miércoles, 9 de septiembre de 2015

Una salida a la crisis migratoria europea




Las imágenes del niño sirio Alan Kurdi de tres años de edad, imágenes que sin duda alguna distinguirán por los tiempos venideros el drama de la actual crisis migratoria de refugiados que están tratando de instalarse en el continente europeo en países como Alemania, Francia e Inglaterra, lograron el efecto casi mágico de ablandar de inmediato los corazones de los gobernantes de varios países que terminaron por aceptar abrirle las puertas de sus países para darle entrada a cientos de miles de refugiados. Alemania, el país más generoso, anunció que le daría entrada a medio millón de refugiados en el transcurso de los años venideros, Francia anunció que le daría entrada a 24 mil refugiados en un lapso de dos años, Inglaterra anunció que le daría entrada a 20 mil refugiados en el transcurso de los siguientes 5 años, a lo cual se fueron sumando otros países y regiones como Australia, Quebec e inclusive Venezuela.

Sin embargo, sumando las cifras de todos aquellos que serán aceptados como refugiados, resulta que los espacios disponibles no son suficientes para colocar a todos los que se encuentran varados en países como Hungría, Grecia, y Turquía, a lo cual se deben sumar los miles que van en camino alentados por la apertura humanitaria que se está otorgando, siguiendo el mismo razonamiento que están usando los miles de migrantes indocumentados que continúan llegando a los Estados Unidos: si los que me precedieron ya lo lograron, ¿por qué no yo también?

Tarde o temprano, las puertas de Europa se volverán a cerrar, sobre todo para los que están emigrando de países musulmanes como Iraq, Siria, Pakistán y Afganistán. Los gobernantes de los países que conforman a la Unión Europea, siendo democracias, están bajo presión para recibir a los refugiados que siguen llegando, pero es previsible que tarde o temprano, al igual que como ocurrió con la “nación de inmigrantes” Estados Unidos (que por cierto hasta el día de hoy no ha anunciado su intención de darle entrada a uno solo de esos refugiados, ¡ni a uno solo!, presumiendo en su favor que ya le ha dado entrada a 1,500 refugiados en los últimos 4 años a partir de 2011), los gobernantes europeos estarán nuevamente bajo presión de sus gobernados de poner un hasta aquí a un desbordante flujo de humanidad que con su sola presencia trae consigo una demanda de servicios básicos tales como alojamiento permanente, alimentos, educación, salud y empleos, y aquellos gobernantes como la Canciller de Alemania Angela Merkel que insistan en mantener las puertas abiertas por tiempo indefinido corren el riesgo de ser removidos de sus cargos y reemplazados por otros gobernantes de línea dura que adopten una postura más anti-inmigrante y más dura. Y si bien esto tiene que ver con el hecho de que no es posible darle entrada sin límite en Europa a todos los pobladores de Africa y el Medio Oriente que simplemente aspiran a mejorar su nivel de vida con empleos atractivos con mayores ingresos y mayores oportunidades, también tiene que ver con el hecho de que entre los que quieren incrustarse en la Unión Europea puede haber algunos elementos no solo indeseables sino hasta extremadamente peligrosos, dado el contexto de la geopolítica mundial actual, y esto es lo que realmente tiene a muchos europeos con los pelos de punta.

Aquí se propondrá una posible salida a la crisis migratoria que se está viviendo en Europa con la llegada de decenas de miles de refugiados provenientes de países como Siria, Afganistán e Iraq. De antemano se advierte que se trata de una medida que ciertamente a muchos les parecerá controversial, pero en este momento nadie más está proponiendo una solución mejor o más humanitaria.

Antes de entrar en detalles sobre la solución que será presentada aquí, es necesario dar algunos preliminares del por qué posiblemente esta sea la única alternativa disponible para darle solución a la crisis.

