sábado, 26 de noviembre de 2016

Adiós, Comandante Fidel

Con gran sorpresa nos enteramos en México del hecho de que el 25 de noviembre falleció en Santiago de Cuba el Comandante Fidel Castro Ruz a los 90 años. Aunque esto es algo q ue ya se esperaba tarde o temprano dada su avanzada edad, no dejó de ser una sorpresa.

No es conocido entre muchos cubanos el hecho de que la ciudad en donde vivo en México, Ciudad Juárez, fue la ciudad en la cual el Comandante Fidel fraguó su revolución. En efecto, los pasos de Fidel Castro sonaron por las calles de Ciudad Juárez a mediados de los años cincuenta. El padre de la Revolución Cubana estuvo aquí en Ciudad Juárez hace 60 años y conoció a la perfección la ciudad, de acuerdo a lo que nos comenta el cronista de Ciudad Juárez, el licenciado Filiberto Terrazas Sánchez. Fidel estuvo aquí por estos rumbos cuando andaba preparando la revolución junto con Ernesto ‘Che’ Guevara y un grupo de cubanos, pero se sabe poco de su incursión en esta frontera. El cronista Filiberto Terrazas comenta: “Se cree que vinieron para tratar con empresarios estadounidenses la compra de armas que necesitaban para poder hacer la revolución en la isla”. Ambos se hospedaron en un hotel que en la época moderna fue llamado “Omare”, en el cruce de las calles Ramón Corona e Ignacio de la Peña de la zona Centro y que era propiedad de don Leopoldo Virgen. Dicho inmueble se encuentra hoy en ruinas y queda en funcionamiento sólo la planta baja, donde opera un salón de baile llamado “El 3 Round-Bananas News”.

Nuestro historiador Filiberto Terrazas agrega que el presidente de la República, que entonces era Adolfo Ruiz Cortines, se enteró a través de la Policía Federal de Seguridad del movimiento que traían aquí los cubanos y los dejó. “Tácitamente los protegió y, tiempo después, Adolfo López Mateos se entrevistó con Fidel Castro”, añade. El cronista de la ciudad agrega también que hay otra versión no confirmada: posiblemente fue aquí donde trataron con personas de Estados Unidos la compra del yate “Granma”, en el que viajaron decenas de cubanos de regreso a su país para iniciar la revolución socialista a finales de ese mismo año. “Curiosamente, no hay nada que indique que Fidel Castro fuera comunista antes de la Revolución, inclusive el comandante llegó a decir que no era roja, ni verde, sino verde olivo”.

Durante su paso por Ciudad Juárez, Castro también visitó en al menos tres ocasiones el Club Bach, en donde según el actual dueño, los antiguos empleados del lugar le compartieron al cronista Filiberto Terrazas que el comandante cubano gustaba de conversar con otros clientes. Hugo Maines, propietario del club ubicado en el callejón Unión casi esquina con la avenida Juárez, en la zona Centro, compartió que las barras, el piso y algunos de los muebles que permanecen en el bar son los mismos que se encontraban ahí durante las visitas de Fidel, ya que han tratado de mantener la esencia del lugar. Aseguró que Pedro Rodríguez, uno de los clientes frecuentes del bar en los años 50, fue uno de los que platicó con Castro en varias ocasiones. En esa época el propietario del Club Bach era un señor conocido como “Don Antioco”, quien años después vendió el lugar a la familia Maines, aseguró el dueño actual. A lo largo de los últimos cuatro años el Club Bach permaneció cerrado, pero hace poco más de un mes Maines decidió reactivar el negocio y abrirlo una vez más con el mismo nombre. “Le da respaldo, categoría y reconocimiento al club que Fidel Castro haya estado aquí”. Comentó que desde la reapertura del club se colocaron fotografías de Castro en las paredes del bar, como recuerdo de que algún día este personaje tomó unas copas en esa misma barra.

El Comandante Fidel también conocía la geografía del estado de Chihuahua, inclusive preguntaba a los visitantes en Cuba si eran de Ciudad Juárez o de la capital, según nos dice hoy Víctor Orozco, historiador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ). Recuerda que hubo un congreso en La Habana, de la Asociación Americana de Juristas, que era una agrupación de abogados democráticos, de izquierda, de todo el continente Americano. El evento se realizó en el Palacio de las Convenciones y primero escucharon el discurso de bienvenida de Fidel Castro Ruz para los delegados, y agrega: “Tuvimos oportunidad de escucharlo en corto, estábamos unas 300 personas en el auditorio y dijo que no quería interrumpir los trabajos”. Él estaba consciente de la “mala fama” que tenía de hablar mucho, por lo que ese discurso fue moderado y duró solamente unas dos y media o tres horas. “Me llamó mucho la atención verlo en vivo, su capacidad de oratoria, el presidente de Estados Unidos era Ronald Reagan y Fidel imitaba a Reagan en cómo hablaba”. Informa que después de eso los invitaron a una comida, un bufet muy grande, y Fidel Castro llegó y anduvo saludando a cada delegación. A todos les preguntaba “de dónde son”, recuerda. “Estábamos Jesús Vargas y yo, que éramos los que íbamos por México y cuando llegó con nosotros le dijimos: ‘Somos de México, comandante”. Entonces preguntó: ¿De qué parte de México?, y le dijimos: ‘De Chihuahua’, y entonces preguntó: ‘¿De Juárez o de la capital?”. A un lado estaban unos asistentes de Perú y también les preguntó de dónde eran, entonces les dijo que allá tenía una amiga que era monja que quedó de enviarle una receta unos dos meses atrás, dice. Pero no le había mandado nada, y como Fidel Castro era cocinero, pidió a los peruanos que le hicieran el favor de contactarla y recordarle que le enviara la receta, agrega. Fidel conocía muy bien toda la geografía de Latinoamérica, pues a los chilenos, a los brasileños, a todos le preguntaba por su lugar de origen y sabía algo relacionado con la región, informa.

Regresando al cronista de Ciudad Juárez, Filiberto Terrazas, él a su vez es recordado como el juarense que lo desafió en partida de ajedrez. El licenciado Terrazas recuerda cuando jugó un partido de ajedrez con el comandante Fidel. Dice que fue en representación de México a una olimpiada mundial de ajedrez, el 25 de octubre de 1956, que se realizó en La Habana, en el hotel Habana Libre que había sido el Habana Hilton. “Llegamos, nos ofrecieron una cena donde estaban los representantes de 52 naciones y repentinamente apareció Fidel Castro y dio un discurso de bienvenida”, agrega. Expresa que ya había bebido algunos vasos de ron y entonces su amigo Alfredo Iglesias le dijo: “¡Contéstale!”, en referencia al discurso de bienvenida y entonces “ya inspirado, me paré y dije…”. “En esta noche de gala en que la más selecta intelectualidad ajedrecística se encuentra reunida, y que lo mismo agrupa a gentes llegadas de las heladas estepas de Pushkin y Dostoyevski, que de la Alemania de Goethe o la Unión Americana de Lincoln, o la Argentina de José Ingenieros, a mí me da mucho gusto estar en esta esmeralda del Caribe”, recuerda. Y continuó: “Quiero relatar una anécdota del país del cual provengo. Cuentan los anales aztecas que, venido de oriente, un hombre blanco y barbado vino a implantar una nueva doctrina social. En esta noche de gala yo quiero brindar por el Quetzalcóatl de Cuba: Fidel’ y ¡Ups!, se pararon todos, aplaudieron y brindamos”.

