miércoles, 16 de noviembre de 2016

Chantaje

Como algo que ya se esperaba, la cadena CNN publicó un reportaje en el cual cita un documento del equipo del presidente electo Donald Trump de acuerdo al cual el mismo día de su toma de posesión, o sea el próximo 20 de enero de 2017, Trump notificará a México y Canadá su intención de realizar enmiendas al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Pero hay algo mucho más importante.

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, planea ordenar la salida de su país del Tratado de Libre Comercio de América del Norte para el 7 de agosto de 2017, si México y Canadá no aceptan renegociar, de acuerdo con un documento de su equipo citado por la cadena CNN. Lo que debe entenderse bien es que, en caso de que el TLCAN no sea modificado al gusto del presidente Donald Trump, Estados Unidos saldría del acuerdo comercial 200 días después, o sea justo el 7 de agosto de 2007, de acuerdo al documento.

“El plan de comercio de Trump rompe con las alas globalistas de ambos partidos Republicano y Demócrata”, establece el escrito, según lo cita la nota de CNN. “La Administración de Trump revertirá décadas de políticas de comercio conciliatorias. Nuevos acuerdos comerciales serán negociados para velar por los intereses de los trabajadores de Estados Unidos y las compañías primero”.

Además de la renegociación o el retiro del TLCAN, Trump también buscará detener el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), todo lo que Trump calificó como importaciones y prácticas de comercio injustas. Asimismo señala la firma de tratados comerciales que convengan a los intereses de Estados Unidos. En pocas palabras, Trump quiere obligar a los demás países a que firmen con Estados Unidos que solo proporcionen ventajas a los Estados Unidos a costa de los demás.

Por otra parte, en una inusual aparición, el expresidente estadounidense George W. Bush defendió los logros del TLCAN. El exmandatario ofreció un largo discurso en Dallas donde destacó las ventajas que la integración económica ha traído a Norteamérica. “Una de las cosas que es importante entender es que los trabajadores estadounidenses, los trabajadores mexicanos, y los trabajadores canadienses trabajan juntos haciendo productos para vender al mundo. Es un ganar, ganar, ganar”, dijo Bush en el evento con miembros de la Estrategia de América del Norte para Competitividad.

Lo que está tratando de hacer el presidente electo Donald Trump, al llevar a cabo una amenaza fijando como plazo límite la fecha del 7 de agosto de 2017 para llegar a un acuerdo sobre un reformado TLCAN que sea al gusto de Trump, es esencialmente recurrir a una especie de chantaje, diciendo en efecto: “Te doy únicamente 200 días para que hagas lo que yo quiero en todo lo que tiene que ver con el TLCAN, y si no haces lo que yo te ordeno pues entonces Estados Unidos se saldrá del TLCAN”.

Si el presidente de México, Enrique Peña Nieto, creía que Donald Trump le iba a estar mucho muy agradecido por haberlo recibido en México dándole la categoría de jefe de estado -sin serlo- justo cuando Trump iba cayendo en las encuestas (esto contribuyó a revertir la caída de Trump y a la larga fue uno de los factores cruciales que le permitieron ganar las elecciones), la respuesta le acaba de llegar. “Toma tu premio, imbécil”, podría decirle Trump a Enrique Peña Nieto. Aquí cabe el viejo refrán, “No tiene la culpa el indio, sino el que lo hizo compadre”. Independientemente de que, a la postre, muchos norteamericanos terminen arrepentidos de haber votado por Donald Trump, en México muchos ya están arrepentidos desde hace varios años de haber votado por Peña Nieto, confirmado por su baja popularidad en las encuestas (la más baja desde que se empezaron a llevar a cabo este tipo de encuestas en México).

En relación al TLCAN, es importante recordar que si Trump cumple su promesa, al no concederle México todo lo que quiere y pida, de sacar a Estados Unidos del TLCAN, el convenio sigue vigente con Canadá y no hay razones para echarlo por la borda.

Se pueden hacer dos cosas: ceder al chantaje, o tratar de negociar de una manera que no sea ofensiva a los intereses de México, con la plena disposición de no ceder y aceptar en su entera realidad la salida de Estados Unidos del TLCAN sin andarle rogando a Donald Trump que por favor no saque a Estados Unidos del TLCAN.

Trump afirma que el TLCAN ha sido perjudicial para muchos norteamericanos. Pues resulta que el TLCAN no ha sido benéfico para muchos mexicanos tampoco. El TLCAN entregó la soberanía de México en varias áreas, y la protección que se le daba a muchas empresas mexicanas prohibiendo la importación de muchos productos estadounidenses con los cuales no podía competir ni en precio ni en calidad desapareció al firmarse el acuerdo, y muchas de esas empresas mexicanas se fueron a la quiebra como daños colaterales.

