domingo, 17 de febrero de 2013
Y el mundo no se acabó. Pero...
Como se puso aquí previamente, el mundo no se acabó el 21 de diciembre de 2012 como algunos habían supuesto en un supuesto cumplimiento a una profecía maya relacionada con dicha fecha, pero...
Transcurrido el año 2012 y al comenzar el primero de enero de 2013, muchos dieron un suspiro de alivio al ver que la presunta profecía maya del fin del mundo no se cumplió, habiendo empezado el 2013 al igual que cualquier otro año.
Todo estaba bien... hasta el día 11 de febrero de 2012, cuando en forma sorpresiva el Papa Benedicto XVI anunció su renuncia como el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. La renuncia en sí es algo extraordinariamente inusual, porque no se había dado ninguna renuncia al papado en cerca de 600 años de historia. Y se trata precisamente de la primera renuncia al papado en el nuevo milenio del calendario cristiano, el tercer milenio, el milenio de las maravillas tecnológicas y los descubrimientos científicos a paso agigantado, el milenio de Internet así como el milenio de sucesos preocupantes de gran envergadura a escala planetaria. La renuncia de Benedicto XVI a su pontificado se vuelve más sorprendente aún considerando que se dá justo en vísperas de la Semana Santa, el evento de mayor importancia no solo en la feligresía católica sino en todas las comunidades cristianas del mundo entero, coincidiendo con los eventos que marcaron en Jerusalén hace unos dos mil años los mismos inicios de la Iglesia Católica y el cristianismo en general.
Precisamente la noche del mismo día en la que Benedicto XVI anunció su renuncia al Papado, cayó un rayo directamente sobre lo más alto de la cúpula de San Pedro, un hecho extraordinario que quedó documentado en tomas gráficas como las siguientes:
¿Se trata tan solo de una mera y extraordinaria coincidencia?
Y los numerólogos para quienes el número 13 posee tintes cabalísticos de enorme potencia no tardaron en señalar que la renuncia del Papa Benedicto XVI a su pontificado se dió en la víspera de un Miércoles de Ceniza que cae precisamente en un día 13, el 13 de febrero de 2013, precisamente en el primer año del milenio que termina en el número 13. Ciertamente, hay otros años del nuevo milenio que también terminan en 13 como 2113 ó 2213, pero ninguno de ellos está precedido por un cero que en la convención usual aceptada tiene la importancia que se le debe dar a un cero puesto a la izquierda de un número. Habrá que esperar mil años para la siguiente fecha del calendario cristiano que termine en un trece precedido por un cero, o sea 3013. Y curiosamente, la proximidad del final de la lista de Papas dada por San Malaquías coincide más o menos temporalmente con la puesta en marcha del 13 Baktun del calendario maya ocurrida apenas dos meses antes (el 21 de diciembre de 2012), precisamente el 13avo ciclo en los que de acuerdo a los antiguos sabios mayas ocurren dando el inicio de una nueva era incierta. ¿Otra simple y extraordinaria coincidencia? No se requiere ser numerólogo para darse cuenta de que el número 13 está apareciendo por todas partes.
Independientemente de la credibilidad que se le quiera dar a los numerólogos, detrás de la renuncia del Papa Benedicto XVI subyace otro hecho importante: las profecías de un hombre que con cientos de años de anticipación proporcionó una lista de los Papas que dirigirían la Iglesia Católica. Y este hombre no era un charlatán o un brujo con su consultorio abierto al público para consultas astrológicas. Se trata ni más ni menos que de un Santo de la Iglesia Católica, San Malaquías.
El Santo irlandés presumiblemente elaboró una serie de opúsculos en los cuales en forma algo críptica dá detalles describiendo hechos y situaciones en los Papas aún por venir. Para varios eruditos, el cumplimiento de varios de los vaticinios hechos por San Malaquías se ha estado llevando a cabo al pie de la letra, y es cuando los sucesos se han cumplido que la naturaleza críptica y oculta de varios de los versículos sale por fin a relucir, como en el caso del ciego al que finalmente se le cae la venda y puede ver con perfecta claridad algo de lo que no tenía ni siquiera la más remota idea.
La profecía de los Papas de San Malaquías, independientemente de las interpretaciones que se le puedan dar a los versículos en latín en los cuales San Malaquías plasmó sus visiones para la posteridad, son sumamente específicas en un dato de importancia toral: el número de Papas. De acuerdo con la lista, la cual se ha ido agotando con cada Papa nuevo que ha sido designado sucesor de San Pedro, el penúltimo Papa es precisamente el Papa que renunció al cargo. Queda un lugar en la lista para otro Papa. Y después, la lista se acaba. Ya no hay más Papas en la lista. No importa cómo se le trate de estirar o como se quieran reinterpretar las visiones de San Malaquías, simple y sencillamente no hay más Papas en su lista. En realidad, desde hace cientos de años conforme iba ascendiendo un Papa nuevo al trono de San Pedro, se sabía que la lista se iría agotando. De este modo, cuando faltaban 50 Papas, seguramente los estudiosos decían con cierta tranquilidad: “Bueno, ya no me tocará ver el final, y habrá más Papas para rato y a mis hijos y a mis nietos tampoco les tocará ver el final”. Lo cual era cierto hace doscientos o trescientos años. Pero hemos llegado por fin al final de la lista. Ya no hay más Papas. La lista esencialemente está agotada, y somos precisamente nosotros a quienes nos ha tocado ver el desenlace final de la lista.
San Malaquías falleció el 2 de noviembre de 1148. Quien hubiera creído en aquél entonces en las profecías de San Malaquías se habría carcajeado si se le hubiera aparecido algún santón charlatán anunciando el fin del mundo, porque habría respondido “todavía faltan muchos Papas por reinar, todavía faltan muchos Papas por venir, de acuerdo a la lista dada por San Malaquías, así que el mundo no se acabará ni hoy, ni mañana, ni el año entrante, ni en los próximos 100 años por venir”. Y visto en retrospectiva, habría estado en lo correcto. Pero hay algo más importante en tal certeza. El Apocalipsis del San Juan, el libro de las revelaciones del final de los tiempos, no se cumpliría por el resto del milenio, porque de ser así, de no haber llegado la humanidad al tercer milenio por algo como lo predicho por el Apocalipsis, la lista dada por San Malaquías no se habría agotado, habrían habido varios Papas que nunca pudieron ser, y las capacidades proféticas de San Malaquías habrían quedado en entredicho. San Malaquías al elaborar y documentar sus visiones, tenía pues la certeza de que nada como el Apocalipsis ocurriría en varios cientos de años por venir, y que no habría ni plaga, ni guerra, ni suceso cataclísmico natural en los próximos cientos de años que terminaría con el dominio del hombre sobre el planeta Tierra. ¿Cómo pudo haber estado tan seguro San Malaquías? Ese es precisamente uno de los misterios en torno a este Santo. Por eso se llaman profetas. Por eso son hombres inusuales y extraordinarios que no se dan por centenares.
Hay que ver lo que dice San Malaquías en relación a lo que no puede ser interpretado de otra más que una alusión clara y directa a lo que será sin duda alguna el último Papa para que a muchos se les pongan los pelos de punta. Se trata del lema profético 112. En latín, la visión dice lo siguiente:
Gloria olivæ.
In prosecutione extrema S.R.E sedebit
Petrus Romanus, qui
pascet oves in multis tribulationibus:
quibus transactis civitas septicollis diruetur,
et Iudex tremendus iudicabit populum suum. Finis.
que en castellano significa lo siguiente:
La gloria del olivo.
Durante la última persecución de la Santa Iglesia Romana reinará
Pedro el romano quien
apacentará a su rebaño entre muchas tribulaciones;
tras lo cual, la ciudad de las siete colinas
será destruida
y el tremendo Juez juzgará a su pueblo.
La ciudad de las siete colinas es inconfundible; no puede ser otra más que Roma. Esta es una alusión clara y directa a la sede misma de la Iglesia de Cristo, en esto no hay ni puede haber confusión alguna ni por la vía de la etimología ni por la vía de la interpretación escatológica. La profecía habla claramente de la destrucción de la mismísima sede del catolicismo mundial. Pero si esto no fuese suficiente para poner los pelos de punta, el resto de la profecía se encarga de hacerlo, al asentar que “el tremendo Juez juzgará a su pueblo”. Y en esto tampoco hay confusión ni malinterpretación alguna: se trata del Día del Juicio Final, el advenimiento de la Gran Tribulación, precisamente el desencadenamiento de los eventos predichos en el Apocalipsis de San Juan. Y quien anunció esto último no fueron ni San Malaquías ni San Juan, fue el mismo Jesús de Nazareth quien lo dijo a sus discípulos en el Monte de los Olivos, el mismo Jesús que predijo que poco tiempo después de su partida el Templo de Jerusalén sería destruído, algo de lo cual el general y emperador romano Tito Flavio (o mejor dicho, sus tropas, desobedeciendo sus órdenes) se encargó de darle cabal cumplimiento.
Hay, desde luego, ministros religiosos que tratando de calmar las crecientes ansias de sus cada vez más inquietos feligreses en lo que respecta al final de los tiempos como hoy los conocemos, citan textualmente lo que está asentado en el versículo 13:32 del Evangelio según San Marcos citando al mismo Jesús: “Pero del día y hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo”. Efectivamente, y sobre todo tratándose de una profecía de este calibre, nadie, absolutamente nadie, está en condiciones de poner una fecha en el calendario para tales sucesos. Sin embargo, una cosa es absolutamente cierta: a menos de que el final sea un final instantáneo y completamente inesperado del que nadie se dará cuenta (y ciertamente nada de lo que está escrito en el libro del Apocalipsis de San Juan permite suponer que el anticipado final será instantáneo y que, por el contrario, será excesivamente prolongado para el gusto de muchos), eventualmente empezarán a ocurrir cosas y sucesos que irán indicando que el anticipado final está más cerca de lo que muchos quisieran creer. Los pasajeros que estaban en el Titanic cuando se estaba hundiendo (el mismo barco cuyos constructores popularizaron aquella famosa frase en la que se jactaban de que ni siquiera Dios podría hundirlo) no tuvieron que esperar hasta el final para saber que el buque se hundiría, desde el mismo momento en que los pasajeros fueron siendo puestos en las pocas lanchas de salvamento que había y cuando las aguas del mar empezaron a entrar a los camarotes el final podía verse claramente aunque aún le quedaran unas cuantas horas de vida al buque, fue en ese entonces cuando estuvieron completamente seguros de que el día y la hora les había llegado a ellos. Igualmente, si va a ocurrir algo como lo que ocurrirá de acuerdo a las filosofías escatológicas del cristianismo que anticipan un giro substancial y dramático en el curso de los acontecimientos humanos de proporciones colosales tal y como lo que predicen los Evangelios, entonces no habrá que esperar hasta el último segundo del último minuto de la última hora del último día de la última semana del último mes del último año para darse cuenta de que el momento del cumplimiento de tales profecías bíblicas ha llegado, será más claro que el agua, y ya ni siquiera serán necesarias las señales que adviertan que el final se acerca, porque se presume que las señales son para aquellos a los que aún les queda algo de temor o de fé, mientras que el cumplimiento de las advertencias es para quienes nunca creyeron en tales cosas.