Dice el lic. Terrazas que al rato llegaron dos milicianos y lo invitaron a la mesa de Fidel Castro, quien quería saludarlo, y al acudir, aquel “se paró y me dio un abrazo, me sentó junto con él y estuvimos platicando”. Habían pasado apenas siete años de que se logró la revolución, la cual se ganó en 1959. Recuerda que los trataron “a cuerpo de rey”, pues los alojaron en un hotel de cinco estrellas que fue construido por Hilton y era el mejor de Cuba. Expresa que Fidel se portó muy amable, inteligente y simpático, entonces Filiberto le dio un saludo muy especial de parte del general Lázaro Cárdenas, a quien “había visto unos días antes porque fue amigo de mi papá”. Y entonces Fidel Castro le dijo: “México es mi segunda patria”, pero eso “me lo dijo a mí cuando estuvimos platicando”, añade. También le informó que admiraba mucho la Revolución Mexicana y que había leído bastante sobre ella.

Filiberto Terrazas dice que le pidió a su amigo Simón Delgado que rápidamente fuera al cuarto de hotel y le trajera un libro de Kukulkán que allí tenía. Su compañero cumplió rápidamente el encargo y le llevó el libro, entonces “se lo regalé a Fidel” inclusive pidió que se lo dedicara. Fidel le dijo que había leído otro libro sobre el mismo tema que se llama “Visión de los Vencidos”.

“Es una costumbre que el jefe de estado anfitrión juegue una partido simbólica con el campeón del mundo, que entonces era Tigrán Vartánovich Petrosián y este se presentó esperando que lo llamaran”, agrega el cronista de Ciudad Juárez. Pero entonces Fidel Castro llamó a Filiberto Terrazas, le pidió que se sentara al tablero y que empezara la partida con piezas blancas. “Yo estaba con una preocupación tremenda, dije ‘regresando a Juárez me van a quitar el pasaporte los gringos’, pues estaba en la boca del lobo con los comunistas, acababa de pasar la tensión terrible del problema de Cuba con los misiles soviéticos”. Empezó el partido y Fidel se equivocó, iba a perder un caballo pero antes de que Terrazas lo tomara, mete la mano Tigrán Petrosián, campeón del mundo y le corrige la jugada, dice. “Entonces yo aprovecho la oportunidad para decirle: ‘Oye, Fidel, ya los rusos te están ayudando, déjame pedirle ayuda a los gringos’, pues estaba atrás de mí Bobby Fisher, el futuro campeón del mundo”. “Me dejé ganar, acababa de perder un caballo, pensé no voy a dejar que quede en ridículo, me están haciendo el honor de mi vida, un jefe de estado me invita a mí a inaugurar un campeonato mundial de ajedrez “la primera vez que un mexicano inaugura un campeonato mundial de ajedrez”, entonces maniobré allí inteligentemente para que él me diera mate”, expresa Filiberto Terrazas. “Estaba feliz Fidel, le regalé el libro y lo dejé ganar la partida. Fue un honor el que me hicieron a mí, a México en primer lugar, además la foto y la partida se han publicado en todo el mundo, está en el internet, en muchos idiomas”. Dice que le sorprendió mucho la popularidad que Fidel Castro Tenía en su pueblo. Y hubo algo que lo sorprendió más: Después del torneo les ofrecieron otro banquete, ahora de despedida y Fidel nuevamente lo llamó a su mesa y le comentó el libro de ‘p’ a ‘pa’, pues ya lo había leído completo, agrega.

Muchos años después, en marzo del 2002, en el marco de la Cumbre Extraordinaria de las Américas en Monterrey, el presidente Vicente Fox prácticamente “corrió” a Fidel al decirle “comes y te vas”, en una entrevista telefónica, relata el cronista de Ciudad Juárez. “Yo le mandé un telegrama a Fidel y le puse: ‘Alma de México está contigo’, y unos días después, una semana y media más o menos, me envió una tarjeta con su firma, original, donde me agradecía mucho la atención que había tenido con él”. Allí escribió que “me quería invitar a un torneo internacional de ajedrez, posteriormente”, pero la invitación ya no llegó.

Esta es una foto tomada de un libro en donde el Comandante Fidel aparece a la derecha frente al historiador de Ciudad Juárez, Filiberto Terrazas, que está sentado a la izquierda:




Hubo pesar y tristeza en los cubanos que residen en Ciudad Juárez por el fallecimiento del Comandante Fidel. En una nota que fue puesta en el periódico local El Diario de Juárez, podemos leer: “Tristeza, pesar y reconocimiento a la lealtad que siempre guardó a sus ideales, causó el fallecimiento de Fidel Castro en tres entrenadores cubanos que trabajan en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y viven en esta frontera. La contribución de Castro en áreas como la medicina, cultura, deporte y la búsqueda de la igualdad para el pueblo de la isla, es parte de un legado que rebasa cualquier limitación económica, afirman. A la vez, señalan que en su gestión cometió errores, por lo que su mandato no fue perfecto. “Muy dolidos nosotros por la muerte de Fidel Castro, para nosotros, es un líder legendario, con todos los aciertos y las fallas que pudo haber tenido, para nosotros, es un líder histórico”, afirmó el metodólogo Heberto Bernal. Evelina Borroto, entrenadora del equipo de voleibol Indios UACJ y esposa de Bernal Puertas, lamentó la partida de Castro, quien gobernó la isla por 47 años “Una sensible pérdida para nosotros. En este sentido, para nosotros significó, bueno, significa aún mucho, por todo lo que hizo para el deporte, por todo lo que hizo para el pueblo, en sentido general, tratar de buscar la igualdad”, indicó Borroto Downer. Leonardo Avelle, sensei del equipo de judo de la UACJ, resaltó que Castro luchó por un ideal y jamás lo traicionó. “Era un hombre que luchó por un ideal que él tuvo, que trató de que todo mundo luchara en Cuba y entendiera ese ideal por el que luchaba. Muchos no estaban de acuerdo con él, como todos sabemos”, dijo. Avelle González añadió que por la convicción de sus ideas, Castro fue un patriota. “Creo que él nunca traicionó sus principios, sus principios hasta su último aliento siempre fueron los mismos, nunca cambió de idea, fue un patriota por ese lado”, manifestó. Bernal externó que el aporte más importante que deja Castro tras su muerte, es el cambiar la mentalidad del pueblo cubano y de América Latina, prácticamente. “Impulsó mucho el deporte, la educación, la cultura, todo, independientemente de todas las limitaciones que había desde el punto de vista económico. No fue absoluto, también cometió errores”, comentó. Afirmó que Castro Ruz fue un deportista completo, practicó basquetbol, beisbol, futbol soccer y los 400 metros planos, en atletismo. En el tema de la promoción de la actividad deportiva en la isla, puntualizó que la creación del Instituto Nacional de Deporte, Educación Física y Recreación (Inder), marcó la pauta a seguir y llevó a Cuba al quinto lugar en el medallero en los Juegos Olímpicos ‘Barcelona 1992’.

Parece que los únicos que festejaron y celebraron alegremente con licor y con música el deceso del Comandante Fidel son los cubano-americanos que viven en Miami, aunque en realidad al haber jurado lealtad a la bandera norteamericana convirtiéndose en todos unos American citizens difícilmente se les puede llamar cubanos, ni siquiera cubano-americanos. Son norteamericanos con ascendencia cubana, y punto.

El Comandante Fidel siempre fue una figura muy controversial, y parece que es muy difícil si no imposible encontrar tanto dentro como fuera de Cuba a alguien a quien la figura del Comandante Fidel le sea indiferente. Tuvo sus aciertos, al igual que sus errores, como cualquier otro humano. Se dice que la historia lo juzgará, pero creo que muchos ya le han pasado juicio, ya sea favorable o desfavorable. Lo que sí es un hecho es que la vida en Cuba, ya sin Fidel, no será la misma, lo cual trae una nube de incertidumbre, a la cual se suma otra nube de incertidumbre en virtud del triunfo en las elecciones presidenciales de Donald Trump que por su postura xenófoba y racista, antimexicana al cien por ciento, posiblemente no ha de sentir mucho aprecio por los cubanos que residen hoy en Cuba. Con todo esto, nadie sabe lo que sucederá de ahora en adelante. Habrá que esperar.

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