encontramos en la lectura de varias fuentes que el Purgatorio es un lugar en el cual se lleva a cabo la purificación de las almas de todos aquellos que no merecen ser condenados a un castigo eterno pero que tampoco han hecho méritos suficientes para ganarse su entrada al Cielo. Y ciertamente aquí mismo en la Tierra muchos parecen estar pagando de una u otra manera por las transgresiones efectuadas en esta vida o en una vida anterior. Esto explicaría cabalmente mucho del sufrimiento que vemos, algo que en varias religiones orientales se llama karma, de modo tal que si alguien dice (como seguramente el lector se ha preguntado alguna vez en su vida): “¿Por qué yo?, ¿Por qué a mí?”, la respuesta que recibiría en caso de recibir una respuesta sería: “¿Acaso no recuerdas lo que le hiciste a tal y a cual persona en tal o cual lugar y en tal o cual época?, ¿De qué te quejas con tanta amargura si estás recibiendo y estás pagando hasta con creces tu justo merecido?”. Se puede protestar ante la aparente injusticia de no ser enterado de la razón por la cual se está pagando a un precio exorbitante alguna transgresión pasada, pero esto también puede ser parte del gran esquema porque el conocimiento preciso del motivo por el cual se está sufriendo sin duda alguna aminoraría en gran parte el peso del castigo al decirse la persona a sí misma: “Bueno, ya sé la razón del por qué estoy en el predicamento en el que me encuentro, y me lo tengo bien merecido”. El desconocimiento de la razón por la cual se está padeciendo en cierta vida tiene el efecto de incrementar en forma considerable el peso del castigo, y en el pago de la factura se puede suponer que se ha removido el consuelo de saber el motivo, precisamente para volver más dura la pena.

La reencarnación viene a resolver otro dilema con el que han tenido que lidiar teólogos desde los inicios del Cristianismo. ¿Qué del Limbo, ese lugar “sin tormento pero alejado de Dios”, al que iban los niños recién nacidos que no recibieron el sacramento del bautismo? Sobre el debate del “Limbo”, el Vaticano y Benedicto XVI simplemente decidieron eliminarlo, porque si difícil es hablar del Cielo y del Infierno aún con las Escrituras en mano, la postulación de tal plano existencial solo viene a complicar las cosas sobremanera. Sin embargo, si metemos la reencarnación en el panorama, se puede prescindir por completo de la presunción de la existencia de un Limbo, porque cuando un niño recién nacido muere (o incluso cuando aún no ha nacido muere) el alma del niño simplemente puede continuar su hilo existencial en otro cuerpo recibiendo de este modo otra oportunidad de nacer y crecer.

Discutir el tema de la reencarnación desde la óptica de cualquier religión resulta difícil, porque el debate del tema de la reencarnación requiere de una mente abierta, y si algo tienen en común las religiones principales es que no permiten hablar o debatir de algo con lo que entendemos como una “mentalidad abierta”. Irónicamente, la idea de la reencarnación se basa sólidamente en algo que las religiones adoptan como un dogma que está fuera de toda discusión: la inmortalidad del alma. El concepto supone que lo que cesa con la muerte son las funciones vitales del cuerpo físico en el que mora el alma, más no el alma. Y si el alma es inmortal y puede reencarnar (el mensaje central del Nuevo Testamento de la Biblia es precisamente el tema de la resurrección), entonces tan es posible que se vaya a otro plano que está más allá de nuestra comprensión humana como el poder regresar a este mismo planeta en un cuerpo nuevo. Con respecto a la posibilidad de la reencarnación, el filósofo francés Voltaire alguna vez dijo: “No es menos asombroso nacer una vez que nacer dos veces”. Si la reencarnación existe, parece lógico pensar que se producirá un intervalo en alguna otra esfera entre el tiempo de separación del cuerpo viejo y la entrada en otro nuevo. Una de las técnicas usadas para el estudio de la reencarnación consiste en entrevistar a niños de muy temprana edad que ya han aprendido a hablar, los cuales afirman recordar sucesos de otra vida que dejaron atrás. Estos casos son extremadamente raros, pero sí se dan de vez en cuando. Recabada la mayor cantidad de información posible, el siguiente paso -nada fácil por cierto- consiste en tratar de identificar la identidad de la persona que afirma haber sido en aquella vida pasada, entrevistar a quienes conocieron a aquella persona en vida, y corroborar lo que le dijo el niño con lo que se sabía de aquella persona que el niño afirma haber sido en su vida pasada. La prioridad obvia para cualquier investigador sobre estas cuestiones es tratar de contactar de inmediato al niño del cual se tenga este tipo de noticias antes de que olvide todo, porque es un hecho que conforme van pasando las semanas el niño empieza a olvidar todo aquello que recordaba de su vida pasada, hasta que termina por olvidarlo todo recordando prácticamente nada de su vida pasada. Un trabajo que documenta tales esfuerzos es el libro Twenty Cases Suggestive of Reincarnation, elaborado por el Doctor Ian Stevenson y publicado por la University Press of Virginia. Si existe el alma, y si los recuerdos acumulados a lo largo de una vida perduran en ella sobreviviendo a la muerte física, resulta lógico suponer que en algunos casos contados el mecanismo que impide recordar esas vidas pasadas ha tenido un fallo menor, fallo que se irá corrigiendo por sí solo al ir creciendo el niño olvidando a pasos agigantados los hechos que recuerda de su vida pasada.

La aceptación del concepto de la reencarnación resuelve muchas incógnitas y muchos dilemas que de otro modo es imposible reconciliar, al menos lógicamente.

El Purgatorio ofrece el camino ideal, y de hecho el único camino, para que cada ser humano pueda expiar y pagar sus culpas y transgresiones, haciendo lo posible de su parte para enmendar su relación con el Ser Supremo salvándose de ser echado a un lugar del que no hay retorno ni escapatoria posible. En el Purgatorio a cada momento el que allí reside será sometido a pruebas constantes, y algunas de esas pruebas serán durísimas, todo de acuerdo a la naturaleza de sus actos pasados o sus transgresiones, y sobre todo las decisiones que irá tomando a lo largo de su vida.

Hay una sustancial diferencia entre Infierno y Purgatorio, ya que el primero es eterno y el segundo temporal. El Purgatorio, de acuerdo a las Escrituras, no puede tener para cada quien una duración eterna, y al final de la jornada (el ciclo repetitivo de reencarnaciones) se ofrecen solo dos alternativas como la salida del Purgatorio: o la salvación eterna o la condena eterna. En cada reencarnación se ofrece una nueva esperanza de salvación, así como la advertencia de llegar a la condenación en caso de que se trate de un caso perdido en el que se han agotado todas las oportunidades que se han dado para redimirse y salvarse. La estancia en el Purgatorio vendría siendo entonces algo de tiempo limitado, ya que sus únicos dos objetivos finales deben ser o bien la salvación eterna o bien la condena eterna, y esos sí son duración ilimitada. El Purgatorio vendría siendo algo así como un reformatorio o un centro de readaptación, y quienes vuelven a reincidir en el delito sin aprovechar la oportunidad que se les dá de hacerse merecedores a la libertad terminan cayendo de nueva cuenta en el reformatorio, una y otra y otra vez, mientras que quienes han aprendido su lección y ya no reinciden no vuelven a regresar al mismo sino que son sacados para que puedan disfrutar de su libertad, con una diferencia importante: mientras que quienes han logrado salir del reformatorio o de un centro de readaptación social corren el riesgo de volver a caer en el reformatorio en caso de caer nuevamente en la tentación de delinquir actuando en contra de la sociedad, en el caso del Purgatorio la salida del mismo es de una sola vía. Se puede salir del Purgatorio para ir al Cielo, o se puede salir del Purgatorio para terminar en el Infierno, pero no es posible salir del Cielo para volver al Purgatorio como tampoco es posible salir del Infierno para volver al Purgatorio. La única manera de volver al Purgatorio es habiendo salido del Purgatorio (a causa de la muerte física, real) sin haber logrado méritos para ser salvado ni haber incurrido en tantas iniquidades como para ser condenado, o sea mediante la reencarnación.