¿Son carnicerías insensatas y sin sentido tales como la masacre de 20 niños en una escuela primaria de Estados Unidos y de 12 personas en un cine de Colorado señales de que se están desencadenando fuerzas que apenas alcanzamos a comprender vagamente? ¿Son los atentados terroristas suicidas de musulmanes fanáticos enloquecidos otras señales claras del desencadenamiento de estas fuerzas que escapan a nuestra comprensión? ¿Es la invasión de pederastas y pedófilos dentro de las filas de ministros de la Iglesia Católica llevándola a su desprestigio y su autodestrucción otra de esas señales? ¿Es la desecración y profanación de los templos religiosos otra de esas señales? ¿Es la proliferación de la drogadicción entre los jóvenes, la pérdida de valores y el creciente e imparable poderío de los cárteles del crimen organizado otra de esas señales? Ciertamente, están sucediendo cosas que antes no se veían, y lejos de aminorar parece que están arreciando, incluyendo la incidencia alarmante de cataclismos naturales sin precedentes como el terremoto y tsunami de Japón ocurrido en 2011, la gran sequía de 2012 en los Estados Unidos (la peor sequía en su historia) coronada en ese mismo año por el huracán Sandy (el segundo huracán más costoso en la historia de los Estados Unidos) así como el terremoto de Haiti ocurrido en 2010, y en varios casos no se trata de fenómenos locales confinados a una villa o una ciudad pequeña, son fenómenos que están ocurriendo a una escala planetaria. El terremoto de 9 grados de magnitud que sacudió a Japón el 11 de marzo de 2011 fue lo suficientemente poderoso para desviar a la Tierra de su eje entre 10 y 20 centímetros, mientras que el terremoto de 8.8 grados que ocurrió en Chile el 27 de febrero de 2010 fue lo suficientemente poderoso como para desviar a la Tierra de su eje en 10 centímetros y acortar la duración del día terrestre en aproximadamente 1.26 microsegundos de acuerdo a cálculos elaborados por un equipo de científicos encabezados por Richard Gross, un científico del Laboratorio de Propulsión de la NASA en la ciudad estadounidense de Pasadena (California).
Los que se estuvieron carcajeando a mandíbula batiente del “fracaso de la profecía maya” en su cumplimiento del presunto fin del mundo, perdieron de vista un punto muy importante. Los antiguos sabios mayas jamás predijeron en su cosmogonía que el mundo se iba a terminar el 21 de diciembre de 2012. Lo que sí anunciaron, y lo dijeron con cientos de años de anticipación (al igual que San Malaquías anticipándose por siglos a su época) es que a partir del solsticio de invierno del 2012 empezarían a ocurrir cambios importantes y posiblemente irreversibles en el curso de los acontecimientos humanos, cambios de los cuales ellos mismos no pudieron (o no quisieron) dar más detalles, cambios que a una generación futura (nosotros) les tocaría vivir.
Lo que sí no es ninguna fantasía es que el rayo que cayó sobre la cruz que corona a la Basílica de la Plaza de San Pedro en Roma justo el mismo día en que Benedicto XVI anunció su renuncia al Papado vino directamente desde el cielo, provino directamente desde las alturas, sin intervención alguna de la mano del hombre, y esto es algo que no lo puede negar ni la misma NASA. Pero algo más inquietante y desconcertante aún (a lo que todavía no se le ha dado mucha difusión) es que no fue un rayo sino DOS rayos los que cayeron esa noche sobre la cúpula de la Basílica. ¿Alguien ha escuchado alguna vez la vieja anécdota sobre las probabilidades de que caiga un rayo exactamente en el mismo lugar? Los afortunados que pudieron ver con sus propios ojos el extraordinario fenómeno posiblemente se están poniendo a pensar en el anuncio de la dimisión a su pontificado hecho por el Papa Benedicto XVI horas antes de la caída de los dos rayos, y seguramente los están hilando con el poco tiempo que ha transcurrido desde que entró en vigor el inicio de la nueva era del calendario maya apenas dos meses atrás. Y seguramente empezarán a oír y comentar acerca de las profecías de San Malaquías. Y muy seguramente se pondrán a pensar y a reflexionar como nunca antes lo habían hecho en sus vidas.
Por si lo que ya se ha mencionado arriba no bastara para preocupar a quienes han puesto su fé en las Sagradas Escrituras, además de la profecía de San Malaquías dando su lista de Papas hay otra profecía, atribuída a nadie menos que al mismo Nostradamus. Aunque los cuartetos en los cuales Nostradamus asentó sus visiones están codificados deliberadamente en lenguaje críptico que a veces resulta incomprensible (esto lo hizo Nostradamus para evitar problemas con la Santa Inquisición) y en varios casos es necesario que ocurra algún suceso para poder ir aclarando el significado de los cuartetos de Nostradamus, ha tomado fuerza un consenso entre los estudiosos de los cuartetos de Nostradamus el que, de acuerdo con sus visiones, un sucesor de color, presumiblemente en el siglo XXI, marcará lo que para muchos será el fin del mundo, al menos el mundo tal y como hoy se conoce. Según la temida profecía, el sucesor de piel oscura será el último Papa antes de que se desencadenen los acontecimientos predichos en el libro del Apocalipsis. Y resulta que entre los posibles remplazantes de Benedicto XVI hay dos Cardenales africanos. Uno de los Cardenales que podría asumir el pontificado es de Ghana y se trata de Peter Turkson, un Cardenal relativamente joven y el cual podría ser seleccionado por el Colegio Cardenalicio para no repetir a corto plazo el problema que se presentó con Benedicto XVI debido a los problemas derivados de su avanzada edad:
El Cardenal Turkson es afrodescendiente y en relación con esto obra la casi increíble profecía anunciada por el propio Nostradamus. La profecía de Nostradamus sobre un Papa negro es extraordinaria en sí porque hasta ese entonces no se conocía a nadie de piel negra que hubiera llegado a ocupar la silla de San Pedro, todos eran blancos. Inclusive antes de que Juan Pablo II, un blanco caucásico, ocupara la silla de San Pedro, todos los Papas anteriores a él habían sido italianos. Juan Pablo II, con sus 58 años, no solo se convirtió en el Papa más joven del siglo XX, sino que fue el primero no italiano desde el holandés Adriano VI (1522-1523). Todos ellos blancos. Todavía hasta hace unas cuantas décadas, el solo hecho de mencionar la posibilidad de que un hombre de piel obscura no italiano pudiera ocupar la silla de San Pedro habría sido considerado tan remotamente imposible e impensable como la posibilidad de un aterrizaje de naves extraterrestres en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. El solo hecho de que hoy se presente seriamente esa posibilidad como algo digno de seria consideración cuando en los tiempos de Nostradamus algo así se consideraba poco menos que imposible ha puesto a dudar inclusive a varios de los más duros escépticos y detractores de Nostradamus.
Si lo anterior no basta para poner a pensar a muchos, y si se insiste en no darle credibilidad a Nostradamus pese a que predijo correctamente con siglos de anticipación la Segunda Guerra Mundial, el ascenso de un Anticristo e inclusive dando su nombre -se equivocó algo en el nombre, lo llamó Hister cuando todos sabemos ya que la referencia no puede ser de otro más que el mismo Hitler, aunque siendo Nostradamus francés y no alemán y habiendo dado el nombre con siglos de anticipación, la aproximación resulta escalofriantemente cercana- además de predecir correctamente la aparición de un arma poderosa de destrucción masiva que no puede ser otra que la bomba atómica, podemos regresar al mismo San Malaquías. En el lema profético 112 citado arriba textualmente, San Malaquías se refiere claramente al último Papa de la Iglesia Católica como Pedro el Romano. Y ese es precisamente el nombre del Cardenal Turkson. Al mes de febrero de 2013 cuando Benedicto XVI anunció su renuncia a su pontificado, en la lista de Cardenales vivientes (todos ellos Papables) solo había otro Cardenal llamado Pedro, el Cardenal húngaro Péter Erdő, el cual no figura en la lista de los tres principales “favoritos” para suceder a Benedicto XVI. Los escépticos podrían cuestionar argumentando que el Cardenal Peter Turkson no es ningún romano, y ni siquiera es italiano, es un africano. Sin embargo, en caso de ser electo el Papa sucesor de Benedicto XVI, por ese solo hecho Peter Turkson se convertiría además de Papa en el encargado de la Diócesis de Roma, se convertiría en el Obispo de Roma, esa designación es automática y viene con el cargo y las responsabilidades del Papa. Y por ese solo hecho Peter Turkson pasaría a ser el mismo Pedro el romano anticipado por San Malaquías con muchos siglos de antelación. Estamos hablando aquí de algo extraordinario, estamos hablando del cumplimiento de dos visiones proféticas distintas venidas de dos hombres -San Malaquías y Nostradamus- que no se conocieron en persona y que vivieron en épocas distintas separados por siglos de distancia, formuladas con una precisión tal que esto ya no parece oler a meras coincidencias. La más extraordinaria ironía sería el hecho de que la Iglesia Católica que nació encabezada por un hombre llamado Pedro (San Mateo 16:13-20: “:Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Él les dijo: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Cristo. Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día”) llegara a su término con otro hombre llamado también Pedro al desencadenarse los hechos previstos en los Evangelios cristianos.
Las visiones que llegaron a Nostradamus hablaban de un hombre con mucho poder en el primer siglo del nuevo milenio. Hoy es generalmente aceptado que pocos Papas han tenido tanto poder y tanta influencia en el mundo contemporáneo como el carismático Papa Juan Pablo II, el cual tuvo una influencia decisiva para llevar a su término al bloque soviético propiciando la caída inesperada del comunismo en la Europa Oriental, logrando en forma pacífica sin tener que disparar una sola bala lo que no pudo lograr con todo su armamento nuclear la nación más poderosa del mundo, Estados Unidos. Tanto para Nostradamus como para los que están familiarizados con sus cuartetos proféticos, después de que el Papa Juan Pablo II falleciera sólo otro Papa podría acumular tanto poder. Sin embargo, en ese momento la profecía no se cumplió, al ascender al Papado un anciano de edad avanzada, pero la profecía de Nostradamus vuelve a desempolvarse luego de que el papado de Benedicto XVI se interrumpiera a causa de su inesperada y sorprendente renuncia. Se espera que el nombre la cabeza y heredero del ministerio de San Pedro se conozca para marzo, probablemente para Semana Santa ya se tenga un nuevo Papa. Solo ahí se conocerá si las profecías se se cumplen de modo casi mecánico e inevitable.
¿Debe tomar en cuenta el Colegio Cardenalicio las presuntas profecías acerca de un Papa negro y un sucesor de Benedicto XVI llamado Peter para que esto influya en su selección del sucesor de Benedicto XVI, lo cual sería con el deliberado e intencionado propósito de tratar de impedir que se cumplan las visiones y profecías formuladas desde hace 500 años retrasando al menos por algún tiempo el advenimiento de los sucesos de los que habla el Apocalipsis? Esto arroja un serio dilema: Si el Colegio Cardenalicio se deja influír por las profecías votando deliberadamente en contra de un Cardenal de ascendencia africana llamado Pedro con el solo objetivo de impedir que se cumplan las profecías, entonces no solo se le estaría dando una importancia que se podría parecer exagerada a algo que no forma parte ni de los dogmas ni de las enseñanzas centrales de la Iglesia Católica, sino que los Cardenales estarían asumiendo una actitud de soberbia al suponer que las decisiones del hombre pueden tener más fuerza y más peso que los mismos designios divinos. Pero por otro lado, si se vota deliberadamente por un Papa de ascendencia africana llamado Pedro en parte para no darle mucha importancia y credibilidad oficial a las terribles profecías escritas desde antes de la Edad Media (además de que la Iglesia Católica está urgentemente necesitada de un Papa joven que sea la prueba viviente del caráctar universal de la Iglesia Católica, ¿quién mejor para ello que un Papa de ascendencia africana?), entonces se podría estar dando cumplimiento cabal a las mismas profecías. De un modo u otro, esta situación se antoja como un callejon sin salida. No hay opciones.
Todo lo anterior quizá sea suficiente para opacar otras dos coincidencias igualmente extraordinarias que tuvieron lugar dos días después del inicio de la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza, las cuales sucedieron el viernes 15 de febrero con unas cuantas horas de diferencia. Se trata de los dos objetos llegados del espacio exterior, uno de los cuales, el asteroide 2012 DA14 del tamaño de un campo de futbol y 130 toneladas de peso, se aproximó a la Tierra a 27 mil kilómetros de distancia y pasó rozándola a una distancia menor que la distancia a la cual orbitan varios de los satélites artificiales lanzados por el hombre, y el otro un meteorito que impactó la Tierra ocasionando más de mil heridos en Rusia. El meteorito que cayó en Rusia medía aproximadamente 17 metros antes de entrar a la atmósfera de la Tierra a una velocidad de 18 kilómetros por segundo (30 veces más rápido que un avión Concorde), y tenía un peso estimado de 10 mil toneladas, liberando una energía de 500 kilotones, lo que se asemeja a la fuerza de casi 40 bombas como la de Hiroshima (aproximadamente 15 kilotones), de acuerdo a nuevas cifras divulgadas por la Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA) cifras estimadas con información recabada por cinco estaciones de infrasonido alrededor del mundo. Anteriormente, la NASA había estimado que el meteorito tenía un tamaño aproximado de 15 metros, un peso de siete mil toneladas y que había liberado una energía de 30 kilotones. Las nuevas mediciones del fragmento que impactó sobre los Urales rusos son que pesaba al menos 3 mil toneladas más. Para tomar una idea así sea remota de la rareza de este tipo de sucesos en forma individual, ya no se diga en forma conjunta, se estima que este tipo de eventos suceden uno cada 100 años, de acuerdo con los mismos expertos de la NASA. aunque es la primera ocasión en los registros de la historia de la humanidad que un fenómeno de este tipo produce víctimas en la Tierra con rostros y nombres además de ser grabado directamente en forma tan cercana por videocámaras. En 1908 ocurrió un fenómeno similar en Tunguska, Siberia, sin embargo, éste era de menor tamaño que elel meteorito bautizado ya como el “bólido de Cheliábinsk”, y ciertamente no produjo más de mil heridos como ocurrió ahora. Aún más sorprendente e inédito es el hecho de que dos fenómenos de origen celeste sucedan el mismo día y con diferencia de apenas unas cuantas horas, sobre todo tomando en cuenta que el asteroide DA14 y el “Bólido de Cheliábinsk” tienen orígenes diferentes, no se trata de dos pedazos de una misma pieza que se rompió con sus retoños separados a una distancia relativamente corta el uno del otro, se trata de cuerpos celestiales distintos venidos de partes diferentes. La probabilidad de una coincidencia conjunta de esta índole podría haber sido considerada tan remota que se hubiera creído que era casi imposible que pudiera ocurrir, algo así como la leyenda sobre la imposibilidad de que dos rayos puedan caer dos veces en el mismo sitio y sobre todo con un poco tiempo de diferencia entre ambos. Y al igual que en el caso de los dos rayos que impactaron lo más alto de la Basílica de San Pedro, el asteroide y el meteorito son cosas que llegaron directamente desde arriba, son cosas que llegaron del cielo. Se antojan ya como demasiadas coincidencias de índole tan extraordinaria como para no ponerse a pensar por lo menos que la época que estamos viviendo no tiene nada de “común y corriente”.
Lo único que podemos hacer ahora es tomar el papel de espectadores viendo cómo se desenvuelven los acontecimientos futuros, resignándonos al hecho de que hay cosas que están completamente fuera de nuestro control. El hombre moderno, a fin de cuentas, no es tan poderoso como su propia tecnología se lo ha hecho creer.
jueves, 7 de febrero de 2013
Divagaciones
He aquí un acertijo relacionado con los números. Dada una serie de guarismos es posible, mediante la aplicación de una sencilla lógica de matemáticas, decir cuál es el número siguiente. Por ejemplo, si escribimos: 2-4-6-8-10, sabremos que el número que sigue es 12. Si ponemos: 3-6-9-12-15, es fácil discernir que el siguiente número es 18. Veamos ahora esta serie, y tratemos de encontrar el número que debe seguir al que aparece al último: 2-10-12-16-17-18-19... ¿Cuál es el número siguiente? Daré en seguida la respuesta, para que nadie se fatigue el seso tratando de aplicar la lógica matemática al asunto, o de solucionarlo con el empleo de alguna complicadísima ecuación. El número que sigue al 19 en esa serie de guarismos es el 200. ¿Por qué? Porque entre todos los números que siguen al 19 el 200 es el primero cuyo nombre empieza con la letra d. Y los nombres de los números que forman aquella serie empiezan todos con esa misma letra. Ya se ve que hay aquí una pequeña trampa que se puede advertir desde el planteamiento de la cuestión. La solución de un caso, en efecto, ha de empezar a buscarse a partir de la forma misma en que el dicho caso se plantea. Obsérvese que no se dijo: “Un problema de matemáticas”, y ni siquiera: “Un acertijo de números”. Se dijo: “Un acertijo relacionado con los números”. Y es que el asunto aquí no es de números, sino de letras. Igual ocurre con la adivinanza en la cual el chiquillo le pregunta a su abuelito: “150 monos, y hay 150 sillas. ¿Cuántas sillas sobran?”. “Ninguna” –parece ser la respuesta apropiada. O, más bien, con suficiente rapidez. Respuesta equivocada. Si esa fue la respuesta, es que no se examinó bien el planteamiento: “Siento 50 monos, y hay 150 sillas”. Sobran 100 sillas, claro.
martes, 5 de febrero de 2013
La fuga de cerebros que se avecina
Allá por los años 50, con la aprobación del Acta de Inmigración McCarren-Walter, Estados Unidos dió un giro brusco a su otrora generosa política migratoria de puertas abiertas a los profesionistas y científicos de otras partes del mundo interesados en poder inmigrar a dicho país, adoptando una mentalidad cerrada bajo varios lemas que pudieran ser leídos así: “los profesionistas extranjeros solo vienen a quitarle empleos bien pagados a nuestros propios profesionistas norteamericanos”, “Estados Unidos tiene las mejores universidades del mundo y gradúa cada año todos los profesionistas que este país necesita, y no necesitamos traer a nadie de fuera”.
Con la aprobación de esa reforma migratoria que impuso un sistema de categorías junto con “cuotas” de inmigración anuales (tratando despectivamente a los aspirantes a inmigrar como si fuesen cabezas de ganado), Estados Unidos virtualmente le cerró sus puertas a muchos profesionistas del mundo entero que de otra manera tal vez habrían considerado seriamente la posibilidad de cambiar su residencia a dicho país, porque dentro del sistema de cuotas quienes recibían la preferencia absoluta bajo el sistema de categorías estaban en primer lugar los hijos de ciudadanos norteamericanos, a los cuales no se les exigía ningún requisito de escolaridad mínima, ni siquiera la escuela primaria, porque inmigraban no por los estudios o conocimientos que poseyeran sino por el simple hecho de ser hijos de ciudadanos norteamericanos. En la segunda categoría de preferencias estaban aquellos casado con ciudadanos o ciudadanas norteamericanas, a los cuales tampoco se les exigía ningún requisitio de escolaridad mínima, ni siquiera la escuela primaria, porque inmigraban no por los estudios o conocimientos que poseyeran sino por estar casados con un ciudadano norteamericano. Y así sucesivamente, hasta llegar a la categoría reservada para los profesionistas, la sexta categoría, que bajo el número sumamente estrecho de visas disponibles condenaba a cualquier profesionista extranjero, incluso uno graduado de una universidad norteamericana, a tener que esperar muchos años haciéndose viejo para que le pudiera tocar su turno en la lista de espera. La única forma de poder inmigrar legalmente sin tener que esperar tanto tiempo y sin el riesgo de ser rechazado era (y sigue siendo hasta el día de hoy) casarse con un ciudadano o una ciudadana norteamericana. De hecho, muchos extranjeros buscaron deliberadamente y procuraron casarse con ciudadanos o ciudadanas norteamericanas no porque realmente sintieran algún lazo afectivo por dichas personas sino porque esa era la única forma de poder inmigrar, y si aquellos con quienes se desposaron no hubieran sido ciudadanos norteamericanos posiblemente ni siquiera se habrían fijado en ellos, los cuales no sabían que estaban siendo utilizados para darle la vuelta a un complejo proceso burocrático y que estaban siendo engañados con palabras de amor tan falsas como los cuentos del Barón de Münchhausen.
A principio de los años 50, Estados Unidos aún tenía una amplia disponibilidad de profesionistas llegados de Europa como consecuencia de los calamitosos efectos de la Segunda Guerra Mundial, entre los cuales se pueden citar personalidades como Wernher von Braun, Albert Einstein, Edward Teller, Kurt Gödel, Enrico Fermi y muchos otros talentos de primera línea (demasiados, tal vez) que fueron recibidos con los brazos abiertos antes de la aprobación de la reforma migratoria de 1952. Pero ha transucurrido más de medio siglo desde aquél entonces, y esos profesionistas de primera línea han ido muriendo, sin que hayan llegado a Estados Unidos de Europa o de Asia o inclusive de Latinoamérica nuevos talentos para reemplazarlos. En el caso de Europa, tras la reconstrucción del continente europeo y la mejora dramática en los niveles de vida de los talentos europeos así como la fundación de la Comunidad Económica Europea, había ya muy pocos incentivos para muchos de los nuevos talentos europeos para irse a vivir a los Estados Unidos, porque ¿quién en su sano juicio piensa seriamente en abandonar a sus familiares y a sus amigos de toda la vida para irse a un país en donde no conoce a nadie, sobre todo cuando puede tener un nivel de vida económicamente envidiable en la misma Europa? Y menos cuando prácticamente se les obligaba a tener que casarse con una ciudadana norteamericana para poder ser aceptados dentro de un plazo de tiemp que no superara una década de estar esperando afuera del Consulado o de la Embajada norteamericana, sin ningún verdadero aprecio por la educación universitaria y la formación profesional que tenían.
Para empeorar aún más las cosas, a algún burócrata o congresista norteamericano se le ocurrió la “brillante” idea de imponer como requisito indispensable para poder inmigrar a dicho país la condición de presentar la famosa “carta de trabajo” expedida por alguna empresa norteamericana ofreciéndole empleo al aspirante, aunque fuese un inmigrante sumamente calificado. Esto en sí era una estupidez bárbara, porque en principio (y supuestamente) para poder buscar legalmente empleo en dicho país se tiene que contar primero con la autorización migratoria para poder trabajar en dicho país, y si no se cuenta con esa autorización migratoria el interesado no puede buscar empleo. ¿Entonces cómo puede buscar empleo para obtener la “carta de trabajo” que le piden en el Consulado o la Embajada si no se le dá primero una autorización para poder buscar empleo? Este es el tipo de círculo vicioso que en Estados Unidos se le conoce como el catch-22. Y para empeorar todavía más las cosas, a algún burócrata o congresista norteamericano (posiblemente el mismo) se le ocurrió meter al Departamento de Trabajo en el asunto exigiéndole al aspirante a inmigrar el demostrar fehacientemente que no había en todo Estados Unidos nadie que pudiera efectuar el trabajo en el cual estaba intersado en ofrecer sus servicios. Y el peso y la carga de demostrar que no había en todos los Estados Unidos nadie que pudiera efectuar el trabajo que el inmigrante prospecto aspiraba efectuar corría completamente a cargo del interesado, algo que para fines prácticos se antoja irreal e impráctico, por no decir oneroso. Todas estas trabas terminaron por cerrarle las puertas a los profesionistas junto con cuotas de inmigración cada vez más restrictivas y endurecidas al gusto de los burócratas en turno con cada crisis o recesión económica en la que entraba dicho país. La única manera de poder inmigrar legalmente era casándose con un norteamericano o una norteamericana, algo que de cualquier modo muchos profesionistas extranjeros no podían hacer por estar ya casado.
Ya por los años 80, empezaron a sonar varias voces de alarma señalando que el trato hostil hacia los profesionistas extranjeros interesados en inmigrar había llegado demasiado lejos, y que el mismo gobierno norteamericano había cerrado la válvula que le había permitido a Estados Unidos lograr su incuestionable liderazgo científico y tecnológico al finalizar la Segunda Guerra Mundial. El efecto más dramático era que muchos estudiantes extranjeros que graduaban con honores con títulos de post-grado en instituciones educativas como el Massachussetts Institute of Technology o Harvard eran prácticamente obligados a regresar a sus países de origen al concluír sus estudios. Pero esto no les importaba a los políticos y los burócratas norteamericanos porque aún les quedaba una reserva de profesionistas que habían inmigrado una vez terminada la Segunda Guerra Mundial y los cuales aún no habían muerto ni se habían jubilado.
Pero ya para finales del siglo XX, la reserva de profesionistas talentosos que habían inmigrado antes de la aprobación del Acta de Inmigración de 1952 estaba prácticamente agotada, y no había ya reemplazos nuevos gracias a la horca migratoria. Y los políticos norteamericanos así como la sociedad norteamericana se empezaron a dar cuenta paulatinamente de que una cantidad cada vez mayor de patentes estaban siendo otorgadas no dentro de los Estados Unidos sino en el extranjero, gracias a innovaciones logradas por profesionistas extranjeros que después de haber graduado en algún postgrado con honores habían sido obligados a regresar a sus países de origen. De este modo, los principales beneficiarios de las hostiles políticas migratorias fueron los países de origen de tales profesionistas cuyos gobiernos sin decirlo han estado muy agradecidos con los norteamericanos por regresarles prácticamente a la fuerza a sus profesionistas más talentosos. Eventualmente, al concluír la primera década del tercer milenio, los norteamericanos se están dando cuenta de que su hostilidad hacia el talento extranjero les está comenzando a costar liderazgo científico y tecnológico, y como consecuencia inevitable del predomino absoluto de tal liderazgo lo único seguro es una caída en los estándares de vida. Y ante la catástrofe que se avecina, cada vez más preocupados, parece que están dispuestos a dar marcha atrás en lo que viene siendo más de medio siglo de estupideces en políticas migratorias. Este punto de vista lo manifestó al empezar febrero de 2013 un analista muy famoso de nombre Andrés Oppenheimer, el cual en un trabajo suyo titulado “La próxima fuga de cerebros”, el cual reproduzco a continuación:
---------------
El plan de reforma migratoria del presidente Barack Obama incluye un gran aumento de visas para estudiantes extranjeros que se gradúen en ciencias e ingeniería, que planteará un enorme desafío para China, India y Latinoamérica: los países emergentes tendrán que ponerse las pilas para retener a sus mejores cerebros, o sufrirán la mayor fuga de cerebros de la historia reciente.
La competencia global para atraer talentos ya ha comenzado. Canadá, Australia, Singapur, Brasil y Chile han aprobado recientemente medidas para a atraer científicos, ingenieros y emprendedores de alta tecnología. Ahora, si Estados Unidos –la economía más grande del mundo– se suma a la carrera, la competencia global por profesionales altamente calificados será feroz.
Así como ocurrió después de la segunda Guerra Mundial, cuando el gobierno estadounidense atrajo a Albert Einstein y a otros científicos europeos de primer nivel, Estados Unidos se convertirá en un imán para una nueva generación de los mejores cerebros del mundo.
Según un proyecto de ley bipartidista conocido como el Acta de Inmigración-Innovación, Estados Unidos eliminaría las restricciones a las visas de trabajadores graduados en Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemática en universidades estadounidenses, y duplicaría el cupo de visas para inmigrantes altamente calificados, incluyendo enfermeras y programadores de computación.
El proyecto de ley, que probablemente pase a formar parte del plan de inmigración de Obama, tiene muy buenas posibilidades de ser aprobado en el Congreso. Ambos partidos coinciden en la necesidad de aumentar drásticamente el número de visas de científicos e ingenieros extranjeros para ayudar a que la economía estadounidense se haga más competitiva.
“Este es realmente un gran paso adelante”, me dijo Vivek Wadhwa, un conocido gurú de la innovación de Singularity University, y autor del reciente libro El éxodo de inmigrantes, que afirma que Estados Unidos se está perjudicando al no permitir que los graduados extranjeros de sus universidades se queden en el país.
Hoy día, casi todas las visas de Estados Unidos se conceden en base a los vínculos familiares, y no a la profesión de los postulantes. En Estados Unidos, sólo el 7 por ciento de las visas son otorgadas en base a las capacidades profesionales, comparado con el 25 por ciento en Canadá, el 42 por ciento en Australia, el 58 por ciento en Inglaterra, el 80 por ciento en Suiza y el 81 por ciento en Corea del Sur, según un estudio reciente de la Sociedad Para una Nueva Economía Americana.
Según el nuevo proyecto de ley de Estados Unidos, el número de visas para extranjeros altamente capacitados aumentaría de las actuales 140 mil anuales a unas 280 mil.
“La competencia por inmigrantes calificados se está intensificando cada vez más”, me dijo Wadhwa. “Antes, cuando la economía mundial dependía de las manufacturas, uno necesitaba trabajadores. Ahora que la economía mundial depende de la tecnología y la innovación, uno necesita científicos e ingenieros calificados”.
Si Estados Unidos empieza a importar más científicos e ingenieros, no sólo aumentará su primacía en el registro de patentes internacionales, sino que también reducirá la necesidad de sus multinacionales de instalarse en China, India y Latinoamérica, agregó.
Entonces, ¿qué deberían hacer los países latinoamericanos? Casi todos los expertos coinciden en que los países de la región tendrán que producir más y mejores científicos e ingenieros, y proporcionar un mejor clima de negocios a sus sectores tecnológicos, para no quedarse atrás.
En este momento, sólo alrededor del 14 por ciento de los estudiantes latinoamericanos estudian ciencias e ingeniería, y no hay ninguna universidad latinoamericana que figure en los principales lugares de las mejores 150 universidades del mundo.
Además, pocos países de la región –con excepciones, incluyendo a Chile y Brasil– dan grandes incentivos impositivos o financiación para nuevas industrias tecnológicas.
Chile, por ejemplo, ha lanzado la agencia Start-Up Chile, que le da 40 mil dólares, oficinas gratuitas y visas de trabajo a los emprendedores extranjeros con buenos proyectos, especialmente en alta tecnología.
Mi opinión: Si los países latinoamericanos actúan con inteligencia y se insertan en la nueva economía global del conocimiento –por ejemplo, aumentando sus convenios de titulación conjunta con universidades extranjeras, ofreciendo mejores condiciones de trabajo a sus graduados en el exterior, y creando un clima de negocios más amistoso hacia los inversores en alta tecnología– podrían beneficiarse de la creciente competencia mundial por el talento.
Podrían convertir lo que antes se llamaba “fuga de cerebros” en una “circulación de cerebros”, tal como lo han hecho exitosamente China, India, Taiwan, Corea del Sur y otros países.
Estos últimos se beneficiaron al enviar a decenas de miles de sus mejores estudiantes a Estados Unidos, y luego recibirlos de regreso en calidad de inversionistas, funcionarios públicos o profesores universitarios.
Pero si los países latinoamericanos se quedan con los brazos cruzados, probablemente veremos la mayor fuga de cerebros de los últimos tiempos.
---------------
La cruda realidad es que Estados Unidos por mucho tiempo fue un país que se nutrió del talento extranjero. Al propiciar la fuga de cerebros a lo largo de su historia, Estados Unidos fue el principal beneficiario y los países exportadores fueron los principales perjudicados; el único respiro que se tuvo a esta merma se debió gracias al mismo gobierno norteamericano que fue cerrando gradualmente las puertas beneficiando a los países que de otro modo habrían salido perjudicados. Pero en Estados Unidos parecen estar tomando conciencia ya, de acuerdo a lo que escribió Andrés Oppenheimer, de la debacle que se les viene encima si insisten en su política de puertas cerradas a profesionistas extranjeros. En realidad, a nadie le agrada la idea de ver hundirse a su país y de hundirse junto con sus coterráneos a causa de malas políticas y malas decisiones tomadas por los gobernantes en turno.
La urgencia por dar marcha atrás es de tal magnitud que en el congreso norteamericano hay varios legisladores que están considerando seriamente una propuesta que hace algunas décadas habría sido considerada descabellada e impensable: otorgarle automáticamente visa de residencia legal a cualquier extranjero que gradúe de un nivel de postgrado de una universidad norteamericana, aunque el estudiante extranjero no haya hecho trámite alguno para procurar dicha visa de residencia. En pocas palabras, bastaría con el simple y solo hecho de haber graduado de una universidad norteamericana en alguna especialidad de postgrado para recibir la visa legal de residencia sin tener que hacer absolutamente ningún trámite. No serían obligados a pasar a formar parte de una larga fila de espera en los consulados o embajadas norteamericanas en sus países de origen y obligados a esperar muchos años para poder ser atendidos por un funcionario consular de mala cara. Ni siquiera se les obligaría a casarse con un ciudadano o una ciudadana norteamericana para poder tramitar la visa de residencia legal. Y la visa de residencia ni siquiera tendría que ser tramitada, porque tal visa de residencia legal podría ser reclamada por el interesado quizá con el solo hecho de presentar su diploma. Punto. Los políticos y congresistas que están a favor de esta idea argumentan que si un extranjero no ha cometido delito alguno en los Estados Unidos ni en su país de origen, y si ya cumplió con todos los requisitos para poder ser aceptado en un nivel de post-grado en una universidad norteamericana, y si ya graduó en dicha universidad norteamericana, en realidad ya cumplió cabalmente con todos los requisitos que se le podrían pedir a un aspirante a inmigrar, siendo todo lo demás burocracia inútil y estúpida que equivale a darse un balazo en el propio pie con la propia pistola.