Primero que nada, hay que resaltar un hecho importantísimo, un hecho que será imposible de negar. Los refugiados que están huyendo de los países en conflicto como Siria, Afganistán e Iraq, son en su gran mayoría (o mejor dicho, y para fines prácticos, todos ellos) musulmanes. Y una cosa que debe ser evidente a estas alturas es que ninguno de los que están buscando asilo como refugiados está tratando de buscar acogida en otros países musulmanes como Arabia SauditaKuwaitIrán.

¿Por qué? ¿Por qué un musulmán no tendría interés alguno en tratar de irse con su familia a un país que le es más cercano geográficamente y en el cual también se practica el Islam?

Por un lado, lo lógico sería que un musulmán desesperado por huír con los suyos de un país en conflicto en donde hay guerra y en donde hay hambre se pusiera como meta en su búsqueda de protección y asilo el viajar a un país musulmán próspero y en relativa calma como Arabia Saudita (el mayor productor de petróleo del mundo en el mundo entero y en el cual se encuentra precisamente la Meca, el centro mundial del islamismo) o países musulmanes sumamente ricos como QatarBaréin y los Emiratos Arabes Unidos.

Por otro lado, si realmente fuera cierto lo que acostumbran decirse entre sí los islamistas seguidores del Corán de que “todos somos hermanos musulmanes”, entonces todos los países musulmanes ricos deberían de ser los primeros en darle acogida y protección a todos aquellos musulmanes que están huyendo de la guerra y del hambre.

Pero la cruda realidad es que no está ocurriendo ni una ni otra cosa. Ni los musulmanes que están huyendo de países musulmanes en conflicto tienen ningún interés en pedir asilo en un país musulmán como Irán o Qatar, ni hay mucho interés en los países musulmanes ricos de abrirle las puertas de par en par a los musulmanes desesperados que andan errantes buscando asilo.

La razón del por qué no ocurre ni una cosa ni la otra se puede resumir en una palabra que caracteriza muy bien al Islam: la intolerancia. Esta intolerancia es la que hace que los musulmanes se estén matando entre sí por millares sin mostrar arrepentimiento alguno. El Islam es una religión que desde un principio (y a diferencia del Cristianismo que fue creado para la promoción de la paz) es una religión que fue creada para la guerra. En nombre del Islam se están cometiendo diariamente las peores carnicerías, los actos más brutales, los derramamientos de sangre más profusos, los genocidios más horripilantes. Casi todos los días hay alguna noticia de actos de terrorismo y de barbarie que se cometen en los países musulmanes y que hacen la vida imposible en esos países. El paraíso utópico que Mahoma pregonó a sus seguidores no existe, nunca existió, y no existe porque los seguidores de Mahoma, interpretando cada uno de ellos las enseñanzas de Mahoma a su manera, se están haciendo pedazos entre sí, empezando por los sunnitas y los chiitas que se odian a muerte y si el uno pudiera exterminar al otro en su totalidad sin duda alguna lo haría. El Islam es una de las mayores justificaciones que hay para incurrir en genocidios. El mayor enemigo del Cristianismo y del Judaísmo, que dicho sea de paso, son las religiones que juntas más se practican en Europa, son los musulmanes que quieren imponer al Islam como única religión en el planeta Tierra, matando sin piedad a todos los que se opongan a este mesianismo de odio e intolerancia.

A estas alturas cualquier europeo se debe estar preguntando: si el Islam es una religión tan maravillosa como sus seguidores presumen que es, ¿por qué hay tanto musulmán dispuesto a arriesgar su vida con tal de abandonar su país en donde el Islam es la religión oficial? ¡Ni siquiera se respetan entre ellos mismos sus propios templos de oración, sus mezquitas, que para todos ellos deberían ser terreno sagrado por ser santuarios para a las invocaciones al Altísimo! Una de las mezquitas más importantes del Medio Oriente que los musulmanes han respetado y no han dinamitado matando a los fieles que se encuentren orando dentro de ella es la mezquita de Al-Aqsa, y si no lo han hecho no es por falta de ganas sino porque esa mezquita se encuentra protegida como santuario dentro de Israel, de lo contrario ya lo habrían hecho, y si pueden tal vez algún día lo harán (esta podría ser una motivación oculta detrás del viejo anhelo musulmán de acabar con el estado de Israel). Los más grandes asesinos de musulmanes son los mismos musulmanes, y se matan entre sí con tanta crueldad y tanta saña que hasta parecen demonios exportados del mismo averno. ¿Y quieren llevar sus creencias y sus costumbres a Europa, para que el continente europeo termine igual?