Tan solo por la liberación de impuestos a la importación de maíz, han dejado de ingresar a las arcas de México 4 mil 500 millones de dólares. Los impuestos que pagan los países por exportar sus productos, pasar sus productos por la frontera mexicana, son impuestos muy importantes, sirven para el desarrollo del país, y en estos 15 años se dejaron de cobrar en México 4 mil 500 millones de dólares, sólo por el concepto del maíz. Fue un verdadero desastre para México del cual Donald Trump no quiere hablar y del cual no le importa hablar. El pretexto que esgrimió en aquella época el entonces Presidente Carlos Salinas de Gortari era que con el TLCAN y la eliminación de dichos impuestos se bajarían los precios del grano y sus derivados. Sin embargo, nadie ha visto jamás en México que la tortilla baje, al contrario la tortilla ha subido y todos los derivados del maíz han subido pero de manera alarmante de 1994 para acá, y México dejó de ingresar a sus arcas multimillonarias cifras en dólares. Aunado a ello, agregó, se fue desmantelando la infraestructura que había en el país, al vender las bodegas para almacenar las cosechas, se abandonaron puertos, carreteras, aeropuertos y la privatización de la banca hizo más difícil el panorama. Se abandonó el campo, y ahora tenemos que la mejor mano de obra de México se ha ido a Estados Unidos; más de 450 mil mexicanos han cruzado la frontera por este concepto para buscar trabajo, porque se perdió en México el 50 por ciento de los empleos, teníamos 10 millones de mexicanos en el campo que vivían de eso y ahora tenemos 5 millones.

Duncan Wood, director del Instituto México del Centro Woodrow Wilson, cree que la probabilidad de que se modifique el plan original de Trump es alta porque en algún punto los colaboradores de Trump notarán el alto costo para EU del abandono. Sin embargo, esto supone que el hombre que fijará la política económica de Estados Unidos es una persona cuerda o al menos medio cuerda. Con alguien que está medio loco, se puede tratar de llegar a un arreglo y convencerlo de algunas cosas apelando a su parte que está medio cuerda. Pero con alguien que está completamente loco, no hay parte cuerda con la cual se pueda dialogar.

Para Estados Unidos, abandonar el tratado también significa perder a Canadá como socio privilegiado, ya que renunciar tendría que ser respecto a ambas partes; el capítulo 22 del TLCAN (que habla sobre la renuncia al acuerdo) no dice que pueda ser respecto a una sola de las partes, sino que también tendría que haber una renuncia a Canadá al mismo tiempo.

¿Cómo estarán las cosas, que una semana después del triunfo de Donald Trump, la empresa automotriz Ford dijo que sigue adelante con sus planes de trasladar a México la producción de autos pese a la elección de Donald Trump, quien en la campaña electoral habló de gravar a los vehículos hechos fuera de Estados Unidos?  El presidente de Ford, Mark Fields, dijo que “Nuestro plan es trasladar nuestro (modelo) Focus a México para dar lugar a dos productos atrayentes en nuestro centro de Michigan, agregando que la tarifa de importación de 35% que Trump abogó por aplicar a los autos fabricados en México castigaría a la economía estadounidense, diciendo que “sería impuesto a todo el sector automotriz y tendría un enorme impacto en la economía de Estados Unidos”.

Hubo quienes, en su momento, se dieron cuenta de que el TLCAN podía traer repercusiones negativas para México. En Chiapas fue en donde se manifestó la mayor oposición, ya que hubo una reacción negativa ante el TLCAN, un levantamiento armado.

¿Así que Donald Trump quiere una renegociación del TLCAN? Pues resulta que en México hay muchos que también quieren eso. La relocalización de plantas manufactureras de Estados Unidos hacia México benefició a Estados Unidos más que a México, porque esas plantas de cualquier modo se habrían salido de Estados Unidos pero se habrían ido a otros lugares tales como Asia o Africa, cuya gente no le compra muchas mercancías a los comercios norteamericanos como lo hacen los mexicanos que diariamente cruzan por la frontera.

Ante la amenaza de que Estados Unidos se saldrá del TLCAN, México no puede estar atenido a un presidente Peña Nieto que pueda estar dispuesto a hincarse de rodillas ante el nuevo César norteamericano concediéndole todo lo que se le ocurra pedir. El Congreso de la Unión debe estar preparado para atarle las manos a Peña Nieto en caso de ser necesario, y si no lo hace el pueblo de México le puede cobrar la factura al PRI y a los priistas en las elecciones presidenciales de 2018. Tal vez esta podría ser la gran oportunidad de Andrés Manuel López Obrador. Lo importante es no ceder al chantaje, porque si se cede, el día de mañana o pasado mañana Donald Trump podrá amenazar con enviar al Ejército norteamericano para invadir México en caso de que México no le ceda a los Estados Unidos la península de Baja California.

Si Donald Trump quiere sacar a Estados Unidos del TLCAN, pues adelante, y que le vaya bien. Afortunadamente, México está tomando parte de las negociaciones para el Acuerdo Trans Pacífico, un acuerdo internacional del cual Donald Trump afortunadamente ha dicho que tampoco formará parte en caso de que los países que van a ser signatarios de dicho acuerdo no se plieguen a sus demandas cediendo a sus chantajes y a sus caprichos. Con Estados Unidos completamente fuera de la jugada en el Acuerdo Trans Pacífico por obra y gracia de un presidente norteamericano berrinchudo, esas demandas y exigencias a nivel chantaje serán unas de las cosas de las que no tendrá que preocuparse México mientras Estados Unidos se encierra a sí mismo en su carapazón de tortuga y se aisla del resto del mundo dejando a los demás países trabajar en paz sin la intromisión de alguien que, a estas alturas, no es bien recibido.

No hay comentarios.: