martes, 10 de abril de 2018

Origen de la idea de Supermán



Posiblemente el superheroe mas famoso de las historietas cómicas que hoy están siendo llevadas a la pantalla con espectaculares efectos tridimensionales computarizados en videos de alta definición es Supermán, enviado al planeta Tierra desde su lejano lugar de origen el planeta Kryptón poco antes de que el Sol de Kryptón terminara consumiendo al planeta.

La fuerza extraordinaria de Supermán y su aparente invulnerabilidad son proverbiales. Pero mucho antes de que Supermán fuese popularizado en las revistas de historietas, Supermán ya tenía un antecedente, ¡en la misma Biblia!, algo que debe dejar pocas dudas de que fue lo que realmente dió nacimiento al concepto del musculoso héroe salvador Supermán.

Las primeras historietas del universo de DC Comics acerca de Supermán fueron publicadas a partir del concepto creado desde un principio por Joe ShusterJerome (Jerry) Siegel.

Además de querer dedicarse a la elaboración de obras de ciencia-ficción, otra cosa que ambos Joe Shuster y Jerry Siegel tenían en común es que los dos eran judíos. Después de que los dos se juntaron para empezara crear sus primeras historietas de ciencia-ficción, a finales de los años treinta un antisemitismo exacerbado ya estaba en pleno auge en Europa con el Nazismo firmemente enraizado en Alemania a través de Adolfo Hitler, dando inicio a la Segunda Guerra Mundial en 1938 con la invasión de Polonia como preludio para apoderarse de Rusia y lograr lo que Napoleón Bonaparte no pudo lograr en 1812, presumiblemente para continuar con la invasión del resto del mundo.

Aunque no sufrieron en carne propia los efectos del antisemitismo europeo que estaba enviando a decenas de miles de judíos a los campos de concentración para enfrentar un futuro incierto, Joe Shuster y Jerry Siegel tal vez queriendo escapar de la realidad que padecían sus congéneres del otro lado del mundo soñaban con los ojos abiertos en la venida de algún poderoso superhombre que pudiera encabezar una defensa o inclusive pudiera derrotar él solo con sus propias manos al Nazismo y pudiera rescatar a los judíos de Europa de las garras del Tercer Reich, posiblemente el mismo Mesías del que se hablaba en el Antiguo Testamento.

Y aunque muy pocos judíos en Europa esperaban -realísticamente hablando- la llegada justo a tiempo del Mesías anunciado en la misma Torá (el Antiguo Testamento) para salvarlos de la peor persecusión antisemita en la historia del hombre que se estaba llevando a cabo en el siglo XX, en Estados Unidos Joe Shuster y Jerry Siegel estaban familiarizados con las narrativas de un hombre extraordinariamente poderoso y fuerte que luchando él solo con sus propias manos lograba vencer a ejércitos enteros, un personaje del cual se habla en el Libro de los Jueces. Se trata precisamente del último personaje mencionado en el Libro de los Jueces. Su nombre era Sansón.

En su primera gran demostración de fuerza sobrehumana, Sansón se enfrenta con sus propias manos a un león, y termina matándolo desgarrándolo en dos. En el Antiguo Testamento se relatan otras hazañas de Sansón, aunque tal vez la más conocida es aquella en la cual Sansón luchando solo logra matar con una quijada de asno a mil soldados filisteos. ¿Acaso Joe Shuster y Jerry Siegel no hubieran anhelado justo alguien así para enfrentarse con los ejércitos de la Alemania Nazi derrotándolos él solo sin la ayuda de nadie? O sea, un superhombre moderno en toda la extensión de la palabra, no necesariamente el Mesías del que habla la Biblia, pero sí un hombre consagrado a Dios con la bendición de una fuerza descomunal que prácticamente nadie más en la Biblia posee.

En las historietas originales de Supermán, el superhéroe no es del todo invencible, ya que tiene su punto débil, su talón de Aquiles que lo puede privar de todos sus poderes reduciéndolo a la calidad de un humano cualquiera e inclusive lo puede matar. Se trata de la kryptonita. Y al igual que Supermán hoy, Sansón tenía una debilidad, la cual se encontraba precisamente en la fuente de su fuerza como alguien consagrado de manera muy especial a Dios: su cabellera. La pérdida de la misma cabellera de la cual provenía su fuerza lo podía convertir en un hombre ordinario sin más fuerza que la de cualquier otro mortal. Esto además de su atracción irresistible hacia la belleza femenina incluso de las filisteas, y es precisamente una filistea llamada Dalila la que termina siendo la culpable de la caída de Sansón, y aunque Dalila no lo mata sí lo deja vivo reducido a la calidad de un mortal ordinario sin más fuerza que la de cualquier otro hombre tras descubrirle Sansón a Dalila que en su cabellera radicaba el secreto de su fuerza.

Hay demasiados paralelos entre las historietas de Supermán y entre las narrativas bíblicas de Sansón como para no darse cuenta de que Joe Shuster y Jerry Siegel hayan creado a Supermán inspirándose precisamente en el Sansón bíblico sin necesidad de tener que invocar a la figura del mismo Mesías para ello. Sansón era un hombre completamente fuera de serie con una fuerza extraordinaria sin paralelo en ninguna otra historia humana, pero ciertamente no era el Mesías anunciado por los profetas del Antiguo Testamento, y como tal se le reconoce en la Biblia.

El único otro personaje en las narrativas humanas que se puede comparar con Sansón es el poderoso Hércules mencionado en la mitología griega, aunque en la mitología griega no se le refiere como un humano sino más bien como un semi-dios. Al igual que en el caso de Sansón que tiene un triste final a causa de la filistea Dalila, el superhéroe Sansón de la mitología grecoromana termina muerto a causa de una mujer, en este caso, los celos de su esposa que le da a Hércules una piel envenenada con la sangre del centauro Neso. No existe en la mitología griega otro hombre con la fuerza de Hércules, como tampoco existe en la Biblia otro hombre con la fuerza de Sansón.

Siendo judíos, lo lógico es suponer que Joe Shuster y Jerry Siegel se hayan inspirado en Sansón para crear a Supermán, con la única limitante de que Sansón a diferencia de Supermán no podía volar remontándose hasta las alturas, aunque tal limitante es compensada en Sansón por su sola fuerza como cuando Sansón arranca y se lleva cargando sobre sus hombros las gigantescas puertas de Gaza que se supone eran una puertas pesadas de bronce.

Estos comparativos son fáciles de establecer para quienes hayan seguido en la televisión los capítulos de la telenovela brasileña Sansón y Dalila en la cual, para mi gusto, hubiera estado mejor como Dalila la super-atractiva (y aquí sí se amerita la palabra "super") modelo brasileña Luli Miller quien, aunque sí aparece como actriz en dicha telenovela, aparece en un papel secundario y no en el papel protagónico de Dalila. Se requiere, después de todo, una belleza completamente fuera de lo común para convencer a un  hombre con una fuerza fuera de lo común (o con una abultada chequera fuera de lo común) a que le revele el secreto detrás de su fuerza descomunal (o en nuestros tiempos actuales, las contraseñas de todas las cuentas bancarias de sus depósitos en un algún banco suizo), y una belleza como Luli Miller no tendría ningún problema en convencer hoy mismo a cualquiera de revelarle el secreto de su fuerza, o mejor dicho, las contraseñas de los depósitos financieros que le dan a la víctima toda su fuerza financiera. ¡Oh, semidiosas del género humano! ¡Alejaos de mí antes de hacerme caer en las redes de las mieles de las dulces tentaciones que vos ofrecéis!
;-)

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