Asentado lo anterior, es necesario repasar la razón fundamental del por qué hay una renuencia creciente en Europa de abrirle sus puertas de par en par a las nuevas oleadas de refugiados musulmanes. Esto se puede resumir en una sola palabra: terrorismo.

Cada musulmán al que se le dé entrada y asilo en un país europeo es una bomba de tiempo que puede estallar en cualquier momento. Al darle asilo a una familia musulmana, es imposible saber de antemano cuál miembro de esa familia musulmana será reclutado por un grupo radical como el Estado Islámico para llevar a cabo actos de destrucción masiva. La única manera de impedir con certeza plena que de una familia musulmana pueda salir el siguiente terrorista que causará mucho dolor y sufrimiento en un país europeo es cerrarle las puertas de entrada a la familia entera. Por uno la llevan todos, es cierto, pero para un padre de familia francés o inglés le es mil veces más importante darle seguridad y protección a sus propios hijos que a los hijos de un extraño uno de los cuales resultará ser un ingrato que hará que los anfitriones se arrepientan de haber abierto las puertas. En esto basan sus argumentos quienes quieren cerrar de una vez por todas y para siempre las puertas de Europa a las nuevas oleadas de inmigrantes musulmanes que quieren abarrotar a Europa de confín a confín. Este temor traducido a xenofobia puede adquirir dimensiones paranoicas que a su vez pueden detonar actos demenciales. Las masacres llevadas a cabo en Noruega por el terrorista Anders Breivik son un ejemplo de ello, el demente Anders Breivik hasta el día de hoy continúa justificando las matanzas que llevó a cabo bajo el argumento de que estaba tratando de despertar una conciencia generalizada en Europa sobre lo que él llama “la amenaza musulmana”. Aunque es difícil encontrar lógica alguna en la mente del loco y del extremista, el modo de razonamiento de Breivik sugiere que con la masacre que llevó a cabo entre sus coterráneos estaba tratando de provocar comparaciones con masacres similares que se estarán llevando a cabo en Europa de continuar la inmigración musulmana a Europa, como diciendo “esto que hice es lo mismo que estarán haciendo los musulmanes si se les permite seguirse estableciendo en Europa”. Y queramos o no, los atentados terroristas musulmanes que se han estado cometiendo no solo en Europa sino en todas partes del mundo en nombre del Islam le justifican su argumento.