Los países que en otros tiempos fueron los principales exportadores de cerebros a los Estados Unidos tienen razones para empezar a preocuparse. A un país como México le quedaría entre las pocas opciones disponibles la posibilidad de adelantársele a los políticos norteamericanos pasando a la menor brevedad posible una ley haciendo realidad en México lo mismo que varios políticos prominentes en Washington quieren hacer en su país: otorgarle de inmediato y en forma automática sin necesidad de tener que hacer ningún trámite una visa legal de residencia con permiso para trabajar a cualquier estudiante o profesionista extranjero que haya concluído estudios de post-grado en cualquier universidad mexicana acreditada. Queda también la posibilidad de atenerse a la esperanza de que las nuevas propuestas migratorias en Estados Unidos queden trabadas en el congreso norteamericano al igual que como han quedado trabadas muchas otras propuestas en otros asuntos de importancia, aunque lo más probable es que conforme siga transcurriendo el tiempo sin hacer nada muchos otros políticos y congresistas norteamericanos se den cuenta del daño que le están haciendo a su propio país y opten por salir de su letargo.
De cualquier modo, hay cosas que no se antoja que volverán a ocurrir en el futuro inmediato. Para que hubiera un nuevo éxodo masivo de profesionistas europeos hacia los Estados Unidos como el que hubo durante e inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, se necesitaría que estallara primero en Europa otra guerra equiparable, lo cual no se antoja posible porque parece que los europeos ya aprendieron su lección, y si de algo han servido los arsenales atómicos es para reprimir las tentaciones belicistas. Las democracias están cada vez más consolidadas en Europa, lo que hace cada vez más difícil que dictadores como los que arrojaron a Europa a la Segunda Guerra Mundial puedan acceder al poder. Por otro lado, la decisión de abandonar el país de origen diciéndole adiós a los familiares cercanos y a los amigos de toda la vida no es una decisión fácil de tomar, sobre todo si se trata de algún médico cirujano excepcional o de algún bioquímico europeo sumamente talentoso que está recibiendo un salario sumamente elevado en euros y tiene su residencia en un lujoso y comfortable chalet suizo a un lado de un lago cerca de las montañas; lo que le puedan ofrecer en Estados Unidos posiblemente no compense o justifique lo que terminaría perdiendo si abandonara todo en Suiza (o en Alemania, o en Francia) para irse a vivir a un país en el que no conoce a nadie, sobre todo siendo la vida tan corta. Y esto último es lo que realmente temen varios prominentes políticos y congresistas norteamericanos, que los efectos de la hostil política migratoria que estuvieron ejerciendo a su antojo impunemente por décadas puedan ser parcialmente irreversibles, sobre todo cuando los efectos nocivos se fueron acumulando y tardaron en aflorar paulatinamente a lo largo de más de medio siglo.
domingo, 30 de diciembre de 2012
Y el mundo no se acabó
Todo aquél que esté leyendo este trabajo podrá dar fé de que el mundo no se acabó el 21 de diciembre de 2012 como algunos habían supuesto. Esa era una de las interpretaciones apocalípticas de la ya famosa estela 6 de El Tortuguero, Tabasco, según la cual el ciclo del mundo terminaría en el solsticio de invierno de 2012. Y como el solsticio tuvo lugar el viernes 21 de diciembre a las 5:12 de la mañana de México, tenemos la evidencia que necesitamos para suponer que el mundo de nueva cuenta se resistió a morir.
En sentido estricto de la palabra, los antiguos mayas nunca dijeron que el mundo acabaría el 21 de diciembre de 2012. Pero tampoco dijeron qué se podía esperar que sucedería a partir de tal día, lo cual dió entrada a cualquier posibilidad, incluído el vaticinio apocalíptico.
A diferencia de la fecha maya que está inscrita en un calendario con miles de años de antigüedad, algunas profecías están basadas en suposiciones formuladas para coincidir con eventos astrológicos, como la que llevó a los creyentes de la secta Heaven’s Gate a cometer un suicidio masivo en 1997. Muchas otras de las profecías modernas de corte apocalíptico están basadas en numerología. En el año 1999 muchos creyeron que al Apocalipsis predicho en el Nuevo Testamento por San Juan que ocurriría en virtud de que las tres últimas cifras del año, invertidas, producen el número 666, el número de la Bestia según San Juan. Sin embargo, San Juan dijo que “El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis”. Claramente, el número 666 se refiere “a un número de persona”, no a una fecha o cosa, lo cual no ha sido impedimento para que muchos numerólogos y astrólogos traten de ajustar las profecías bíblicas a prácticamente cualquier cosa.
Otra fecha célebre y famosa para los numerólogos lo fue el año 2000, porque se estuvo repitiendo insistentemente que justo cuando empezara el segundo milenio se desencadenarían los hechos predichos por San Juan en el Apocalipsis, sumado al hecho de que a como van las cosas no hay muchos optimistas que creen que este planeta aguantará otros mil años para llegar al año 3000. Algo que fue tomado como una “señal” de que el 2000 era el año crucial lo fue el hecho de que muchos gurús en informática estuvieron vaticinando que con motivo del reajuste en los calendarios electrónicos de las computadoras alrededor del mundo se sobrevendría el famoso problema del Y2k que en su interpretación más extremista aseguraba que al fallar los sistemas computarizados de defensa y ataque de las potencias mundiales se daría inicio a una guerra nuclear que acabaría con la humanidad a menos de que el hombre prescindiera por completo del uso de las computadoras. Y aunque ese problema tuvo algunos efectos, tales efectos fueron intrascendentes en comparación a los que los futurólogos profesionales habían vaticinado. Una vez más, fallaron.
No es ésta la primera vez que falla una predicción del fin del mundo, un fin del mundo que los mayas nunca dijeron, ni explícitamente ni en forma de acertijos, adivinanzas o misterios. Los romanos tuvieron las suyas y los judíos también. La proclividad cristiana por estas profecías de hecatombes proviene de una tradición judía. Mateo pone en boca de Jesús las siguientes palabras: “… y el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo” (Mateo 24:29-30). Los primeros cristianos esperaban que el fin del mundo y el nuevo advenimiento de Jesús – “quien enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mateo 24:31) – tuvieran lugar durante su vida misma. Los constantes desencantos y decepciones en los fallos de la numerología y la astrología no impidieron que se registraran con el tiempo (y que se sigan registrando) cientos de profecías nuevas sobre el fin del mundo.
Albert Schweitzer, Johannes Weiss y otros cristianos del siglo I esperaban el Apocalipsis de forma inminente. Martín de Tours (el original, no el de Nueva Jerusalén, Michoacán) lo pronosticó para el año 400. Hipólito de Roma en el 500. Al papa Silvestre II lo convencieron los teólogos de que el fin sería en el año 1000 y la creencia provocó violentos motines en Europa. El papa Inocencio III predijo que 1284 sería el final, 666 años después del surgimiento del Islam. Martín Lutero advirtió que no podía ser posterior a 1600.
La lista es mucho mayor. Pero lo significativo es que la visión de los cristianos postula un fin del mundo necesario para salvación de los elegidos. Éste no es el caso de los mayas, que ven la historia como una serie de ciclos de distinta duración que se sincronizan y empiezan una y otra vez. En este sentido la estela 6 que dió tanto de que hablar en el 2012 simplemente señaló que alrededor del solsticio de invierno de 2012 concluía un ciclo y empezaba otro. Esto ya sucedió.
En México (y en buena parte del mundo), la mayoría de los mexicanos tomaron la interpretación de que el mundo se acabaría en el solsticio de 2012 con una buena dosis de humor, lo cual es consecuencia de un sano escepticismo. No han faltado incluso los chistes que afirman que el retorno del PRI y el inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto son la señal clara de que “los mayas tenían razón”. Sin embargo, en algunos lugares del mundo parecen haberse tomado las supuestas profecías mayas con mayor seriedad. Tanto en Rusia como en China las autoridades tuvieron que intervenir para evitar pánicos o estafas. El propio presidente de Rusia, Vladimir Putin, salió a declarar que el mundo terminará, pero en 4,500 millones de años cuando el sol se apague de manera natural (aunque en realidad lo que esperan los científicos para entonces es que se convierta en una gigante roja cuyo calor haga inviable la vida en la Tierra).
Para algunas personas religiosas el mito del fin del mundo puede convertirse en una fuente de locura. Algunos líderes han asesinado a sus propios seguidores para prepararlos para el fin del mundo.
Al parecer el mundo se ha salvado una vez más de una profecía apocalíptica… Pero, cuidado, ya hay quienes dicen que el 2013 que apenas está por comenzar será el año fatal, porque supuestamente los eventos predichos en el Nuevo Testamento darán inicio justo en el primer año del nuevo milenio que telrmina en el cabalístico y temido número 13 que ha dado lugar a la triscaidecafobia. Y dada la fuerza del número 13, el principio del fin ha sido ubicado ya en la 13ava semana de 2013, que curiosamente coincide con la celebración de la Semana Santa en que se conmemora la Pasión y Resurrección de Jesucristo. Pero antes de que esto ocurra, ya tenemos para preocuparnos el Abismo Fiscal en los Estados Unidos que está programado para ocurrir justo al empezar el ya cabalístico 2013, según lo cual hay quienes predicen que esto provocará no solo que Estados Unidos entre en una nueva recesión económica sino que arrastrará a toda Europa hacia una nueva crisis que terminará destruyendo todas las economías occidentales e incluso las economías asiáticas dando inicio a un caos social imparable que llevará consigo el sello del fin del mundo al llegar supuestamente el Anticristo con sus promesas de poner todo en orden. Por lo visto, tendremos profecías para un buen rato.
Por lo pronto, no me queda más que desearle a mis lectores un feliz y próspero 2013 ya sea aquí o en el más allá (en caso de que los catastrofistas tengan razón esta vez y no se equivoquen en sus predicciones pesimistas).
miércoles, 26 de diciembre de 2012
In the end, nothing will change
In the wake of the bloody massacre in which 27 elementary school kids and some of their teachers were gunned down by a single mad man acting alone on December 14th, a strong voice has risen among some protesters who are demanding an end to the almost unlimited privileges granted by the Second Amendment to the perpetrators of these insane acts. It is not the first time these demands and concerns have been voiced, and there is no reason to expect that they will be more successful than similar demands that have been raised in the past.
The main obstacle, of course, is the US Congress. And it will continue to be the main obstacle until Americans themselves decide to put an end to the grip that the National Rifle Association (NRA) and its powerful gun lobby have in Washington. And, so far, Americans themselves have not joined forces to make any meaningful change. And if past history is any indication, when all has been said and done regarding the Sandy Hook Elementary School massacre, nothing will change until the next tragedy takes place, at which point everything will repeat itself as in a well rehearsed comedy and farce.
