lunes, 15 de julio de 2013

Una joya de la animación clásica

Mucho antes de que se produjeran con la ayuda de poderosas computadoras caricaturas tridimensionales como Shrek, la caricaturización animada se tenía que llevar a cabo a mano, dibujando cada escena y dándole colorido de forma tal que al pasar rápidamente de una imagen a otra se pudiera tener una sensación de continuidad sin sobresaltos y manteniéndose el colorido sin cambios perceptibles en la tonalidad de los colores de una imagen a otra. Para producir apenas un segundo de película, era necesario dibujar a mano por lo menos trece o catorce imágenes, lo cual inclusive en nuestros tiempos resultaría sumamente laborioso sin la ayuda de una computadora de alto rendimiento. De cualquier modo, las caricaturas animadas de aquella época, sin tener efectos tridimensionales y las complejidades visuales que les pueden meter las computadoras, son fácilmente reconocibles porque parecen tener un aspecto en cierto modo más “humano”, menos mecanizado, menos artificial.

Una de las joyas producidas en esa época conocida como la época de oro de la animación Americana es el cuento titulado El ruiseñor chino (en inglés, The Chinese Nightingale). Fue producida en por el dúo formado por Hugh Harman y Rudolf Ising para los estudios Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) en una época en la que la Gran Depresión estaba ocasionando enormes estragos en la economía norteamericana y en la cual la escasez de recursos hacía que la producción de algo requiriendo tanta paciencia y tanto trabajo como esta obra constituyese un riesgo enorme, al estar la bancarrota de numerosas empresas a la orden del día. Resulta sorprendente, por no decir un verdadero milagro, que una obra de arte como esta haya podido ver la luz del día y haya podido sobrevivir para deleite de las nuevas generaciones, sobre todo de aquellos que saben que antes de Shrek y La era del Hielo se producían cosas muy buenas a mano sin contar con la ayuda de ninguna computadora ni el auxilio de cámaras digitales que en ese entonces no existían.

A continuación se presentará un resumen de esta película corta (tiene cerca de diez minutos de duración).

Después de la introducción de rigor:


el inicio de la narrativa está a cargo de tres damitas jóvenes del Lejano Oriente:


las cuales empiezan a contar la historia de un ruiseñor de canto bello:


y de un emperador:


el cual le tenía un afecto enorme al pajarito y en especial a su canto hermosísimo con el cual el pajarito le alegraba todas las mañanas:



Ambos eran muy buenos amigos, se querían mucho, y el uno sentía que no podía vivir sin el otro.


Todo era alegría y felicidad en la residencia del emperador. Hasta que un día, un emisario llegado de Japón le llevó un presente al emperador, un inesperado regalo.


El regalo resulta ser un maravillos pájaro mecánico que también podía emitir cantos melodiosos:


El pajarito se empezó a preocupar desde el primer momento en que se dió cuenta que el emperador fijó su atención en el pájaro mecánico olvidándose de su pequeño amiguito, tratando desesperadamente de llamar su atención sin lograrlo.


Al poco tiempo, el ruiseñor se da cuenta de que el emperador está tan emocionado con su nuevo juguete que se ha olvidado por completo de él. Al sentirse rechazado, es entonces cuando con mucha tristeza decide empacar todo lo que tiene para irse muy lejos.




Poco tiempo después, el pájaro mecánico al estar siendo usado excesivamente por el emperador termina descomponiéndose y desbaratándose en mil pedazos.


El emperador queda inconsolable, pero no tanto por el final de su pájaro mecánico, sino porque se da cuenta de que ha perdido a su mejor amigo, el cual poseía algo que el pájaro mecánico no tenía: un corazón. Abatido, el emperador envía a su cuervo a buscar al ruiseñor para decirle que lo extraña mucho y que nada lo haría más feliz que volver a tenerlo a su lado.


Pero va pasando el tiempo, van pasando los días, las semanas, y los meses, y el cuervo no regresa con el ruiseñor, al no poder encontrar al ruiseñor por más que lo busca en todas partes.


Al no regresar el cuervo con el ruiseñor, el emperador empieza a languidecer y termina cayendo gravemente enfermo, habiendo perdido el interés por la vida al faltarle la alegría que todas las mañanas le daba su inseparable y fiel amiguito con sus cantos que ahora tanto extraña.


Lejos, muy lejos, el ruiseñor, que en realidad era una pajarita, se ha sobrepuesto a la pérdida de su amigo el emperador al arrullar en su nido a sus pajaritos recién salidos del cascarón.


El cuervo, que nunca dejó de buscar por todo el imperio al ruiseñor, la encuentra en su nido con sus pajaritos, se alegra por ella, para decirle que el emperador desde hace tiempo ha estado llorando por su ausencia y le pide que regrese a su lado y lo perdone. Y así, cargando entre ambos al nido, emprenden el largo viaje a la residencia del emperador.


El emperador se encuentra al borde de la muerte, sin ánimo ya para seguir viviendo. En el imperio, todos se preparan para la muerte del emperador. Pero en eso, un trino melodioso llega a los oídos del emperador, ahuyentando a la parca que rondaba en torno a la cama del emperador, y en forma casi milagrosa, el emperador empieza a restablecerse al ver a su lado al ruiseñor y sus tres pajaritos:



Y de este modo, la alegría regresa a la residencia del emperador, el cual tiene ya de regreso al ruiseñor junto con sus tres polluelos.


Aunque cada una de las placas de dibujos con las que esta obra fue elaborada en 1935 estaba elaborada a colores, justo cuando la cinematografía a colores empezaría a dejar obsoletas las producciones hechas en blanco y negro, no sería sino hasta en los años cincuenta cuando los niños la podrían disfrutar en sus televisores en casa a colores, porque no fue sino hasta entonces que la televisión a colores se empezó a hacer realidad al ser inventada en México por el ingeniero mexicano Guillermo González Camarena.

El cuento original es obra del conocido autor Hans Christian Andersen, autor de otros cuentos muy conocidos tales como La sirenita y El patito feo. Hay mucha literatura en torno a este cuento, pero para los pequeños en casa  quizá no haya nada mejor que disfrutar de este cuentecillo a través de la magia de Internet en donde esta joya de la animación clásica se puede apreciar en portales como YouTube. Y si lo ven junto con sus padres y con sus abuelos, seguramente les traerán gratos recuerdos a sus progenitores e inclusive una que otra lágrima de la nostalgia que estos recuerdos les traerán.

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