El teólogo Leonardo Boff en su libro Hablemos de la otra vida considera que el Purgatorio es un proceso de plena maduración frente a Dios. En efecto, el Purgatorio significa la posibilidad que, por la gracia de Dios, se concede al ser humano para madurar radicalmente después de su muerte. ¿No es ésta acaso la misma posibilidad que se le puede conceder a los que habitan aquí en la Tierra?

La Iglesia Católica está en común acuerdo entre sus miembros de que el Purgatorio es un proceso, doloroso como todos los procesos de ascensión y purgación, por medio del cual el hombre actualiza todas sus posibilidades al morir y se purifica de todas las marcas con las que el pecado ha ido estigmatizando su vida, sea mediante sus pecados y su consecuencias, o debido a sus malos hábitos adquiridos a lo largo de su vida. ¿No es esto precisamente algo que también se ofrece como posibilidad aquí mismo en la Tierra? Entre los católicos se considera como una opción que Dios permite a todos por su gracia para que, en algún momento de la eternidad, todo humano sea digno de estar en su presencia al haber sido limpiado totalmente de los pecados cometidos durante su vida, de los cuales no se había arrepentido suficientemente de manera concisa, siempre que dichos pecados no fuesen mortales debido a la gravedad de los mismos. ¡Pero si esta misma opción es la que se está ofreciendo como una posibilidad aquí en la Tierra!

En las Escrituras y en los escritos de los Padres de la Iglesia Católica, las almas de aquellos que van al Purgatorio quedan temporalmente impedidas de la visión de Dios. Esta es la postura católica proclamada por León X en la Bula Pontificia Exurge Domine (Levántate, oh Señor), la cual condena los errores de Lutero. Besario, en el Concilio de Florencia de 1239, argumentó en contra de la existencia de un fuego real en el Purgatorio. Pero en occidente la creencia en un fuego real en el Purgatorio es común. San Agustín nos habla del dolor que ese fuego produce, más severo que cualquier otro sufrimiento pudiera soportar el hombre en esta vida. San Gregorio Magno habla de aquellos que, después de esta vida “expiarán sus faltas con flamas del Purgatorio y el dolor será más intolerable que ninguno en esta vida”. Siguiendo los pasos de San Gregorio, Santo Tomás de Aquino afirma que aparte de la separación del alma de la contemplación de Dios, hay otro castigo: el del fuego. Y San Buenaventura no sólo confirma las palabras de Santo Tomás, sino que además agrega que ese castigo con fuego es más severo que ningún otro castigo que le llegue al hombre en esta vida. Ninguno de los Padres y Doctores de la Iglesia Católica puede decirnos cómo afecta ese fuego a las almas que están en el Purgatorio, pero de todas formas ya el Concilio de Trento (1545-1563) advirtió a los Obispos “excluir de sus sermones cuestiones difíciles y perspicaces que no tienden a la edificación, y de cuya discusión no aumenta ni la piedad ni la devoción” (Del Purgatorio, Sesión XXV). Esta advertencia hecha a los Obispos se debe a las enormes dificultades que hay en tratar de hablar sobre algo en lo que no se tiene una experiencia personal propia ni se tienen pruebas contundentes para afirmar lo que se dice.