To put it bluntly, behind every US legislator who has sold his soul to the NRA, there is a majority of voters who voted for him and who have freely and willingly chosen him to represent them in Congress, among them many voters who in a major display of sheer hypocrisy are wailing demanding something be done to stop these insane massacres every time they take place.
Behind the trigger that murdered so many innocent children there wasn’t just a lonely gunman. Behind that trigger there were also all his accomplices who armed him, starting of course with the NRA. But the NRA, sharing its part of the blame as it most certainly does, is not the only culprit to blame. Behind that trigger there was every single US legislator who has sided with the NRA in arming these lunatics. But the NRA and the US Congress are not the only culprits. Also to blame are all those voters who keep on sending these NRA friendly Congressmen to Washington. And this makes up for a lot of accomplices. It wouldn’t be unusual that among the parents of these slain children are parents who voted to send an NRA friendly Congressman to Washington. Well, today they are paying the price, and they are paying dearly big time for their mistake.
In Mexico, an estimated 60 to 80 thousand men, women and children have died in the drug wars carried out in Mexican territory at the behest of the US Government and the Drug Enforcement Agency (DEA), and many if not all of those deaths whose sheer number surpasses the number of US servicemen who died in Vietnam are directly attributable to the availability of firearms in neighboring USA, some of them reaching the hands of the drug cartels themselves courtesy of the US government via the Fast and Furious fiasco. To date, not a single US government official has gone to jail for this blatantly criminal misbehavior, none of them have been held accountable, and it is most likely that none of them will ever face justice.
In a ridiculously silly defense argument for the Second Amendment, it has been said over and over that “guns don’t kill people, people do”. Yet, it is extremely hard to envision how without massive firepower at their disposal the mass murderers behind Columbine, Aurora, Virginia and Newtown could have killed so many people in such a short time. In other countries like Japan and England and Germany, such wanton acts do not occur simply because firearms are not as freely available for sale as they are in the USA. In contrast, in places such as the Middle East violence is as widespread as the availability of firearms in the hands of fundamentalists and religious lunatics.
In a travesty of the original intentions of the Founding Fathers and the US Constitution before it was done in by later amendments, the “right to bear arms” has been given not just to active members of the armed forces and policemen, that right has also been given to professional assassins, drug dealers, domestic terrorists, psychopaths, robbers, rapists, gang members and any mad man who has the money to acquire any weapon he chooses to buy.
US Congressmen now expressing their sorrow for the tragedy are no less cynical than a bartender giving his condolences to the relatives of the car crash fatalities and victims caused by a drunken driver responsible for the incident and who happened to get drunk at the same bar whose owner is now expressing his sorrow but who has no intentions whatsoever of closing his bar. The blatant disregard of the majority of US Congressmen and the NRA for human life was nowhere as evident as it was after the massacre in which one of their own, Gabby Gifford, was gunned down by Jared Loughner on January 2011, in a barrage of gunfire that claimed the lives of six persons including a sweet innocent little girl, plus 16 wounded, some of them seriously. After shedding off their crocodile tears and displaying deep concern for the victims, those US Congressmen returned to their daily business of upholding the Second Amendment, dancing to the tune of the powerful NRA lobby. And so, in the end, after one of their own was gunned down and nearly died, nothing happened, nothing changed, just as anticipated, just as expected, and everything returned to “normal”. “Normal”, that is, until the massacre that took place in a Colorado movie theatre in August 2012 (less than four months before the Connecticut massacre).
It wouldn’t have made any difference in this issue who would have won the US presidential election held this year, Romney or Obama. In their campaigns, none of them had the courage to take on the NRA and pursue a possible repeal of the Second Amendment or a radical modification of its text. And even if one of them had done so, it would have been useless with a US Congress unwilling to do its job on this issue.
Among those public officials whose lonely voices ask for a rehash of gun control laws is that of New York City Mayor Michael Bloomberg, who voicing his concerns on Sunday December 16th stated on the NBC program Meet the Press: “It’s unbelievable, and it only happens in America, and it happens again and again... We kill people in schools, we kill them in hospitals, we kill them in religious organizations, we kill them when they’re young, we kill them when they’re old, and we’ve just got to stop this. It’s time for the president, I think, to stand up and lead. This should be his number one agenda. He’s president of the United States, and if he does nothing during his second term, something like 48,000 Americans will be killed with illegal guns (in a reference to next year, 2013).” This after a tearful President Barack Obama expressed “overwhelming grief” the day of the shooting for the victims, calling on Americans to set aside politics and “take meaningful action” to prevent more tragedies of this kind. “We've endured too many of these tragedies in the past few years” Obama said, his voice cracking with emotion at times during a nationally televised appearance in the White House briefing room just hours after one of the worst shooting rampages in U.S. history, adding “Our hearts are broken today, for the parents, and grandparents, sisters and brothers of these little children and for the families of the adults who were lost, our hearts are broken for the parents of the survivors as well, for as blessed as they are to have their children home tonight, they know that their children's innocence has been torn away from them too early and there are no words that will ease their pain... They had their entire lives ahead of them — birthdays, graduations, weddings, kids of their own". Furthermore, he said that “the country will have to take meaningful action to prevent such tragedies, regardless of politics”.
Yet, talk is cheap. President Obama did not go into any specifics on what he had in mind, which is pitiful considering he is the freshly re-elected President and he is suppossed to take leadership during times such as these, just as President Roosevelt took leadership after the bombing of Pearl Harbor.
It wasn’t always like this. Back in the days of the prohibition era, after the Saint Valentine’s Day Massacre in which several Chicago gangsters were gunned down, this massacre was more than enough to drive the American people and Congress to repeal the 18th Amendment that established the prohibition era in the first place. They had the courage then to accept that the prohibition of the sale and consumption of alcoholic beverages was a mistake made possible by the pressures of moralistic and intolerant minorities, and they had the courage to take on that amendment and repeal it, much to the chagrin of the fundamentalists who made prohibition possible in the first place. Nearly one century later, it seems odd that whereas that Saint Valentine’s day massacre involving mafia gangsters was enough to drive Americans into action, the massacres of so many innocent people, including elementary school children, is not enough to make any kind of difference in repealing the Second Amendment. The lives of elementary school children are not as precious and valuable to the US Congressmen nowadays, so it seems, as the lives of those gangsters who were gunned down in that Saint Valentine’s day massacre.
Americans as a whole claim to have religious beliefs. One of the Ten Commandments clearly states “Thou shall not kill”. Then, why do Americans allow the NRA and their cronies to keep on defending the manufacturing and selling on a wholesale level of the very weapons that are designed very specifically for the sole intention and purpose of breaking that Commandment which, by the way, true believers take it not as a suggestion but as an order coming from way up high? So much for religious belief.
After the Sandy Hook Elementary School massacre in Connecticut, it has been said again that, instead of repealing the Second Amendment altogether, it would be more than enough to limit and restrict the sale of firearms only to people who are law abiding citizens and who have proven to have the intellectual capacity to know what they are doing and know how to take responsibility for their actions. Well, the gunman responsible for the massacre in the Colorado movie theatre, James Eagan Holmes, was able to get all the way to his doctoral studies, and not in any field such as zoology or geology but in neuroscience, after graduating in the top 1% of his class with a 3.949 GPA. Who on Earth could have ever foreseen that this man with a privileged mind would be more than willing and able to do what he did and throw away his life just as he did? The cold truth is that nothing except the full repeal of the Second Amendment has the potential to make any difference in this issue.
Already, less than 72 hours after those elementary school kids were murdered, defenders of the Second Amendment were responding to its detractors claiming that it was too premature to take up any kind of serious action on these claims. Dilatory tactics now, of course, and forgetfulness later. The priority is to save the day, once more, for the Second Amendment, as it has been done far too many times.
At about the same time when the first two kids from the massacre were being laid to rest, Republican Congressman from Texas Louie Gohmert, showing no remorse whatsoever for his undaunted support of the NRA and the Second Amendment, argued that the children at Sandy Hook could have been saved if murdered principal Dawn Hochsprung had been armed with a semi-automatic rifle, adding that the right to bear arms “ensures against the tyranny of the government”. This NRA-loving politician, who has already made it clear that he (as well as many of his colleagues) will oppose any attempt to overthrow the Second Amendment, if he really thinks Americans need such kind of firepower in order to use it against their own government, or better said, against a possible tyranny coming from their own government, is living in the wrong century, and he would be better off looking for a mad scientist who can send him back in time all the way to 1776 when his words could have had any kind of meaning. In the third millenium, in 2012, his arguments seem like sheer nonsense, and the worse fact is that many of his constituents believe in him. And, by the way, even if principal Dawn Hochsprung had been armed with a semi-automatic rifle as Congressman Louie Gohmert very dumbly suggests, it would have made very little difference against a lunatic armed with an assault rifle like the one shown below, a semi-automatic .332 calibre Bush Master rifle that is a civilian version of a military M16 backed up with high-capacity magazines whose crazy rampage stopped only when he heard police arriving and he committed suicide with a semi-automatic pistol:
And, by the way, the asinine claim that outlawing assault rifles and weapons such as the AK-47 are in violation of the rights of hunters to hunt in their own backyards is as stupid as it can be. No hunter who is really a hunter and is in search of a challenge and a trophy will even consider carrying with him an assault rifle with the intention of using it for his hunting game.
Let’s make a brief rehash of past history to see if the recent massacre of elementary school children at Newtown will make any difference in the future:
April 20th,1997.- The Columbine incident. Twelve students and their teacher were murdered in the Columbine High School in Colorado by two teen monsters by the name of Eric Harris and Dylan Klebold. After the massacre and the shock wave it carried on to public opinion, cries went out among the general population demanding an end to the Second Amendment. The NRA and the US Congressmen reacted quickly and accordingly. And in the end, the Second Amendment was not changed and much less repealed, and everything returned to “normal”. In the end, nothing changed, nothing ever does.
March 21st, 2005.- Ten people massacred in Red Lake, Minnessotta. After the massacre and the shock wave it carried on to public opinion, cries went out yet again among the general population demanding an end to the Second Amendment. The NRA and the US Congressmen reacted quickly and accordingly. And in the end, the Second Amendment was not changed and much less repealed, and everything returned to “normal”. In the end, nothing changed, nothing ever does.
April 16th, 2007.- At least 30 students at Virginia Tech were murdered by a single heavily armed man, Cho Seung-Hui. After the massacre and the shock wave it carried on to public opinion, cries went out yet again among the general population demanding an end to the Second Amendment. The NRA and the US Congressmen reacted quickly and accordingly. And in the end, the Second Amendment was not changed and much less repealed, and everything returned to “normal”. In the end, nothing changed, nothing ever does.
December 5th, 2007.- Nine people massacred in Omaha, Nebraska. After the massacre and the shock wave it carried on to public opinion, cries went out yet again among the general population demanding an end to the Second Amendment. The NRA and the US Congressmen reacted quickly and accordingly. And in the end, the Second Amendment was not changed and much less repealed, and everything returned to “normal”. In the end, nothing changed, nothing ever does.
February 14th, 2008.- 7 people massacred in Dekalb, Illinois. After the massacre and the shock wave it carried on to public opinion, cries went out yet again among the general population demanding an end to the Second Amendment. The NRA and the US Congressmen reacted quickly and accordingly. And in the end, the Second Amendment was not changed and much less repealed, and everything returned to “normal”. In the end, nothing changed, nothing ever does.
December 24th, 2008.- On Christmas eve, ten people were massacred in Los Angeles, California. After the massacre and the shock wave it carried on to public opinion, cries went out yet again among the general population demanding an end to the Second Amendment. The NRA and the US Congressmen reacted quickly and accordingly. And in the end, the Second Amendment was not changed and much less repealed, and everything returned to “normal”. In the end, nothing changed, nothing ever does.
April 3, 2009.- 13 people massacred in Binghamton, New York. After the massacre and the shock wave it carried on to public opinion, cries went out yet again among the general population demanding an end to the Second Amendment. The NRA and the US Congressmen reacted quickly and accordingly. And in the end, the Second Amendment was not changed and much less repealed, and everything returned to “normal”. In the end, nothing changed, nothing ever does.
January 20th, 2010.- Eight people killed in a massacre that took place in Appomatox, Virginia. After the massacre and the shock wave it carried on to public opinion, cries went out yet again among the general population demanding an end to the Second Amendment. The NRA and the US Congressmen reacted quickly and accordingly. And in the end, the Second Amendment was not changed and much less repealed, and everything returned to “normal”. In the end, nothing changed, nothing ever does.
August 3, 2010.- Nine people killed in a massacre that took place in Manchester, Connecticut. After the massacre and the shock wave it carried on to public opinion, cries went out yet again among the general population demanding an end to the Second Amendment. The NRA and the US Congressmen reacted quickly and accordingly. And in the end, the Second Amendment was not changed and much less repealed, and everything returned to “normal”. In the end, nothing changed, nothing ever does.
May, 2011.- Three persons murdered in a parking lot of San Jose State University in California. Two other students later found dead are presumed to be the authors of the murders. After these killings and the shock wave it carried on to public opinion, cries went out yet again among the general population demanding an end to the Second Amendment. The NRA and the US Congressmen reacted quickly and accordingly. And in the end, the Second Amendment was not changed and much less repealed, and everything returned to “normal”. In the end, nothing changed, nothing ever does.
October 12, 2011.- Eight people killed in a massacre that took place in Seal Beach, California. After the massacre and the shock wave it carried on to public opinion, cries went out yet again among the general population demanding an end to the Second Amendment. The NRA and the US Congressmen reacted quickly and accordingly. And in the end, the Second Amendment was not changed and much less repealed, and everything returned to “normal”. In the end, nothing changed, nothing ever does.
April 2, 2012.- Seven people massacred in Oakland, California. After the massacre and the shock wave it carried on to public opinion, cries went out yet again among the general population demanding an end to the Second Amendment. The NRA and the US Congressmen reacted quickly and accordingly. And in the end, the Second Amendment was not changed and much less repealed, and everything returned to “normal”. In the end, nothing changed, nothing ever does.
February, 2012.- Three students died and six were left wounded by another fellow student in Ohio. After the massacre and the shock wave it carried on to public opinion, cries went out yet again among the general population demanding an end to the Second Amendment. The NRA and the US Congressmen reacted quickly and accordingly. And in the end, the Second Amendment was not changed and much less repealed, and everything returned to “normal”. In the end, nothing changed, nothing ever does.
July 20th, 2012.- Twelve persons massacred inside a movie theatre in Aurora, Colorado. After these senseless killings and the shock wave it carried on to public opinion, cries went out yet again among the general population demanding an end to the Second Amendment. The NRA and the US Congressmen reacted quickly and accordingly. And in the end, the Second Amendment was not changed and much less repealed, and everything returned to “normal”. In the end, nothing changed, nothing ever does.
August 5th, 2012.- Attacks at the Sikh temple in Oak Creek, Wisconsin, with the followers most likely mistaken to be followers of Islam. Seven people killed. After the massacre and the shock wave it carried on to public opinion, cries went out yet again among the general population demanding an end to the Second Amendment. The NRA and the US Congressmen reacted quickly and accordingly. And in the end, the Second Amendment was not changed and much less repealed, and everything returned to “normal”. In the end, nothing changed, nothing ever does.
To top it all and just before the end of deadly 2012, on Christmas eve, the very same day in which the last victims of the Sandy Hook massacre were laid to rest and barely ten days after that massacre took place, in Webster (New York) two courageous firefighters going by the names of Tomasz Kaczowka (19) and Mike Chiapperini (43) were murdered in cold blood and two more were seriously wounded in an ambush set up by a deranged man called William Spengler who had served 17 years of prision time for killing his grandmother with a hammer on 1980, leaving a killing note behind him saying he was planning to “do what I like doing best - killing people.” Amen, could have been added by the NRA, just for the record. As a convicted criminal, the New York assasin was not allowed to own weapons, yet he had no problems whatsover in getting his hands on deadly weapons. The same goes for Adam Lanza, the Sandy Hook killer, whose own mother brought home the very weapons he used to carry out the bloody rampage against innocent children, separate incidents which completely prove the point that simply restricting arms sales to persons with no criminal record or persons deemed mentally competent by a mental health official is useless, for they can get the deadly weaponry with the help of anyone who lives were they live. Michael Chiapperini was named “Firefighter of the Year” just two weeks before he was gunned down.
Besides those incidents, there have been many other fatalities of well-known personalities, including John F. Kennedy, Robert Kennedy and John Lennon, just to name a few. Every time these murders occur, cries go out among the general population demanding an end to the Second Amendment. And, as usual, the NRA and the US Congress react quickly and accordingly. And in the end, the Second Amendment is not changed, much less repealed, and everything returns to “normal”. In the end, nothing changes, nothing ever does.
The American people, as a whole (with a few exceptions) just don’t get it. Nothing seems to be enough to make them put an end to the Second Amendment and the NRA and the Congressmen who stand by them.
Offering no apologies whatsoever to the victims of the Sandy Hook massacre, and acting like the Grinch who stole Christmas, three days before X-mas eve a defiant NRA CEO president and spokesman, Wayne LaPierre, instead of showing some genuine remorse and yielding to some of the demands to curb arm sales and establish stricter gun controls, he asked in a news conference on December 21st for the presence of yet more arms at all the schools in the USA, by having armed guards in every school (the NRA did not offer to pay the salary of any of them), saying that school shootings could be prevented by employing armed guards at schools. This sheer display of imbecility missed the fact (deliberately, no doubt) that in the Columbine massacre there was an armed officer, Sheriff's Deputy Neil Gardner, on duty the morning Eric Harris and Dylan Klebold entered the school and murdered 12 of their classmates and a teacher. And Virginia Tech, which remains the site of the deadliest school shooting in U.S. history, had what amounted to a SWAT team on campus. According to the governor’s report on the 2007 shootings that left 32 people dead and 17 wounded, the Virginia Tech police department, a fully accredited police force, has an emergency response team. On April 16, 2007, 34 armed officers were on duty. Neither Gardner at Columbine High School, nor the Virginia Tech Police force, were able to prevent the events of two of the worst mass gun murders ever to occur in the U.S, LaPierre’s ridiculous plan ignored the fact there are over 70 million individuals to protect. Not surprisingly, there was no mention of limiting gun sales in the U.S. or background checks. A country with 300 million privately owned guns needs more LaPierre argued. But then, what weapon has the NRA ever been against? In a speech with a wealth of stupid lines we can quote from Wayne LaPierre, here are ten that deserve some consideration (here I will take some lines from Lauren Victoria Burke):
1. The only thing that stops a bad guy with a gun is a good guy with a gun.
In the movies, that is. This “Death Wish 2” fantasy scenario where a hero with a gun jumps up and saves everyone has never been documented in real life during a shooting massacre. Had LaPierre taken questions, which of course he didn’t, surely someone would have asked him to give a “hero with a gun” example. Interestingly, the only thing that stops a bad guy with a gun is that bad guy putting the gun to his head.
2. What if when Adam Lanza started shooting his way in the Sandy Hook Elementary School last Friday, he’d been confronted by qualified armed security?.
In the 62 mass-murder cases over 30 years examined recently by the magazine Mother Jones, not one was stopped by an armed civilian. LaPierre forgets (or chose to forget) that there were “qualified armed security guards” at Columbine High School as two killers shot 32 people and killed 13. What makes him believe that, in a real life situation, school personnel will be able to stop a killed with the type of semi-auto assault rifle that LaPierre has spent his life fighting so hard to make legal in the U.S?
3. There exists in this country, sadly, a callous, corrupt and corrupting shadow industry that sells and sows violence against its own people. Through vicious, violent video games.
Shadow industry? Were video games a secret underground force until LaPierre discovered them the morning he gave his dumb NRA speech in washington? The video game industry is targeted as the real problem by LaPierre but the private ownership of over 300,000,000 firearms — including weapons of war — isn’t.
4. Politicians pass laws for gun-free school zones, they issue press releases bragging about them … in doing so they tell every insane killer in America that schools are the safest place to inflict maximum mayhem.
This was a particularly interesting point when you consider that many shootings occur someplace other than schools. When 70 people were shot at a movie theatre in Colorado was it due to a “gun safe” movie theater law?
5. I call on Congress today to act immediately, to appropriate whatever is necessary to put armed police officers in every school.
It’s interesting to hear a Republican call for Congress to “act immediately” on more funding for schools… but not for education related needs — for armed guards. There are over 100,000 public schools in the U.S., over 4,000 colleges and over 30,000 private schools. LaPierre never put a budget number on his idea and, of course, took no questions. That alone acknowledges that his “plan” can’t hold up to basic inquiries.
6. …we need to have every single school in America immediately deploy a protection program proven to work — and by that I mean armed security…. The NRA is going to bring all of its knowledge, dedication and resources to develop a model National School Shield Emergency Response Program for every school that wants it.
No it’s not. They’ll bring the same dedication to owning politicians and funding campaigns they’ve always brought in the past. ”Every single school,” said LaPierre. And there are over 70 million people enrolled in school over age 3 in the U.S. — the NRA will have to bring more than “knowledge and dedication” to protect that many people from the guns they fight to get into circulation on behalf of gun manufacturers.
7. Five years ago, after the Virginia Tech tragedy, when I said we should put armed security in every school, the media called me crazy.
Perhaps there were only 9 stupid statements made during LaPierre's news conference.
8. We can’t wait for the next unspeakable crime to happen before we act. We can’t lose precious time debating legislation that won’t work.
A member of Congress being shot in the head and killing 6 others by a man with a 32 round magazine didn’t move the NRA? Thirty-two shot dead at Virginia Tech in 2007 wasn’t unspeakable enough?
9. For the sake of the safety of every child in America, I call on every parent, every teacher, every school administrator and every law enforcement officer in this country to join us in the National School Shield Program.
He’d better call on more people than that. There are more than 70 million people presently attending school in the United States. Even if there was an armed guard at every school as LaPierre’s fantasy vision calls for, it’s ridiculous to assume they could protect everyone at every educational location.
10. We care about the President, so we protect him with armed Secret Service agents. Members of Congress work in offices surrounded by armed Capitol Police officers.
The President doesn’t have Secret Service just because we “care.” The Secret Service was created in 1865 by President Lincoln to protect American currency from counterfeiting. After President McKinley was shot to death in 1901, Congress moved the Secret Service into the Presidential protection arena. There was a specific threat followed by specific action. LaPierre’s logic dictates that everyone has the right to an armed guard and that every school is in need of one. Can every person have their own armed guard? Who don’t we care about and who doesn’t deserve one?
Mr. LaPierre looked wild-eyed at times as he said the killing was the fault of the news media, songwriters and singers and the people who listen to them, as well as movie and TV scriptwriters and the people who watch their work, advocates of gun control, video game makers and video game players. His solution to the proliferation of guns including semiautomatic rifles designed to kill people as quickly as possible, is to put more guns in more places. Mr. LaPierre would put a police officer in every school and compel teachers and principals to become armed guards. He demands volunteer and professional firefighters, who already risk their lives every day, to be charged with thwarting an assault by a deranged murderer. The same applies to paramedics, security guards, veterans, retired police officers. This in line with his movie-clip quotation “the only thing that stops a bad guy with a gun is a good guy with a gun”. It is hard to imagine trying to turn all the principals and all the teachers in the USA who care for the kids of America every day into an armed mob.
Assuming that throughout the entire USA school officials are dumb enough to implement Mr. LaPierre’s insane proposals of having armed guards in every shool:
besides arming the principals and the teachers themselves, and since in the long run that by itself would not be enough, thereafter walk-through metal detectors would have to be required and installed at the entrance of every single school:
and, of course, razor-sharp barbed wire fences surrounding each school would also be required:
perhaps with watch towers housing more armed guards for added security:
Poor kids!
These remedies are tantamount to turning every school into the equivalent of a jail or concentration camp. Can this be called liberty? Quite the contrary. The USA would turn itself into the only nation on Earth who has armed guards and teachers roaming around every school. Not even some of the most autocratic regimes in History (and then not even in times of war) did they have armed guards and fully armed teachers roaming around every elementary school. The Second Amendment, in its original text, says: “A well regulated Militia, being necessary to the security of a free State, the right of the people to keep and bear Arms, shall not be infringed”. What free State, when the schools in the USA are on the verge of being turned into the equivalent of jailhouses? What free State, when everyone is at the mercy of any lunatic seeking posthumous fame? What free State, when an organization as vile as the NRA is running the show? Besides, what other purpose can a Militia have on 2012, 236 years after Independence was proclaimed from Great Britain, except to overthrow the US government? The Wayne LaPierre solution, the NRA solution, is to turn a free State into what amounts to a police State. It is an erosion of the very liberties for which many of the early colonists fought for and died.
Let’s be clear on one thing: civilians bristling with guns, rifles and assault rifles to prevent the “next Newtown” must be considered not as “a well regulated Militia” but as an armed mob, even with the kind of training offered up by Mr. LaPierre. Any town officials or school principals taking up the NRA on that offer perhaps should be considered “armed and dangerous” and perhaps should even be fired, .
At least Mr. LaPierre proved one point, and he proved it very clearly. It is pointless and useless trying to argue with the NRA; it is a waste of time. Perhaps even if half of all the kids in the USA were massacred with assault rifles (including Mr. LaPierre’s very own) the NRA would not budge. Of course, neither will the corrupt politicians and Congressmen who support the NRA under any circumstance however dumb; the only message they will ever undertand is being removed from public office by the voters in a show of force throught the ballots to prove them and the NRA that an angry electorate can also destroy political careers. So far, this hasn’t happened, and the NRA and its stooges in Congress cannot take all the blame for it, a good share of the blame falls upon the shoulders of the American society for allowing these human dregs to get their way every time a new tragedy happens and letting them have the upper hand at the end.
It is not an issue of Americans being held hostage by the NRA. Yes, the NRA has built this fantastic legend that it has the power to destroy political careers, and rejoices in most Americans believing this overblown legend, but if it has acquired such a vast power it is solely because Americans themselves have allowed this to happen. This thing has been going on and on because they have allowed it. Only they can put an end to it, and the brakes can be applied the very moment they start denying their votes to all those Second Amendment loving Congressmen. But, are they willing to do so?
After the Sandy Hook massacre, Shannon Watts, a stay-at-home mother of five from Zionsville, Indianapolis, founded One Million Moms for Gun Control, saying “ hey are about to see a tsunami of 84 million angry moms coming out at them. Angry moms like they have never seen before. We are going to do for gun control what Mothers Against Drunk Driving did for drunk drivers”, adding that Congress has been running scared of the NRA, “but the NRA only has 4 million members. Ask them in four weeks who they’re more scared of, the NRA or a mom? It’s going to be the mom”.
Really?
Perhaps Mrs. Shannon Wats should have read an editorial published by a noted hispanic reporter and columnist from Univision who goes by the name of Jorge Ramos, entitled “Why I don’t believe them”. In his editorial published on Christmas day 2012 both inside and outside the USA, he wrote: “The worst of all is that, soon, another massacre will happen again in the USA. It is foretold. I wrote this five months ago, after the killings in a movie cinema in Aurora, Colorado, where 12 persons died. It was not necessary to be a witch doctor or a seer to foretell this. All of the conditions were in place for another massacre: unlimited access to arms and a Congress fearful of imposing new restrictions to their sale. And it happened: 27 persons were murdered in a school in Newtown, Connecticut, including 20 children. I don’t believe politicians when they say they will impose limits on arms sales. They always say the same thing after a massacre and they end up doing nothing. After the killing of 15 persons in Columbine High School, in Colorado, in 1999, they ended up doing nothing. Neither did they do anything after the killing of 32 at Virginia Tech University. And now, after the killing of twenty children, they say they will do something about it but they have zero credibility. That is why I don’t believe them. The reality is that we have a fearful Congress. Most of them are afraid of proposing new laws which limit arms sales. Why? Because they would go against the National Rifle Association (NRA) and the millions of dollars this powerful organization could spend against them in the next elections. As Illinois representative, Luis Gutierrez, commented to me, to change the current laws many Congressmen are needed willing to risk and lose their seats in Congress. And, in truth, I don’t know many such Congressmen. This is the reality that must be changed. In no other country in the world are there as many massacres in schools as in the USA. In this nation there is, approximately, a firearm for each one of its more than 300 million inhabitants. One out of every three homes has a pistol or a rifle. It is easier to get a firearm to kill than to get a medicine without a prescription. The rifle used by the gunman is very similar to the one used by US troops in the wars of Irak and Afghanistan. Having a rifle of this caliber can only have one purpose: kill human beings. I have never heard of a hunter who goes out in search of deer with rifles that shoot a barrage of bullets with only pressing the trigger once. It is a false argument to say that with more firearms we are more secure. Japan has demonstrated that with less firearms there are less killings. There the citizens, with very few exceptions, are forbidden to bear firearms. After a massacre such as this one, they always end up saying that the culprit was “crazy”. But the difference in the USA is that these “crazy men”, assuming they really are, have unlimited access to firearms. Without firearms, the problems and personal vendettas of Adam Lanza would not have culminated in a massive killing. In April 2007 I travelled to Blacksburg to cover the killing of 32 persons at Virginia Tech. On that occassion, it surprissed me how in a moment you can be taking a class in German or hydrology and, on the next one, you are dead. A little bit later I wrote that it was “insane that a demented such as Cho Seung Hui can easily buy assault weapons in the USA”. And I concluded with pessimism: “Nothing is going to change”. Unfortunately, I was right five years ago. The massacres have repeated again and again. And now we are awaiting the next one. Soon. This is why I don’t believe American politicians when they say that now is the time to do something to avoid more massacres like the one in Newtown. True, the USA is undergoing a mourning similar to the one after the terrorists acts carried out on September 11th 2001. There is that terrible sensation that anyone of us could have been the father or mother of anyone of those 20 kids murdered. But I fear I must conclude with the same pessimism as before: nothing is going to change and, once again, we are only waiting for the next massacre to take place. It is just a matter of knowing when and where.”
So, someone murdered twenty elementary school kids in a matter of minutes. So what? It’s the price that must be paid for that sacrosanct “right to bear arms”. Someone murdered the composer of “Imagine”. So what? It’s the price that must be paid for that sacrosanct “right to bear arms”. So someone murdered many moviegoers in Colorado. So what? It’s the price that must be paid for that sacrosanct “right to bear arms”. The NRA has 4 million members, and yet there are 84 million mothers in America. So what? The NRA has already proven in the past that to a majority of US Congressman every single NRA supporter counts much more than the feeble votes that can be mustered by 84 millions moms plus those of their spouses (including the moms and dads of all the kids studying at Newtown who are still alive).
And, as bad as things are right now, they can get much worse in the future. We can turn the hourglass and wait as the sand begins to run out until the next massacre which will most certainly (and regretfully) take place and which will not be the last but only the first in the next ones to follow. But in the usual nonchalant attitude, let them all die, let the entire nation go into shock again and again and again (and it will!), for all that pain and anguish are mere trivia and insignificance when compared to the “right to bear arms” which carries with it implicitly a right to kill on a wholescale level. Not amazingly, there are sociologists and commentators not just in the USA but in other countries who are convinced that the US society is getting exactly what it deserves, for its unwillingness to send the NRA to the History books as bad remembrance. In the end, and regarding this issue, nothing ever changes, nothing ever does. And most likely, nothing will, if the past has any significance. The American society hasn’t assimilated the true meaning of the message of Santayana: “Those who do not learn from History are doomed to repeat it”.
If the NRA and its loyal Congressmen get their way yet again as they most likely will, the international repercussions of the Second Amendment could come back to strike the American society in unexpected ways. In Russia, the Russian Senate (Duma) approved unanimously a strict law which forbids the adoption of Russian children by US couples, the so-called “Dima Yakovlev law”, this in reference to the Russian two-year-old baby boy whose adoptive father in the USA was guilty of criminal neglect after his adoptive Russian baby died when he forgot the kid in the car leaving him to die after more than nine hours under a scorching heat, and eventhough he could have been sentenced to ten years in jail he was proclaimed innocent by the US judicial system, which angered the Russians even more. Now, with the senseless killings at Sandy Hook Elementary, the Russians will be more than certain that they are doing the right thing and certain that allowing Russian kids and babies to be given up for adoption to US prospective couples is something which can be considered completely crazy. Indeed, other countries in Europe, Asia and Latin America may soon follow the Russian example. For the time being, the agencies of US adoption agencies in Russia are being forced to shut down and driven out of business. Very certainly, the USA is proving with its actions that it does not deserve the custody of any Russian children, nor any children from outside the USA for that matter. As a matter of fact, the USA perhaps does not even deserve her own children, to put it bluntly.
It is important not to forget the innocent victims of the Second Amendment, the NRA and the Congressmen who do their very best to keep this kind of insanity going on. The victims should never be forgotten, even if in the end nothing changes and they died in vain. Below are the snapshots of Olivia Rose Engel, Jessica Rekos, Benjamin Wheeler, Emilie Alice Parker and Grace McDonnell. May they all rest in peace, and as for the NRA and their accomplices in Congress, perhaps they should bear in mind that inevitably they may end up facing a higher authority to respond for their actions.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