La sensación de que los musulmanes que están arribando a Europa representan una amenaza terrible a los países que por razones humanitarias les dan acogida aumenta con imágenes tales como las de las manifestaciones llevadas a cabo en Inglaterra encabezadas por clérigos musulmanes ingratos que abusan de la hospitalidad inglesa y cuyos seguidores portan pancartas con la leyenda “Islam will rule the world” (El Islam dominará al mundo). Conocida ya de sobra la intolerancia del Islam, misma intolerancia extrema que hace que los propios musulmanes eviten buscar asilo en países musulmanes, misma intolerancia que busca imponer al Islam como religión única matando a todo aquél que se resista a convertirse al Islam y a adoptar la ley Sharia como modo de vida, estas advertencias se deben tomar como una amenaza para la seguridad nacional de cada uno de los países europeos (sin entrar en mayores detalles sobre las costumbres musulmanas, se mencionará aquí que el Islam es el paraíso de los pedófilos, no es inusual que se case a niñas de 10 años de edad con hombres adultos mucho mayores que ellas, y los islamistas pedófilos se justifican mencionando con orgullo que el fundador del Islam, el profeta Mahoma, se casó con una niña de 7 años llamada Aisha consumándose la pederastia de Mahoma con la niña cuando ella cumplió los 9 años). Basta ver lo que ocurre en Medio Oriente. El único país en donde se tiene una democracia de corte europeo es Israel, y en ese país el Islam no es la religión oficial. Y a diferencia de otros países musulmanes como Pakistán y Siria en donde se matan cristianos y se cometen atentados terroristas sangrientos en contra de iglesias y templos, en Israel hay una tolerancia religiosa que permite que subsistan de manera segura y hasta con protección del Estado lugares como la Iglesia del Santo Sepulcro. El anhelo musulmán de acabar con el estado de Israel, en caso de ser realizado, tendría como consecuencia inmediata que todos los lugares considerados como lugares sagrados del Cristianismo serían dinamitados de la misma manera en la que los Talibanes dinamitaron las milenarias estatuas Budas de Bamiyan de Afganistán y de la misma manera en la que el Estado Islámico ha destruido sitios considerados patrimonio de la humanidad. La destrucción del estado de Israel, algo a lo cual los musulmanes están comprometidos, no es más que el primer paso para acabar con el Cristianismo seguido por la destrucción de todas las demás creencias religiosas del mundo, todo ello para que la humanidad termine inmersa en la misma locura en la que están inmersos países musulmanes como Siria, Yemen, Libia y demás.

Si el temor entre muchos europeos en abrirle las puertas a los musulmanes que quieren instalarse en Europa es la creciente posibilidad de que le estarán dando entrada a unos alacranes ingratos que terminarán por convertir al continente europeo en una zona de caos y desastre idéntica a las zonas de las cuales están huyendo los musulmanes que piden asilo, entonces la solución por controversial que parezca es la siguiente: obligar a quienes están buscando asilo a renunciar por completo al Islam.

Suena controversial, ¿no es así?

Pero desafortunadamente, no hay de otra.

Es importante resaltar de inmediato que no se trata de obligar a ningún creyente del Islam de que se convierta a cierta religión que sea mayoritaria en el país receptor de refugiados. No se trata de una repetición de algo como la conversión forzosa al Cristianismo que se impuso a los judíos al igual que a los moriscos en España como condición para que pudieran seguir viviendo en España so pena de expulsión en caso de no hacerlo. El concepto de la libertad religiosa es algo que debe seguir en pie, y es precisamente lo que distingue a los no-islamistas de los islamistas. Si los recién llegados quieren convertirse al Catolicismo, eso debe ser asunto de ellos y se trata de algo que solo a ellos les corresponde decidir. Si los recién llegados quieren convertirse al Protestantismo, también es asunto de ellos y se trata de algo que solo a ellos les corresponde decidir. Inclusive si prefieren terminar como ateos renunciando por completo a cualquier creencia religiosa, también esto es algo que solo a ellos les corresponde decidir y que se les debe respetar. Se trata de excluír a una sola religión, a una sola, de toda la lista posible de creencias, como condición indispensable para abrirle las puertas a los que están pidiendo asilo. A los que están pidiendo protección y asilo no les corresponde el privilegio de imponerle a los países anfitriones las condiciones bajo las cuales ingresarán. Son los países huéspedes a quienes les toca imponer las condiciones bajo las cuales aceptarán a todo aquél que se acerque a pedir asilo, y si el que está pidiendo asilo no está de acuerdo con las condiciones que se le imponen, pues está en su derecho de regresar al lugar de donde vino o irse a otro país en el que estén dispuestos a cumplirle sus caprichos.

