lunes, 29 de febrero de 2016

Mala suerte de los bebés bisiestos

Este año es un año bisiesto, o sea un día en el que el mes de febrero tiene 29 días en lugar de 28 días. Por lo tanto, este día es 29 de febrero en vez de ser 1 de marzo. Se trata de una corrección que se tiene que llevar a cabo cada cuatro años en el calendario para compensar por el simple hecho de que el movimiento de traslación de la Tierra alrededor del Sol no tiene una duración exacta de 365 días sino de 365.242189. Si tomamos la duración del año astronómico o año trópico como 365.25 días, podemos ver fácilmente que después de haber transcurrido cuatro años hay una acumulación no contabilizada de aproximadamente 1/4 de día por año que es equivalente a un día extra. De este modo, para poder poner al día los calendarios de 365 días con el año astronómico, cada cuatro años hay que agregarle un día extra al calendario. Y esto se lleva a cabo agregando un día extra al mes de febrero cada cuatro años.

Los años bisiestos tiene una consecuencia desafortunada para los que han nacido hoy 29 de febrero, que es la fecha de su cumpleaños marcada en sus actas de nacimiento. El año próximo 2017 no será un año bisiesto, y por lo tanto no habrá un 29 de febrero, del 28 de febrero se saltará directamente al 1 de marzo. En estricto “apego a Derecho”, no podrán celebrar sus cumpleaños en 2017. Pero tampoco el 2018 será bisiesto, y no tendrá un 29 de febrero, por lo que el 2018 no podrán celebrar sus cumpleaños. Lo mismo ocurrirá en 2019. Solo hasta el año 2010 que sí es bisiesto podrán celebrar sus cumpleaños en estricto apego a Derecho (en México a cada rato se presume que “vivimos en un Estado de Derecho”).

De este modo, los que nacieron hoy 29 de febrero solo estarán “autorizados” para celebrar sus cumpleaños cada cuatro años. Los demás años no habrá para ellos fiestas de cumpleaños.

Bueno, como en México siempre se encuentra una manera para darle la vuelta a las leyes, los padres de niños y niñas bisiestos recurren a una variante: les celebran sus cumpleaños a sus hijos el 28 de febrero o el 1 de marzo en caso de no haber caído el año en un año bisiesto. Y asunto arreglado. No “conforme a Derecho”, pero sí de acuerdo a la práctica.

Y por cierto, se asentó arriba que el año astronómico contiene no 365 días y un cuarto de día, sino 365.242189 días, lo cual equivale a 365 días 5 horas 48 minutos y 45.10 segundo. Esto significa que, en “estricto apego a Derecho”, aún con la corrección del mes bisiesto de febrero de todos modos esto supone que habrá un atraso de unos 11.25 minutos cada año respecto al año astronómico, lo cual puede no parecer mucho, pero en tan sólo 500 años esto supone un desfase de casi cuatro días. En pocas palabras, a la larga no bastará con los años bisiesto, se vuelve necesario meter otra corrección adicional. Para llevar a cabo esta corrección se inventó lo que se conoce como el año secular, el último año de cada siglo y el cual por lo tanto es un múltiplo de 100 (cada siglo tiene 100 años). Para evitar desfases cronológicos, el calendario gregoriano que entró en vigor en 1582 establece que solamente los años seculares que sean divisibles entre 400 serán años bisiestos. Por ejemplo: los años seculares 1700 y 1900 no fueron bisiestos porque no son divisibles entre 400, pero los años 1600 y 2000 sí lo fueron. De este modo, los años seculares bisiestos fueron y serán: 1600, 2000, 2400, etc. Sin darse cuenta, los “niños milenarios” que nacieron en el año 2000 fueron los desafortunados porque ese año sí fue bisiestos, con un 29 de febrero, mientras que los niños que nacieron a principios del siglo veinte, o sea el año 1900, se salvaron de nacer en un año bisiesto pese a que tal año sí era divisible entre 4. Sin embargo, los afortunados de 1900 tendrían hoy 116 años, y al mes de marzo de 2016 solo había dos personas en todo el mundo con esa edad. Sin lugar a dudas, se trata de las dos personas más afortunadas del planeta en lo que a salvarse del asincronismo bisiesto se refiere.

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