De la tradición unánime de los Padres de la Iglesia en cuanto al fuego del Purgatorio y su semejanza al del Infierno, aún no se ha dado (ni se quiere dar) una declaración dogmática al respecto, porque tendría que ser aceptada como dogma imposible de verificar. En la cuestión del Purgatorio existe también otra pena, la que la tradición teológica denomina pena de daño, que consiste en el aplazamiento del Cielo o dilación de la Gloria, en la que el alma queda privada de la visión beatífica de Dios mientras purga sus pecados. Esta pena implica que la presencia en el Purgatorio no puede prolongarse en el tiempo más allá del Juicio Final, y reafirma la convicción de que el Purgatorio es necesariamente de carácter temporal y no eterno.

Al investigar el tema de la existencia del Purgatorio, es común encontrar argumentos que supuestamente “prueban” la existencia del mismo recurriendo a visiones místicas de santos y santas así como a citas bíblicas que sugieren su existencia. Desafortunadamente, todas esas visiones místicas que se atribuyen a unos cuantos afortunados como revelaciones del Purgatorio son experiencias personales que no pueden ser transmitidas más que como relatos anecdóticos, y los relatos anecdóticos carecen por completo de valor probatorio como juez o tribunal lo puede confirmar.

Entre las “experiencias del Purgatorio” para tratar de convencer (imposible hablar de demostrar) la existencia del Purgatorio encontramos relatos como el de Tertuliano, el cual en su libro “Actas del martirio de Santa Felicidad y Perpetua” cuenta lo que le sucedió a Santa Perpetua en el año 202: una noche, mientras ella estaba en la cárcel, vio a su hermano Dinocrates, quien había muerto a los siete años de edad a causa de un tumor en el rostro. Santa Perpetua lo cuenta así: “Vi salir a Dinocrates de un lugar tenebroso, donde estaban encerrados muchos otros que eran atormentados por el calor y la sed. Estaba muy pálido. En el lugar donde estaba mi hermano había una piscina llena de agua, pero tenía una altura superior a la de un niño, y mi hermano no podía beber. Comprendí lo que mi hermano sufría y por eso, orando con fervor día y noche, pedía que fuera aliviado. Una tarde vi de nuevo a Dinocrates, muy limpio y bien vestido y totalmente restablecido, con su herida del rostro totalmente cicatrizada. Ahora sí podía beber del agua de la piscina, y lo hacía con alegría. Cuando se sació comenzó a jugar con el agua. Me desperté y comprendí que había sido sacado de aquel lugar de sufrimientos”. Otro relato testimonial proviene de San Nicolás de Tolentino quien relata una experiencia mística que le convirtió en patrono de las almas del Purgatorio: un sábado en la noche, después de una prolongada oración, escuchó una voz lastimera que le decía: “Nicolás, Nicolás, mírame a ver si todavía me reconoces. Soy tu hermano y compañero Fray Peregrino. Hace tiempo que sufro grandes penas en el Purgatorio y por esto te pido que ofrezcas mañana por mí la Santa Misa para poder irme por fin libre al Cielo. Ven conmigo y mira”. Nicolás le siguió y vio una llanura inmensa cubierta de innumerables almas entre torbellinos de purificadoras llamas, mientras le tendían sus manos llamándole por su nombre y pidiéndole ayuda. Conmocionado por esta visión, Nicolás la refirió al Superior del Monasterio donde se encontraba, quien le dio permiso para dedicar la Misa durante varios días por las almas del Purgatorio y, especialmente por Fray Peregrino. A los siete días se le apareció de nuevo Fray Peregrino, ahora resplandeciente y glorioso junto con otras almas, para agradecerle y demostrarle la eficacia de sus súplicas. Por su parte San Gregorio Magno cuenta que, siendo aún Abad de un Monasterio antes de ser nombrado Papa, había en el mismo un monje llamado Justo, quien ejercía la medicina con el permiso del Abad. En una ocasión Justo aceptó sin la autorización de sus superiores una moneda de tres escudos de oro, faltando así gravemente al voto de pobreza. Después se arrepintió y le dolió tanto su acto que se enfermó y murió al poco tiempo, pero en paz con Dios. Sin embargo San Gregorio, con el fin de inculcar en sus religiosos una gran aversión por ese pecado, hizo sepultar a Justo en un basural que se encontraba fuera de los muros del cementerio del Monasterio, donde también echó la moneda de oro, haciendo repetir a los monjes las palabras de San Pedro a Simón Mago: “Que tu dinero perezca contigo”. A los pocos días San Gregorio sintió que quizás había sido demasiado estricto con su castigo, y encargó al ecónomo celebrar treinta Misas seguidas, sin dejar ningún día, por el alma del difunto. El ecónomo obedeció, y el mismo día que terminaron de celebrarse las treinta Misas, se le apareció Justo a otro monje llamado Copioso, diciéndole que subía al Cielo, libre ya de las penas del Purgatorio, gracias a las treinta Misas celebradas por su alma. Estas Misas de intercesión son las llamadas gregorianas, en honor de San Gregorio.

Pero se insiste que las revelaciones del Purgatorio basadas en experiencias personales no pueden ser usadas más que como relatos anecdóticos, careciendo por completo de valor probatorio. Como igualmente es cierto que el equivalente de las penalidades descritas en tales visiones de carácter místico ya se tiene aquí en la Tierra, y abundan los sitios que califican como buenos candidatos en donde se pueden sufrir las penalidades que los místicos describen del Purgatorio.

El tema de la existencia del Purgatorio viene a colación por unas declaraciones hechas el miércoles 12 de enero de 2011 por el entonces Papa Benedicto XVI, hoy Papa emérito, quien aseguró que el Purgatorio no es un lugar del espacio, del Universo, “sino un fuego interior, que purifica el alma del pecado”. El Pontífice hizo estas manifestaciones ante unas 9.000 personas que asistieron en el Aula Pablo VI a la audiencia pública de los miércoles, cuya catequesis dedicó a la figura de Santa Catalina de Génova (1447-1510), conocida por su visión sobre el Purgatorio. Benedicto XVI señaló que Catalina de Génova en su experiencia mística jamás hizo revelaciones específicas sobre el Purgatorio o sobre las almas que se están purificando, frente a la imagen de la época que lo representaba siempre ligado al espacio. “El purgatorio no es un elemento de las entrañas de la Tierra, no es un fuego exterior, sino interno. Es el fuego que purifica las almas en el camino de la plena unión con Dios”, afirmó el Papa. El Obispo de Roma añadió que la santa no parte del más allá para contar los tormentos del Purgatorio e indicar después el camino de la purificación o la conversión, sino que parte de la “experiencia interior del hombre en su camino hacia la eternidad”. Benedicto XVI añadió que el alma se presenta ante Dios aún ligada a los deseos y a la pena que derivan del pecado y que eso le imposibilita gozar de la visión de Dios y que es el amor de Dios por los hombres el que la purifica de las escorias del pecado.

El Paraíso, el Purgatorio y el Infierno han preocupado a lo largo de la historia tanto a los fieles como a los papas y así Benedicto XVI, el Papa teólogo, afirmó en 2007 que el Infierno, “del que se habla poco en este tiempo, existe y es eterno para los que cierran su corazón al amor de Dios”. Del Paraíso aseguró que existe, pero que no es “ni una abstracción ni un lugar físico entre las nubes, sino una relación viva y personal con Dios”. Más recientemente fue cuando aseguró en 2011 que el Purgatorio no es un lugar del espacio, del Universo, sino “un fuego interior, que purifca el alma del pecado”. Su antecesor, Juan Pablo II, coincidió con Ratzinger en que el Purgatorio existe, pero que no es “un lugar” o “una prolongación de la situación terrenal” después de la muerte, sino “el camino hacia la plenitud a través de una purificación completa”. El Papa Wojtyla también aseguró durante su Pontificado que tanto el Paraíso como el Infierno no son lugares físicos, sino estados del espíritu. Según Juan Pablo II, las imágenes utilizadas por la Biblia para presentarnos simbólicamente el infierno deben ser interpretadas correctamente y “más que un lugar, es la situación de quien se aparta de modo libre y definitivo de Dios”. Estas aseveraciones no admiten la posibilidad de que el Purgatorio se encuentre aquí mismo en la misma Tierra como algo real, como un lugar físico, y de hecho hay quienes han tomado las declaraciones del Papa Benedicto XVI como el abandono de la creencia en la existencia del Purgatorio, interpretando las observaciones formuladas por el Papa Benedicto XVI en torno a el Purgatorio como algo que no existe como un espacio físico real.
Sin embargo, para quienes están dispuestos a aceptar la posibilidad, la idea, de que el Purgatorio tiene una existencia real y está aquí mismo en la Tierra, de pronto muchas cosas que permanecían sin sentido de pronto adquieren una explicación lógica y racional.

Quizá la creencia más optimista acerca del Purgatorio es aquella en la cual todo aquel que entra al Purgatorio terminará entrando al Cielo, y el Purgatorio no es una especie de Infierno de donde ninguna alma es liberada; bajo esta visión el Purgatorio es la purificación final de los elegidos; la última etapa antes de gozar del Reino celestial, y la duración de la estadía de un alma en el Purgatorio vendrá dada siempre por la gravedad de sus faltas, y también por las oraciones que desde la Tierra se le dediquen.

Lo que se entiende por Purgatorio depende desde luego de la religión que ponga tal tema bajo análisis y discusión. La Iglesia Ortodoxa, por ejemplo, no acepta la existencia del Purgatorio, aunque sin embargo tradicionalmente se ofrecen rezos a favor de los difuntos, pidiendo a Dios que les muestre su misericordia y su amor. Por otro lado, en la Iglesia Protestante, según la proposición 37 de las tesis luteranas del año 1519 (condenadas por el papa León X), “el Purgatorio no puede probarse por la Sagrada Escritura canónica”. Esta tesis de Lutero se fundamenta en su negación de la canonicidad de los dos Libros de Macabeos, a los cuales consideró apócrifos. Lutero, fundador del Protestantismo, describe el Purgatorio como una invención humana que confunde al hombre y le hace creer que hay perdón después de la muerte por medio de la compra de indulgencias y otros medios afines. Según los protestantes, una vez finalizada esta vida ya no existe la fe, sino el conocimiento real de la existencia de Dios, y certeza del Cielo y del Infierno, puesto que según ellos, Cristo habría hecho propiciación por todos aquellos que le aceptan, y los habría limpiado completamente de todo pecado santificándolos en sí mismo para su acceso al Cielo. Sin embargo, la Iglesia Copta, al igual que la católica, acepta la existencia del Purgatorio, la única diferencia es que utiliza otra palabra para denominar esta realidad espiritual. La principal base bíblica para afirmar la existencia del Purgatorio, según los coptos, se encuentra en el Libro de Enoc, en sus capítulos 6 al 36. Escritos antes del 160 a.C., estos capítulos se centran en el tema de los Vigilantes y hacen una detallada descripción del Infierno, del Purgatorio y del Paraíso. En la Iglesia Copta tradicionalmente se ofrecen oraciones a Dios para que muestre su misericordia a las almas de los difuntos que padecen en el Purgatorio, y así que puedan entrar en la Gloria. Y en lo que toca al Islam, existen conceptos similares o compatibles con el catolicismo, como el Barzaj, el lugar a período de tiempo por los que el alma espera el Juicio Final, en lo que Mahoma describe como “las peores horas de la vida de un hombre”. Existe también el Araf, un alto muro o barrera en el que esperan los que han conseguido escapar del Infierno, pero que no han sido autorizados aún a entrar en el Cielo (Corán, Azora VII – 44).

Para los creyentes de varias religiones, ni el Cielo ni el Infierno tienen actualmente una existencia que en el idioma humano podamos llamar “real” en el sentido de que pueda ser algo que se pueda describir con palabras o que se pueda representar con imágenes que se puedan compartir en las redes sociales. Lo único que podría ser considerado como “real” en el sentido literal de la palabra es el Purgatorio si partimos del supuesto de que, por sus características, el paraíso terrenal en el que vivimos cumple con todas las condiciones para que pueda ser considerado como ese plano existencial llamado Purgatorio.

En el esquema de planos espirituales de existencia, quienes tienen la salida más fácil del debate son los ateos, ya que para ellos no hay Cielo ni hay Infierno ni hay Purgatorio ni existe nada con consciencia propia (Dios, los ángeles, Satanás, los demonios) que pueda existir más allá de nuestros sentidos físicos y de nuestra percepción sensorial. La conclusión del ateo, del materialista, dá una salida sumamente fácil a consideraciones como las que hemos visto, pero a su vez esta salida viene con otra factura: muchas interrogantes que antes tenían respuesta se quedan sin respuesta, y atrapados ya en un plano meramente científico tenemos que aceptar verdaderos retos intelectuales como la tesis de un Universo que se creó a sí mismo por cuenta propia y sin ninguna planeación, sin ningún tipo de diseño previo, y con una inteligencia igual a un cero matemático del cual pese a estas limitaciones mayúsculas ha permitido la aparición órdenes mayúsculos de perfección. Así como resulta sumamente aventurado afirmar que un cuadro reconocido como de Rembrandt ocurrió por un mero accidente de la Naturaleza sin que hubiera inteligencia alguna de por medio, o que una composición musical como la Polonesa de Chopin se logró simple y sencillamente porque un músico afortunado tuvo la buena suerte de descubrirla entre una cantidad virtuamente infinita de combinaciones posibles de notas musicales, la tesis de un Universo que se dió “por sí solo” resulta ser un argumento de difícil digestión.

Para quienes creen que no todo lo que existe está limitado a lo que podamos ver, a lo que podamos tocar y a lo que podamos oler, el Cielo y el Infierno pueden y deben ser considerados no como planos corpóreos de naturaleza física perceptibles por nuestros cinco sentidos, sino como planos espirituales más allá de nuestra realidad humana y de nuestras percepciones, lo que hace imposible la demostración de su existencia por medios científicos. Lo único cuya realidad plena puede estar al alcance de nuestra mano es el Purgatorio, si acaso se trata del planeta en el que vivimos que es lo único verdaderamente “real” para todos nosotros (creyentes y no-creyentes). Los creyentes pueden tomar al planeta Tierra en que vivimos como el Purgatorio, ni más ni menos, y -cosa curiosa- también para los no creyentes resulta ser lo mismo que un Purgatorio aunque no lo quieran llamar como tal, porque las reglas aplican por igual a ambos grupos y no se privilegia a uno sobre el otro. La realidad es la misma para ambos, lo único que cambia son las interpretaciones.

Todas estas disquisiciones acerca de la realidad del Purgatorio surgen de una necesidad inherente en el hombre de tratar de encontrarle un sentido a las cosas, de tratar de encontrar alguna explicación o justificación a hechos que nos parecen incomprensibles a primera vista. La ciencia surge de esta necesidad. Es lo mismo que da origen a ramas del conocimiento tales como la filosofía, la metafísica, y hasta la misma teología. La otra opción es resignarse a aceptar de que muy poco o prácticamente casi nada tiene sentido, de que no hay una explicación racional para muchas cosas, de que todo lo que nos rodea y hasta el Universo mismo ha brotado de meros accidentes naturales que ni siquiera tenían razón de ser y que tratar de encontrarle un sentido a todo es una pérdida inútil de tiempo. Pero esta es una opción que no satisface a nadie, ciertamente no satisface a los científicos; y mucho menos a los creyentes en un ser superior o en un plan divino.