Se vuelve a repetir, porque tiene que ser repetido, que la única razón por la cual el Islam es la única religión cuya adherencia sería el  motivo para negarle la entrada a alguien, es porque en estos momentos el Islam es la principal fuente de radicales con mentalidad de suicidio que se creen con pleno derecho de matar a cientos o inclusive cientos de miles recurriendo a armas de destrucción masiva, todo ello invocando el nombre de Mahoma. Las demás religiones (Iglesia Católica, Iglesia Anglicana, Iglesia Episcopal, Judaísmo, Budismo, Shintoísmo, etcétera) no son el problema, únicamente el Islam lo es. Y tan lo es, que como ya se dijo la mejor prueba de ello es que los musulmanes que están huyendo de su hogar ancestral no están huyendo hacia otros países musulmanes, están huyendo a Europa en donde el Islam no se ha instalado en ninguna parte como religión única y modo de vida. El Islam ya es lo que es, eso ya no va a cambiar.

La manera en la cual funcionaría esto es la siguiente: el individuo que está buscando asilo, ya sea él solo o él junto con sus familiares, pronunciaría(n) un juramento solemne repitiendo las frases plasmadas en un escrito que le habrá sido proporcionado de antemano (de modo tal que el candidato esté consciente de lo que se le pedirá jurar). Tal vez poniendo su mano derecha en su corazón, repetirá algo como esto:
“Yo __________ (nombre del que hace el juramento) juro solemnemente por mi honor y por todo lo que me es más valioso para mí, que jamás tendré al Islam como mi religión ni tomaré ninguna de las enseñanzas del Corán; juro también por mi honor y por todo lo que me es más valioso para mí que jamás permitiré que haya un libro del Corán en la casa en donde vivo, y del mismo modo juro también por mi honor y por todo lo que me es más valioso para mí que jamás trataré de convencer ni en forma directa ni en forma indirecta a ninguno de mis familiares, amigos y conocidos de que se conviertan al Islam; juro también que jamás promoveré ninguna forma de violencia en contra de nadie justificando dicha violencia con palabras tomadas del Corán; y juro también por mi honor y por todo lo que me es más valioso para mí que nunca en lo que me queda de vida trataré de tomar al Islam como mi religión”
Lo anterior no es más que un modelo posible de juramento entre otros modelos que se pueden confeccionar para la ocasión. Lo importante es que el juramento será algo parecido en cierta forma al juramento que se les pide tomar en Estados Unidos a todos aquellos residentes legales que en una ceremonia especial adoptan la ciudadanía norteamericana. En este caso, el juramento vendría siendo una modificación para la situación europea, pero el fin es el mismo, asegurarse de que no se le estará abriendo las puertas a unos asesinos potenciales. El que no quiera darle un juramento de lealtad a Europa poniéndola por encima del Islam no está obligado a tomar el juramento, el juramento no es obligatorio; pero Europa tampoco está obligada a darle entrada a un musulmán que puede terminar siendo ya sea directamente o a través de sus hijos o familiares una fuente de terrorismo, en cuyo caso se puede regresar a Medio Oriente cuando le de la gana que al fin y al cabo para eso las puertas de salida están bien abiertas.

Quienes crean que el prerequisito de renunciar por completo al Islam para obtener el beneficio del asilo en Europa es una imposición cruel e inhumana que atenta en contra de la libertad religiosa de los musulmanes que ya no quieren seguir viviendo en un país musulmán pero que insisten en llevar consigo sus creencias musulmanas para implantarlas por la buena (usando el convencimiento) o por la mala (recurriendo al terrorismo y a la Yihad) solo tienen que repasar unos cuantos ejemplos como el de Nidal Malik Hasan, nacido en los Estados Unidos pero descendiente de palestinos que habían emigrado a la Unión Americana. Cuando Estados Unidos por razones humanitarias le abrió sus puertas a la familia de Nidal Malik Hasan se suponía que los palestinos musulmanes eran merecedores de compasión y todo tipo de oportunidades tomando como base los lamentos quejumbrosos de los palestinos que viven en la franja de Gaza y que diariamente lloran el sufrimiento y los maltratos que de acuerdo a la propaganda del grupo terrorista Hamas reciben de los soldados israelíes (a los cuales no bajan de malvados genocidas sádicos con todo y que estos últimos a diferencia de los musulmanes no decapitan, no crucifican ni queman vivos a sus rehenes, y se aclara que los palestinos radicales nunca critican ni en sus escritos ni en su propaganda las decapitaciones ni las crucifixiones ni las hogueras practicadas por grupos como el Estado Islámico. ¿Y cómo expresó su agradecimiento esta familia de palestinos musulmanes al país que por razones humanitarias les abrió sus puertas de par en par recibiéndolos con los brazos abiertos? Pues con la masacre de Fort Hood perpetrada por el palestino-americano musulmán Nidal Malik Hasan. Lo mismo sucedió con los musulmanes chechenios Tsarnaev a quienes Estados Unidos también les abrió sus puertas de par en par por razones humanitarias recibiéndolos con los brazos abiertos, los cuales mostraron su agradecimiento llevando a cabo el atentado del Maratón de Boston (y los carniceros musulmanes planeaban seguir llevando a cabo más atentados matando a mujeres, niños y ancianos en los Estados Unidos, lo cual no pudieron hacer porque la suerte y la policía se los impidieron). Igual sucedió con otra familia de palestinos radicados en Jordania que emigraron a Estados Unidos inculcándole a su hijo Muhammad Youssef Abdulazeez creencias musulmanas, coronado el esfuerzo de indoctrinación musulmana con los atentados terroristas que se llevaron a cabo en 2015 en Chattanooga. Así agradecen algunos musulmanes la ayuda humanitaria que se les dá al concederles asilo. Así muestran su gratitud a quienes los reciben con los brazos abiertos. Otros países como Inglaterra, Francia y España han tenido la misma experiencia. Más recientemente, en Francia un terrorista musulmán de nombre Ayoub El Khazzani armado hasta los dientes estuvo a punto de matar (él solo, que al fin y al cabo para tales cosas sí son muy buenos) a cientos de pasajeros en un tren a los que no conocía personalmente ni le habían hecho nada malo, lo cual no sucedió únicamente porque tres verdaderos héroes norteamericanos intervinieron para someter entre los tres al musulmán. La pregunta lógica se vuelve entonces: ¿qué país en su sano juicio quiere importar este tipo de islamistas que no tienen otra cosa que aportar al país anfitrión más que sangre, dolor, muerte y terror?

Si hoy mismo un país como Suecia le cediera la mitad de su territorio a TODA la población musulmana de Siria (sin exceptuar a nadie, absolutamente a nadie), permitiéndoles continuar viviendo con sus mismas creencias y costumbres, se debe suponer que todo lo que está sucediendo hoy en Siria empezaría a ocurrir también en esa parte de Suecia, porque se trata de los mismos tipos haciendo lo que siempre hacen. Es ilusorio hacer el trasplante de un árbol hacia otra parte del mundo y creer que por el solo hecho de haberlo trasplantado el árbol crecerá de modo diferente y tomará un aspecto diferente. El trasplante no puede alterar lo que forma parte integral de la genética (o la mentalidad) del individuo, lo único que cambia es la ubicación geográfica del lugar de los acontecimientos. Y obviamente, eso no es lo que quieren los europeos.

Si los refugiados quieren comenzar una nueva vida en Europa dejando todo atrás, deben estar realmente preparados para dejar todo atrás, incluyendo una religión que ha servido como caldo de cultivo para el fanatismo y el terrorismo, una religión que no incluye en forma clara y explícita en ninguna de sus enseñanzas el mandamiento “No matarás” (esta prohibición incluye implícitamente el mandamiento “No te suicidarás, porque tu propia vida no te pertenece, te fue dada y le pertenece a quien te la dió y solo a él le corresponde el derecho y el privilegio de reclamarla”). El que se quiera aferrar a una religión así debe estar dispuesto a pagar el precio, debe estar dispuesto a seguir aferrado también al país del cual se quiere salir y en donde tal religión es la única ley.

No hay comentarios.: